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1 yd = 0,0009144 km
Escribe un valor y la conversión de yarda a kilómetro se actualiza mientras tecleas. El factor es exactamente 0,0009144: eso es lo que corresponde en km a 1 yd. El cálculo se hace en tu propio dispositivo; después de cargar, esta página no vuelve a consultar ningún servidor.
115 yd is 0,1052 km
— un campo de fútbol a lo largo.
12 yd is 0,01097 km
— la distancia del punto de penalti a la portería.
55170 yd is 50,45 km
— el túnel del canal de la Mancha.
420400000 yd is 384400 km
— la distancia media a la Luna.
| yd | km |
|---|---|
| 100 | 0,09144 |
| 200 | 0,18288 |
| 300 | 0,27432 |
| 500 | 0,4572 |
| 1000 | 0,9144 |
| 2000 | 1,8288 |
| 5000 | 4,572 |
| 10000 | 9,144 |
Convertir yd a km
Una yarda son tres pies, exactamente 0,9144 metros. Fuera del fútbol americano y del comercio de telas, casi nadie se la encuentra.
El kilómetro es la medida de las carreteras en casi todo el mundo salvo Estados Unidos y el Reino Unido. Quien lo convierte suele estar leyendo un mapa o el reglamento de una carrera.
El factor es 0,000914, y casi nadie lo lleva encima. Redondeado a 0,00091 se desvía un 0,48 %, que pasa desapercibido en cifras pequeñas y se convierte en una unidad entera alrededor de 1000 yd.
Ese es el dato que interesa antes de redondear: no el error en sí, sino a partir de dónde deja de ser despreciable. Por debajo de ahí el factor corto es el sensato; por encima, usa el campo de arriba, que no redondea hasta el momento de escribir el resultado.
El acuerdo internacional de la yarda y la libra de 1959 fijó la yarda en términos métricos, y en las unidades de esta página eso sale a 0,0009144 km. La definición es exacta por convenio, no por medida: no se midió y no se puede afinar midiéndola mejor. Y el decimal de arriba está entero, sin nada redondeado al final.
Antes de aquel acuerdo la versión estadounidense y la británica diferían ligeramente, y algunas cifras catastrales antiguas siguen arrastrando la definición vieja. Fuera de la topografía la diferencia queda muy por debajo de la precisión con la que trabaja nadie.
Entre las dos unidades están la milla por un lado y el metro por el otro, y las dos encajan mejor con cualquier cosa que una persona vaya a medir. Una yarda es una zancada; un kilómetro son doce minutos andando. Ningún deporte, ningún oficio y ningún mapa usan las dos, de modo que toda conversión de yardas a kilómetros parte de una cifra acumulada y no medida: un recorrido caminado, una temporada jugada, una galería paso a paso.
Conviene decirlo al principio porque cambia lo que significa la respuesta. Convertir así una medida suelta suele ser señal de haber elegido mal la unidad métrica: 40 yardas son 36,576 m, y escribirlas como 0,036576 km no ayuda a nadie. La conversión empieza a valer la pena a partir de cuatro cifras, donde el resultado en kilómetros es un número que alguien puede imaginarse.
El tiro a larga distancia es la disciplina donde conviven las dos unidades y donde más se confunden. Una galería de mil yardas mide 914,4 m; una de mil metros son 1.093,6 yardas. Los 85,6 m de diferencia son casi un diez por ciento, y a esa distancia la caída del proyectil y la deriva por viento cambian lo bastante deprisa como para que un diez por ciento de distancia sea un fallo completo y no una agrupación mala.
Las calculadoras balísticas toman la unidad que se les da y la usan, así que el error es silencioso: una solución calculada en metros y aplicada en una galería medida en yardas corrige de más, y al revés corrige de menos. Las competiciones dicen siempre en qué unidad están sus distancias —las pruebas clásicas británicas y estadounidenses de larga distancia van en yardas, y las galerías europeas y militares en metros—, y la conversión tiene que ocurrir antes de la solución y no después.
El golf es el mayor total en yardas con el que se cruza la mayoría de la gente. Un recorrido de 7.000 yardas son 6,401 km y uno de 7.600, 6,949: un trazado de campeonato ronda por tanto los siete kilómetros de línea de juego prevista. Lo caminado es más, porque el metraje mide de salida a green siguiendo la línea de juego y no dice nada del trayecto de cada green a la salida siguiente, que en un campo extendido añade un kilómetro largo.
Ahí está además la razón principal para hacer esta conversión en español: las tarjetas de los campos en España y en buena parte de Hispanoamérica dan metros, mientras que las de los campos estadounidenses y británicos dan yardas. Comparar dos recorridos leyendo las cifras tal cual infla el americano casi un nueve por ciento. Los totales deportivos acumulados se comportan igual y sorprenden más en métrico: una temporada de 2.000 yardas por tierra es 1,829 km de terreno ganado en un año entero, y las 5.000 yardas de pase de un buen quarterback son 4,572 km.
