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Aquí puedes convertir VCF a CSV gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
VCF a CSV
Nadie convierte contactos para leerlos. El archivo existe porque algo tiene que moverse: la agenda de un móvil hacia un CRM, los contactos de quien deja la empresa hacia una cuenta compartida, una lista de correo que sale de Outlook y entra en una herramienta de boletines, quinientas tarjetas recogidas en una feria hacia lo que use el equipo comercial.
Eso convierte las expectativas del destino en lo único que importa, y los destinos tienen opiniones muy firmes. Una pantalla de importación quiere una columna llamada «Móvil» y otra llamada «Correo del trabajo», emparejadas una a una. Una vCard no tiene esos conceptos: tiene una lista de propiedades de teléfono con etiquetas de tipo, cualquier cantidad de ellas y en cualquier orden. Toda esta página trata de ese desajuste.
Cada contacto se convierte en una fila con nombre completo, nombre, apellidos, organización, cargo, correos, teléfonos, direcciones y nota. Las tres columnas en plural recogen todo lo de esa clase que tenga el contacto, separado por un punto y coma y un espacio, con el tipo delante cuando la tarjeta lo aportaba.
La alternativa eran columnas numeradas, y es peor en las dos direcciones. Si eliges cinco, quien tiene seis números pierde uno en silencio. Si eliges el máximo encontrado en el archivo, todos los demás reciben una fila con una docena de columnas vacías cuyo significado además cambia de contacto en contacto, porque el cuarto número es un fax para uno y el fijo de casa para otro. Agruparlos mantiene la tabla honesta sobre lo que una vCard es de verdad.
Los nueve títulos de columna se escriben en inglés, no en el idioma de esta página: aparecen como name, first name, last name, organisation, title, emails, phones, addresses y note. No es un descuido de traducción, es que la cabecera está fijada así en el conversor para todos los idiomas.
En la práctica da igual o incluso ayuda, porque la mayoría de pantallas de importación esperan encontrarse nombres en inglés y algunas los emparejan solas. Si tu destino es una hoja que va a leer una persona, cambia la primera fila después de convertir: es una línea y evita que alguien confunda «title» con el título de un mensaje en vez del cargo.
Hay dos caminos según lo uniforme que sea la exportación. Si casi todos los contactos tienen la misma forma —un móvil y un fijo del trabajo—, «Texto en columnas» partiendo por el punto y coma en Excel o en Hojas de cálculo lo resuelve en un paso, y después se quitan los prefijos de tipo con una sustitución.
Si la forma varía, la herramienta es Power Query: dividir la columna por delimitador en filas te deja una fila por número, y desde ahí se pivota sobre el prefijo de tipo para obtener columnas con nombre y se vuelve a unir. Son diez minutos y sobreviven a la siguiente exportación, que importa porque esto rara vez es un trabajo único. Hazlo en la hoja de cálculo y no le pidas al CRM que interprete una celda compuesta: casi todos la aceptan, la guardan entera y producen una agenda donde no se puede llamar a nadie.
Una dirección de vCard es un valor estructurado con siete componentes en orden fijo: apartado de correos, dirección ampliada, calle, localidad, provincia o región, código postal y país. La mayoría de tarjetas dejan varios vacíos, así que una dirección española corriente viene con dos puntos y coma iniciales sin nada delante.
Los componentes vacíos se descartan y lo que queda se une con comas, lo que da algo legible como «Gran Vía 3, Bilbao, 48001, España» y destruye la estructura. Nada en la celda resultante dice que 48001 fuera el código postal y no un número de portal, y un contacto con dos direcciones lleva las dos en la misma celda separadas por punto y coma. Para una combinación de correspondencia que imprime un bloque de dirección eso es exactamente lo que hace falta; para un CRM con campos separados de localidad y provincia, la columna hay que revisarla a mano.
Una vCard lleva el nombre dos veces: una como cadena formateada para mostrar, que es la que llena la primera columna, y otra como valor estructurado en el orden apellidos, nombre, nombre adicional, tratamiento y sufijo. De ese valor salen las columnas de apellidos y nombre, en ese orden, que es la forma habitual de equivocarse leyendo una vCard a ojo.
Se conservan las dos porque discrepan más a menudo de lo que parece. Las tarjetas creadas escaneando una tarjeta de visita suelen tener el nombre formateado y el estructurado vacío. Y en el mundo hispanohablante hay un caso propio: los dos apellidos pueden estar ambos en el campo de apellidos, o el segundo puede haberse colado en el campo de nombre adicional según qué programa exportó. Tener las dos columnas delante es lo que permite decidir.
Una vCard puede describir la organización por niveles: empresa, división, departamento. Esas partes se unen aquí con una raya rodeada de espacios, de modo que una tarjeta con empresa y departamento produce una sola celda con los dos separados por ese guion largo.
Es una elección deliberada frente a la coma, porque la coma es el separador del archivo y habría obligado a entrecomillar media columna. El efecto secundario es que, si tu destino quiere la empresa por un lado y el departamento por otro, ese carácter es un separador perfectamente fiable para partir la columna después: no aparece en ningún nombre de empresa real.
