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1 km/h = 0,539956803456 kn
Escribe un valor y la conversión de kilómetro por hora a nudo se actualiza mientras tecleas. El factor es exactamente 0,539956803456: eso es lo que corresponde en kn a 1 km/h. El cálculo se hace en tu propio dispositivo; después de cargar, esta página no vuelve a consultar ningún servidor.
120 km/h is 64,79 kn
— el límite en autopista en España.
5 km/h is 2,7 kn
— el paso de una persona andando.
926 km/h is 500 kn
— un avión de línea en crucero.
18,52 km/h is 10 kn
— un velero navegando con buen viento.
| km/h | kn |
|---|---|
| 1 | 0,539956803456 |
| 2 | 1,07991360691 |
| 3 | 1,61987041037 |
| 5 | 2,69978401728 |
| 10 | 5,39956803456 |
| 20 | 10,7991360691 |
| 50 | 26,9978401728 |
| 100 | 53,9956803456 |
Convertir km/h a kn
El kilómetro por hora es la unidad del límite de velocidad en casi todo el mundo. Dividido entre 3,6 da metros por segundo, porque una hora tiene 3.600 segundos y un kilómetro 1.000 metros.
Un nudo es una milla náutica por hora, y una milla náutica son exactamente 1.852 metros, originalmente un minuto de arco de latitud. Eso permite traducir la velocidad directamente en posición sobre la carta náutica.
Un nudo es una milla náutica por hora, y la milla náutica son exactamente 1.852 metros: fijados por definición en 1929, no medidos. Se eligió esa cifra para que equivaliera a un minuto de latitud, que es lo que la hace útil en el mar — sesenta millas náuticas son un grado de carta, en cualquier carta.
Así que la conversión a kilómetros por hora es exacta, no aproximada, pero el número redondo está del lado náutico: aquí la cifra fea va a ser la métrica. Y conviene recordar que el nudo ya es una velocidad; «nudos por hora» no es lo que quiere decir nadie.
30 km/h no es nada en una carretera: es un límite de calle residencial, más lento que un ciclista en forma. En el mar son 16,2 nudos de viento, el extremo alto de una brisa fresca y suficiente para que un velero de crucero empiece a pensar en rizar. Ese desajuste es el contenido real de esta conversión: la cuenta es fácil y la recalibración no.
Vale igual mirando velocidades de barco. Uno que hace 20 km/h hace 10,8 nudos, que es rápido para un casco de desplazamiento y de lo más corriente para cualquier cosa que planee. Una corriente de marea de 5 km/h son 2,7 nudos y va a gobernar entera la travesía de una embarcación pequeña. Nada en la cifra de carretera avisa de que estas cosas son importantes, porque una carretera perdona la velocidad dos órdenes de magnitud mejor que el agua.
El factor verdadero es 0,539957, así que multiplicar por 0,54 se pasa en ocho partes por cien mil. A 100 km/h eso son cuatro milésimas de nudo. No existe un uso náutico ni aeronáutico realista en el que el atajo y el valor exacto lleven a decisiones distintas, y eso convierte a esta en la conversión más agradecida de toda la categoría de velocidad.
Si multiplicar por 0,54 se te hace incómodo, parte la cifra por la mitad y añádele un ocho por ciento: 60 km/h dan 30 más 2,4, o sea 32,4 nudos, que es correcto. Las referencias que merece la pena memorizar son 10 km/h como 5,4 nudos, 50 como 27 y 100 como 54, y todo lo demás se construye desde esas tres sumando en vez de multiplicando.
Un plóter suele dejarse configurar para mostrar kilómetros por hora, y hacerlo es una trampa disfrazada de comodidad. Todo lo demás con lo que vas a trabajar se queda en nudos —el parte marítimo, el atlas de corrientes, el derrotero, las instrucciones del puerto, el límite de velocidad dentro de una dársena—, y un plóter que marca 11 km/h al lado de un rombo de marea que marca 2 nudos son dos unidades sobre el mismo problema.
En el aire pasa lo mismo y con menos margen, porque el anemómetro lleva su unidad pintada en la esfera —nudos en toda la aviación comercial y en la mayor parte de la general— y las marcas de color de los límites están puestas sobre esa escala y no sobre otra. Un piloto formado en un país métrico vuela la velocidad indicada en nudos, la altitud en pies y el combustible en litros, y convertir la velocidad a algo familiar rompería la relación entre el número y las marcas de límite del propio indicador. La conversión pertenece a la planificación, no al momento de usarla.
Las velocidades de viento que cambian una decisión en el agua caben en una franja estrecha, y compensa aprenderlas en nudos en lugar de reconvertirlas cada vez. Diez nudos son 18,5 km/h y una brisa agradable para navegar. De dieciséis a veinte —de 30 a 37 km/h— es donde muchos barcos de crucero toman el primer rizo. Treinta y cuatro nudos, 63 km/h, es temporal.
