Convertir cup a fl oz

cup
8fl oz

1 cup = 8 fl oz

Escribe un valor y la conversión de taza estadounidense a onza líquida estadounidense se actualiza mientras tecleas. El factor es exactamente 8: eso es lo que corresponde en fl oz a 1 cup. El cálculo se hace en tu propio dispositivo; después de cargar, esta página no vuelve a consultar ningún servidor.

  • Dónde se ejecuta En tu navegador. Lo que escribes no llega a formar parte de ninguna petición.
  • Exacto por definición 1 cup son exactamente 8 fl oz: fijado, no redondeado.
  • Responde mientras escribes Sin botón y sin esperas. La respuesta calculada está en la página antes de que se ejecute ningún script.

taza estadounidense a onza líquida estadounidense: ejemplos reales

  • 2 cup is 16 fl oz

    — la harina de un bizcocho pequeño.

  • 4 cup is 32 fl oz

    — la harina de una hogaza grande.

  • 1,5 cup is 12 fl oz

    — una lata estadounidense de refresco.

  • 1 cup is 8 fl oz

    — una taza estadounidense, en el sentido de una receta.

taza estadounidense a onza líquida estadounidense de un vistazo

Cada número de esta tabla se calcula a partir de la misma definición que la respuesta de arriba, así que la tabla no puede desviarse de ella.
cupfl oz
18
216
324
540
1080
20160
50400
100800

taza estadounidense y onza líquida estadounidense

Una taza estadounidense son 236,6 ml, aunque las etiquetas nutricionales de allí calculan con una taza legal de exactamente 240 ml, y la taza australiana tiene 250. Al multiplicar una receta por diez, la diferencia se nota.

Una onza líquida estadounidense son 29,57 ml; una británica, 28,41 ml. Dos unidades distintas con el mismo nombre, y las recetas casi nunca aclaran cuál.

Un taza estadounidense son exactamente 8 onzas líquidas estadounidenses

En este sentido la cuenta es una multiplicación, y por un número entero: un taza estadounidense son 8 onzas líquidas estadounidenses, exactamente, y 8 es la definición, no una medición que se quedó cerca.

Eso convierte esta en una de las pocas conversiones que merece la pena hacer de cabeza, y hace que el resultado se pueda comprobar: divide de vuelta y tienes que caer en el número de partida, exacto y sin resto que justificar.

Hay dos onzas líquidas estadounidenses distintas

Esta página usa la medida estadounidense, que son 0,125 cup. La imperial, la que se sigue usando en el Reino Unido e Irlanda, son 0,12009 cup: un 3,9 % menos.

La distancia es justo la incómoda — demasiado grande para pasarla por alto en una receta y demasiado pequeña para notarla mirando el resultado. Casi siempre lo que llega es la medida estadounidense, y por eso es la que está aquí; si tu cifra viene de una fuente británica, la buena es la segunda.

Una cadena de definiciones que no redondea en ningún eslabón

La taza estadounidense se define como la dieciseisava parte del galón, y la onza líquida como la centésima vigésima octava parte del mismo galón. El galón, a su vez, son exactamente 231 pulgadas cúbicas, cifra heredada de un galón de vino inglés y fijada en unidades métricas en cuanto la pulgada pasó a valer exactamente 25,4 mm.

De ahí sale que una taza sean exactamente 236,5882365 ml, con los decimales terminados y no cortados. Es una de las pocas conversiones de este sitio en las que no hay redondeo por ninguna parte, ni siquiera al bajar al sistema métrico. Todo lo que puede salir mal en esta página ocurre por encima de la aritmética, en el objeto que tienes en la mano.

La taza dibujada en tu vaso medidor puede no ser la de la receta

Un vaso medidor comprado en Europa, Australia o Nueva Zelanda usa una taza métrica de 250 ml exactos. Eso son 8,45 onzas líquidas estadounidenses, un 5,7 % más de lo que quiere decir la receta si la receta es americana. Una taza de leche pasada de 5,7 % no es nada; un bizcocho con cuatro tazas de harina medidas así lleva casi un cuarto de taza de harina de más, que es la diferencia entre una miga y un ladrillo.

La pista está en el propio vaso. Si la raya de la taza cae en 250 ml, es la taza métrica. Si cae en 240, se fabricó según la norma de etiquetado estadounidense. Si cae en 236 o 237, es la taza consuetudinaria que supone la conversión de arriba. Y si el vaso no trae escala en mililitros, llenarlo de agua y pesarlo resuelve la duda de una vez, porque un mililitro de agua pesa un gramo.

La taza de una etiqueta nutricional son 240 ml clavados

El etiquetado de alimentos estadounidense define la taza como exactamente 240 ml a efectos de declarar raciones. Son 8,12 onzas líquidas —un 1,4 % por encima de la taza de cocina— y existe por comodidad aritmética: 240 se divide bien y 236,588 no. Cuando una etiqueta dice que una ración es una taza, se refiere a esta.

El riesgo práctico no es ese 1,4 %, que ninguna cocina detecta. Es que hay tres tazas circulando con el mismo nombre, de modo que quien ha ido tomando cifras de una etiqueta, de un vaso y de un libro de cocina las ha mezclado sin enterarse. Cuando la precisión importa —repostería, salmueras, cualquier cosa multiplicada por diez— la salida es abandonar la taza y trabajar en gramos y mililitros.

