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1 in = 2,54 cm
Escribe un valor y la conversión de pulgada a centímetro se actualiza mientras tecleas. El factor es exactamente 2,54: eso es lo que corresponde en cm a 1 pulg. El cálculo se hace en tu propio dispositivo; después de cargar, esta página no vuelve a consultar ningún servidor.
70 pulg. is 177,8 cm
— una estatura de 1,78 m.
15,6 pulg. is 39,62 cm
— la pantalla de un portátil corriente, medida en diagonal.
70,08 pulg. is 178 cm
— una estatura bastante corriente.
11,81 pulg. is 30 cm
— una regla escolar.
| pulg. | cm |
|---|---|
| 1 | 2,54 |
| 2 | 5,08 |
| 3 | 7,62 |
| 5 | 12,7 |
| 10 | 25,4 |
| 20 | 50,8 |
| 50 | 127 |
| 100 | 254 |
Convertir pulg. a cm
Una pulgada son exactamente 25,4 mm desde 1959. Antes, Estados Unidos y el Reino Unido usaban pulgadas ligeramente distintas que solo diferían en el séptimo decimal, lo bastante para dar problemas en piezas de precisión.
El centímetro es la medida cotidiana: la estatura, la talla de ropa, el papel, los muebles. Es además la única unidad métrica sin equivalente anglosajón directo, y por eso se convierte tanto a través de ella.
El factor es 2,54, y casi nadie lo lleva encima. Redondeado a 2,5 se desvía un 1,6 %, que pasa desapercibido en cifras pequeñas y se convierte en una unidad entera alrededor de 100 in.
Ese es el dato que interesa antes de redondear: no el error en sí, sino a partir de dónde deja de ser despreciable. Por debajo de ahí el factor corto es el sensato; por encima, usa el campo de arriba, que no redondea hasta el momento de escribir el resultado.
El acuerdo internacional de la yarda y la libra de 1959 fijó la pulgada en términos métricos, y en las unidades de esta página eso sale a 2,54 cm. La definición es exacta por convenio, no por medida: no se midió y no se puede afinar midiéndola mejor. Y el decimal de arriba está entero, sin nada redondeado al final.
Antes de aquel acuerdo la versión estadounidense y la británica diferían ligeramente, y algunas cifras catastrales antiguas siguen arrastrando la definición vieja. Fuera de la topografía la diferencia queda muy por debajo de la precisión con la que trabaja nadie.
La diagonal de las pantallas nunca pasó al sistema métrico en ningún país, España y Latinoamérica incluidas: una televisión de 55 pulgadas se llama exactamente así en cualquier tienda, sin ninguna cifra en centímetros en la caja. La diagonal son 139,7 cm, pero lo que decide si el mueble le hace sitio es el ancho, no la diagonal: un panel 16:9 de esa diagonal mide unos 121,8 cm de ancho por 68,5 cm de alto, sin contar el marco ni la peana.
El mismo hábito se repite en monitores, tabletas y móviles, así que la pulgada es la unidad que más se convierte de todo lo que aparece en esta página. Conviene convertir la diagonal solo para hacerse una idea del tamaño, y buscar el ancho y el alto exactos en la ficha técnica en vez de calcularlos, porque no todos los paneles son 16:9 y la carcasa siempre añade algo al panel.
Un electrodoméstico americano ancho de 36 pulgadas son 91,4 cm, y una cocina europea está construida en torno a módulos de 60 cm: el frigorífico americano sencillamente no encaja en el hueco, por mucho que se empuje. Un colchón queen estadounidense mide 152,4 × 203,2 cm, frente a los 150 × 190 cm o 160 × 200 cm habituales en España, así que la ropa de cama comprada a un lado del Atlántico queda corta o sobra en el otro.
El hábito que evita el chasco es medir primero el hueco en centímetros, restar el margen que pida el manual de instalación, y solo entonces convertir el anuncio en pulgadas. Hacerlo al revés produce una cifra en centímetros que parece razonable comparada de memoria con el espacio disponible, y la diferencia de dos centímetros no se hace visible hasta que llega el paquete.
Cualquier medida sacada de un taller o una ferretería americana viene en fracciones de pulgada — mitades, cuartos, octavos, dieciseisavos — y hay que dividir la fracción antes de multiplicar: un cuarto de pulgada es 0,25 × 2,54 = 0,635 cm, tres octavos son 0,9525 cm y tres dieciseisavos son 0,47625 cm. Esas cifras incómodas no son un error, son la señal de que el centímetro es la unidad equivocada para ese tamaño.
Las mismas tres medidas en milímetros son 6,35, 9,525 y 4,7625, números que cualquier ferretero reconoce sin pensar. Cuando la pulgada viene de una herramienta, un tornillo o un grosor de material, la conversión útil es a milímetros; el centímetro se reserva para describir un mueble o una estancia, no una pieza.
Desde 1959 la pulgada se define exactamente como 25,4 milímetros, por acuerdo entre Estados Unidos, el Reino Unido y varios países más — no es una medida antigua que se aproxima al sistema métrico, es una cifra métrica redonda elegida a propósito. Antes de esa fecha una pulgada estadounidense y una británica diferían en la séptima cifra decimal, algo que solo importaba a quien fabricaba calibres de precisión.
La consecuencia práctica es que una medida en pulgadas ya es una medida métrica escrita con otro nombre: convertirla no pierde nada y no añade nada. Cualquier imprecisión en el resultado en centímetros venía ya del metro original con el que se tomó la medida, no de la conversión en sí.
1 pulg. son 2,54 cm. El valor es exacto y no está redondeado: la equivalencia de pulgada a centímetro está fijada por definición.
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Un cm son 0,393701 pulg.. Es la misma relación leída al revés, así que un resultado de una página pasado por la otra tiene que volver al punto de partida.
Lo que esta página afirma sobre unidades de longitud se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.
El factor está en la página como una constante y el cálculo son cuatro operaciones. No se envía nada ni se espera a nada: lo que escribes no sale del navegador porque no existe ninguna petición en la que pudiera viajar.