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1 oz = 0,00446428571429 st
Escribe un valor y la conversión de onza a stone se actualiza mientras tecleas. El factor es exactamente 0,00446428571429: eso es lo que corresponde en st a 1 oz. El cálculo se hace en tu propio dispositivo; después de cargar, esta página no vuelve a consultar ningún servidor.
16 oz is 0,07143 st
— una libra de harina, en el sentido anglosajón.
8 oz is 0,03571 st
— media libra de esas.
2464 oz is 11 st
— una persona adulta, tal como lo dice el Reino Unido.
3584 oz is 16 st
— un boxeador de peso pesado, en la parte alta de la categoría.
| oz | st |
|---|---|
| 10 | 0,0446428571429 |
| 20 | 0,0892857142857 |
| 30 | 0,133928571429 |
| 50 | 0,223214285714 |
| 100 | 0,446428571429 |
| 200 | 0,892857142857 |
| 500 | 2,23214285714 |
| 1000 | 4,46428571429 |
Convertir oz a st
Una onza es la dieciseisava parte de una libra. No es la onza líquida, que mide volumen: que una onza líquida de agua pese aproximadamente una onza explica la confusión, pero no la justifica.
Un stone son catorce libras. El peso corporal se expresa así en el Reino Unido e Irlanda y prácticamente en ningún otro sitio, de modo que cualquier peso británico hay que traducirlo antes de entenderlo.
En este sentido la cuenta es una división, y por un número entero: 224 de estas caben en un stone sin que sobre nada. Lo incómodo es solo que los resultados salen en fracciones —un tercio de stone, un doceavo— en lugar de las cifras redondas que da el sentido contrario.
Aun así no se pierde nada al redondear, porque la división es exacta. Si el resultado no se queda quieto en decimales —0,0833… y parecidos—, eso es la fracción asomando, no un error colándose.
El acuerdo internacional de la yarda y la libra de 1959 fijó la onza en términos métricos, y en las unidades de esta página eso sale a 0,00446428571 st. La definición es exacta por convenio, no por medida: no se midió y no se puede afinar midiéndola mejor. El decimal de arriba, en cambio, no es todo: esta página se detiene en nueve cifras significativas y la proporción sigue más allá.
Antes de aquel acuerdo la versión estadounidense y la británica diferían ligeramente, y algunas cifras catastrales antiguas siguen arrastrando la definición vieja. Fuera de la topografía la diferencia queda muy por debajo de la precisión con la que trabaja nadie.
El número 224 no es una definición propia: se desprende de otras dos. Dieciséis onzas hacen una libra, catorce libras hacen un stone, y el producto son las onzas de un stone. Las dos cifras de debajo son enteros fijados por norma y no por medición, así que la cadena es exacta y lo incómodo del 224 es heredado y no introducido.
Es también la razón de que las dos unidades de los extremos de esta página se lleven tan mal. Dieciséis y catorce no comparten casi nada como divisores, de modo que una cifra en onzas solo cae limpia en múltiplos de 224 y en todo lo demás produce un decimal inservible. La libra queda en medio y divide bien a las dos, que es el argumento para tratarla como parada obligatoria y no como opcional.
Una lectura de 3.180 oz no es un peso que nadie pueda imaginarse. Dividida entre dieciséis son 198 lb 12 oz, que ya es un peso; dividiendo las libras entre catorce salen catorce stone y dos libras largas. El paso intermedio no es un rodeo: es el único punto de la cadena en el que el número tiene una forma que una persona lee.
Ese orden protege además las onzas. Ir de onzas a stone directamente lo mete todo en un solo decimal, y la última parte de ese decimal son las onzas, con una resolución de una parte entre 224. Mantenerlas separadas hace que las onzas sobrevivan como onzas, que es lo que importa cuando la lectura salió de una balanza que estaba midiendo en ellas por algún motivo.
La onza es una unidad de cantidad pequeña: una carta, una ración, un sobre, lo que gana un recién nacido en una semana. Un stone son 6,35 kg. El solape entre lo que se mide en una cosa y lo que tiene sentido medir en la otra es finísimo, y un resultado por debajo de medio stone suele indicar que la unidad de destino está mal elegida y no que el peso sea raro.
