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1 kn = 0,514444444444 m/s
Escribe un valor y la conversión de nudo a metro por segundo se actualiza mientras tecleas. El factor es exactamente 0,514444444444: eso es lo que corresponde en m/s a 1 kn. El cálculo se hace en tu propio dispositivo; después de cargar, esta página no vuelve a consultar ningún servidor.
500 kn is 257,2 m/s
— un avión de línea en crucero.
10 kn is 5,144 m/s
— un velero navegando con buen viento.
666,7 kn is 343 m/s
— la velocidad del sonido en el aire a temperatura ambiente.
19,44 kn is 10 m/s
— un velocista de nivel mundial a pleno rendimiento.
| kn | m/s |
|---|---|
| 1 | 0,514444444444 |
| 2 | 1,02888888889 |
| 3 | 1,54333333333 |
| 5 | 2,57222222222 |
| 10 | 5,14444444444 |
| 20 | 10,2888888889 |
| 50 | 25,7222222222 |
| 100 | 51,4444444444 |
Convertir kn a m/s
Un nudo es una milla náutica por hora, y una milla náutica son exactamente 1.852 metros, originalmente un minuto de arco de latitud. Eso permite traducir la velocidad directamente en posición sobre la carta náutica.
El metro por segundo es la unidad del SI y la medida de la física. Por eso aparece en las mediciones de viento y en casi nada de lo que mira un conductor.
El factor es 0,514444, y casi nadie lo lleva encima. Redondeado a 0,51 se desvía un 0,86 %, que pasa desapercibido en cifras pequeñas y se convierte en una unidad entera alrededor de 1000 kn.
Ese es el dato que interesa antes de redondear: no el error en sí, sino a partir de dónde deja de ser despreciable. Por debajo de ahí el factor corto es el sensato; por encima, usa el campo de arriba, que no redondea hasta el momento de escribir el resultado.
Un nudo es una milla náutica por hora, y la milla náutica son exactamente 1.852 metros: fijados por definición en 1929, no medidos. Se eligió esa cifra para que equivaliera a un minuto de latitud, que es lo que la hace útil en el mar — sesenta millas náuticas son un grado de carta, en cualquier carta.
Así que la conversión a metros por segundo es exacta, no aproximada, pero el número redondo está del lado náutico: aquí la cifra fea va a ser la métrica. Y conviene recordar que el nudo ya es una velocidad; «nudos por hora» no es lo que quiere decir nadie.
La conversión es 1852 entre 3600, y esa fracción es exacta porque los dos números son definiciones y no medidas. Simplificada queda 463/900, y el 900 arrastra un factor 9 que la notación decimal no resuelve, así que la forma decimal es 0,514444 con el 4 repitiéndose para siempre. Cualquier valor publicado de este factor es, por tanto, un redondeo, incluido el de esta página.
Es una situación distinta de la de la mayoría de las conversiones de este sitio, donde el factor termina y lo único que hay que decidir es cuántas cifras se copian. Aquí no hay última cifra que copiar. Llevar 0,5144 acierta con un error menor de una parte entre diez mil, más de lo que necesita ningún cálculo real; llevar la fracción entera a través de una hoja de cálculo es mejor todavía, porque saca el redondeo de la cadena en vez de hacerlo pequeño.
El motivo de que una velocidad aeronáutica o marítima tenga que estar en metros por segundo es, casi siempre, que está a punto de elevarse al cuadrado contra una densidad en kilogramos por metro cúbico. La presión dinámica es la mitad de la densidad por la velocidad al cuadrado, y con la densidad estándar del aire a nivel del mar, 1,225 kg/m³, 100 nudos —51,44 m/s— dan alrededor de 1,62 kilopascales.
El cuadrado es lo que vuelve implacables a las unidades. Doscientos nudos no son el doble de presión sino cuatro veces: unos 6,5 kPa. Trescientos nudos son nueve veces. Una estructura dimensionada para un viento de 50 nudos y expuesta a 70 no recibe un cuarenta por ciento más de carga sino un noventa y seis por ciento más, y esa relación es invisible mientras la velocidad siga en nudos, porque es precisamente la cifra en nudos la que se está elevando al cuadrado.
La velocidad del sonido no es un número fijo y no depende de la presión ni de la altitud de forma directa: depende de la temperatura. A la temperatura estándar a nivel del mar, 15 °C, son 340,3 m/s, es decir 661,5 nudos. A la temperatura estándar de la tropopausa, −56,5 °C, son 295,1 m/s, o 573,6 nudos.
Por eso un avión de línea en crucero a Mach 0,85 va a unos 250,8 m/s, o 487,6 nudos verdaderos, y no a los 562 nudos que sugeriría la cifra de nivel del mar. Sacar el Mach desde una cifra en nudos sin convertir obliga a elegir la velocidad del sonido en nudos correcta para la temperatura correcta, que es una consulta más de tabla que hacerlo en el SI. Con la velocidad ya en metros por segundo, el cálculo es una única división por un número que sale directamente de la temperatura.
