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FB2
Un formato de libro electrónico basado en XML, muy extendido en Europa del Este.
FB2
FB2 es un formato de texto plano que se abre en cualquier editor. Se usa para entregar un archivo terminado.
La extensión es .fb2 y el nombre completo, FictionBook 2. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.
Se remonta a 2004.
La edad interesa por un motivo práctico: cuanto más antiguo es un formato, más programas han tenido tiempo de aprenderlo.
Está publicada entera, así que cualquiera puede implementarla leyendo el documento en vez de a base de inspeccionar archivos. Por eso aparece en tantos programas, y por eso los archivos escritos hace veinte años siguen abriéndose hoy. Publicada no quiere decir libre de regalías: cuando un formato envuelve un códec, la licencia de las patentes es un asunto aparte que la norma no resuelve.
Existe para hacer bien una sola tarea para un grupo concreto de gente. Fuera de esa tarea es una mala elección por defecto, y dentro de ella no suele haber nada mejor.
Un archivo FB2 no está limitado a una página, y eso importa al convertirlo a algo que sí lo está: de una conversión sale un único archivo con una sola página dentro — la primera, salvo que el conversor te deje elegir cuál.
Calibre y FBReader lo leen, y también la mayoría de programas del mismo tipo.
Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.
Ningún navegador lo lee.
Ese es el motivo más frecuente para convertirlo: no que el formato sea malo, sino que el sitio donde quieres mostrar el archivo no sabe leerlo.
FB2 está pensado para abrirse y cambiarse. Guarda el archivo en este formato mientras el trabajo siga en marcha y exporta desde él cada vez que haga falta una copia terminada.
Un archivo FB2 es un único documento XML que contiene el libro completo: los datos bibliográficos, el texto con su división en capítulos y las ilustraciones codificadas en base64 dentro del mismo archivo. No hay contenedor comprimido, ni carpeta, ni manifiesto; se abre en un editor de texto y la novela está ahí, marcada.
Esa es la diferencia deliberada con EPUB, que es un ZIP con muchos archivos HTML y varios documentos de índice. Un solo archivo es más fácil de guardar, de copiar y de pasar de mano en mano, y no puede quedarse a medias porque el contenedor se haya corrompido. También es, en un libro con ilustraciones, bastante más grande que su equivalente comprimido.
FictionBook marca qué es cada cosa: un capítulo, un epígrafe, un poema con sus estrofas y sus versos, una cita, un subtítulo. No dice cómo se ve nada de eso: no hay tipografías, ni márgenes, ni maquetación, ni estilos de ninguna clase.
Es una postura de diseño y no un olvido, y viene de que el formato nació entre gente que digitalizaba literatura. La tipografía la decide quien lee; el archivo describe el libro. Un poema etiquetado como poema sigue siendo un poema cuando una aplicación de lectura lo reajusta a la pantalla de un móvil, cosa que no le pasaría a un texto con los saltos de línea puestos a mano.
En Rusia y en el mundo rusohablante, de forma abrumadora, y en menor medida en el resto de Europa del Este. Surgió a principios de los 2000 en grandes bibliotecas de voluntarios que digitalizaban narrativa, y se quedó porque encajaba bien en ese trabajo: un archivo por libro, un marcado estructural que sobrevive a las conversiones y una ficha de datos que un catálogo de biblioteca puede aprovechar.
Fuera de ese ámbito es raro, y esa es toda la razón de ser de esta página. El encuentro habitual, en España o en Latinoamérica, es alguien que ha descargado un libro de una biblioteca en ruso y descubre que ni su lector electrónico ni su móvil lo abren.
Calibre lo abre directamente y es la respuesta más práctica en un ordenador, porque además gestiona la biblioteca. Varias aplicaciones de lectura de Android lo admiten de forma nativa: el formato es lo bastante común en ese mercado como para que los lectores serios lo incluyan.
Lo que en general no lo lee es un Kindle, la biblioteca de Apple Books o un navegador. Para esos casos la conversión no es una preferencia sino un requisito, y es lo que acaba haciendo casi todo el mundo.
EPUB es el destino natural: los dos formatos describen estructura y no apariencia, así que los capítulos siguen siendo capítulos, el índice sobrevive y las imágenes llegan. Es una conversión de un vocabulario estructural a otro, que es lo más limpio que puede ser una conversión de documentos.
Lo que suele quedarse a medias es el marcado más literario. La poesía, los epígrafes y las citas tienen etiquetas precisas en FictionBook y solo equivalentes vagos en EPUB, así que llegan como párrafos con estilo: aceptables a la vista, aplanados por dentro. En una novela no se nota; en un libro de poemas conviene revisar una página antes de convertir la biblioteca entera.
La sección de descripción del principio del archivo lleva más de lo que se molestan en llevar la mayoría de los formatos de libro electrónico: el autor con nombre, patronímico y apellido separados, el traductor, el idioma original, la serie y el número dentro de ella, el género tomado de una lista cerrada y el historial de quién preparó el archivo y cuándo.
Eso importa al convertir una colección. Una conversión que traslade bien esos campos deja una biblioteca que se ordena y se agrupa sola; una que no, deja cuatrocientos libros archivados bajo un nombre de autor destrozado. Merece la pena mirar los primeros resultados y no los últimos.
Es muy frecuente que el archivo llegue como .fb2.zip o como .fbz, que es exactamente lo que parece: el mismo XML comprimido. Como el formato es texto verboso con imágenes en base64, la compresión es espectacular —a menudo lo deja en la quinta parte— y casi todas las herramientas que leen FB2 leen también la forma comprimida.
Si alguna se niega, descomprimir primero deja el .fb2 a secas y no cuesta nada. Entre las dos formas no hay ninguna diferencia de contenido y no se pierde nada en ninguna dirección.
Porque el problema que resolvía era otro. EPUB nació de una industria editorial que necesitaba vender libros con una maquetación acordada; FictionBook nació de un catálogo comunitario que necesitaba conservar textos con su estructura intacta y poder generar cualquier otro formato a partir de ellos. Marcar el género, la serie y el traductor no es un capricho: era la condición para tener una biblioteca navegable de decenas de miles de títulos.
Para quien tiene hoy un archivo delante, la consecuencia útil es que un FB2 es una buena fuente de conversión, mejor que un PDF y comparable a un EPUB, y una mala opción como formato final si tu lector no lo abre. Convierte para leer y guarda el FB2, que es la copia que conserva las marcas de las que salen todas las demás.
| Extensión | .fb2 |
|---|---|
| Tipo de medio | application/x-fictionbook+xml |
| Primera publicación | 2004 |