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EPUB
El estándar abierto de libro electrónico. El texto se adapta al tamaño de pantalla, y por eso se lee bien en el móvil.
EPUB
EPUB es un contenedor: una envoltura para flujos que ha codificado otra cosa. Se usa para entregar un archivo terminado.
La extensión es .epub y el nombre completo, Electronic Publication. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.
W3C lo publicó en 2007. La especificación es EPUB 3.3.
La edad interesa por un motivo práctico: cuanto más antiguo es un formato, más programas han tenido tiempo de aprenderlo.
Está publicada entera, así que cualquiera puede implementarla leyendo el documento en vez de a base de inspeccionar archivos. Por eso aparece en tantos programas, y por eso los archivos escritos hace veinte años siguen abriéndose hoy. Publicada no quiere decir libre de regalías: cuando un formato envuelve un códec, la licencia de las patentes es un asunto aparte que la norma no resuelve.
Un archivo EPUB no está limitado a una página, y eso importa al convertirlo a algo que sí lo está: de una conversión sale un único archivo con una sola página dentro — la primera, salvo que el conversor te deje elegir cuál.
EPUB lleva cifrado opcional.
Un archivo cifrado hay que abrirlo antes de que nada pueda convertirlo, aquí y en cualquier otro sitio. Una contraseña no es algo que un conversor pueda esquivar, y a uno que dijera lo contrario tampoco habría que confiarle el archivo.
Calibre, Apple Books y Kobo lo leen, y también la mayoría de programas del mismo tipo.
Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.
Ningún navegador lo lee.
Ese es el motivo más frecuente para convertirlo: no que el formato sea malo, sino que el sitio donde quieres mostrar el archivo no sabe leerlo.
EPUB puede guardar las propiedades del documento.
Que algo de esto sobreviva a una conversión depende por completo del destino, y la respuesta honesta suele ser «una parte».
EPUB está pensado para abrirse y cambiarse. Guarda el archivo en este formato mientras el trabajo siga en marcha y exporta desde él cada vez que haga falta una copia terminada.
Un PDF es un conjunto de páginas fijas. Un EPUB no está paginado en absoluto: es el texto de un libro y su estructura, y quien decide dónde caen las páginas es la aplicación de lectura, según la pantalla, la tipografía y el cuerpo que haya elegido quien lee.
Por eso una novela se lee bien en un móvil y el PDF de esa misma novela no. Y por eso los números de página de un EPUB son aproximados o directamente no existen: no hay página uno hasta que alguien abre el libro en un aparato concreto a un tamaño concreto, cosa que descoloca bastante la primera vez que hay que citar algo.
Renombra un EPUB a .zip y ábrelo: dentro hay archivos HTML, uno por capítulo o por sección, una hoja de estilos, las imágenes, las tipografías incrustadas y dos documentos de índice — un manifiesto que enumera todo y un documento de navegación con el sumario.
No es una comparación, es literal. EPUB 3 es HTML5 y CSS, la misma tecnología que una página web, y esa decisión es la razón de que sea tan fácil producirlo, convertirlo y repararlo. También significa que un EPUB mal hecho tiene los mismos problemas que una web mal hecha: estilos en línea peleando con los ajustes del lector, tamaños fijos en píxeles y texto que no fluye porque alguien lo maquetó dentro de una tabla.
No todos los libros pueden fluir. Un álbum ilustrado infantil, un libro de cocina, un cómic, un manual con diagramas junto al texto: todos dependen de la relación entre la imagen y las palabras, y dejar que las palabras se muevan rompe el libro.
Para esos casos EPUB tiene un modo de maquetación fija, en el que cada página tiene un tamaño definido y todo se coloca por coordenadas. Funciona, y renuncia justo a la propiedad que hacía valioso el formato: en un móvil, una página fija diseñada para tableta es ilegible sin ampliar con los dedos. Elígelo porque el contenido lo exija de verdad, no porque el diseñador quisiera controlarlo todo.