Dividir la cifra en nudos entre dos es el atajo de todo el mundo y se queda un 2,8 por ciento corto: 40 nudos dan 20 m/s frente a los 20,6 reales, y 100 dan 50 frente a 51,4. Añadiendo un tres por ciento se cierra a menos de una décima de por ciento, y para leer una previsión o comprobar un límite eso es trabajo terminado.
Donde deja de bastar es justo donde suele terminar esta conversión. Una velocidad un 2,8 por ciento corta se convierte en una presión dinámica un 5,6 por ciento corta, y en una energía cinética igual. Un cinco por ciento de menos en una hipótesis de carga no parece un error de cálculo en un informe: parece una hipótesis algo optimista, que es exactamente el motivo de que sobreviva a la lectura. Usa la mitad para comprobar el orden de magnitud y el campo de arriba para producir el número.
Las especificaciones de los equipos dan los límites de viento en metros por segundo mientras la previsión con la que se van a comparar llega en nudos. Las fichas de los drones de consumo declaran la resistencia máxima al viento en m/s —una cifra alrededor de 10,7 m/s son 20,8 nudos—, y los límites de grúas, de elevación y de andamios también suelen estar escritos en metros por segundo, igual que las normas de cálculo de estructuras. La previsión marítima y la aeronáutica del mismo emplazamiento llegan en nudos.
Convertir una vez y dejar los dos números escritos en el documento de trabajo vale más que convertir cada vez, porque la decisión es una comparación con un umbral y los umbrales son donde una conversión apresurada se tuerce. También conviene anotar a qué se refiere cada límite: un límite de viento medio y uno de racha son números distintos sobre el mismo tiempo, y la conversión no los distingue.
Una previsión no da una velocidad, da una banda: de 15 a 20 nudos con rachas de 30. Convertida, son de 7,7 a 10,3 m/s con rachas de 15,4. Hacer la conversión sobre la banda completa y no sobre un valor central conserva la forma de la previsión, y la forma suele ser lo que le importa al cálculo.
La racha merece tratamiento aparte porque es la que manda en las cargas de pico. Una racha de 30 nudos frente a una media de 17 es una relación de alrededor de 1,75, alta pero nada rara en condiciones inestables sobre tierra. Convertir la media y multiplicarla por un factor de racha supuesto es un atajo corriente que tira información que la previsión ya te había dado: convierte la racha que dice la previsión.
Los nudos se usan para el viento y también para el movimiento dentro del agua, y la conversión es idéntica mientras que las consecuencias no lo son. El agua de mar ronda los 1.025 kg/m³ frente a los 1,225 del aire a nivel del mar —más de un factor de ochocientos—, de modo que la misma velocidad produce más de ochocientas veces la presión dinámica.
Por eso del lado del agua los números se quedan pequeños. Una corriente de marea de 3 nudos son 1,54 m/s, que como viento sería casi imperceptible y como corriente produce alrededor de 1,2 kilopascales contra cualquier cosa que esté ahí plantada. La conversión a metros por segundo es el paso que hace posible la comparación, porque una cifra en nudos no da ninguna pista de por qué fluido se mueve y toda la diferencia vive en el término de densidad.
Como el valor exacto no se puede escribir, una columna de velocidades convertidas arrastra un sesgo sistemático pequeño que depende de dónde se truncó el factor. Con 0,5144 el sesgo queda por debajo de una parte entre diez mil y no importará nunca. Con 0,51 es del 0,86 por ciento, y en una columna que se suma o se eleva al cuadrado se acumula en una sola dirección en lugar de compensarse.
La solución limpia es escribir la conversión como una división y no como una constante: multiplicar por 1852 y dividir entre 3600, dejando que la hoja lleve su propia precisión completa por las dos operaciones. No cuesta nada, quita la duda de cuántas cifras teclear, evita de paso que un archivo abierto con otra configuración regional interprete mal la coma de un factor pegado a mano, y deja la celda legible como la definición que es en lugar de como un número mágico que alguien acabará acortando.
1 kn son 0,514444444444 m/s. El valor es exacto y no está redondeado: la equivalencia de nudo a metro por segundo está fijada por definición.
No. El cálculo ocurre en tu navegador. Puedes desconectarte de internet y seguir calculando, que además es la forma más sencilla de comprobarlo.
Un m/s son 1,94384 kn. Es la misma relación leída al revés, así que un resultado de una página pasado por la otra tiene que volver al punto de partida.
Lo que esta página afirma sobre unidades de velocidad se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.
El factor está en la página como una constante y el cálculo son cuatro operaciones. No se envía nada ni se espera a nada: lo que escribes no sale del navegador porque no existe ninguna petición en la que pudiera viajar.