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Aquí puedes convertir XLSX a CSV gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
XLSX a CSV
Porque leer un XLSX significa descomprimir un archivo ZIP y analizar varios documentos XML con una biblioteca, mientras que un CSV se lee línea a línea sin nada. Para un sistema que ingiere datos, eso es una dependencia menos y toda una clase de fallos menos.
También porque el CSV no tiene ambigüedad de estructura: una fila es una fila. Un XLSX puede tener celdas combinadas, filas ocultas, varias hojas y fórmulas, y un importador tendría que decidir qué hacer con todo eso. El CSV le quita la decisión, que es exactamente lo que quiere.
Aquí la coma es el separador decimal, así que Excel en español exporta con punto y coma para que `1,50` no rompa el archivo. La extensión sigue siendo `.csv` y dentro no hay nada que diga cuál se usó.
Ése es el motivo por el que un archivo exportado en España se abre como una sola columna en una herramienta que espera comas, y al revés. No está dañado y no hay nada que reparar: hay que decirle al destino qué carácter separa las columnas, y saber cuál lleva el archivo antes de mandarlo.
Un CSV no declara su codificación. UTF-8 es lo sensato y es lo que escribe casi todo hoy; Excel en Windows ha asumido históricamente una página de códigos regional, que es por lo que una exportación llena de tildes, eñes y apellidos con acento se abre como símbolos sin sentido.
El apaño clásico es escribir una marca de orden de bytes, tres bytes invisibles que le dicen a Excel que el archivo es UTF-8. Funciona en Excel y crea otro problema, porque muchos importadores ven esos bytes pegados al primer nombre de columna y la comparación contra `id` falla sin explicar por qué. No hay una respuesta que contente a los dos, y saberlo evita media hora de desconcierto.
Abrir un CSV haciendo doble clic no lo importa: lo interpreta con los ajustes que tenga tu Excel en ese momento. Ahí es donde los códigos postales pierden el cero inicial, las referencias largas se convierten en notación científica y algo como `3-1` se transforma en una fecha.
Y si después se guarda, el daño queda escrito en el archivo. La regla práctica es no abrir nunca un CSV destinado a una importación: si hay que mirarlo, se usa Datos y Obtener datos externos, declarando como texto las columnas delicadas. Un editor de texto plano también sirve para echar un vistazo sin riesgo.
Todo lo que no sea el valor visible de cada celda. Las fórmulas se convierten en su resultado, el formato desaparece, los colores y los bordes no existen, las validaciones de datos se van, las tablas dinámicas se convierten en el resultado que estaban mostrando y las macros no viajan.
Para alimentar un sistema eso no es una pérdida sino el objetivo: lo que llega son los datos y nada más. Se convierte en pérdida sólo si el archivo también era el original con el que alguien trabaja, y por eso conviene conservar el XLSX y tratar el CSV como la copia que se envía.
Un CSV es una tabla. Un libro con seis pestañas no cabe en él, así que la conversión toma la primera hoja y las demás no aparecen en ninguna parte.
Es la sorpresa más frecuente con esta conversión, y se evita antes: si la hoja que necesitas no es la primera, muévela al principio o cópiala a un libro nuevo. Si necesitas varias, hacen falta varios CSV, y conviene convertirlas de una en una a propósito.
Excel guarda una fecha como un número y la muestra con un formato. Al pasar a CSV se escribe lo que se ve, así que el formato de la celda decide el texto: `15/03/2026`, `15-mar-26` o algo distinto según la configuración regional de quien exportó.
Casi ningún sistema de destino quiere eso. Lo que casi todos esperan es el formato ISO, `2026-03-15`, que además ordena correctamente como texto. Cambiar el formato de la columna en Excel antes de convertir es un paso de diez segundos que ahorra un rechazo de importación entero.
Piensa en lo que suele haber en la hoja que se convierte para una importación: nóminas, clientes, facturación, un padrón de socios, datos de empleados. Entregarlo a una web a cambio de un archivo de vuelta es un mal trato que se hace por no tener otra cosa a mano.
La conversión ocurre dentro de la pestaña del navegador, así que el libro no se transmite. Tampoco hay límite de tamaño más allá de la memoria de tu equipo, lo cual importa cuando la exportación tiene cien mil filas y el servicio de turno corta a diez mil.
| XLSX | CSV | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Libro de Excel | Comma-Separated Values |
| Extensión de archivo | .xlsx | .csv |
| Tipo de medio | application/vnd.openxmlformats-officedocument.spreadsheetml.sheet | text/csv |
| Publicado por primera vez | 2007 | 1972 |
| Publicado por | Microsoft | — |
| Especificación | ECMA-376 | RFC 4180 |
| Licencia | Estándar abierto | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Se abre en el navegador | Ningún navegador | Ningún navegador |
| Considerado en su lugar | ODS, Parquet | JSON, Parquet |
Microsoft Excel y LibreOffice Calc leen tanto XLSX como CSV, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
Los dos apuntan a trabajos distintos: XLSX a la edición y CSV a mover datos entre programas. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
XLSX es el formato de Microsoft, publicado en 2007. Está recogido en ECMA-376, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.
CSV es de 1972, recogido en RFC 4180. Microsoft Excel, LibreOffice Calc y pandas lo leen.
CSV se publicó en 1972 y XLSX en 2007. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es SheetJS, un lector y escritor de hojas de cálculo en JavaScript; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. SheetJS se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
XLSX y CSV describen el contenido de maneras radicalmente distintas. La conversión es por tanto una reconstrucción y no una copia: fiel, pero no idéntica byte a byte. Solo se lee la primera hoja, y de ella solo los valores. Fórmulas, formato, anchos de columna y todas las hojas siguientes se quedan fuera.
Para la conversión no: ocurre en el navegador que ya tienes abierto. Para abrir el resultado necesitas después el programa con el que tu dispositivo muestra normalmente Comma-Separated Values.
Esta página convierte lo uno en lo otro. Si todavía estás decidiendo en vez de convirtiendo, XLSX vs CSV responde para qué sirve cada uno y qué hace mal cada uno.