Convertir TTF a WOFF2

Aquí puedes convertir TTF a WOFF2 gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. El archivo viaja cifrado a nuestro servidor, se convierte allí y se borra en cuanto termina el trabajo.

  • Dónde se ejecuta En nuestro servidor: el programa necesario no funciona en un navegador.
  • Sin pérdida No se pierde nada. WOFF2 contiene exactamente lo que contenía TTF.
  • Límite de tamaño Hasta 25 MB por archivo, gratis y sin cuenta.
  • Conviene saberlo Lo que sale al desempaquetar lo deciden los contornos: un WOFF con curvas PostScript se convierte en OTF y uno con curvas TrueType en TTF. Si pides el otro, lo rechazamos en vez de devolverte un archivo mal etiquetado.

Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.

Qué le pasa exactamente al archivo en este paso

No se redibuja nada. Un TTF es un conjunto de tablas —los contornos, el mapa de caracteres, las métricas, el interletraje, las definiciones de las funciones OpenType— y el envase de web conserva todas y cada una de ellas, comprimidas con Brotli tras una pasada previa que reordena los datos para que el compresor los maneje bien.

Aquí solo cambia el sabor del contenedor: el archivo se abre, se le marca el envase nuevo y se vuelve a guardar. Por eso la conversión no tiene ninguna opción de calidad que ajustar y no hay forma de estropearla. Lo único que se puede hacer mal en esta página es no tener derecho a hacerlo, que es la sección siguiente.

La licencia se comprueba antes, no después

Una tipografía es software y se licencia como software. La licencia de escritorio que venía con un TTF comprado cubre instalarlo en un número dado de equipos y usarlo para hacer cosas; no cubre automáticamente dejar el archivo en un servidor web donde cualquiera puede descargarlo. El uso web suele ser una licencia aparte, que se vende aparte y que con frecuencia se factura por visitas mensuales.

Nada en el archivo te lo impide, y ahí está justamente el problema: la conversión tarda un segundo y el incumplimiento es invisible hasta que alguien mira. La excepción que conviene conocer es la SIL Open Font License, bajo la que se publican casi todas las tipografías libres: permite convertir, recortar y alojar por tu cuenta, siempre que la tipografía no se venda sola y no se reutilicen los nombres reservados. El texto de la licencia viene en la descarga y suele caber en una página.

El recorte «latín básico» se come la eñe

Este es el error que más caro sale en español y casi nunca se cuenta. Recortar una tipografía a los caracteres que se usan de verdad ahorra bastante más que la propia compresión, y por eso todos los recortadores traen un ajuste preparado que se llama latín básico. Ese conjunto es el ASCII de 1963: las letras sin adornos, los dígitos y la puntuación inglesa.

La eñe no está ahí. Tampoco las vocales acentuadas, ni la diéresis de la u, ni la apertura de interrogación y exclamación, ni las comillas angulares que la Ortografía prefiere para el entrecomillado. Todo eso vive en el suplemento Latin-1 y en el latín extendido. Una página en español servida con un recorte de latín básico enseña un rectángulo o salta a otra tipografía en cada eñe, y como los rótulos de prueba suelen escribirse en inglés, el fallo aparece en producción y no en la maqueta.

Qué conjunto pedir si el sitio está en español

La regla corta: pide latín más el suplemento Latin-1, o directamente indícale al recortador la lista de caracteres reales del sitio en lugar de un nombre de conjunto. La segunda opción es la buena cuando el contenido es fijo, y la primera cuando alguien va a escribir texto nuevo después de ti, que es casi siempre.

Añade a mano lo que no aparece en un texto de muestra y sí en un sitio real: el símbolo de grado, el de euro, los guiones largos del diálogo, los ordinales masculino y femenino, y las mayúsculas acentuadas, que existen y se usan aunque medio internet crea lo contrario. Si publicas también en catalán, gallego, euskera o portugués, la ele geminada, el diacrítico grave y la cedilla entran en la misma cuenta.

