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Aquí puedes convertir GPX a TCX gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
GPX a TCX
Es la única pregunta que decide si esta conversión te va a servir. Un GPX grabado por un reloj, un ciclocomputador o una aplicación de móvil lleva una marca de tiempo en cada punto. Un GPX descargado de una ruta ajena —de Wikiloc, de un club, del blog de alguien que subió el trazado de una etapa— muy a menudo no lleva ninguna, porque describe por dónde se va y no cuándo se fue.
Los dos abren igual en un mapa y por eso se confunden constantemente. En un archivo de entrenamiento la diferencia es total: el formato de destino exige una hora de inicio y una duración, y de un trazado sin tiempos no hay de dónde sacarlas. Ábrelo en un editor de texto y busca la etiqueta de tiempo dentro del primer punto; treinta segundos ahí te ahorran una subida rara a tu plataforma.
Bastante software graba una salida perfectamente y solo exporta GPX: aplicaciones de móvil, ciclocomputadores antiguos, registradores libres, cualquier cosa que trate la ruta como geografía y no como entrenamiento. Las plataformas del otro lado están construidas alrededor de actividades, y una actividad tiene un inicio, una duración, una distancia y una disciplina antes de tener una forma.
Esta conversión tiende ese puente: coge la geometría que el GPX sí guarda y le pone alrededor las declaraciones que un lector de TCX exige, para que el archivo entre como sesión y no como ruta ni como error. Lo que no puede hacer es meter en el archivo información que el GPX nunca tuvo, y casi todo lo que sigue trata de esa frontera.
El formato de Garmin es estricto donde el GPX es permisivo. Cada vuelta tiene que declarar una hora de inicio, un total de segundos, una distancia en metros, una intensidad y un método de disparo, y cada actividad tiene que declarar un deporte de una lista cerrada. Un archivo al que le falte cualquiera de ellas no se lee con indulgencia: se rechaza, y esa es la razón habitual de que un TCX hecho a mano no importe.
Así que se escriben las cinco. La intensidad se pone como activa y el método de disparo como manual, que son los valores neutros y los honestos para un archivo al que ningún aparato marcó vueltas. El identificador de la actividad se pone igual a la marca de inicio, como pretende el esquema. Las otras tres —inicio, duración y distancia— se deducen de los puntos, y cada una tiene su manera de salir mal.
Un GPX no guarda la distancia en ninguna parte. El número que acaba en el campo de metros se produce recorriendo los puntos en orden y sumando la distancia de círculo máximo entre cada pareja consecutiva, sobre una Tierra esférica de 6.371.000 metros de radio. Frente a un cálculo elipsoidal serio eso se desvía unas pocas partes por mil, muy por debajo del ruido que ya trae el archivo.
De esa suma hay dos propiedades que conviene tener presentes. Ignora el desnivel, y eso importa menos de lo que dicta el instinto: una ruta que sube 1.000 metros en 40 kilómetros mide 40.012 metros por la pendiente en lugar de 40.000, tres centésimas de uno por ciento. Lo que sí importa es el temblor del receptor, porque cada bandazo entre dos muestras se suma en vez de compensarse. Un track muy denso mide algo de más, y la cifra del propio aparato, filtrada o tomada de un sensor de rueda, suele ser la menor y la mejor.
El total de segundos es la diferencia entre la hora del primer punto y la del último, redondeada a segundos enteros. Para una salida grabada eso es tiempo transcurrido y no tiempo en movimiento: la parada de cuarenta minutos en el bar está dentro del total, porque el archivo registra dónde estuvo el receptor y no si se movía.
La trampa es el GPX sin tiempos, que es lo que parece una ruta descargada de una biblioteca de rutas. No hay nada que restar, así que la duración sale cero, y como la vuelta tiene que declarar igualmente una hora de inicio se escribe el instante cero del calendario informático: la actividad aparece fechada el 1 de enero de 1970 y durando nada. Es válida según el esquema y es un disparate como entrenamiento. Si tu GPX es un plan, cárgalo como ruta en la plataforma en vez de convertirlo a sesión.
El atributo de deporte se escribe siempre con el valor neutro. El formato limita ese campo a una enumeración corta, un GPX no tiene ningún campo que diga qué se estaba haciendo, y deducirlo de la velocidad media sería una invención que acierta casi siempre: la peor clase de invención, porque se equivoca sin avisar.
El efecto práctico son unos segundos de trabajo después de importar. Garmin Connect, Strava y TrainingPeaks permiten cambiar el tipo de actividad a posteriori y recalculan lo que dependa de él. Conviene hacerlo y no dejarlo: los modelos de carga, las zonas de ritmo y la detección de récords personales se apoyan en la disciplina, y una sesión archivada como «otros» queda calladamente fuera de casi todos.
