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FIT
El formato binario que los relojes deportivos graban de fábrica. Compacto e ilegible sin convertirlo.
FIT
FIT es un formato binario, que solo significa algo para un programa que lo conoce. Se usa para el registro deportivo.
La extensión es .fit y el nombre completo, Flexible and Interoperable Data Transfer. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.
Garmin lo publicó en 2008. La especificación es Flexible and Interoperable Data Transfer.
La edad interesa por un motivo práctico: cuanto más antiguo es un formato, más programas han tenido tiempo de aprenderlo.
Está escrita y se puede implementar, aunque quien decide cómo será la próxima versión es el fabricante. En la práctica basta para que el archivo siga abriéndose; no basta para confiarse.
FIT guarda su contenido exactamente. Volver a guardarlo no cambia nada, así que puedes abrirlo, editarlo y guardarlo tantas veces como quieras sin acumular daño; eso es lo que lo convierte en un formato de trabajo y no de entrega.
FIT lleva una suma de verificación, para que un archivo dañado se detecte en vez de leerse mal en silencio.
Una suma de verificación no repara nada. Te dice que el archivo está mal, que es la diferencia entre enterarte ahora y enterarte por la persona a la que se lo enviaste.
Garmin Connect, Strava y GoldenCheetah lo leen, y también la mayoría de programas del mismo tipo.
Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.
Ningún navegador lo lee.
Ese es el motivo más frecuente para convertirlo: no que el formato sea malo, sino que el sitio donde quieres mostrar el archivo no sabe leerlo.
FIT está pensado para entregarse, no para trabajar dentro. Editar uno es posible y rara vez agradable; lo sensato es cambiar el original y volver a exportar.
Las quejas recurrentes: fuera de su terreno la compatibilidad es irregular.
Nada de esto es motivo para evitar el formato. Son las cosas que conviene conocer antes de que una de ellas te sorprenda, que es una afirmación distinta y más útil.
FIT no es un formato de exportación. Es aquello sobre lo que el aparato graba durante la actividad: un registro binario compacto escrito mensaje a mensaje, diseñado por Garmin para un hardware con poquísima memoria y una batería que tiene que aguantar una semana.
Por eso un archivo FIT es el original. Todo lo demás que puedas tener de una salida —el GPX, el TCX, lo que se ve en una plataforma de entrenamiento— deriva de él, y lo derivado lleva siempre menos. Ese solo hecho es la razón de entender el formato en lugar de deshacerse de él cuanto antes.
El formato define su propia estructura sobre la marcha. Un mensaje de definición dice «los registros de este tipo llevan una marca de tiempo, una frecuencia cardíaca y una cadencia, con estos tamaños»; los mensajes de datos que vienen detrás son solo los valores, sin repetir ni un nombre de campo.
De ahí sale su tamaño: una salida de una hora grabada cada segundo ocupa decenas de kilobytes donde el TCX equivalente ocupa varios megabytes. Y de ahí sale también que se pueda ampliar sin romper nada: un aparato que empieza a medir algo nuevo añade su definición, y un programa antiguo lee lo que entiende y salta el resto. Un archivo de un reloj de este año se sigue abriendo con un lector escrito hace años.
Dinámica de carrera: tiempo de contacto con el suelo, oscilación vertical, longitud de zancada. Potencia en bicicleta con detalle, incluido el equilibrio entre piernas, la efectividad del par y la suavidad del pedaleo. Tipo de brazada y número de brazadas por largo en natación. Estimaciones fisiológicas como el efecto del entrenamiento o el tiempo de recuperación. Y la información del aparato, la batería, los sensores emparejados y todas las vueltas y marcas de la sesión.
Nada de eso llega a un GPX y solo una parte llega a un TCX. Si vas a guardar una actividad, exportar FIT en lugar de GPX es la diferencia entre conservar la sesión y conservar el recorrido.
Un editor de texto muestra ruido binario. No hay forma de echarle un vistazo a un FIT y ver la fecha o la distancia, que es el precio práctico de ser tan compacto.
Hay lectores gratuitos y son buenos: Garmin publica un SDK, y varias herramientas web abren el archivo y enseñan la sesión, las vueltas y las series de datos. Para mirar algo rápido, subirlo a una plataforma de entrenamiento suele ser más corto que instalar nada. Para trabajar con ello desde código, el SDK o uno de los analizadores de código abierto es la entrada.
Los escriben los aparatos de Garmin, y también Wahoo, Zwift, Suunto, Coros y la mayoría de los ciclocomputadores actuales: se ha convertido en el estándar de hecho de toda la categoría, no en un formato de una sola marca. En un dispositivo conectado por USB están en una carpeta de actividades y se copian tal cual.
Strava, TrainingPeaks, Garmin Connect, intervals.icu y el resto aceptan subidas en FIT y las prefieren, precisamente porque los datos de más están ahí. Al exportar desde una plataforma, coge FIT si te lo ofrece; coge TCX si no; coge GPX solo cuando no haya otra cosa.
De FIT a TCX se mantienen el recorrido, las marcas de tiempo, las vueltas, la frecuencia cardíaca y la cadencia, y se quedan fuera la dinámica de carrera, las métricas finas de potencia y la información del aparato. De FIT a GPX se mantienen el recorrido y los tiempos y se pierde casi todo lo demás: la frecuencia cardíaca sobrevive únicamente como una extensión del fabricante que la plataforma receptora puede ignorar, y una sesión en interior sin coordenadas se queda prácticamente en nada.
En sentido contrario no hay conversión útil. Un GPX convertido en FIT es un recorrido disfrazado de entrenamiento: una vuelta, sin pulso y sin cadencia, porque esos datos nunca estuvieron en el origen. Baja de formato cuando una plataforma te lo exija, y guarda el FIT como la copia que contiene la sesión.
Pasa: un reloj que se quedó sin batería a mitad de ruta, un archivo que la plataforma rechaza, una sesión que subió con el deporte equivocado o con una distancia disparatada. Como el formato es una secuencia de mensajes que se describen a sí mismos, un archivo truncado suele seguir siendo legible hasta el punto en que se detuvo, y varias herramientas libres lo reparan o lo recortan.
Lo que conviene saber antes de editar nada: el archivo guarda por separado los registros detallados y el resumen de la sesión, y nada recalcula uno a partir del otro. Recorta diez minutos de registros y deja el resumen diciendo 42 kilómetros, y todas las plataformas creerán al resumen. Edita los dos, o usa una herramienta que lo haga.
Los demás formatos de GPS de este sitio —GPX, TCX, KML, KMZ— comparten un analizador de XML escrito a mano que funciona en el navegador. FIT no encaja ahí: es un protocolo binario con un esquema de mensajes, así que necesita un descodificador propio y no una variante del que ya existe.
Por eso los pares que parten de FIT están declarados y en espera, no disponibles. Decirlo es más útil que dejarlos con aspecto de funcionar: mientras tanto, la ruta práctica es exportar TCX o GPX desde la plataforma donde ya está la actividad, o pasar el FIT por uno de los lectores libres y sacar de ahí el formato que necesites.
| Extensión | .fit |
|---|---|
| Tipo de medio | application/vnd.ant.fit |
| Publicado por | Garmin |
| Primera publicación | 2008 |
| Especificación | Flexible and Interoperable Data Transfer |