Recortar primero y convertir después

El orden importa poco para el resultado y mucho para el flujo de trabajo: recorta el TTF con la herramienta que uses y trae aquí el archivo ya reducido. Así el envase final contiene exactamente lo que vas a servir y no hay una segunda pasada que rehacer.

Vigila una cosa al recortar. Si le dices al recortador que conserve solo los caracteres en uso, se llevará por delante también las tablas de ligaduras y de alternativas, y el CSS que las activaba dejará de hacer nada sin avisar de nada. Si tu tipografía tiene versalitas, cifras elzevirianas o una ligadura decorativa que sí usas, dilo explícitamente en la orden de recorte.

Un archivo por grosor, no un TTF para la familia entera

Convertir una familia es convertir cada archivo: la redonda, la cursiva, la negrita, la negrita cursiva y los grosores adicionales que el diseño use de verdad. Cada uno se convierte por separado y se declara por separado bajo el mismo nombre de familia, y el navegador descarga solo los que la página necesite.

Aquí es donde se escapa el presupuesto de peso. El error habitual es declarar una sola regla para toda la familia: el navegador no se negará a componer una negrita, la fabricará engordando la redonda, y el resultado se ve visiblemente peor que la negrita real que está sin usar en la misma carpeta. Una regla por archivo, con valores honestos de grosor y estilo, es toda la disciplina.

El texto invisible mientras la tipografía viaja

Un navegador al que se le pide una tipografía que aún no ha terminado de descargar tiene que decidir qué hace con el texto mientras tanto. Por defecto espera —hasta tres segundos en la mayoría— y no muestra nada. Ese es el destello de texto invisible, y es el motivo más común de que un sitio con tipografía propia se sienta lento en un móvil.

Se arregla con una línea en la regla de la tipografía: la variante de intercambio dibuja el texto de inmediato con la tipografía de reserva y lo recompone cuando llega la buena. El salto se ve y sigue siendo mucho mejor que una página en blanco. Hay otra variante más severa que renuncia a la tipografía en esa visita si no está lista casi al instante, y quita el salto a cambio de que parte del público no vea nunca el diseño.

Servir solo WOFF2 y olvidarse de la pila de reserva

La costumbre de declarar cuatro o cinco formatos en la misma regla viene de alrededor de 2013 y ya no le sirve a nadie. Todos los navegadores actuales leen WOFF2, incluidos los de móvil, y llevan años haciéndolo. Declarar un único archivo es el consejo vigente.

Un navegador tan viejo como para no entenderlo recurrirá a una tipografía del sistema, que es un desenlace aceptable y bastante mejor que mantener cinco copias de cada grosor para que un navegador que no usa nadie reciba la suya. Menos archivos significa además menos ocasiones de que uno se quede desactualizado tras cambiar de tipografía. Aquí no se produce EOT, y ese formato es precisamente el que sostenía aquella pila.

Alojarla tú misma es también una decisión de privacidad

Cargar la tipografía desde el servidor de un tercero hace que el navegador de cada visitante se conecte a un dominio ajeno y le entregue su dirección IP antes de que la página termine de pintarse, sin que nadie lo haya consentido y sin que aparezca en ningún inventario. Convertir el archivo y servirlo desde tu propio dominio elimina esa conexión entera.

Como efecto secundario mejora lo demás: una petición menos a otro origen, un punto de fallo menos y un archivo que no puede cambiar bajo tus pies. Es la razón por la que esta conversión aparece con tanta frecuencia en una revisión de un sitio, y suele resolverse en una tarde.

El hinting viaja entero, y quizá no lo quieras

Los contornos TrueType llevan instrucciones de ajuste: un pequeño programa por glifo que le dice al renderizador cómo deformar la figura a tamaños pequeños para que los astiles caigan sobre píxeles enteros. Esas instrucciones son tablas como cualquier otra y sobreviven intactas al cambio de envase.

Si merecen sus bytes ya es otra pregunta. Las pantallas de alta densidad tienen píxeles de sobra para que el empujón no se note, y macOS ignora el ajuste por completo. En una tipografía con hinting abundante las instrucciones pueden ser una fracción apreciable del archivo, y un recortador puede quitarlas: conviene medirlo en vez de suponerlo, y conviene conservarlas si tu público es mayoritariamente Windows y el texto va compuesto en cuerpo pequeño.