Un TCX puede llevar frecuencia cardiaca, cadencia, potencia y distancia por punto, y uno convertido aquí no lleva ninguna de las cuatro. Donde el GPX traía el pulso dentro de un bloque de extensiones —cosa que hacen muchos relojes, usando el espacio de nombres del propio Garmin— esos valores no se leen, así que tampoco reaparecen en el destino aunque el destino tenga sitio para ellos.
Es una limitación real de esta conversión y hay que decirla claro, porque el cambio de formato hace parecer que los datos de entrenamiento deberían haber llegado. No llegaron. Si el pulso existe en tu GPX y lo necesitas en el TCX, la salida no es esta página: vuelve a exportar la sesión desde lo que la grabó eligiendo TCX o FIT en origen, y las series salen pegadas a los puntos a la primera.
Cada track se convierte en una actividad con exactamente una vuelta que abarca la grabación entera. GPX no tiene concepto de vuelta —un corte de segmento marca una pérdida de señal, no una pulsación de botón— así que no hay nada en el origen que asignar a divisiones y no se inventa ninguna. Los segmentos, además, se aplanan al leer: lo que venía partido en tres trozos sale como un único trazo continuo.
Para una salida a ritmo constante esa es una representación fiel. Para una sesión de series aplana justo lo que hiciste: doce repeticiones llegan como un esfuerzo continuo, y los parciales, las medias por vuelta y las recuperaciones que un entrenador mira primero no están. Casi todas las plataformas permiten partir una actividad después de subirla, lo cual reconstruye las fronteras pero no las medias que el aparato original habría resumido.
Un GPX puede guardar el trazado como track o como route, y la distinción se pierde: las rutas se leen como tracks y reciben el mismo tratamiento. Eso es casi siempre lo que se quiere y explica que un archivo de varias rutas produzca varias actividades, cada una con su vuelta, su distancia calculada y su hora de inicio tomada de su primer punto.
Un GPX que solo contenga puntos de interés se trata aparte en vez de rechazarse: esos puntos se leen como un único track, en el orden en que el archivo los listaba, y el resultado es una actividad válida que dice «estas posiciones, en esta secuencia». Si el archivo era una lista de fuentes o de hitos de un camino, esa actividad reclamará una distancia que nadie recorrió, y ahí el CSV es la salida honesta.
Por dentro, cada punto se reduce a latitud, longitud, altitud opcional y hora opcional, más un nombre por track. Todo lo que no encaje en esa forma se pierde por construcción, no por descuido: temperatura, calorías, número de satélites, precisión, símbolos, descripciones, comentarios y enlaces, y cualquier extensión propietaria que trajera el archivo.
Las coordenadas se escriben con seis decimales, que son unos once centímetros sobre el terreno; ningún receptor de consumo se acerca a esa precisión, así que ahí no se pierde nada. Las horas se copian exactamente como las escribió el origen y no se reformatean nunca, que es la decisión correcta cuando la alternativa sería suponer una zona horaria.
Leer el GPX y escribir el TCX ocurren los dos en esta pestaña, sin ninguna petición que lleve el archivo a un servidor; se puede comprobar en el panel de red mientras se convierte. Después lo subirás a algún sitio, que es justo el propósito, pero ese es un destino que has elegido tú en lugar de dos.
La distinción merece la pena porque un archivo de entrenamiento es dato de salud y dato de ubicación a la vez. Un TCX convertido dice dónde estuvo alguien, minuto a minuto, durante todo lo que duró la sesión, y sale de tu casa o de tu trabajo a una hora que se repite cada semana. Meter un conversor web gratuito por delante de la plataforma es añadir un tratamiento más sin ningún acuerdo detrás, y hacerlo en local es exactamente el paso que se ahorra.
| GPX | TCX | |
|---|---|---|
| Nombre completo | GPS Exchange Format | Training Center XML |
| Extensión de archivo | .gpx | .tcx |
| Tipo de medio | application/gpx+xml | application/vnd.garmin.tcx+xml |
| Publicado por primera vez | 2002 | 2007 |
| Publicado por | Topografix | Garmin |
| Especificación | GPX 1.1 | Training Center XML |
| Licencia | Estándar abierto | Publicado, no estandarizado |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Se abre en el navegador | Ningún navegador | Ningún navegador |
| Considerado en su lugar | KML | FIT |
Strava lee tanto GPX como TCX, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
GPX es el formato de Topografix, publicado en 2002. Está recogido en GPX 1.1, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.
TCX viene de Garmin y es de 2007, recogido en Training Center XML. Garmin Connect, Strava y TrainingPeaks lo leen.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez.
GPX y TCX describen el contenido de maneras radicalmente distintas. La conversión es por tanto una reconstrucción y no una copia: fiel, pero no idéntica byte a byte. Las posiciones, la altitud y las marcas de tiempo sí viajan. Los datos de sensores, los estilos y las imágenes incrustadas no.
Para la conversión no: ocurre en el navegador que ya tienes abierto. Para abrir el resultado necesitas después el programa con el que tu dispositivo muestra normalmente Training Center XML.