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RAR
Un formato propietario que se abre en todas partes y casi en ninguna se crea. Nosotros tampoco: la licencia de la única herramienta libre lo prohíbe.
RAR
RAR es un contenedor: una envoltura para flujos que ha codificado otra cosa. Se usa para el archivado.
La extensión es .rar y el nombre completo, RAR Archive. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.
win.rar GmbH lo publicó en 1993.
A un formato que lleva tanto tiempo siendo legible se le puede confiar algo que quieras recuperar dentro de diez años.
Leerla fuera del software del propio fabricante depende del trabajo de otras personas, casi siempre por inspección y no por documentación. Eso funciona casi siempre y a veces no, y esa es la razón para convertir lo que pienses conservar.
RAR guarda su contenido exactamente. Volver a guardarlo no cambia nada, así que puedes abrirlo, editarlo y guardarlo tantas veces como quieras sin acumular daño; eso es lo que lo convierte en un formato de trabajo y no de entrega.
RAR guarda un directorio: nombres, carpetas y la estructura entre ellos. Eso es lo que le permite sustituir a una carpeta en un adjunto de correo.
RAR lleva una suma de verificación, para que un archivo dañado se detecte en vez de leerse mal en silencio y cifrado opcional.
Un archivo cifrado hay que abrirlo antes de que nada pueda convertirlo, aquí y en cualquier otro sitio. Una contraseña no es algo que un conversor pueda esquivar, y a uno que dijera lo contrario tampoco habría que confiarle el archivo.
WinRAR, 7-Zip y Keka lo leen, y también la mayoría de programas del mismo tipo.
Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.
Ningún navegador lo lee.
Ese es el motivo más frecuente para convertirlo: no que el formato sea malo, sino que el sitio donde quieres mostrar el archivo no sabe leerlo.
RAR está pensado para entregarse, no para trabajar dentro. Editar uno es posible y rara vez agradable; lo sensato es cambiar el original y volver a exportar.
Las quejas recurrentes: fuera de su terreno la compatibilidad es irregular.
Nada de esto es motivo para evitar el formato. Son las cosas que conviene conocer antes de que una de ellas te sorprenda, que es una afirmación distinta y más útil.
RAR ya no es un formato que la gente escoja. Aparece: en una descarga, de parte de un compañero que usa WinRAR porque venía con el equipo, dentro de un archivo montado hace una década, o de un foro donde la costumbre se fijó mucho antes de que nadie la cuestionara.
Así que la pregunta es casi siempre cómo abrir uno y no si conviene usarlo. Vale la pena decirlo de entrada, porque las dos mitades del formato no están igual de disponibles: leerlo es sencillo y crearlo es un asunto de licencias más que de técnica.
RAR lo creó Eugene Roshal en 1993 y el algoritmo de compresión sigue siendo propietario. La parte de descompresión sí se publicó y se puede implementar libremente, y por eso tantísimas herramientas abren archivos RAR. La de compresión no, y escribir uno legalmente pasa por licenciarla a su propietario.
Esa asimetría explica prácticamente todo el panorama. Cualquier utilidad de archivos extrae un RAR; solo WinRAR y un puñado de licenciatarios producen uno. También es la razón de que este sitio extraiga RAR y no lo cree: aquí el RAR es siempre un origen y nunca un destino, y eso no es una función que falte, es la licencia de UnRAR, que permite leer el formato y prohíbe expresamente usar su código para escribirlo.
RAR gana a ZIP en general, y la distancia es real y no publicidad. En documentos mezclados cabe esperar entre un diez y un veinte por ciento menos; en colecciones grandes de archivos parecidos la ventaja se ensancha bastante, porque RAR puede tratar el conjunto entero como un solo flujo y encontrar repeticiones que cruzan de un archivo a otro.
ZIP comprime cada archivo por separado, que es lo que le permite sacar un elemento suelto de un archivo enorme sin descomprimir el resto y lo que le cuesta tamaño con mil archivos casi idénticos. Ninguna de las dos conductas está mal: es un intercambio entre acceso directo y ratio, y RAR eligió el ratio.
RAR reparte un archivo entre volúmenes numerados: `.part1.rar`, `.part2.rar` y así, o el esquema antiguo `.r00`, `.r01`. La convención viene de la época de los disquetes y de los límites de subida, y sobrevive allí donde un archivo único sería demasiado grande para el canal.
