Convertir °C a °F

°C
-40°F

°F = °C × 9/5 + 32

Escribe un valor y la conversión de grado Celsius a grado Fahrenheit se actualiza mientras tecleas. Aquí no hay un factor simple sino un desplazamiento de la escala, y por eso la fórmula de más abajo lleva un sumando. El cálculo se hace en tu propio dispositivo; después de cargar, esta página no vuelve a consultar ningún servidor.

  • Dónde se ejecuta En tu navegador. Lo que escribes no llega a formar parte de ninguna petición.
  • Una escala, no un factor Celsius y Fahrenheit arrancan en ceros distintos, así que la conversión desplaza además de estirar.
  • Responde mientras escribes Sin botón y sin esperas. La respuesta calculada está en la página antes de que se ejecute ningún script.

grado Celsius a grado Fahrenheit: ejemplos reales

  • 200 °C is 392 °F

    — un horno fuerte.

  • -18 °C is -0,4 °F

    — un congelador doméstico.

  • 176,7 °C is 350 °F

    — calor medio, tal como lo escribe una receta estadounidense.

  • 37 °C is 98,6 °F

    — la cifra clásica de la temperatura corporal.

grado Celsius a grado Fahrenheit de un vistazo

Cada número de esta tabla se calcula a partir de la misma definición que la respuesta de arriba, así que la tabla no puede desviarse de ella.
°C°F
-40-40
-18-0,4
032
2068
3798,6
100212
200392

grado Celsius y grado Fahrenheit

Celsius pone el cero en el punto de congelación del agua y el cien en el de ebullición, al nivel del mar. Anders Celsius había planteado la escala al revés: para él el cero era la ebullición.

Fahrenheit sitúa la congelación en 32 y la ebullición en 212. Un grado Fahrenheit mide así cinco novenos de un grado Celsius, y esa diferencia de tamaño es la razón por la que la conversión no solo desplaza, sino que además multiplica.

Aquí no hay factor, y esa es la cuestión

El grado Celsius y el grado Fahrenheit no empiezan a contar en el mismo sitio, así que ningún número por sí solo convierte entre las dos. Multiplicar es justo el error que esta página existe para evitar: acierta a una única temperatura y falla en todas las demás, y el fallo crece cuanto más te alejas de ese punto.

Los dos extremos de la escala de esta página lo enseñan. 0 °C son 32 °F y 100 °C son 212 °F: cien pasos de un lado, 180 del otro, y los dos ceros en sitios distintos. Por eso la fórmula de arriba tiene dos partes, algo por lo que multiplicar y algo que sumar; si quitas la suma, el resultado deja de equivocarse despacio y empieza a equivocarse mucho.

Las dos escalas se cruzan en -40°

-40 °C y -40 °F son la misma temperatura: la única lectura que no necesita conversión ninguna. Es la prueba más rápida de que las escalas están desplazadas y no escaladas, porque si solo las separara un factor únicamente coincidirían en cero.

También sirve de referencia en sentido contrario. Cualquier temperatura que conviertas tiene que caer al otro lado de -40° respecto de donde estaba, y si no lo hace, la suma se ha ido en la dirección equivocada.

Poner el termostato de una casa donde todo está en Fahrenheit

La franja doméstica estadounidense va de 68 a 72 °F, que son de 20 a 22,2 °C: exactamente el mismo intervalo de confort de siempre, escrito con otros números. Un termostato puesto en 70 °F está en 21,1 °C, y quien busca los 21 °C de su casa de origen tiene que pedir 70 y no 21, que en esa escala sería una noche de helada.

Lo que descoloca al principio es el tamaño del escalón. Un grado Fahrenheit vale cinco novenos de un grado Celsius, así que subir o bajar de uno en uno en ese termostato es moverse de medio grado en medio grado de los tuyos. El aparato es más fino de lo que estás acostumbrado, no más brusco, y por eso un cambio de un grado ahí se nota bastante menos de lo que la costumbre anticipa.

Duplicar y sumar treinta, y dónde deja de valer

La versión mental es doblar la cifra en Celsius y sumarle 30. 20 °C dan 70 frente a 68 exactos; 25 °C dan 80 frente a 77; 15 °C dan 60 frente a 59. La regla es exacta en 10 °C y se desvía 0,2 °F por cada grado que te alejas de ahí, así que va unos cuatro grados alta en 30 °C y cuatro baja en −10 °C, suficiente para decidir cómo vestirse y para poco más.

Se derrumba con cualquier cosa caliente, porque el error no deja de crecer: 180 °C salen 390 frente a los 356 verdaderos, y 200 °C salen 430 frente a 392. Para un horno, un motor o una ficha técnica —cualquier cosa por encima de unos 40 °C— hay que hacer la cuenta de verdad, multiplicar por 1,8 y sumar 32, o leer el valor en la tabla de arriba.

El horno de una receta europea y el dial que de verdad se pone

180 °C son 356 °F y el dial que se pone es 350. Las recetas métricas avanzan de veinte en veinte —160, 180, 200, 220 °C— y caen en 320, 356, 392 y 428 °F, frente a las marcas americanas de 325, 350, 400 y 425. Ninguna pareja se separa más de ocho grados, cómodamente dentro del vaivén de un horno doméstico, así que el redondeo no exige pensar.

