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Aquí puedes convertir PLY a STL gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
PLY a STL
Los escáneres de luz estructurada y la fotogrametría escriben PLY por encima de todo por un motivo: el formato deja que cada vértice lleve su rojo, su verde y su azul, de manera que el aspecto del objeto viaja con su forma sin atlas de texturas ni un segundo archivo. Por eso el escaneo de un capitel, de una talla o de una cara se parece a lo que era cuando lo abres en MeshLab.
El STL, publicado por 3D Systems en 1987, no tiene color, ni materiales, ni atributos, ni metadatos. Son los triángulos y nada más. Convertir reduce el escaneo a su silueta en tres dimensiones, que es exactamente lo correcto si va a imprimirse en un solo material y es una pérdida de verdad si alguien iba a mirarlo. Decide cuál de las dos cosas es antes de convertir, porque el PLY es la única copia que lo tiene.
Si tu PLY tiene vértices y no declara caras, la conversión se detiene y lo dice con esas palabras: son puntos sin superficie entre ellos, y sacar una superficie de ahí es reconstrucción y no conversión. No es un hueco del conversor, es la respuesta correcta.
Ese trabajo pertenece a una herramienta hecha para él, y todas tienen parámetros que hay que elegir y un resultado que hay que mirar. MeshLab y CloudCompare ofrecen reconstrucción de Poisson y pivotaje de bolas, el software del propio escáner casi seguro trae un paso de mallado, y Open3D expone las dos desde Python. Ejecuta una, comprueba lo que sale y convierte después la malla. Un conversor que adivinara una superficie en silencio produciría una pieza que se imprime como algo que tú nunca aprobaste.
Binario, siempre. Ochenta bytes de cabecera con un texto que identifica al escritor, cuatro bytes con el número de triángulos en orden de bytes pequeño, y después cincuenta bytes por triángulo: doce para la normal de cara, treinta y seis para tres vértices en coma flotante de precisión simple y dos bytes de atributo que se quedan a cero. El total es exactamente 84 + 50n, que es también como un lector distingue un STL binario de uno de texto.
La normal se recalcula a partir del orden en que están escritos los tres vértices y se normaliza, en lugar de copiarse de ningún sitio. Bastantes laminadores ignoran por completo el valor almacenado, precisamente porque tantos programas lo escriben mal, pero escribir uno correcto no cuesta nada y el formato tiene la casilla. Ninguno de esos cincuenta bytes está libre para guardar lo que el PLY llevaba.
El elemento de vértices se lee buscando sus propiedades x, y y z. Cualquier otra que esté declarada encima —rojo, verde, azul, alfa, las tres componentes de la normal, calidad, confianza, intensidad y los campos propios que escriba tu escáner— se salta con cuidado de mantener el paso correcto y se descarta.
Merece saberse si el PLY es tu copia de conservación. Los valores de confianza del escaneo y las normales por vértice son a menudo lo que necesita un paso de proceso posterior, y una vez que el archivo es un STL no hay forma de recuperarlos. Guarda el PLY. El STL es un producto derivado para un fin concreto, no un sustituto.
PLY de texto y PLY binario en los dos órdenes de bytes. La cabecera se lee como texto incluso dentro de un archivo binario, que es como está definido el formato, y las declaraciones de elementos y propiedades se recorren en orden para poder caminar el cuerpo con el paso correcto.
Los tipos escalares se manejan desde `char` y `uchar` hasta `short`, `int`, `float` y `double`, incluidas sus grafías `int8` y `float32`. Un tipo que quede fuera de esa lista detiene la conversión nombrándolo, en vez de leer mal el archivo y devolverte una malla plausible y falsa. Las propiedades de lista se leen con el tipo de cuenta que declaren, y una cara de más de tres esquinas se triangula en abanico, que es correcto para los polígonos convexos que producen las herramientas de mallado y no lo es para uno cóncavo.
Ni el PLY ni el STL declaran una unidad, así que las coordenadas se copian tal cual y la conversión no puede equivocarse de escala. Tampoco puede acertarla, y esa distinción importa más con datos escaneados que con cualquier otra cosa de esta categoría.
Un escaneo de luz estructurada o de láser suele salir en milímetros porque el aparato conoce su propia geometría. Una reconstrucción fotogramétrica a partir de fotografías no: su escala es arbitraria hasta que le das una referencia, y una malla que parece un objeto de 200 mm puede llevar coordenadas de un solo dígito. Mide una arista de tamaño conocido, aplica el factor en MeshLab o en tu laminador, y sube el archivo después. Un taller que presupueste sobre la escala equivocada está presupuestando otra pieza.
