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1 kB = 1000 B
Escribe un valor y la conversión de kilobyte a byte se actualiza mientras tecleas. El factor es exactamente 1000: eso es lo que corresponde en B a 1 kB. El cálculo se hace en tu propio dispositivo; después de cargar, esta página no vuelve a consultar ningún servidor.
500 kB is 500000 B
— una página web ligera.
64 kB is 64000 B
— un correo largo.
5000 kB is 5000000 B
— una foto hecha con el móvil.
1,024 kB is 1024 B
— un kibibyte, que es donde empieza la confusión.
| kB | B |
|---|---|
| 1 | 1000 |
| 2 | 2000 |
| 5 | 5000 |
| 10 | 10000 |
| 50 | 50000 |
| 100 | 100000 |
| 500 | 500000 |
| 1000 | 1000000 |
Convertir kB a B
Un kilobyte son 1.000 bytes cuando lo define un organismo de normalización y 1.024 cuando lo define un sistema operativo. Esta página calcula con 1.000; la unidad de 1.024 se llama kibibyte.
Un byte son ocho bits, cosa que no siempre estuvo clara: los primeros ordenadores usaron seis, siete o nueve. Se impuso el ocho porque en él cabe un carácter y porque la cifra se parte en mitades limpias.
Pasar de kilobytes a bytes desplaza la coma 3 lugares hacia la derecha y no cambia nada más. No hay factor que recordar ni redondeo que decidir: las cifras siguen en el mismo orden y solo cambia su posición.
1234 kB son 1234000 B: las mismas cifras, corridas de sitio. Conviene saberlo porque es la única conversión que se comprueba de un vistazo — si las cifras del resultado no son las mismas con las que empezaste, lo que le ha pasado al número no ha sido esta conversión.
En decimal esta es la conversión más simple de toda la familia de datos: kilo son 10³, así que un kilobyte son 1.000 bytes y 47 kB son 47.000. Es el significado del prefijo según el sistema internacional, el que usan las redes y el que respalda las capacidades que vende el sector del almacenamiento.
La lectura binaria da 1.024 bytes, una unidad que se llama propiamente kibibyte y se escribe KiB. Las dos difieren en un 2,4 %, la brecha más estrecha entre cualquier par decimal-binario de esta familia -crece a 4,9 % en mega, 7,4 % en giga y 10 % en tera-. Esa estrechez es la razón de que la ambigüedad haya sobrevivido más tiempo aquí: a escala de kilobyte casi nunca es lo bastante grande para que alguien note que usó la unidad equivocada.
Un límite expresado en kilobytes sobre texto es un límite en bytes, y UTF-8 no gasta un byte por carácter. El texto en inglés se acerca mucho a un byte por letra porque casi todo cabe en ASCII; el texto en español no: cada á, é, í, ó, ú, ñ y ü cuesta dos bytes en vez de uno, así que un párrafo con acentuación normal pesa sistemáticamente más que el mismo número de caracteres sin ellos.
La consecuencia práctica es que un límite de 2 kB en un formulario o un campo de base de datos rinde menos en español que en inglés: unos 2.000 caracteres si el texto no lleva ni una tilde, bastantes menos -depende de cuántas letras acentuadas tenga- si el texto está escrito con normalidad. Es la comprobación más concreta de que «kilobytes» y «caracteres» no son sinónimos, y en español la diferencia se nota más que en casi cualquier otro idioma con alfabeto latino.
La mayúscula o minúscula de una sola letra vale ocho veces más que toda la discusión entre 1.000 y 1.024. B es un byte y b es un bit, y hay ocho bits en un byte, así que 1 kB son 8 kb y 100 kB son 800 kb. Los archivos y el almacenamiento se cuentan en bytes; la velocidad de una conexión se cuenta en bits, por una convención que viene de los enlaces en serie y nunca ha cambiado.
La consecuencia práctica es que una cifra con un «por segundo» detrás hay que dividirla entre ocho antes de compararla con un archivo. Una transmisión de 256 kbit/s son 32 kB por segundo, unos 115 MB por hora. Leer esa cifra como bytes multiplica el rendimiento real por ocho y produce planes que no funcionan.
El lugar donde más gente se topa con esta conversión a diario es un presupuesto de rendimiento web: un límite de tantos kilobytes de JavaScript, CSS o peso total de página, comprobado contra un tamaño de transferencia que una herramienta informa en bytes. Esos presupuestos son decimales, porque son números redondos elegidos por personas y se comparan contra mediciones de red que usan potencias de diez.
Lo que importa más que el divisor es qué tamaño se está midiendo. La cifra que cuenta contra un presupuesto es el tamaño de transferencia comprimido, porque eso es lo que cruza la red, y para JavaScript suele ser un tercio del archivo en disco. Un paquete de 520.000 bytes sin comprimir puede llegar como 160.000 bytes de brotli y cumplir sin problema un presupuesto de 170 kB.
Por debajo de un megabyte, los números que de verdad mandan son potencias de dos y no de diez. Un sector de disco son 512 bytes o 4.096; una página de memoria son 4.096 en casi cualquier sistema actual; un bloque de sistema de archivos suele ser 4.096. Ninguno de esos es un número redondo de kilobytes en ningún sistema, y todos deciden un comportamiento que la conversión de unidades no toca.
Por eso un archivo de 1 kB ocupa 4.096 bytes en disco y uno de 5 kB ocupa 8.192. También por eso los tamaños de búfer se eligen como 4.096, 8.192 o 65.536 en vez de 4.000 o 50.000: un búfer alineado a una página o un bloque se mueve en unidades enteras y uno que no lo está queda a caballo entre dos.
Una sola prueba lo resuelve. Tomar un valor de exactamente 1.024 bytes: una herramienta que lo informa como 1,02 kB está en decimal, y una que lo informa como 1,0 KB está contando en kibibytes diga lo que diga en la etiqueta. En Unix, du y df son binarios por defecto; los paneles de red de un navegador y la mayoría de herramientas de rendimiento web informan en decimal, a juego con cómo se cotizan las velocidades de transferencia.
Si dos cifras que se comparan difieren en torno a un 2,4 % y no hay otra explicación, el divisor es la explicación. Si difieren en un factor de cuatro sobre un archivo pequeño, es la asignación por bloques. Si difieren en una proporción de tres a uno, una de las dos está comprimida y la otra no. Esas tres comprobaciones cubren casi cualquier desacuerdo a escala de kilobyte, y conviene probarlas en ese orden.
1 kB son 1000 B. El valor es exacto y no está redondeado: la equivalencia de kilobyte a byte está fijada por definición.
No. El cálculo ocurre en tu navegador. Puedes desconectarte de internet y seguir calculando, que además es la forma más sencilla de comprobarlo.
Porque dos unidades distintas llevan el mismo nombre. Los fabricantes cuentan 1 GB = 1.000.000.000 bytes; Windows muestra gibibytes, es decir 1.073.741.824 bytes, pero los llama «GB». El mismo disco parece así un siete por ciento más pequeño. No ha desaparecido nada.
Un B son 0,001 kB. Es la misma relación leída al revés, así que un resultado de una página pasado por la otra tiene que volver al punto de partida.
Lo que esta página afirma sobre unidades de información se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.
El factor está en la página como una constante y el cálculo son cuatro operaciones. No se envía nada ni se espera a nada: lo que escribes no sale del navegador porque no existe ninguna petición en la que pudiera viajar.