Lo que sí exige pensar es el ventilador. Cuando una receta europea especifica horno con aire —puede decir ventilador, convección o traer las dos cifras—, el ajuste equivalente sin aire está unos 20 °C por encima. Así que 160 °C con aire son 180 °C sin aire, o 350 °F. Convertir directamente la cifra del ventilador y poner eso en un horno americano convencional deja el horno unos 35 °F frío, y eso se manifiesta como un horneado que se alarga y una superficie que no coge color.

La nevera y el congelador son una sola instrucción escrita dos veces

Un congelador americano se pone en 0 °F y uno europeo en −18 °C, y son la misma orden: −18 °C son −0,4 °F. Las dos vienen de la misma recomendación de seguridad alimentaria expresada como número redondo en cada escala. La pareja de la nevera funciona igual —4 °C frente a 40 °F—, de modo que una especificación europea de frigorífico no necesita ninguna conversión para llevarse a la práctica allí.

Las fichas de electrodomésticos y de conservación son de los pocos sitios donde una temperatura llega con una decisión pegada, así que conviene saber leerlas en las dos escalas. Una vinoteca de 5 a 18 °C funciona de 41 a 64 °F. Un arcón que anuncia −24 °C llega a −11 °F. Y el intervalo de cadena de frío de 2 a 8 °C, que es como se especifican en todo el mundo las vacunas y muchos medicamentos, son de 36 a 46 °F.

Una subida de 1,5 grados no son 34,7 grados

Los objetivos climáticos son donde esto sale mal más a la vista. Una subida de 1,5 °C son 2,7 °F, no 34,7. Una subida es una diferencia, y una diferencia se multiplica por 9/5 y no se le suma nada, porque el 32 de la fórmula es la distancia entre dos ceros y una diferencia no tiene cero dentro. Esa misma cifra pasada por la fórmula completa describe una mañana templada.

Vale en cualquier sitio donde una cifra en Celsius describa un cambio y no un estado. Un termostato subido 2 °C se ha subido 3,6 °F. Un motor especificado para 40 °C de calentamiento sobre el ambiente lo está para 72 °F. Una tolerancia de ±0,5 °C es de ±0,9 °F. Lo decide la palabra que va delante del número: «son» pide la fórmula entera, mientras que «más», «subida», «por» y «±» piden solo el 9/5.

La fiebre contada en una escala que no es la tuya

El umbral de fiebre de aquí, 38 °C, son 100,4 °F, que es exactamente la cifra que imprime un termómetro estadounidense: el mismo punto alcanzado desde el otro lado. 37 °C son 98,6 °F, 39 °C son 102,2 y 40 °C —el punto en el que casi toda la orientación dice que hay que consultar— son 104. Ninguna de las cifras en Fahrenheit es redonda, porque ninguna se eligió en Fahrenheit.

El tamaño del escalón importa cuando lees instrucciones médicas de allí. Un grado Celsius abarca casi dos grados Fahrenheit, así que un consejo escrito en grados Celsius enteros es más grueso de lo que parece y los medios grados están haciendo trabajo de verdad: «por encima de 38,5» significa por encima de 101,3 °F, casi un grado Fahrenheit más allá del umbral de 38. Un termómetro digital puesto en Celsius muestra un decimal exactamente por eso.

Aquí se sigue diciendo «centígrados», y en inglés ya no

La escala se llamó centígrada durante casi toda su historia y en 1948 se acordó llamarla oficialmente grado Celsius. El inglés hizo el cambio con bastante disciplina; el español no, y «grados centígrados» sigue siendo lo que se dice en una conversación, en una cocina y en un telediario, sin que nadie lo considere un error.

Parte del motivo del cambio de nombre fue una colisión: en medida de ángulos, «centígrado» ya significaba otra cosa —la centésima parte de un grado centesimal, la unidad que hoy se llama gon— y nadie quería esa ambigüedad dentro de un documento técnico. De ahí la regla práctica que sirve aquí: en una conversación, «centígrados» se entiende perfectamente; en un informe, una ficha o cualquier cosa que vaya a leer un ingeniero, se escribe °C.

Convertir °C a °F: preguntas frecuentes

¿Cuánto es 1 °C en °F?

En temperatura no hay un valor fijo de conversión, porque las escalas arrancan en puntos distintos. La fórmula está más abajo, y la calculadora de arriba te ahorra sustituir a mano.

¿Se envía a algún sitio lo que escribo?

No. El cálculo ocurre en tu navegador. Puedes desconectarte de internet y seguir calculando, que además es la forma más sencilla de comprobarlo.

¿Por qué no basta con multiplicar por un factor?

Porque Celsius y Fahrenheit no empiezan en el mismo punto. En longitud o en peso, cero es cero y basta un factor. En temperatura el cero está en otro sitio, y por eso la fórmula necesita además un desplazamiento.

Al revés: de grado Fahrenheit a grado Celsius

Un °F son -17,2222 °C. Es la misma relación leída al revés, así que un resultado de una página pasado por la otra tiene que volver al punto de partida.

De dónde salen estas cifras

Lo que esta página afirma sobre unidades de temperatura se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.

Cómo funciona esta página

El factor está en la página como una constante y el cálculo son cuatro operaciones. No se envía nada ni se espera a nada: lo que escribes no sale del navegador porque no existe ninguna petición en la que pudiera viajar.