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1 m = 3,28083989501 ft
Escribe un valor y la conversión de metro a pie se actualiza mientras tecleas. El factor es exactamente 3,28083989501: eso es lo que corresponde en ft a 1 m. El cálculo se hace en tu propio dispositivo; después de cargar, esta página no vuelve a consultar ningún servidor.
100 m is 328,1 ft
— la distancia de los cien lisos.
8849 m is 29030 ft
— la altura del Everest.
1,829 m is 6 ft
— una puerta alta.
3,048 m is 10 ft
— una canasta de baloncesto, que mide diez pies exactos.
| m | ft |
|---|---|
| 1 | 3,28083989501 |
| 2 | 6,56167979003 |
| 3 | 9,84251968504 |
| 5 | 16,4041994751 |
| 10 | 32,8083989501 |
| 20 | 65,6167979003 |
| 50 | 164,041994751 |
| 100 | 328,083989501 |
Convertir m a ft
Desde 1983 el metro se define como la distancia que recorre la luz en 1/299.792.458 de segundo. Ya no es un objeto: la barra de platino guardada cerca de París quedó jubilada.
Un pie son doce pulgadas. En Estados Unidos se dan así la estatura y las medidas de una habitación, y la aviación mide la altitud en pies en todo el mundo, incluso en países completamente métricos.
El factor es 3,28084, y casi nadie lo lleva encima. Redondeado a 3,3 se desvía un 0,58 %, que pasa desapercibido en cifras pequeñas y se convierte en una unidad entera alrededor de 1000 m.
Ese es el dato que interesa antes de redondear: no el error en sí, sino a partir de dónde deja de ser despreciable. Por debajo de ahí el factor corto es el sensato; por encima, usa el campo de arriba, que no redondea hasta el momento de escribir el resultado.
El acuerdo internacional de la yarda y la libra de 1959 fijó el pie en términos métricos, y en las unidades de esta página eso sale a 0,3048 m. La definición es exacta por convenio, no por medida: no se midió y no se puede afinar midiéndola mejor. Y el decimal de arriba está entero, sin nada redondeado al final.
Antes de aquel acuerdo la versión estadounidense y la británica diferían ligeramente, y algunas cifras catastrales antiguas siguen arrastrando la definición vieja. Fuera de la topografía la diferencia queda muy por debajo de la precisión con la que trabaja nadie.
Lo más útil de esta conversión es el ancla: un metro son 3,28084 pies, es decir, tres pies y 3,37 pulgadas. Cualquier cálculo hecho sobre esa cifra sirve para hablar con soltura. Tres metros son poco menos de diez pies, así que un techo de tres metros es, a efectos de cualquier conversación, un techo de diez pies. Dos metros son seis pies y siete pulgadas.
El ancla funciona porque el error de llamar a un metro 3,28 pies es del 0,03%, menos de un centímetro en treinta metros. Para una habitación, una puerta o una estatura, eso está muy por debajo de la precisión que tenía la cifra original. Conviene recurrir a la calculadora cuando el número es una especificación, y al ancla cuando el número es una descripción.
El mercado inmobiliario del sur de Florida, con una parte enorme de compradores de habla hispana, anuncia la superficie en pies cuadrados —square feet—, mientras que el comprador que llega de un país hispanohablante piensa en metros cuadrados. La conversión no es lineal como la de una sola dimensión: un metro cuadrado son 10,7639 pies cuadrados, así que un apartamento de 90 m² se anuncia como unos 969 pies cuadrados, casi mil, un número que puede parecer mucho mayor de lo que es.
La misma trampa aparece con la altura de techo, que sí es una sola dimensión y convierte de forma directa. Un techo estándar estadounidense de 8 pies son 2,438 m, ligeramente por encima de los 2,40 m habituales en la construcción metrica, así que la sensación de amplitud entre una vivienda y otra suele deberse a la superficie anunciada en pies cuadrados, no a la altura.
Un piloto que vuela desde Buenos Aires, Ciudad de México o Madrid recibe las altitudes de crucero en pies, exactamente igual que uno que vuela desde Chicago. Es una de las pocas convenciones verdaderamente universales de la aviación civil, fijada por la OACI, y funciona en español con la misma unidad que en inglés: «nivel de vuelo tres cinco cero» son 35.000 pies, unos 10.668 m, sin que el idioma cambie el número.
