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1 mi = 1,609344 km
Escribe un valor y la conversión de milla a kilómetro se actualiza mientras tecleas. El factor es exactamente 1,609344: eso es lo que corresponde en km a 1 mi. El cálculo se hace en tu propio dispositivo; después de cargar, esta página no vuelve a consultar ningún servidor.
26,219 mi is 42,2 km
— un maratón.
3 mi is 4,828 km
— un trayecto corto al trabajo.
31,35 mi is 50,45 km
— el túnel del canal de la Mancha.
238900 mi is 384400 km
— la distancia media a la Luna.
| mi | km |
|---|---|
| 1 | 1,609344 |
| 2 | 3,218688 |
| 3 | 4,828032 |
| 5 | 8,04672 |
| 10 | 16,09344 |
| 20 | 32,18688 |
| 50 | 80,4672 |
| 100 | 160,9344 |
Convertir mi a km
Una milla son 1.760 yardas, una cifra que viene de los mil pasos dobles romanos y que en el siglo XVI se ajustó por ley al furlong. Son exactamente 1.609,344 metros.
El kilómetro es la medida de las carreteras en casi todo el mundo salvo Estados Unidos y el Reino Unido. Quien lo convierte suele estar leyendo un mapa o el reglamento de una carrera.
El acuerdo internacional de la yarda y la libra de 1959 fijó la milla en términos métricos, y en las unidades de esta página eso sale a 1,609344 km. La definición es exacta por convenio, no por medida: no se midió y no se puede afinar midiéndola mejor. Y el decimal de arriba está entero, sin nada redondeado al final.
Antes de aquel acuerdo la versión estadounidense y la británica diferían ligeramente, y algunas cifras catastrales antiguas siguen arrastrando la definición vieja. Fuera de la topografía la diferencia queda muy por debajo de la precisión con la que trabaja nadie.
La milla no se convirtió a partir de ninguna medición: desciende de la pulgada. En 1959 se acordó que una pulgada son exactamente 25,4 milímetros, y como una milla son 63.360 pulgadas, la multiplicación da 1.609.344 milímetros clavados. De ahí salen los 1.609,344 metros, sin puntos suspensivos ni redondeo escondido.
Que sea una definición y no una medida tiene una consecuencia práctica: la conversión nunca se queda corta por falta de precisión. Todo el error que aparezca en un resultado lo ha puesto quien redondeó, o venía ya en la cifra de partida. Si un texto dice tres millas, la imprecisión son las tres millas y no el factor.
Multiplicar por 1,6 es la cuenta que hace todo el mundo y sirve para hacerse una idea: cinco millas son unos ocho kilómetros, y lo son. El atajo se queda corto un 0,58 %, siempre en la misma dirección, así que a distancias cortas la diferencia cabe dentro de lo que nadie nota.
Sobre trescientas millas, en cambio, da 480 kilómetros cuando la respuesta son 482,8: casi tres kilómetros de menos. La regla práctica es usar 1,6 mientras se conversa y 1,609 en cuanto la cifra se apunta, se suma o se compara con la autonomía o el horario de algo.
Los anuncios inmobiliarios y de alojamiento en países anglosajones sitúan las cosas en millas: a dos millas de la playa, a media milla de la estación. Convertido, eso son 3,2 kilómetros y 800 metros, y la diferencia entre las dos cifras decide si se va andando o hace falta coche. Es la conversión más útil de esta página y la que más gente hace mal, porque «dos millas» suena a paseo y no lo es.
Conviene además desconfiar de la distancia en sí. Casi siempre está medida en línea recta sobre el mapa y no por el camino que hay que recorrer, y en terreno urbano o de costa el recorrido real puede ser la mitad más largo. La conversión traduce el número; no le añade el rodeo que el número nunca incluyó.
Los planes de carrera anglosajones se escriben en millas y en ritmos por milla, y las dos cosas hay que traducirlas por separado. La distancia se multiplica por 1,609; el ritmo se divide entre esa misma cifra, porque un tiempo por milla se reparte entre más kilómetros: ocho minutos por milla son casi exactamente cinco minutos por kilómetro.
La trampa está en las series. Una sesión de repeticiones de media milla se convierte en 805 metros, una distancia que ninguna pista permite medir con comodidad, y lo sensato es redondear a 800 y aceptar la diferencia en lugar de correr una cifra rara con precisión falsa. En una tirada larga la conversión se respeta; en una serie sobre pista, manda la pista.
La milla escandinava son diez kilómetros redondos y se usa en conversación corriente en Suecia y Noruega: alguien que dice que vive a tres millas del trabajo está a treinta kilómetros. La milla romana, el mille passus del que viene el nombre, andaba por los 1.480 metros, y es la que hay detrás de las distancias de cualquier texto antiguo.
A eso se añade que en el mar y en el aire se cuenta con otra unidad distinta, más larga que esta. La conclusión práctica es que la palabra sola no basta para convertir: hace falta saber quién escribió la cifra y para qué. Un texto anglosajón moderno se refiere casi siempre a la milla de 1.609,344 metros, y cualquier otra procedencia obliga a comprobarlo antes de multiplicar.
Las carreras estadounidenses en óvalo conservan la milla como unidad de la prueba, y por eso sus nombres son cifras redondas allí y feas aquí. Quinientas millas son 804,672 kilómetros, y el circuito clásico de dos millas y media son 4,023: doscientas vueltas exactas para completar la distancia. Ningún número de esa cuenta sale redondo en kilómetros.
Merece la pena convertirlo una vez y quedarse con el resultado, porque las crónicas en español alternan las dos unidades dentro del mismo párrafo. Cuando el texto mezcla la distancia de la prueba en millas con velocidades medias en kilómetros por hora, comprobar que el tiempo, la distancia y la velocidad encajan entre sí es la forma rápida de detectar cuál de las tres cifras se convirtió mal.
Casi todas las cifras en millas que llegan de fuera vienen redondeadas de origen. Una señal, un anuncio o la longitud de una ruta están dadas a la media milla o a la milla entera, y convertirlas produce números como 4.828,032 metros que fingen una exactitud de milímetros sobre una medida que nadie tomó.
La regla es conservar las cifras significativas del origen: tres millas son unos cinco kilómetros, no 4,828032. El decimal solo está justificado cuando el número de partida lo tenía —una distancia medida por GPS, un recorrido calculado sobre una traza— y entonces uno o dos decimales bastan para cualquier decisión que se vaya a tomar con esa cifra.
1 mi son 1,609344 km. El valor es exacto y no está redondeado: la equivalencia de milla a kilómetro está fijada por definición.
No. El cálculo ocurre en tu navegador. Puedes desconectarte de internet y seguir calculando, que además es la forma más sencilla de comprobarlo.
Un km son 0,621371 mi. Es la misma relación leída al revés, así que un resultado de una página pasado por la otra tiene que volver al punto de partida.
Lo que esta página afirma sobre unidades de longitud se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.
El factor está en la página como una constante y el cálculo son cuatro operaciones. No se envía nada ni se espera a nada: lo que escribes no sale del navegador porque no existe ninguna petición en la que pudiera viajar.