Leídas en kilómetros por hora esas cifras suenan llevaderas, porque 63 km/h es una velocidad a la que casi todo el mundo ha conducido por un pueblo. Ese es justamente el error de juicio que conviene cortar. Los barcos y las tripulaciones son muy distintos entre sí y ninguna tabla sustituye conocer un casco concreto, pero la forma general se sostiene: el rango interesante del viento va más o menos de 5 a 40 nudos, y la versión métrica reparte la misma información entre 9 y 74 sin ganar un ápice de resolución.
Una corriente se suma o se resta a la velocidad del barco, no se aplica como un porcentaje, así que las unidades tienen que estar igualadas antes de tocar nada. Un flujo de 3,7 km/h son 2 nudos. Contra un barco que da 6 nudos quedan 4 sobre el fondo, es decir un tercio del avance perdido, y eso es la diferencia entre dos números absolutos: la conversión la conserva y la intuición no.
Llevar toda la cuenta en nudos es la única forma de que siga siendo legible, porque las distancias de la carta son náuticas y los datos de corrientes se publican en nudos. Convertir tu velocidad a la unidad en la que ya está la marea, una vez, en la mesa de cartas, deja la aritmética de la travesía en una resta y una división sin ningún factor dentro.
Una embarcación vendida en un país métrico puede traer sus cifras en cualquiera de las dos unidades, o en las dos, y la elección sigue al mercado más que al barco. La velocidad máxima de una lancha de recreo aparece muchas veces en kilómetros por hora porque es lo que entiende alguien acostumbrado a un coche, mientras que los modelos de altura del mismo astillero se anuncian en nudos. Los datos de motor, la velocidad crítica del casco y cualquier cifra salida de un estudio de proyecto vienen en nudos o en metros por segundo.
Cuando compares dos barcos, pasa los dos a nudos y compáralos ahí, porque esa es la unidad en la que el resto del mundo náutico va a hablar de ellos durante toda su vida. Una punta anunciada como 74 km/h son 40 nudos; otra anunciada como 38 nudos son 70 km/h. Escritas una al lado de la otra en la misma unidad, la diferencia entre ambas deja de depender de cómo se redactó el folleto.
El kayak de mar, la canoa y el pádel surf viven en el tramo de la escala donde la intuición de carretera es menos útil que nunca. Un ritmo cómodo de travesía de 8 km/h son 4,3 nudos. Un kayak rápido a 11 km/h son 5,9. Escritas en kilómetros por hora parecen cifras de nada, y están cerca del límite de lo que una persona sostiene durante horas.
Las corrientes son el motivo para convertirlas. Un flujo de 2 nudos son 3,7 km/h, y contra un palista de 4,3 nudos deja 2,3 sobre el fondo: la mitad escasa del avance, por una corriente que una embarcación a motor ni notaría. Los atlas de corrientes y los derroteros van en nudos, así que pasar la propia velocidad de crucero a nudos una vez, al planificar, es lo que permite hacer la resta sin una segunda conversión en mitad de una travesía.
Esta conversión es de transición. Quien pasa una temporada trabajando en el agua deja de hacerla, porque las cifras en nudos adquieren significado propio y traducirlas de vuelta a velocidad de carretera resta información en lugar de añadirla. La meta no es un atajo más rápido sino un puñado corto de referencias —un viento de rizar, una velocidad de casco, un régimen de marea, un límite de puerto— sostenidas directamente en nudos.
Mientras tanto, el número que hay que llevar es 0,54, y la dirección que hay que recordar es hacia abajo: la cifra en nudos siempre es poco más de la mitad de la que está en kilómetros por hora. Un resultado mayor que lo que escribiste significa que la conversión ha corrido al revés, y en una página donde las dos unidades describen las mismas actividades en rangos que se solapan, el sentido es el único error que no se anuncia solo.
1 km/h son 0,539956803456 kn. El valor es exacto y no está redondeado: la equivalencia de kilómetro por hora a nudo está fijada por definición.
No. El cálculo ocurre en tu navegador. Puedes desconectarte de internet y seguir calculando, que además es la forma más sencilla de comprobarlo.
Un kn son 1,852 km/h. Es la misma relación leída al revés, así que un resultado de una página pasado por la otra tiene que volver al punto de partida.
Lo que esta página afirma sobre unidades de velocidad se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.
El factor está en la página como una constante y el cálculo son cuatro operaciones. No se envía nada ni se espera a nada: lo que escribes no sale del navegador porque no existe ninguna petición en la que pudiera viajar.