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1 cup = 0,25 qt
Escribe un valor y la conversión de taza estadounidense a cuarto de galón estadounidense se actualiza mientras tecleas. El factor es exactamente 0,25: eso es lo que corresponde en qt a 1 cup. El cálculo se hace en tu propio dispositivo; después de cargar, esta página no vuelve a consultar ningún servidor.
2 cup is 0,5 qt
— la harina de un bizcocho pequeño.
4 cup is 1 qt
— la harina de una hogaza grande.
4 cup is 1 qt
— un cuarto de caldo.
16 cup is 4 qt
— cuatro cuartos, el mismo galón contado de otra manera.
| cup | qt |
|---|---|
| 1 | 0,25 |
| 2 | 0,5 |
| 3 | 0,75 |
| 5 | 1,25 |
| 10 | 2,5 |
| 20 | 5 |
| 50 | 12,5 |
| 100 | 25 |
Convertir cup a qt
Una taza estadounidense son 236,6 ml, aunque las etiquetas nutricionales de allí calculan con una taza legal de exactamente 240 ml, y la taza australiana tiene 250. Al multiplicar una receta por diez, la diferencia se nota.
Un cuarto es la cuarta parte de un galón, de ahí el nombre. Como la pinta y el galón, arrastra consigo la diferencia entre la medida estadounidense y la imperial.
En este sentido la cuenta es una división, y por un número entero: 4 de estas caben en un cuarto de galón estadounidense sin que sobre nada. Lo incómodo es solo que los resultados salen en fracciones —un tercio de cuarto de galón estadounidense, un doceavo— en lugar de las cifras redondas que da el sentido contrario.
Aun así no se pierde nada al redondear, porque la división es exacta. Si el resultado no se queda quieto en decimales —0,0833… y parecidos—, eso es la fracción asomando, no un error colándose.
Esta página usa la medida estadounidense, que son 4 cup. La imperial, la que se sigue usando en el Reino Unido e Irlanda, son 4,8038 cup: un 20,1 % más.
La distancia es justo la incómoda — demasiado grande para pasarla por alto en una receta y demasiado pequeña para notarla mirando el resultado. Casi siempre lo que llega es la medida estadounidense, y por eso es la que está aquí; si tu cifra viene de una fuente británica, la buena es la segunda.
La escalera estadounidense de volumen sube de cuatro en cuatro en este tramo: cuatro tazas hacen un cuarto y cuatro cuartos hacen un galón, de donde viene el nombre. Contar tazas hasta un cuarto es entonces contar hasta cuatro, y contar hasta un galón es multiplicar por dieciséis sin pasar por la calculadora.
Traducido a lo que hay en la cocina: un cuarto estadounidense son 946 ml, es decir un poco menos que la botella de litro. Esa cercanía es cómoda y traicionera a partes iguales. Para un caldo da igual; para una masa en la que el líquido decide la textura, ese casi 6 % de diferencia se nota en cuanto la receta se multiplica.
La taza estadounidense de toda la vida son 236,6 ml. Las etiquetas nutricionales de ese mismo país calculan con una taza legal de 240 ml exactos, y la taza australiana, que aparece en muchos blogs traducidos, son 250. Los tres valores se escriben igual, «1 taza», y ninguna receta aclara cuál.
Con una taza la diferencia es de un sorbo y no cambia nada. Con las dieciséis tazas de un galón, la horquilla va de 3,79 a 4 litros: un vaso entero de separación entre la lectura más estrecha y la más ancha. La regla práctica es mirar el origen del texto antes que el número, y cuando la receta es medianamente moderna y viene de Estados Unidos, tomar 240 ml y seguir adelante.
El motivo más frecuente para convertir tazas en cuartos es que la receta se ha multiplicado. Una sopa para cuatro que pide seis tazas de caldo se convierte, para doce comensales, en dieciocho tazas; y dieciocho tazas es un número que no dice nada mirando una olla. Cuatro cuartos y medio, en cambio, sí: son algo más de cuatro litros, y ya se sabe si la olla los admite.
