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Los documentos de oficina son el único caso en el que no todo cabe en el navegador: mantener la maquetación de un DOCX complejo exige un motor de oficina completo, y ese motor funciona en nuestro servidor. La página dice siempre cuál de las dos cosas ocurre, porque la diferencia importa: lo que se procesa en el servidor sí se envía.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
21 formatos en esta categoría y 57 conversiones que funcionan; en 22 de ellas el archivo no sale de tu dispositivo.
El formato de Excel desde 2007. Varias hojas, fórmulas y formato.
Caracteres y nada más. Se seguirá abriendo dentro de cincuenta años.
Convertir a PDF
El estándar abierto de documento de texto, el que escriben LibreOffice y OpenOffice.
El formato de Word desde 2007. Por dentro es un ZIP lleno de XML, y por eso se convierte bien.
Texto con formato que abre cualquier procesador. El mínimo común denominador que aún conserva negritas.
El estándar abierto de hoja de cálculo. Fórmulas, varias hojas y ningún fabricante al que atarse.
El estándar abierto de presentación, el equivalente de PPTX en LibreOffice.
El formato binario antiguo de Word. Sigue apareciendo en archivos y en descargas de la administración.
El formato de PowerPoint desde 2007. Diapositivas, notas y medios incrustados.
El formato binario antiguo de Excel, con el techo de 65.536 filas.
El formato binario antiguo de PowerPoint.
Dibujos vectoriales de LibreOffice Draw.
Convertir a PDF
Un documento de Word con macros. Pasarlo a PDF suele ser justo el objetivo: las macros no viajan.
Convertir a PDF
Una plantilla de Word. El mismo contenido que un DOCX, marcado como punto de partida en vez de como documento.
Convertir a PDF
Un libro de Excel con macros incorporadas.
Convertir a PDF
Un archivo de PowerPoint que arranca directamente en la presentación en lugar de en la edición.
Convertir a PDF
El formato de las páginas web. Pasarlo a PDF es la manera de archivar o imprimir una página.
Convertir a PDF
Texto plano con unos pocos signos de formato. En lo que está escrita casi toda la documentación y prácticamente cualquier README.
Convertir a PDF
Para estudiantes con un límite de palabras, para quien ajusta un texto a una extensión, y sobre todo para el caso que casi nadie cubre: contar las palabras de un archivo entero y no las de un párrafo pegado.
Convertidor de documentos
Un DOCX no es texto con negritas: es un formato con estilos, secciones, tablas anidadas, notas al pie, numeración y campos. Reproducir todo eso fielmente en PDF es exactamente lo que hace un procesador de textos completo, y no algo que se improvise.
Por eso estas conversiones se ejecutan en un servidor, con LibreOffice, y no en tu navegador. El archivo se envía, se convierte y se borra; no se guarda ni se usa para nada más.
Al pasar a PDF se conserva prácticamente todo, porque el PDF puede representar cualquier cosa que el documento pintara: tipografías, tablas, imágenes, saltos de página.
Al ir en la otra dirección o entre formatos editables, lo que se conserva es el contenido y la estructura, no cada detalle visual. Un ODT abierto en Word y un DOCX abierto en LibreOffice ya se ven distintos entre sí sin ninguna conversión de por medio.
Sí, y es la única categoría del sitio en la que ocurre. Mantener la maquetación de un documento de oficina exige un motor completo que no cabe en un navegador. El archivo se procesa y se borra; no se conserva copia.
Hacia PDF, sí: el PDF puede representar lo que el documento dibujaba. Entre formatos editables se conserva el contenido y la estructura, pero conviene revisar el resultado, igual que al abrir el mismo archivo en dos programas distintos.
No viajan, y en la mayoría de los casos eso es precisamente lo que se quiere: pasar un DOCM a PDF es la forma habitual de entregar el contenido sin entregar el código.