Cookies de estadística y publicidad
Usamos cookies de estadística y de publicidad, y ambas van a Google. Si rechazas, para ti no cambia nada visible.Ir a la página de privacidad
Los pequeños trámites que interrumpen una tarde: un JWT que hay que leer, un payload que tiene que volverse legible, una cadena que debe sobrevivir a una query. Cada herramienta de aquí calcula en la propia página en la que estás — y de eso se trata, porque lo que un desarrollador pega en formularios así suele ser justo lo que nunca debió salir de su equipo.
Lo que la gente pega en un decodificador de Base64, por orden de frecuencia: un JWT, una cabecera de Basic Auth, el payload de un webhook, un fichero de configuración. Tres de cada cuatro son credenciales o las contienen. Una página que decodifique eso en un servidor ya las ha visto, y las tiene en sus registros de peticiones, quisiera alguien o no.
No es una objeción teórica. Es la razón por la que este género entero de web está bloqueado en el proxy de muchas empresas, y por la que allí donde no lo está suele existir una política que nadie lee. Todo lo que hay en esta página es aritmética que un navegador sabe hacer solo; llevarla a otro sitio es una decisión, y es la equivocada.
La página es HTML estático servido desde una CDN. Al primer tecleo se carga un módulo pequeño de JavaScript, una vez y luego desde la caché, y el trabajo ocurre en tu pestaña. Ninguna petición lleva lo que has escrito, y eso se comprueba en el panel de red en lugar de creérnoslo.
Dos límites honestos. La página en sí es una petición, así que el hecho de que hayas estado aquí sí es visible para nosotros y para tu red. Y la web lleva publicidad y, si aceptas, analítica: ninguna de las dos ve el contenido de un campo de texto, pero ambas son peticiones a terceros. La diferencia es la que hay entre lo que escribes y el hecho de que estés aquí: lo primero no se mueve nunca, lo segundo necesariamente sí.
Si los datos no salen del dispositivo, no hay comunicación a nosotros y, por tanto, tampoco encargo de tratamiento sobre lo que pegas. Ese es el punto decisivo en la práctica cuando en el campo hay un registro de cliente, un mensaje de soporte o un payload con datos personales, y es la razón por la que estas herramientas se pueden usar donde una versión con servidor no se podría.
Lo que sí ocurre está en la política de privacidad y aquí no se maquilla: la visita, las peticiones de publicidad y analítica, el consentimiento. Que una herramienta calcule en local no vuelve neutra a la web entera — solo quita la parte que más pesa.
Una sola página que resolviera Base64, URL y HTML en ambos sentidos detrás de un selector sería menos páginas y peor. Codificar y decodificar fallan de maneras distintas, se explican distinto y se buscan distinto: quien tiene delante una secuencia de porcentaje rota y quien está montando una query no tienen casi nada que decirse.
Así que cada sentido tiene su página, con los errores que le pertenecen: qué hacer cuando el Base64 se deshace en bytes que no son texto, por qué `encodeURIComponent` deja pasar el signo de exclamación y qué le hace eso a una firma de OAuth. De ahí sale una página que merece leerse, y solo es posible porque no atiende a seis públicos a la vez.
Una vez cargada la página de una herramienta, todo pasa en local: funciona en el tren, en un avión y detrás de un proxy corporativo que bloquee el dominio una hora después. No hay ningún service worker instalado ni nada que configurar; una página que nunca llama hacia fuera sencillamente no tiene nada que perder cuando la conexión sí.
En la práctica significa que estas herramientas sirven justo en las situaciones en las que una herramienta online sería la elección equivocada: en un equipo ajeno, en una red en la que no confías, con datos que en realidad no deberías mover. Para ese caso están hechas.
No hay nada que registrar porque no hay nada que administrar. Las herramientas no guardan nada entre dos visitas: cerrar la pestaña borra lo que escribiste, porque no existió en ningún otro sitio más que en esa pestaña.
Tampoco hay límite de cantidad, y no por generosidad: no pagamos nada por tu tiempo de cálculo, así que no hay nada que racionar. El único techo es cuánto texto quiera sostener tu propio navegador en un campo.
En estas páginas pone payload, token, hash, query string y Base64 — no carga útil, ficha, resumen ni cadena de consulta. No es comodidad: es el idioma en el que se habla de estas cosas en los equipos españoles y en el que se busca.
Donde la palabra habitual es la española, se usa: suma de verificación, marca de tiempo, carácter, tilde. La regla no es «el máximo de español posible», sino «la palabra que se dice en la conversación»; cualquier otra cosa da una página correctamente traducida que no encuentra nadie.
No hay formateador de HTML, CSS ni JavaScript, y es una decisión, no un hueco. Uno correcto necesita un analizador de verdad; las bibliotecas que se usan para eso pesan varios megabytes y serían una decisión propia de licencia y de tiempo de carga, y una casera destroza entradas en silencio. El formateador de JSON solo es inofensivo porque ese analizador viene incluido en el navegador.
Falta también una previsualización de Markdown o de HTML. Ambas significarían renderizar HTML ajeno dentro de esta página, que es exactamente lo que la página de decodificar entidades HTML rechaza con argumentos, porque un analizador así puede provocar peticiones de red. Un argumento que vale en una página no se puede ignorar en la siguiente.
No. Cada herramienta de esta sección calcula en la propia página, y el panel de red es la manera de comprobarlo en vez de creerlo. La página viene de una CDN y la web lleva publicidad, así que hay peticiones: ninguna lleva el contenido de un campo de texto.
Solo lo que aguante tu propia máquina. Nada se pone en cola, se cuenta ni se limita, porque no hay servidor haciendo el trabajo que pudiera contar algo. Las entradas muy grandes hacen que la pestaña se lo piense un momento: ese es el único techo.
No, y tampoco hay nada a lo que registrarse. Las herramientas no recuerdan nada entre dos visitas: cerrar la pestaña borra lo que escribiste, porque no existió en ningún otro sitio.
Eso lo decide vuestra política, pero la respuesta técnica es que los datos no salen del equipo, que es justo de lo que suelen tratar esas políticas. Si necesitas demostrarlo en vez de afirmarlo, abre el panel de red mientras la usas: no hay nada que enseñar.
Porque no hay archivo. El resultado es texto en la página, listo para seleccionar y copiar, y no se ganaría nada haciéndote pulsar un botón antes. Donde una herramienta sí genera un archivo, la descarga está al final y no como barrera previa.