Las descripciones antiguas de fincas en inglés usan yardas, cadenas y furlongs, y encajan entre sí: una cadena son 22 yardas, un furlong 220 y una milla 1.760. En métrico son 20,1168 m, 201,168 m y 1,609344 km, y ninguna es redonda porque ninguna se fijó nunca contra un metro. Un lindero descrito como de 440 yardas son 402,336 m, un cuarto de milla, y solo parece arbitrario mirándolo desde el lado métrico.
Cuando hace falta la cifra moderna a partir de una descripción vieja, conviene convertir a metros y parar ahí. Una parcela de 300 por 220 yardas son 274,32 por 201,168 m, que es un par de números manejables; la misma parcela como 0,27432 por 0,201168 km es la misma información vuelta ilegible. El kilómetro sirve para la distancia entre lugares, no para el tamaño de las cosas.
Réstale el diez por ciento a la cifra en yardas y mueve la coma tres lugares. Siete mil yardas dan 6.300, o sea 6,3 km frente a los 6,4008 verdaderos: un 1,6 % por debajo, porque 0,9 se queda esa cantidad corto respecto a 0,9144. Devolviendo una sexta parte de lo restado se llega a 6,4, que es toda la precisión que una estimación de este tipo necesita.
El camino exacto se recuerda mejor pasando por la milla. 1.760 yardas son una milla y una milla son 1,609344 km, así que dividir el total entre 1.760 y multiplicar por 1,609 da la misma respuesta por una ruta que casi cualquiera puede comprobar. Para 7.000 yardas eso son 3,977 millas y 6,40 km, y tener dos caminos independientes hasta la misma cifra vale aquí más que cualquiera de los dos por separado.
Los totales de cuatro cifras casi nunca son exactos a la yarda. Las tarjetas de golf redondean el metraje de cada hoyo a la yarda y a veces a las cinco, y las salidas se mueven de una jornada a otra: una tarjeta describe una configuración, no un levantamiento topográfico. Convertir 7.000 yardas a 6,4008 km afirma un decímetro a partir de una cifra que arrastra decenas de metros de variación legítima.
La regla que aguanta es redondear el resultado a la precisión que tenía la entrada, expresada en proporción. Un metraje bueno a la decena de yardas es bueno a unos nueve metros, así que 6,40 km es la forma honesta y 6,4008 no lo es. Cuando la cifra en yardas sí es exacta —una galería medida, una distancia definida por reglamento—, la conversión también lo es y cada dígito se puede defender.
La yarda vale exactamente 0,9144 m desde 1959, cuando seis países acordaron una definición única y dejaron de mantener versiones ligeramente distintas. Todo lo imperial se sigue de ahí por multiplicación y división: el pie es su tercera parte, la pulgada su treintaiseisava, la milla son 1.760. De modo que el factor de 0,0009144 kilómetros por yarda no es una medición y nunca lo fue, y todas sus cifras son exactas.
Lo que no es exacto es el camino de vuelta. Un kilómetro son 1.093,6132983… yardas, un decimal que no termina, porque 1.000 dividido entre 0,9144 no se resuelve. Esa asimetría es una propiedad de en qué unidad se escribió la definición y no de la calidad de ninguna de las dos, y explica que un conversor pueda dar una respuesta terminada en un sentido y una periódica en el otro para el mismo par.
Las carreras británicas, irlandesas y estadounidenses dan las distancias en millas, furlongs y yardas, y un furlong son 220 yardas, es decir 201,168 m. Milla y media son doce furlongs, 2.640 yardas, 2,414 km. Las tarjetas francesas, alemanas y las de los hipódromos hispanohablantes dan las mismas carreras en metros, y de ahí que un mismo campo internacional aparezca corriendo 2.400 m en un periódico y «alrededor de milla y media» en otro: 2.400 m son 2.624,7 yardas, once furlongs y 205 yardas, y no son una distancia redonda en el sistema imperial.
El resto de yardas que arrastran los nombres de las carreras británicas es el mismo efecto visto desde el otro lado. Un trazado ajustado al terreno da distancias como milla y cuarto y pico, y esas yardas sobrantes se citan en lugar de redondearse porque la distancia exacta influye en la forma de correr la prueba. Convertir una de ellas a kilómetros produce una cifra con tres decimales, y solo los dos primeros dicen algo sobre la carrera.
1 yd son 0,0009144 km. El valor es exacto y no está redondeado: la equivalencia de yarda a kilómetro está fijada por definición.
No. El cálculo ocurre en tu navegador. Puedes desconectarte de internet y seguir calculando, que además es la forma más sencilla de comprobarlo.
Un km son 1093,61 yd. Es la misma relación leída al revés, así que un resultado de una página pasado por la otra tiene que volver al punto de partida.
Lo que esta página afirma sobre unidades de longitud se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.
El factor está en la página como una constante y el cálculo son cuatro operaciones. No se envía nada ni se espera a nada: lo que escribes no sale del navegador porque no existe ninguna petición en la que pudiera viajar.