El ejemplo más claro es justamente por el que se llega aquí. Un peso al nacer británico se registra en libras y onzas —una media en torno a 7 lb 8 oz, es decir 120 oz o 0,536 stone— y no se expresa en stone en ningún momento de los primeros años de un niño. Convertirlo da un número correcto que no usaría ninguna matrona, ningún padre y ningún historial.
Ningún país hispanohablante pesa a nadie en stone. Quien llega a esta conversión desde el español está normalmente leyendo una fuente británica o irlandesa —un artículo de prensa, una guía de entrenamiento, una ficha médica, un programa de televisión— y lo que necesita de verdad es el equivalente en kilogramos, no en la unidad intermedia. Un stone son 6,35029 kg, así que once stone son 69,9 kg y catorce stone dos libras son 89,8.
Merece la pena decirlo sin rodeos porque ahorra un paso completo. Si la cifra de origen está en onzas y va a acabar en una conversación en español, en una ficha o en una aplicación, el camino corto es de onzas a kilogramos y no de onzas a stone; el stone solo es la respuesta correcta cuando el interlocutor es británico o irlandés y está hablando del peso de un adulto.
Las carreras de caballos británicas e irlandesas llevan los pesos en stone y libras impresos en el programa: un caballo asignado a nueve stone siete, un jinete que da ese peso con silla y equipo. Es el único contexto en el que una cifra en stone se publica y obliga legalmente en lugar de aparecer en una conversación, y es la razón de que la unidad tenga una abreviatura escrita.
Incluso ahí la unidad que se mide es la libra: la bonificación se expresa en libras, el sobrepeso se declara en libras y el stone es la parte gruesa de una cifra de dos partes. Es un buen recordatorio de que en este par la libra es la unidad real y el stone la etiqueta que la acompaña.
Una balanza doméstica en modo imperial muestra dos cifras, y cuáles son depende del rango. Las de cocina y paquetería muestran libras y onzas; las de baño muestran stone y libras en el Reino Unido y solo libras en Estados Unidos. Una lectura de «9 6» significa por tanto 9 lb 6 oz en una máquina y 9 st 6 lb en otra, y entre las dos hay un factor de catorce.
Esa ambigüedad es el origen más probable de una respuesta equivocada en esta página. Antes de convertir nada hay que establecer qué par de unidades muestra la pantalla, y el segundo número lo delata: las libras dentro de un stone se acaban en trece, así que un segundo número que llegue a 14 o a 15 solo puede ser onzas, y entonces el primero son libras. 9 lb 6 oz son 150 oz; los mismos dígitos leídos como stone y libras son 2.112 oz.
Los dos multiplicadores de esta conversión se confunden entre sí, y los dos errores producen resultados verosímiles. Dividir entre 14 en vez de entre 224 da una respuesta dieciséis veces mayor; dividir entre 16 la da catorce veces mayor. Ninguna parece absurda por sí sola, porque los rangos de lo que se pesa en onzas y lo que se pesa en stone apenas se tocan.
La defensa vuelve a ser la libra intermedia. Se convierte a libras y se pregunta si ese número es un peso plausible para el objeto: una carta es una fracción de libra, un paquete de harina son unas pocas, una persona son de cien a trescientas. Esa pregunta es muchísimo más fácil de contestar que la misma sobre onzas o sobre stone, y caza todos los errores de factor que este par puede producir antes de dar el segundo paso.
1 oz son 0,00446428571429 st. El valor es exacto y no está redondeado: la equivalencia de onza a stone está fijada por definición.
No. El cálculo ocurre en tu navegador. Puedes desconectarte de internet y seguir calculando, que además es la forma más sencilla de comprobarlo.
Un st son 224 oz. Es la misma relación leída al revés, así que un resultado de una página pasado por la otra tiene que volver al punto de partida.
Lo que esta página afirma sobre unidades de peso se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.
El factor está en la página como una constante y el cálculo son cuatro operaciones. No se envía nada ni se espera a nada: lo que escribes no sale del navegador porque no existe ninguna petición en la que pudiera viajar.