Cookies de estadística y publicidad
Usamos cookies de estadística y de publicidad, y ambas van a Google. Si rechazas, para ti no cambia nada visible.Ir a la página de privacidad
Un dibujo vectorial no tiene tamaño en píxeles: describe formas y no puntos, así que al convertirlo hay que decidir con qué tamaño se dibuja. Eso es lo que hace especial a esta categoría, y por eso todas sus páginas te preguntan por la resolución antes que por ninguna otra cosa.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
4 formatos en esta categoría y 20 conversiones que funcionan; en 20 de ellas el archivo no sale de tu dispositivo.
Convertir un SVG a PNG lo dibuja al tamaño que indiques, con transparencia. A PDF, en cambio, se mantiene vectorial: el dibujo sigue siendo nítido a cualquier ampliación, que es lo que quiere una imprenta.
El camino contrario no existe de forma útil. Una fotografía «convertida» a SVG sale como un mosaico de miles de formas de color: más pesada que el original, peor de ver y sin nada de lo que hace útil a un vector.
Un SVG puede apuntar a una tipografía que tu sistema tenga instalada. Al dibujarlo aquí se usa lo que haya disponible, y si la fuente no está, el texto sale con otra: es el motivo más frecuente de que un SVG se vea distinto tras la conversión.
Convertir el texto a trazos antes de exportar evita ese problema por completo, a costa de que ya no se pueda editar como texto.
Con la que elijas. Como un SVG no tiene tamaño propio en píxeles, la resolución es un ajuste y no una propiedad del archivo, y por eso aparece siempre en la página.
Técnicamente sí, y casi nunca es lo que se quiere. El resultado es un calco en miles de formas que pesa más que el original. Para logotipos y dibujos de línea el trazado funciona; para fotos, no.
Hacia PNG y WebP, sí. Hacia JPG no puede conservarse, porque el formato no la admite: ahí eliges un color de fondo.