Un escaneo tiene agujeros allí donde el aparato no llegó a ver: los rebajes, la cara sobre la que descansaba el objeto, las superficies oscuras o brillantes que no devolvieron nada. Además suele traer islas sueltas de geometría de fondo y autointersecciones donde dos pasadas se fundieron de forma imperfecta.
Aquí no se repara nada, y tampoco se fusiona nada: la lista de vértices y los índices de caras del PLY se usan exactamente como los declara el archivo, porque el paso de mallado ya tomó esas decisiones y no corresponde revisarlas en una conversión de formato. El STL después renuncia a compartir vértices, ya que guarda tres completos por triángulo pase lo que pase. La reparación vive en el relleno de agujeros de MeshLab, en el inspector de Meshmixer o en el complemento de impresión 3D de Blender, y el validador de subida de un taller la va a exigir.
Buena parte de los PLY que circulan en español salen de campañas de documentación de bienes culturales: piezas de un museo, elementos arquitectónicos, yacimientos, tallas de un retablo. En ese trabajo el color por vértice no es decorativo: es el registro de la policromía, de las pátinas, de una intervención anterior, y a menudo es la parte del escaneo que justifica la campaña.
De modo que aquí la regla general se vuelve tajante. El STL se genera para una réplica, para una maqueta táctil, para un soporte de exposición o para un molde, y se vuelve a generar cuando cambie la malla, nunca se edita. El PLY con color va al depósito junto con la memoria de la campaña. Un conversor que se llevara la única copia con color a un formato que no lo admite estaría destruyendo documentación, y por eso esta página lo dice tres veces.
Los servicios esperan STL y esperan binario en concreto: varios rechazan de plano los de texto o los estropean en silencio. El archivo que sale de aquí es binario y no necesita más preparación que la que necesite la malla en sí.
Dos costumbres evitan un pedido rechazado. Mira el número de triángulos antes de subir, porque los talleres suelen ponerle tope y un escaneo en bruto puede traer millones; decimar en MeshLab hasta unos cientos de miles no pierde nada que una impresora sea capaz de reproducir. Y mira la caja envolvente contra el tamaño que esperas recibir, porque el presupuesto se calcula a partir del volumen de lo que has mandado.
Si vas a imprimirlo tú en PrusaSlicer, en Cura o en Bambu Studio, convierte el PLY a 3MF en lugar de a STL. La unidad va declarada dentro del paquete, el contenedor es un archivo comprimido validado por construcción, y los vértices se guardan una vez en vez de tres veces por triángulo.
El STL se gana la conversión cuando quien la exige está al otro lado: un formulario de subida que enumera una sola extensión, un laminador anterior a la aparición del 3MF, el programa propio de un fabricante que nunca lo añadió. Esa situación es real y frecuente, y es el único motivo por el que esta página existe en vez de mandar a todo el mundo al formato nuevo.
La lectura del PLY, la triangulación y el montaje del STL binario ocurren en tu propio equipo: ningún módulo de esta página transmite el archivo, y el panel de red del navegador lo confirma durante una conversión. Para la pieza de un cliente, un prototipo bajo acuerdo de confidencialidad o el escaneo de una pieza que aún no se ha publicado, esa es la diferencia entre una herramienta y una filtración.
El límite gratuito son 100 MB por archivo, que para un PLY binario de una malla ya decimada es mucho, y para uno de texto recién salido de un escáner puede quedarse corto: el mismo modelo en ASCII ocupa varias veces más. Guardar el PLY en binario desde tu propia herramienta antes de traerlo aquí resuelve ese caso sin tocar la geometría. Se pueden soltar hasta cien archivos de una vez y recuperarlos en un ZIP.
| PLY | STL | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Polygon File Format | Stereolithography |
| Extensión de archivo | .ply | .stl |
| Tipo de medio | model/ply | model/stl |
| Publicado por primera vez | 1994 | 1987 |
| Publicado por | Stanford University | 3D Systems |
| Licencia | Estándar abierto | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Se abre en el navegador | Ningún navegador | Ningún navegador |
| Considerado en su lugar | OBJ | 3MF, OBJ |
Blender lee tanto PLY como STL, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
Los dos apuntan a trabajos distintos: PLY a el escaneo y mover datos entre programas y STL a la impresión 3D. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
STL viene de 3D Systems y es de 1987. Blender, PrusaSlicer y Cura lo leen.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez.
PLY y STL describen el contenido de maneras radicalmente distintas. La conversión es por tanto una reconstrucción y no una copia: fiel, pero no idéntica byte a byte. Solo la geometría. Los materiales, los colores, las texturas y la animación no viajan, y un modelo colocado varias veces vuelve con cada copia fijada en su propia posición.
Para la conversión no: ocurre en el navegador que ya tienes abierto. Para abrir el resultado necesitas después el programa con el que tu dispositivo muestra normalmente Stereolithography.