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Aquí puedes convertir TCX a CSV gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
TCX a CSV
Un archivo TCX describe un entrenamiento completo: una actividad que contiene vueltas, y cada vuelta declara su duración, su distancia, sus calorías y sus medias de pulso antes de llegar a los puntos registrados. El recorrido es una capa de las varias que hay dentro, y no siempre la que más interesa a quien lo abre.
La conversión toma esa capa y ninguna otra. Cada punto que traiga coordenadas se escribe como una fila; todo el andamiaje de entrenamiento que estaba por encima se queda fuera. Si venías a por un trazado que dibujar o medir, el resultado está limpio. Si venías a por la sesión, buena parte de lo que buscabas sigue en el TCX, y el resto de esta página es exactamente qué partes.
La cabecera de la primera fila es siempre la misma y no se traduce: type,name,latitude,longitude,elevation,time, en inglés, venga el resto de la interfaz en el idioma que venga. La columna type dice «track» en las filas que vienen de un recorrido y «waypoint» en las de un punto suelto, aunque un TCX no tiene puntos sueltos, así que en la práctica todas dicen lo mismo.
De cada punto se leen cuatro valores: la hora, las dos mitades de la posición y la altitud en metros. Un punto de un TCX puede llevar además una distancia acumulada que el dispositivo va sumando por su cuenta, y esa no se lee. La tabla no trae ningún kilometraje, aunque el original lo llevara escrito en cada línea, y recalcularlo a partir de las coordenadas da un número parecido pero distinto.
Están en el archivo de origen, cada uno junto a las coordenadas que sí pasan. La frecuencia cardíaca cuelga directamente del punto; la cadencia es su hermana; la potencia y la velocidad instantánea viven un nivel más abajo, dentro de un bloque de extensiones del fabricante. Ninguno de los cuatro llega al CSV.
El motivo es estructural y conviene decirlo sin rodeos: este conversor lee todos los formatos de recorrido a través de una misma forma intermedia —un punto con posición, altitud opcional y hora opcional— y escribe cada salida desde ahí. Eso es lo que permite que el mismo código produzca un GPX, un KML o una tabla sin tres implementaciones separadas, y el precio es que cualquier dato fuera de esos cuatro campos resulta invisible. No es una carencia temporal.
Los puntos de todas las vueltas de una actividad se encadenan en una sola secuencia continua de filas. Doce series de cuatrocientos metros en pista salen idénticas en estructura a un rodaje de seis kilómetros sin parar: nada en la tabla marca dónde terminó una repetición ni a qué vuelta pertenecía cada fila.
Con ellas se van los totales, que son la parte que más echaría de menos un entrenador. Tiempo total, distancia, velocidad máxima, calorías y pulso medio y máximo están declarados por vuelta en el original y ninguno llega. Si lo que analizas es la estructura de la sesión, el TCX se lee directamente: es XML plano y los elementos de vuelta están al principio de cada actividad, lo que los hace fáciles de extraer con veinte líneas de Python.
Un punto sin posición se descarta, y eso explica casi todos los recuentos que no cuadran. No es corrupción del archivo: un reloj registra pulso cada segundo tenga o no cobertura de satélite, así que una sesión que empieza dentro de un pabellón, pasa bajo un puente o recorre una calle porticada escribe puntos perfectamente válidos con hora y frecuencia cardíaca y sin coordenadas.
El caso extremo es la cinta o el rodillo. Ahí ningún punto tiene posición, no queda nada que escribir y la conversión se detiene diciendo que no encontró ni recorrido ni puntos en el archivo. Ese mensaje es exacto: el archivo no contiene geometría, y es la señal más clara posible de que una salida con forma de trazado nunca iba a servir para ese entrenamiento.
Una actividad TCX no tiene título. Lo que tiene es un atributo de deporte en el elemento de actividad, y el esquema lo limita a carrera, ciclismo u «otro». Ese valor es el que se repite en la columna de nombre de todas sus filas, porque es el único identificador legible que ofrece el formato.
El título que ves en la aplicación —«series del martes», «vuelta a casa», «etapa del Camino»— no está en el TCX en absoluto: pertenece a la base de datos de la plataforma, no a la exportación. Así que una carpeta de archivos convertidos uno detrás de otro produce tablas cuya columna de nombre repite la misma palabra, y distinguirlas después depende del nombre del archivo y de la columna de hora.
El campo de hora se copia literalmente, sin reformatear nada. Los relojes suelen escribir hora UTC con una zeta al final, y algunos añaden milésimas, de modo que un valor con tres decimales llega con sus tres decimales intactos. Reescribirlo sería imponer una preferencia sobre un formato que ya es un estándar.
Eso tiene dos consecuencias prácticas en España y en gran parte de Latinoamérica. La primera es cómoda: ordenar por esa columna funciona como texto, así que una tabla que junte varias sesiones se ordena bien incluso en una herramienta que no ha reconocido la columna como fecha. La segunda hay que tenerla presente: son horas UTC, así que una salida a las 6:41 de la tabla fue a las 8:41 de un verano peninsular, y agrupar por día puede empujar un entrenamiento de madrugada a la jornada anterior.