La excepción parcial es Rusia y algunos países del antiguo bloque soviético, que durante décadas midieron la altitud en metros, y la transición hacia los pies en esas regiones ha sido uno de los procesos de armonización más largos de la aviación moderna. Fuera de ese caso, convertir metros a pies en un contexto aeronáutico casi siempre es traducir una fuente que no era aeronáutica —una montaña, una nube— al lenguaje que sí lo es.
El aro de baloncesto se instala a 3,05 m según el reglamento de la FIBA, y esa cifra es una conversión casi exacta de los diez pies con los que se inventó el juego: diez pies son 3,048 m, dos milímetros menos. La NBA sigue anunciando la altura en pies porque nunca dejó el sistema imperial, y cualquier comparación entre una cancha europea o latinoamericana y una estadounidense termina, en la práctica, hablando de la misma altura con dos etiquetas distintas.
El resto de las medidas de la cancha no tiene ese origen: la línea de tres puntos de la FIBA está en 6,75 m por lo general y no en una conversión redonda de pies, así que no todas las medidas del baloncesto comparten la misma historia. Comprobar cuál de las dos es la que convierte de forma limpia dice cuál se definió primero.
Quien conduce por primera vez en Estados Unidos tras aprender a interpretar señales en metros se encuentra con la altura máxima de puentes y pasos elevados escrita en pies y pulgadas, con el pie marcado con un apóstrofo simple y la pulgada con uno doble: 12'6" es doce pies y seis pulgadas, unos 3,81 m. Un vehículo alto —una autocaravana, un camión con equipaje sobre el techo— necesita esa lectura antes de acercarse al paso, no después.
La cifra del letrero suele estar redondeada hacia abajo respecto a la altura real de la estructura, precisamente para dejar margen de seguridad, así que el gálibo real casi siempre es algo mayor de lo anunciado. Confiar en esa reserva para un vehículo que mide justo en el límite es un riesgo que la señal no está pensada para cubrir.
Una persona de 1,83 m mide 6,0039 pies y se describe como «seis pies», sin más. Una de 1,75 m mide 5,7415 pies y se describe como «cinco pies nueve», porque 0,7415 por doce son 8,9 pulgadas. El decimal es correcto en la aritmética e inútil en la conversación, y el segundo paso —multiplicar el resto por doce— es el que ninguna calculadora hace por sí sola en palabras.
La trampa habitual es leer el decimal como si fueran pulgadas directamente. 5,9 pies no son cinco pies y nueve pulgadas; son cinco pies y once, porque nueve décimas de pie son 10,8 pulgadas. Esa confusión es lo bastante frecuente como para que una hoja de cálculo con estaturas guardadas como 5,9 y 5,10 las ordene mal, y es la razón por la que una estatura convertida merece escribirse en palabras y no dejarse como un número suelto.
La conversión es exacta en el sentido de que el factor es fijo, y por eso mismo es fácil publicar una cifra que promete más de lo que sabe. Una altura de techo dada como 2,40 m es una cifra nominal, no una medición al milímetro, y convertirla a 7,874 pies reclama una milésima de pie que nunca estuvo presente. Redondea la respuesta según la entrada, no según lo que muestre la calculadora.
Una regla práctica a esta escala: una cifra dada al centímetro sostiene pies y pulgadas a la pulgada más cercana, porque una pulgada son 2,54 cm. Una cifra dada al milímetro sostiene una décima de pulgada. Una cifra dada a la décima de metro —que es como se suelen citar la mayoría de las alturas de habitación y de techo— sostiene solo el pie entero, y las pulgadas que le siguen son aritmética, no información nueva.
1 m son 3,28083989501 ft. El valor es exacto y no está redondeado: la equivalencia de metro a pie está fijada por definición.
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Un ft son 0,3048 m. Es la misma relación leída al revés, así que un resultado de una página pasado por la otra tiene que volver al punto de partida.
Lo que esta página afirma sobre unidades de longitud se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.
El factor está en la página como una constante y el cálculo son cuatro operaciones. No se envía nada ni se espera a nada: lo que escribes no sale del navegador porque no existe ninguna petición en la que pudiera viajar.