Cookies de estadística y publicidad
Usamos cookies de estadística y de publicidad, y ambas van a Google. Si rechazas, para ti no cambia nada visible.Ir a la página de privacidad
1 fl oz = 0,125 cup
Escribe un valor y la conversión de onza líquida estadounidense a taza estadounidense se actualiza mientras tecleas. El factor es exactamente 0,125: eso es lo que corresponde en cup a 1 fl oz. El cálculo se hace en tu propio dispositivo; después de cargar, esta página no vuelve a consultar ningún servidor.
12 fl oz is 1,5 cup
— una lata estadounidense de refresco.
8 fl oz is 1 cup
— una taza estadounidense, en el sentido de una receta.
16 fl oz is 2 cup
— la harina de un bizcocho pequeño.
32 fl oz is 4 cup
— la harina de una hogaza grande.
| fl oz | cup |
|---|---|
| 1 | 0,125 |
| 2 | 0,25 |
| 3 | 0,375 |
| 5 | 0,625 |
| 10 | 1,25 |
| 20 | 2,5 |
| 50 | 6,25 |
| 100 | 12,5 |
Convertir fl oz a cup
Una onza líquida estadounidense son 29,57 ml; una británica, 28,41 ml. Dos unidades distintas con el mismo nombre, y las recetas casi nunca aclaran cuál.
Una taza estadounidense son 236,6 ml, aunque las etiquetas nutricionales de allí calculan con una taza legal de exactamente 240 ml, y la taza australiana tiene 250. Al multiplicar una receta por diez, la diferencia se nota.
En este sentido la cuenta es una división, y por un número entero: 8 de estas caben en un taza estadounidense sin que sobre nada. Lo incómodo es solo que los resultados salen en fracciones —un tercio de taza estadounidense, un doceavo— en lugar de las cifras redondas que da el sentido contrario.
Aun así no se pierde nada al redondear, porque la división es exacta. Si el resultado no se queda quieto en decimales —0,0833… y parecidos—, eso es la fracción asomando, no un error colándose.
Esta página usa la medida estadounidense, que son 0,125 cup. La imperial, la que se sigue usando en el Reino Unido e Irlanda, son 0,12009 cup: un 3,9 % menos.
La distancia es justo la incómoda — demasiado grande para pasarla por alto en una receta y demasiado pequeña para notarla mirando el resultado. Casi siempre lo que llega es la medida estadounidense, y por eso es la que está aquí; si tu cifra viene de una fuente británica, la buena es la segunda.
Una taza estadounidense son ocho onzas líquidas, y ese es el único número de esta página que no admite discusión dentro de su propio sistema. El problema es que los envases no se fabrican en múltiplos de taza: una lata de refresco lleva 12 onzas, una botella pequeña 16,9, un brik de caldo 32. Ninguna de esas cifras es redonda en tazas.
Doce onzas son una taza y media; 16,9 son 2,11 tazas, que es como decir dos tazas y una cucharada larga. La cifra de 16,9 delata además su origen: es lo que sale al convertir medio litro a onzas, de manera que el envase se diseñó en unidades métricas y se etiquetó en las otras.
En una etiqueta estadounidense conviven dos onzas distintas con la misma abreviatura. Los líquidos se declaran en onzas líquidas —«fl oz»— y los sólidos en onzas de peso, que aparecen como «net wt oz». Una lata de tomate de 28 onzas está declarada en peso; una lata de refresco de 12, en volumen.
Confundirlas no es un error pequeño: la onza líquida mide 29,57 ml y la onza de peso son 28,35 gramos, y solo coinciden aproximadamente cuando el contenido es agua. Con tomate triturado, con miel o con harina, el volumen que corresponde a 28 onzas de peso no tiene nada que ver con 28 onzas líquidas. Ante la duda, manda la abreviatura completa, no el número.
Las recetas de coctelería se transmiten en onzas: dos de destilado, una de zumo, media de jarabe. El medidor doble que se usa para servirlas está marcado casi siempre en onzas y fracciones, mientras que la botella declara 700 o 750 mililitros. Una onza líquida son 29,57 ml, así que de una botella de 700 ml salen algo menos de 24 onzas.