No son archivos independientes. Todas las partes tienen que estar en la misma carpeta antes de empezar a extraer, y abrir la primera es como se extrae el conjunto entero, no su primer tercio. Que falte una parte intermedia suele significar que todo lo que venía después es irrecuperable, y esa es la causa más frecuente de que una extracción se detenga a medias sin explicación aparente.
RAR puede guardar datos redundantes dentro del propio archivo precisamente para que un archivo dañado se repare a sí mismo. Si se corrompen unos bytes en el transporte o en un disco que empieza a fallar, un archivo con registro de recuperación suele reconstruirlos sin necesidad del original.
ZIP no tiene nada equivalente, y esta es la única función que todavía le gana a RAR un sitio propio. Es la razón por la que los archivos destinados a un disco óptico, a transferencias poco fiables o a quedarse guardados durante años se hacían en RAR cuando quien los hacía había pensado en ello en lugar de ir por costumbre.
RAR cifra el contenido con AES y, a diferencia del esquema original de ZIP, está bien implementado. Un RAR con contraseña no se rompe con facilidad: sin la contraseña, el contenido no está disponible de verdad.
Por defecto la lista de nombres de archivo sigue siendo legible aunque el contenido no lo sea, de modo que quien mire el archivo puede ver qué hay dentro sin abrirlo. WinRAR tiene una opción para cifrar también los nombres, y está desactivada salvo que alguien la elija. Si lo delicado son los nombres mismos, esa distinción importa.
El formato cambió a fondo con WinRAR 5 en 2013: compresión nueva, diccionarios más grandes, otra estructura. Los archivos escritos con el formato nuevo no los leen las herramientas que solo entienden el antiguo, y la extensión no dice cuál de los dos tienes delante.
Un programa anterior a 2013, o uno cuyo soporte de RAR nunca se actualizó, informará de archivo desconocido o dañado sobre un archivo perfectamente íntegro. Si un RAR se niega a abrirse en un programa y funciona en otro, esa es la explicación habitual, y el arreglo es actualizar el extractor y no reparar el archivo.
Si hay que reenviarlo, reempaquétalo como ZIP. Todos los sistemas operativos en uso abren ZIP sin instalar nada, cosa que RAR no puede decir: alguien con un Windows o un macOS recién instalados puede no tener forma de abrir un RAR, y enviarle uno es pedirle discretamente que instale software.
Si es algo que se guarda y no se envía, dejarlo en RAR está bien y no hay nada que ganar convirtiéndolo. Reempaquetar vuelve a comprimirlo todo sin beneficio, y si el original lleva registro de recuperación, convertirlo tira justamente lo único que RAR hace y nadie más hace.
El contenido de un archivo comprimido es lo que sea que haya dentro: declaraciones de impuestos, fotografías, código fuente, papeleo escaneado, la copia de seguridad de la carpeta personal de alguien. Entregar todo eso a una web a cambio de un enlace de descarga es un mal trato que se hace a diario porque no parece haber alternativa.
RAR es la familia donde este sitio no puede ofrecer una. Nada que funcione en el navegador lee el formato, así que un RAR soltado aquí viaja por conexión cifrada a la API de conversión y se abre dentro de un contenedor que no tiene salida propia a internet: `unrar-free` lee el archivo, porque la compilación de 7-Zip de Debian viene sin el códec de RAR, y 7-Zip escribe el ZIP, el 7z o el TAR que hayas pedido. La carpeta del trabajo se borra al terminar, haya ido bien o mal, y tu nombre de archivo no llega a escribirse en disco.
Esa ruta trae dos límites que las conversiones locales no tienen. Un archivo de servidor está topado en 25 MB en lugar de los 100 MB que rigen cuando el trabajo se queda en tu equipo, y las conversiones de servidor gastan un cupo de cien al día contado contra un hash diario con sal de tu dirección, no contra una cuenta, que se reinicia a medianoche UTC en vez de arrastrarse. Para un archivo de varios gigabytes, o para un contenido que directamente no debería viajar, 7-Zip y WinRAR hacen la misma extracción en el escritorio y no sale nada de la máquina.
| Extensión | .rar |
|---|---|
| Tipo de medio | application/vnd.rar |
| Publicado por | win.rar GmbH |
| Primera publicación | 1993 |