Ese cambio de unidad al subir de escala no es cosmético. Los ingredientes que se cuentan por tazas —caldo, leche, agua— escalan bien, pero el recipiente y el tiempo no. Una olla llena hasta el borde no permite remover, y cuatro litros de líquido tardan bastante más en romper a hervir que uno, de modo que los tiempos de la receta original dejan de servir en el mismo momento en que el volumen deja de caber.
Los tarros de conserva y las fiambreras de importación se venden por cuartos y pintas, no por litros. Un tarro de un cuarto admite cuatro tazas rasas, pero solo si se llena hasta el cuello, cosa que en conserva no se hace nunca: hay que dejar el espacio de cabeza que la receta indique, normalmente entre uno y dos centímetros y medio según lo que lleve dentro.
Conviene por eso separar dos números que se confunden: la capacidad nominal del envase y lo que de verdad se va a meter. Un tarro «de un cuarto» al que hay que dejar espacio de cabeza recibe menos de sus cuatro tazas teóricas, y cuánto menos depende del espacio que pida la receta. Calcular cuántos tarros hacen falta con la capacidad nominal es la forma habitual de quedarse con medio tarro suelto al final de la tanda.
Las recetas rara vez piden tazas enteras: piden un tercio, tres cuartos, dos tercios. Multiplicadas, esas fracciones son la fuente principal de error, porque se suman a ojo. Sale más limpio convertirlas primero a la unidad más pequeña del juego de medidas —una taza son 16 cucharadas soperas estadounidenses— sumar allí, y volver a subir al final.
Un ejemplo: tres cuartos de taza por ración, seis raciones, son cuatro tazas y media, o sea un cuarto justo y media taza más. Hecho con fracciones sueltas ese cálculo se equivoca la mitad de las veces; hecho en cucharadas son 12 × 6 = 72 cucharadas, y 72 entre 16 son 4,5 sin ninguna duda posible.
La taza mide volumen, y el volumen de un sólido en polvo depende de cómo haya entrado en la taza. Una taza de harina prensada con la cuchara pesa bastante más que una llenada a cucharadas y enrasada, y esa diferencia se acumula sin piedad al multiplicar: cuatro tazas mal llenadas pueden ser casi media taza de harina de más.
Cuando la receta sube de escala, lo sensato es abandonar la taza para los secos y pasarse a la balanza, aunque los líquidos sigan en tazas y cuartos. No es purismo: es que el error de llenado es el único de esta página que crece con el tamaño de la tanda y no se corrige con una conversión más cuidadosa.
Las salmueras, los jarabes y las soluciones de riego se publican casi siempre por cuarto o por galón: tanta sal por cuarto de agua. Si el total se ha contado en tazas, el camino corto es dividir entre cuatro y quedarse con el decimal en lugar de convertirlo a fracción. Diez tazas son 2,5 cuartos, y dos veces y media la dosis indicada.
Ese decimal también avisa cuando algo no cuadra. Una proporción que exige medio cuarto de agua para una taza de otra cosa está diciendo que hay el doble de agua que de ingrediente, y eso se comprueba mentalmente sin volver a la calculadora. Si el número que sale no tiene sentido a ojo, el error casi siempre está en haber mezclado la unidad de la dosis con la del total.
1 cup son 0,25 qt. El valor es exacto y no está redondeado: la equivalencia de taza estadounidense a cuarto de galón estadounidense está fijada por definición.
No. El cálculo ocurre en tu navegador. Puedes desconectarte de internet y seguir calculando, que además es la forma más sencilla de comprobarlo.
Un qt son 4 cup. Es la misma relación leída al revés, así que un resultado de una página pasado por la otra tiene que volver al punto de partida.
Lo que esta página afirma sobre unidades de volumen se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.
El factor está en la página como una constante y el cálculo son cuatro operaciones. No se envía nada ni se espera a nada: lo que escribes no sale del navegador porque no existe ninguna petición en la que pudiera viajar.