Traducir esas proporciones a tazas solo tiene sentido al preparar una jarra para varios. Ocho cócteles de tres onzas y media son 28 onzas, es decir tres tazas y media, y a esa escala la cuenta se hace mucho mejor en tazas o directamente en mililitros que sumando fracciones de onza ocho veces seguidas.
La taza estadounidense de cocina son 236,6 ml, pero las tablas nutricionales de ese país usan una taza legal de 240 ml exactos, y la taza australiana —frecuente en blogs de repostería en inglés— son 250. Solo la primera contiene ocho onzas líquidas justas; con la australiana la cuenta se va a 8,45.
La cucharada arrastra el mismo problema y es peor porque nadie sospecha de ella. La cucharada estadounidense son 14,79 ml, media onza líquida exacta, mientras que la australiana son 20 ml. Una receta que pide cuatro cucharadas de un ingrediente concentrado entrega un tercio más de producto si se interpreta con la cuchara equivocada, y en levadura o en sal eso se nota.
Una onza líquida imperial son 28,41 ml frente a los 29,57 de la estadounidense: un 4 % menos. La diferencia es pequeña por unidad y engaña porque el sistema completo no lo es —la pinta imperial contiene veinte onzas y la estadounidense dieciséis—, así que media pinta británica son 10 onzas y no 8, y no equivale a una taza.
La forma de identificar la procedencia de una receta es mirar las cantidades grandes antes que las pequeñas. Si aparecen pintas de 20 onzas, gramos junto a onzas, o el texto habla de caster sugar y double cream, es británico. Si aparecen tazas y cucharaditas para todo, incluidos los sólidos, es estadounidense, y entonces la taza de ocho onzas es la buena.
Cuando el total no cae en tazas justas, el decimal no sirve para medir: nadie enrasa 0,37 tazas. La escalera hacia abajo sí sirve, porque una taza son 16 cucharadas y una cucharada son 3 cucharaditas, de modo que cualquier resto se puede expresar en utensilios que existen de verdad.
El procedimiento es dividir entre ocho para las tazas enteras y multiplicar el resto por dos para pasarlo a cucharadas, ya que cada onza líquida son dos cucharadas exactas. Veintiuna onzas son dos tazas y cinco onzas; esas cinco onzas son diez cucharadas, o media taza más dos cucharadas si se prefiere el vaso medidor.
La situación más frecuente en una cocina española o latinoamericana es que no exista ninguno de los dos utensilios: hay una jarra graduada en mililitros y una balanza. Entonces el camino corto es saltarse la taza por completo y llevar las onzas directamente a mililitros, multiplicando por 29,57.
La tentación de usar 30 en lugar de 29,57 es fuerte y en cantidades pequeñas no pasa nada, porque el error es del 1,4 %. Con las 32 onzas de un caldo entero ya son 14 ml de más, y con una receta multiplicada por cuatro, más de cincuenta. La regla es aproximar solo lo que se va a medir a ojo y usar el factor completo en cuanto la cantidad pase de una taza.
Al multiplicar o dividir una receta, conviene convertirlo todo a la unidad más pequeña que aparezca —normalmente la cucharadita—, hacer la operación allí y volver a subir al final. Redondear en cada paso intermedio es lo que hace que una receta doblada dos veces acabe con proporciones distintas de la original.
Partir por la mitad tiene además un límite práctico. Media cucharadita todavía se mide; un cuarto ya depende de cómo se enrase, y un octavo no se mide, se estima. Cuando una receta reducida llega a esos tamaños, la salida honesta es pesar los ingredientes críticos en gramos y dejar la taza para el líquido, donde el volumen sí es una medida fiable.
1 fl oz son 0,125 cup. El valor es exacto y no está redondeado: la equivalencia de onza líquida estadounidense a taza estadounidense está fijada por definición.
No. El cálculo ocurre en tu navegador. Puedes desconectarte de internet y seguir calculando, que además es la forma más sencilla de comprobarlo.
Un cup son 8 fl oz. Es la misma relación leída al revés, así que un resultado de una página pasado por la otra tiene que volver al punto de partida.
Lo que esta página afirma sobre unidades de volumen se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.
El factor está en la página como una constante y el cálculo son cuatro operaciones. No se envía nada ni se espera a nada: lo que escribes no sale del navegador porque no existe ninguna petición en la que pudiera viajar.