La palabra que va delante de un teléfono o de un correo es el propio parámetro de tipo de la tarjeta, en minúsculas. Cuando una propiedad lleva varios tipos —un número marcado a la vez como trabajo y como voz, que es frecuente— solo se usa el primero, así que una etiqueta doble se queda en una sola palabra.
Suele ser la mitad informativa, porque «voz» distingue un teléfono de un fax y todo el mundo tiene teléfonos. Sí implica que las etiquetas son tan coherentes como el origen, que es poco: una exportación escribe «cell», otra «mobile», otra «iphone», y una tarjeta creada desde un formulario web puede no traer tipo y producir un número pelado sin prefijo. Normalizarlas a lo que espere tu destino es una sustitución que se hace una vez sobre toda la columna.
Tanto este formato como su hermano de calendario parten los valores largos a setenta y cinco octetos y marcan la continuación con un espacio o un tabulador al principio. Esas líneas se vuelven a unir antes de interpretar nada, que es lo que evita que toda nota larga y toda dirección larga se corten en silencio por el punto de corte.
Lo que no se maneja es la codificación que usaba vCard 2.1 para todo lo que no fuera ASCII. Las exportaciones de móviles antiguos y de algunas versiones de Outlook escriben «Muñoz» como una ristra de signos de igual y pares hexadecimales, y parten las líneas largas con un igual al final en lugar de con un espacio al principio, que es otra regla distinta. Esos valores salen tal cual están escritos. Si tus nombres están llenos de signos de igual, vuelve a exportar como vCard 3.0 o 4.0 si el origen te deja.
Una vCard moderna puede llevar una fotografía, una fecha de nacimiento, varias direcciones web, identificadores de mensajería, una posición geográfica, categorías, una lista de contactos relacionados y cualquier cantidad de extensiones propias de un fabricante. Nada de eso aparece en la salida.
La fotografía es la que merece nombrarse, porque suele ser el grueso del archivo: una imagen codificada dentro de cada tarjeta es la razón de que una exportación de quinientos contactos pese varios megabytes en vez de cien kilobytes. En una tabla no cabría de ninguna forma. Las demás son omisiones de alcance, y si una fecha de nacimiento importa para la mudanza, lo honesto es decir que esta conversión no la lleva y que el archivo original sí la sigue teniendo.
Una exportación de un móvil sincronizado con dos cuentas contiene rutinariamente a la misma persona dos veces, y el CSV lo reproduce con toda fidelidad. No hay ninguna columna de identificador sobre la que deduplicar: la propiedad de identificador único de la vCard no está entre las nueve, y en la práctica tampoco es estable entre sistemas.
Así que deduplicar es un problema de emparejamiento. El correo electrónico es la clave más fuerte cuando está, seguido del nombre formateado junto con la organización. Hazlo en la hoja de cálculo antes de importar y no después: casi todos los CRM traen su propia función de fusión y todas son más lentas y con más consecuencias que ordenar una columna y borrar filas.
La conversión es JavaScript corriente dentro de esta pestaña. No se descarga ningún motor, no se sube nada, no hay cuenta ni cupo diario, y el panel de red mientras conviertes es la forma de comprobarlo en lugar de creerte esta frase.
Para este tipo de archivo eso no es un detalle. Una agenda es información personal de terceros —nombres, números privados, domicilios— que tú custodias y que les pertenece a ellos, y subirla a un conversor es una cesión a un tercero que una organización tendría que poder justificar y que un particular no querría hacer. Aquí no hay nada que justificar. Y esta dirección es de sentido único a propósito: escribir contactos de vuelta obligaría a adivinar qué columna es un móvil y cuál un fijo, y un archivo de agenda que se importa con buen aspecto y está sutilmente mal es peor que no tener archivo.
| VCF | CSV | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Contacto vCard | Comma-Separated Values |
| Extensión de archivo | .vcf, .vcard | .csv |
| Tipo de medio | text/vcard | text/csv |
| Publicado por primera vez | 1995 | 1972 |
| Especificación | RFC 6350 | RFC 4180 |
| Licencia | Estándar abierto | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Se abre en el navegador | Ningún navegador | Ningún navegador |
| Considerado en su lugar | — | XLSX, JSON, Parquet |
Los programas de siempre no coinciden: VCF se abre en Google Contacts, Apple Contacts y Microsoft Outlook, y CSV en Microsoft Excel, LibreOffice Calc y pandas, así que quien reciba el resultado necesita alguno del segundo grupo.
VCF se publicó en 1995. Está recogido en RFC 6350, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.
CSV es de 1972, recogido en RFC 4180. Microsoft Excel, LibreOffice Calc y pandas lo leen.
CSV se publicó en 1972 y VCF en 1995. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez.
VCF y CSV describen el contenido de maneras radicalmente distintas. La conversión es por tanto una reconstrucción y no una copia: fiel, pero no idéntica byte a byte. Los campos repetidos —varios teléfonos, varios asistentes— se juntan en una celda en lugar de repartirse por columnas inventadas. Las reglas de repetición, las alarmas y los adjuntos no tienen sitio en una tabla y se quedan fuera.
Para la conversión no: ocurre en el navegador que ya tienes abierto. Para abrir el resultado necesitas después el programa con el que tu dispositivo muestra normalmente Comma-Separated Values.