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VCF
El formato de tarjeta de contacto que se intercambian los móviles y los programas de correo.
VCF
VCF es un formato de texto plano que se abre en cualquier editor. Se usa para mover datos entre programas.
La extensión es .vcf y el nombre completo, vCard Contact. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.
Se remonta a 1995. La especificación es RFC 6350.
A un formato que lleva tanto tiempo siendo legible se le puede confiar algo que quieras recuperar dentro de diez años.
Está publicada entera, así que cualquiera puede implementarla leyendo el documento en vez de a base de inspeccionar archivos. Por eso aparece en tantos programas, y por eso los archivos escritos hace veinte años siguen abriéndose hoy. Publicada no quiere decir libre de regalías: cuando un formato envuelve un códec, la licencia de las patentes es un asunto aparte que la norma no resuelve.
VCF guarda su contenido exactamente. Volver a guardarlo no cambia nada, así que puedes abrirlo, editarlo y guardarlo tantas veces como quieras sin acumular daño; eso es lo que lo convierte en un formato de trabajo y no de entrega.
Google Contacts, Apple Contacts y Microsoft Outlook lo leen, y también la mayoría de programas del mismo tipo.
Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.
Ningún navegador lo lee.
Ese es el motivo más frecuente para convertirlo: no que el formato sea malo, sino que el sitio donde quieres mostrar el archivo no sabe leerlo.
VCF está pensado para abrirse y cambiarse. Guarda el archivo en este formato mientras el trabajo siga en marcha y exporta desde él cada vez que haga falta una copia terminada.
De un teléfono, casi siempre. Exportar los contactos de Android, de un iPhone, de Google Contactos o de Outlook produce un VCF, y compartir una sola ficha por mensaje o por correo adjunta otro. Es el único formato en el que todos esos sistemas se ponen de acuerdo, y por eso sobrevive un diseño de 1995.
La otra procedencia habitual es el correo. Los bloques de firma, las libretas de direcciones y la tarjetita que acompaña a un mensaje profesional son vCards. Si has recibido un archivo llamado algo como contacto.vcf sin haberlo pedido, eso es lo que ha pasado.
Esto pilla a la gente en las dos direcciones. Una vCard compartida desde el móvil contiene una persona; una vCard exportada desde la libreta contiene a todo el mundo, una detrás de otra en el mismo archivo, cada una entre una línea BEGIN:VCARD y una END:VCARD.
Así que un VCF de 4 MB no es un contacto corrupto: es tu agenda entera, e importarlo va a añadir cada entrada. Y al revés, mandar tu archivo exportado para compartir un número entrega el lote completo. Ábrelo en un editor de texto si no sabes cuál de los dos tienes; la estructura se ve de un vistazo.
Hay tres versiones en circulación y no son intercambiables. La 2.1 es de 1996 y codifica el texto no inglés de maneras que el software moderno malinterpreta a menudo. La 3.0 es la que escriben la mayoría de los sistemas. La 4.0, especificada en el RFC 6350, es el estándar actual y todavía no se acepta en todas partes.
El RFC 6350 coloca la línea VERSION justo detrás de BEGIN:VCARD, pero las versiones anteriores solo exigen que esté en algún sitio de la ficha, así que en un archivo 2.1 conviene buscar la palabra en vez de leer la segunda línea. Vale la pena mirarlo cuando una importación falla, porque «este programa no lee mis contactos» suele ser «este programa no acepta la 4.0» o «este archivo es 2.1 y los acentos se están adivinando».
La versión 4.0 fijó UTF-8 y el problema se fue casi del todo. Los archivos antiguos no tuvieron esa suerte: la 2.1 usaba codificación quoted-printable con un juego de caracteres declarado por campo, y bastante software lo escribió de forma inconsistente.
El resultado visible son nombres con interrogantes, mayúsculas donde no tocan o secuencias como =C3=B1 en mitad de un apellido. Esa última es quoted-printable asomando: los datos están intactos y quien lee no los está descodificando. Convertir el archivo con una herramienta que entienda la codificación lo arregla; volver a teclear cuatrocientos nombres no hace falta.
Una vCard puede incrustar la foto del contacto como texto en base64, y las libretas de direcciones lo hacen por defecto. Es la razón de que exportar ochocientos contactos ocupe varios megabytes en lugar de unas pocas decenas de kilobytes.
También es la razón de que a veces una importación se caiga: algunos sistemas imponen un tamaño máximo por ficha y una foto a resolución alta empuja una sola entrada por encima. Si una importación masiva se detiene a medio camino, una foto desproporcionada en un contacto es la causa probable, y el archivo suele decir en cuál.
Es la conversión más pedida con mucha diferencia: los contactos a una hoja de cálculo, para limpiar duplicados, para una combinación de correspondencia o para importarlos en un sistema que solo acepta CSV. Funciona porque la mayor parte de una vCard son campos simples — nombre, organización, teléfono, correo, dirección.
Lo que no encaja sin más es la repetición. Este conversor recoge los campos repetidos — varios teléfonos, varias direcciones de correo — en una sola celda en lugar de repartirlos por columnas inventadas, que es la decisión menos dañina de las dos. Las fotos incrustadas no pasan, y tampoco la fecha de nacimiento, la web, la mensajería, el apodo, las categorías ni las propiedades X- que cada programa se inventa. Para depurar una lista nada de eso estorba; como archivo fiel, conserva el VCF original.
Una agenda es de los archivos más delicados que se pueden arrastrar a una página web: contiene nombres, teléfonos, direcciones postales y a veces las fotos de gente que no ha decidido nada al respecto. Esta conversión se ejecuta en el navegador y el archivo no se envía a ningún servidor, cosa que puedes comprobar tú mismo mirando la pestaña de red mientras conviertes.
El límite en ese modo es de 100 MB por archivo, muy por encima de lo que ocupa cualquier agenda personal aunque venga cargada de fotos. Y no hay que registrarse ni dejar una dirección de correo para usarlo.
La secuencia fiable es exportar a VCF, mover el archivo, importar. Funciona entre Android y iPhone en los dos sentidos y no depende de que ambos aparatos confíen en la misma cuenta en la nube, que suele ser precisamente el motivo por el que estás haciéndolo a mano.
Después conviene comprobar dos cosas. Los duplicados: importar sin vaciar antes el destino fusiona en lugar de sustituir, y casi todas las libretas deduplican mal. Y los grupos o etiquetas: quedan fuera del núcleo del formato, se tratan de forma inconsistente y son lo primero que llega vacío. Los nombres y los números viajan bien; la organización que los rodeaba, muchas veces no.
| Extensión | .vcf, .vcard |
|---|---|
| Tipo de medio | text/vcard |
| Primera publicación | 1995 |
| Especificación | RFC 6350 |