Dónde va el TTF mientras se convierte

Esta conversión se ejecuta en nuestro servidor y no en tu navegador, porque la hace fontTools y de esa biblioteca no hay versión para navegador. El archivo viaja por una conexión cifrada, se convierte en un contenedor sin salida a internet y el directorio de trabajo se borra en cuanto el trabajo termina, tanto si salió bien como si falló.

El límite gratuito es de 25 MB por archivo. Ninguna tipografía normal se acerca: una con un juego de caracteres amplio ocupa unos pocos cientos de kilobytes, y hasta una china o japonesa, que es la única categoría que se pone grande de verdad, cabe con holgura. Si alguna vez pides un envase que contradiga los contornos que hay dentro —porque la herramienta detecta si las curvas son PostScript mirando si existe la tabla correspondiente—, la conversión falla con un error en lugar de entregarte un archivo mal etiquetado.

Cómo convertir TTF a WOFF2

  1. Suelta tu archivo TTF en esta página, o haz clic para elegir uno.
  2. Elige WOFF2 como destino e inicia la conversión.
  3. Descarga el archivo WOFF2 terminado.

TTF frente a WOFF2: qué cambia

TTF frente a WOFF2
TTFWOFF2
Nombre completoFuente TrueTypeWeb Open Font Format 2
Extensión de archivo.ttf.woff2
Tipo de mediofont/ttffont/woff2
Publicado por primera vez19912018
Publicado porAppleW3C
EspecificaciónTrueType Reference ManualWOFF 2.0
LicenciaEstándar abiertoEstándar abierto
Situación actualVigenteVigente
Se abre en el navegadorTodos los navegadoresTodos los navegadores
Considerado en su lugarOTFWOFF

Qué se conserva

No se descarta nada. TTF y WOFF2 guardan su contenido sin pérdida, así que la conversión cambia el envoltorio y no la calidad, y puede repetirse sin que el daño se acumule.

Abrir el resultado

FontForge lee tanto TTF como WOFF2, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.

Para qué sirve cada formato

Los dos apuntan a trabajos distintos: TTF a la composición tipográfica y WOFF2 a la web. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.

TTF es el formato de Apple, publicado en 1991. Está recogido en TrueType Reference Manual, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.

WOFF2 viene de W3C y es de 2018, recogido en WOFF 2.0. fonttools y FontForge lo leen.

TTF se publicó en 1991 y WOFF2 en 2018. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.

De TTF a WOFF2: preguntas frecuentes

¿Se sube a algún sitio mi archivo TTF?

Sí: esta conversión necesita software que no puede funcionar en un navegador. El archivo viaja cifrado a nuestro servidor, se borra en cuanto termina el trabajo y el resultado a los 60 minutos. El trabajo lo hace fontTools, la biblioteca de fuentes con la que se construyen las webfonts.

¿Convertir TTF a WOFF2 es gratis?

Sí, hasta 100 conversiones al día para archivos de hasta 25 MB. Ese único límite existe porque esta conversión se ejecuta en un servidor que pagamos nosotros. Por lo demás aquí no hay nada limitado, y marca de agua no hay en ningún caso. El límite existe porque fontTools necesita una máquina nuestra para funcionar.

¿Se pierde calidad al convertir TTF a WOFF2?

No. WOFF2 guarda el mismo contenido sin tirar nada: el resultado es idéntico en calidad al original. Lo que sale al desempaquetar lo deciden los contornos: un WOFF con curvas PostScript se convierte en OTF y uno con curvas TrueType en TTF. Si pides el otro, lo rechazamos en vez de devolverte un archivo mal etiquetado.

¿Es sin pérdida la conversión de TTF a WOFF2?

No se descarta nada. TTF y WOFF2 guardan su contenido sin pérdida, así que la conversión cambia el envoltorio y no la calidad, y puede repetirse sin que el daño se acumule.

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