En español «una taza» rara vez ha sido una unidad

Las recetas escritas en español dan la harina en gramos y el líquido en mililitros, y ese es el motivo por el que aquí nadie tiene un juego de tazas medidoras en el cajón. Cuando una receta en español pide «una taza» suele venir traducida de un original en inglés, y la traducción casi nunca dice de qué taza hablaba.

Lo único fiable en ese caso es la cifra en mililitros, si la hay: una receta que escribe «1 taza (240 ml)» se ha traducido desde una etiqueta y otra que escribe «1 taza (250 ml)» desde una fuente métrica. Sin esa cifra, la lectura menos arriesgada es la taza de 236,6 ml, que es la que usa la conversión de arriba y la que quería decir el original estadounidense. Y una vez averiguado cuál era, lo sensato es reescribir la receta entera en mililitros y en gramos, para no volver a hacerse la pregunta.

La taza de líquido y la de sólido miden lo mismo y se leen distinto

Las dos son ocho onzas líquidas; lo que cambia es cómo se leen. Un vaso medidor de líquidos pone su marca superior por debajo del borde para que una taza llena se pueda transportar sin derramar, y se lee a la altura de los ojos por la parte baja del menisco. Una taza de sólidos no tiene ese margen: se llena hasta rebosar y se rasa con el dorso de un cuchillo, y no hay ninguna raya que leer.

Usar la que no toca cuesta más de lo que parece. Rasar harina en un vaso de líquidos es imposible porque la marca está por debajo del borde, así que quien cocina llena a ojo hasta la raya y casi siempre se pasa. Y llenar de líquido una taza de sólidos hasta el borde y luego moverla pierde parte por el camino. Ninguno de los dos errores está en la conversión, y los dos se parecen mucho a que la conversión estuviera mal.

Una taza de harina no pesa ocho onzas en la báscula

El ocho de esta conversión son ocho onzas líquidas, que son volumen. Una taza de harina común pesa algo más de 4 onzas, una de azúcar blanquilla unas 7 y una de miel cerca de 12. Solo el agua y lo que tenga una densidad parecida hace que la cifra de volumen y la de peso coincidan, y esa casualidad histórica es la que quedó registrada en la palabra compartida.

Aquí es donde se separan la escritura de recetas estadounidense y la europea. Una receta europea da la harina en gramos porque el mismo volumen de harina varía hasta una quinta parte según se haya echado con cuchara o metiendo la taza en el paquete. Una americana da tazas y acepta esa variación. Convertir tazas a onzas líquidas conserva el volumen exacto y no conserva nada de esa incertidumbre sobre qué había dentro de la taza.

Leer a la altura de los ojos importa más que la aritmética

Un vaso mirado desde arriba enseña más líquido del que tiene, porque el ojo sigue el borde cercano hasta la parte lejana de la superficie. En un vaso de dos tazas graduado de dos en dos onzas, ese error de paralaje vale sin esfuerzo media onza, y es constante: todas las medidas se van en el mismo sentido, así que al repetir se suman en vez de compensarse.

Y las medidas pequeñas son peores que las grandes por lo mismo que una regla corta es peor que una larga: el error fijo pesa más sobre un total menor. Medir cuatro tazas como cuatro llenados arrastra cuatro lecturas con su error; un vaso de cuatro tazas leído una vez arrastra una. Cuando una receta pide un cuarto de galón, mide el cuarto de galón.

Dos tazas son una pinta y cuatro un cuarto

La taza está un peldaño por encima de la onza líquida y dos por debajo del cuarto de galón, y el vaso medidor de casi cualquier cocina está calibrado para enseñarlo. Un vaso de dos tazas es una pinta, uno de cuatro es un cuarto, y las marcas de 16 y 32 onzas líquidas de su costado son las mismas rayas con otro nombre. Verlo ahorra convertir en los casos corrientes.

Por encima del cuarto la taza deja de tener sentido como unidad. Dieciséis tazas hacen un galón, y medir un galón a tazas son dieciséis ocasiones de leer mal una raya. En cuanto una cantidad pasa del cuarto de galón, lo útil es subir un peldaño —contar cuartos, o pesar— y dejar la taza para lo que cabe en una mano de una vez.

Convertir cup a fl oz: preguntas frecuentes

¿Cuánto es 1 cup en fl oz?

1 cup son 8 fl oz. El valor es exacto y no está redondeado: la equivalencia de taza estadounidense a onza líquida estadounidense está fijada por definición.

¿Se envía a algún sitio lo que escribo?

No. El cálculo ocurre en tu navegador. Puedes desconectarte de internet y seguir calculando, que además es la forma más sencilla de comprobarlo.

Al revés: de onza líquida estadounidense a taza estadounidense

Un fl oz son 0,125 cup. Es la misma relación leída al revés, así que un resultado de una página pasado por la otra tiene que volver al punto de partida.

De dónde salen estas cifras

Lo que esta página afirma sobre unidades de volumen se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.

Cómo funciona esta página

El factor está en la página como una constante y el cálculo son cuatro operaciones. No se envía nada ni se espera a nada: lo que escribes no sale del navegador porque no existe ninguna petición en la que pudiera viajar.