Latitud y longitud se escriben con seis decimales exactos. Eso equivale a unos once centímetros sobre el terreno, muy por debajo del error propio de cualquier receptor GPS de muñeca, que se mide en metros. Los dígitos siguientes registrarían ruido y multiplicarían el tamaño del archivo sin añadir precisión.
Conviene saberlo antes de comparar dos exportaciones. Si abres el CSV en una hoja de cálculo con configuración regional española, la coma decimal de tu sistema y la coma que separa las columnas del archivo compiten por el mismo carácter: el archivo usa el punto decimal, como corresponde a un CSV, y hay que decirle a la hoja que la coma es separador de campos y el punto es separador decimal. Es el fallo más común al abrir estas tablas y no tiene nada que ver con la conversión.
El valor de altitud se copia tal como lo escribió el dispositivo: metros, sin redondear y sin corregir. En un reloj con altímetro barométrico eso es una lectura de presión calibrada al empezar la sesión. En uno sin él, es la solución altimétrica del GPS, que es el número más ruidoso que produce un receptor y que deriva decenas de metros mientras el aparato está quieto.
La cifra que enseña una plataforma de entrenamiento con frecuencia no es esa. Corregir la altitud consultando cada posición en un modelo del terreno es un comportamiento habitual por defecto, y produce un perfil más suave y un desnivel acumulado distinto. Ninguno de los dos está mal; miden cosas diferentes. Espera la discrepancia, y espérala mayor en un día de viento o con un frente entrando, que es justo a lo que responde un barómetro sin recalibrar.
Si el análisis que tienes en mente es sobre pulso, potencia o cadencia, esta conversión no te va a llevar allí y ningún tratamiento posterior recupera valores que nunca se escribieron. El propio TCX es el camino más corto: es XML plano, los elementos tienen nombres consistentes y una docena de líneas con la biblioteca XML estándar te deja el pulso y la hora en una tabla junto a las coordenadas.
La otra opción honesta es la plataforma que generó el archivo. Las exportaciones por actividad de los servicios habituales ya traen las columnas de sensores aplanadas, y además incluyen cifras que el TCX no contiene: potencia normalizada, carga de entrenamiento, el cálculo de zonas del propio servicio. Convertir un TCX es el movimiento correcto cuando quieres el recorrido, y el equivocado cuando quieres el entrenamiento.
El XML se analiza y las filas se escriben en tu navegador. Ninguna petición lleva el TCX a ninguna parte —se comprueba en el panel de red mientras corre la conversión— y la página sigue funcionando con la conexión apagada una vez cargada. El límite es de 100 MB por archivo, que para un TCX de texto es enormemente holgado.
Eso pesa más aquí que en otros formatos. Un TCX es el registro minuto a minuto de dónde estuvo una persona, cuánto esfuerzo hizo y cómo respondió su corazón: es dato de salud en todos los sentidos y dato de localización encima. El CSV resultante es la misma información en un formato que cualquiera lee de un vistazo, así que merece el mismo cuidado que el original y no el trato de archivo temporal.
| TCX | CSV | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Training Center XML | Comma-Separated Values |
| Extensión de archivo | .tcx | .csv |
| Tipo de medio | application/vnd.garmin.tcx+xml | text/csv |
| Publicado por primera vez | 2007 | 1972 |
| Publicado por | Garmin | — |
| Especificación | Training Center XML | RFC 4180 |
| Licencia | Publicado, no estandarizado | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Se abre en el navegador | Ningún navegador | Ningún navegador |
| Considerado en su lugar | GPX, FIT | XLSX, JSON, Parquet |
Los programas de siempre no coinciden: TCX se abre en Garmin Connect, Strava y TrainingPeaks, y CSV en Microsoft Excel, LibreOffice Calc y pandas, así que quien reciba el resultado necesita alguno del segundo grupo.
Los dos apuntan a trabajos distintos: TCX a el registro deportivo y CSV a mover datos entre programas. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
TCX es el formato de Garmin, publicado en 2007. Está recogido en Training Center XML, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.
CSV es de 1972, recogido en RFC 4180. Microsoft Excel, LibreOffice Calc y pandas lo leen.
CSV se publicó en 1972 y TCX en 2007. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez.
TCX y CSV describen el contenido de maneras radicalmente distintas. La conversión es por tanto una reconstrucción y no una copia: fiel, pero no idéntica byte a byte. Una fila por cada punto registrado. Todo lo que el archivo guardaba más allá de posición, altitud y hora no cabe en una tabla.
Para la conversión no: ocurre en el navegador que ya tienes abierto. Para abrir el resultado necesitas después el programa con el que tu dispositivo muestra normalmente Comma-Separated Values.