EPUB no tiene cifrado propio. Lo que bloquea un libro es un esquema aplicado por fuera, y hay dos en uso habitual: el de Adobe, que es el que emiten las bibliotecas y buena parte de las librerías independientes, y el que usan algunas tiendas para sus propios clientes.
Entender esto aclara una situación por lo demás desconcertante: un EPUB de una tienda se abre en cualquier lector y otro de otra tienda exige una aplicación concreta y una cuenta. Los dos son EPUB. El préstamo de biblioteca es el caso más visible — en España, el de eBiblio — porque la caducidad la impone el DRM y no nada que esté escrito en el libro. Quitarlo es otra pregunta, con respuestas legales distintas según el país, y no es algo que este sitio haga.
Apple Libros abre EPUB de forma nativa en iPhone, iPad y Mac. Google Play Libros acepta la subida y sincroniza la posición. Calibre es el estándar de escritorio y además gestiona la biblioteca. Thorium, Kobo, Moon+ y una docena más lo hacen bien.
Y los Kindle aceptan EPUB directamente mediante Enviar a Kindle, lo que eliminó el único hueco de compatibilidad serio que tenía el formato. Amazon convierte por su lado, así que en el aparato aparece un formato suyo, pero lo que tú envías es un EPUB y no hay que convertir nada antes.
Como el texto es texto de verdad con estructura de verdad, un lector de pantalla puede navegar el libro por encabezados, leerlo en voz alta y dejar que quien lee cambie tipografía, cuerpo, interlineado y colores a su gusto. Para una persona con dislexia, para quien necesita letra grande o para cualquiera que use tecnología de apoyo, esa es la diferencia entre un libro que funciona y uno que no.
Un PDF no puede competir: su accesibilidad depende de un etiquetado que hay que añadir a propósito y la mayoría no lo lleva. Desde junio de 2025, la Ley Europea de Accesibilidad obliga a que los libros electrónicos que se vendan en la Unión sean accesibles, lo que en la práctica significa encabezados reales, texto alternativo en las imágenes y no destrozar el reflujo con maquetaciones fijas que no hacían falta.
Calibre convierte a EPUB desde casi cualquier cosa y es la herramienta práctica para una biblioteca personal. Sigil edita las tripas directamente, que es lo que hace falta para reparar un sumario roto o para arreglar el estilo de un libro que se ve fatal. Y herramientas de escritura como Vellum o Pandoc lo generan desde el manuscrito.
Dos costumbres marcan la diferencia entre un libro que se lee bien y uno que no. Usar estructura de encabezados de verdad en lugar de texto grande en negrita, porque eso es lo que construye la navegación. Y evitar los tamaños fijos en píxeles en la hoja de estilos: un cuerpo en píxeles anula el ajuste que eligió quien lee, que es exactamente lo que un EPUB existe para respetar.
Merece la pena entender qué se está pidiendo. Convertir un EPUB a PDF obliga a decidir un tamaño de página, una tipografía y un cuerpo que el libro deliberadamente no tenía, y el resultado hereda las consecuencias: se lee peor en un móvil, deja de adaptarse a quien lo lee y pierde buena parte de lo que hacía navegable el original.
Cuando aun así hace falta — una entrega, una impresión, un expediente — Calibre lo hace en el escritorio y deja elegir el tamaño de página y los márgenes, que es justo donde está la decisión. Conserva el EPUB como original: el PDF es una de las muchas formas posibles de ese libro, y solo se puede ir en esa dirección.
| Extensión | .epub |
|---|---|
| Tipo de medio | application/epub+zip |
| Publicado por | W3C |
| Primera publicación | 2007 |
| Especificación | EPUB 3.3 |
Con Apple Libros en iPhone, iPad o Mac; con Google Play Libros tras subirlo; con Calibre o Thorium en un ordenador; y con casi cualquier aplicación de lectura. Los Kindle lo aceptan directamente mediante Enviar a Kindle.
Sí. Enviar a Kindle acepta EPUB desde 2022 y Amazon convierte por su lado, así que no tienes que convertir nada. Los flujos antiguos que pasaban primero por MOBI o AZW3 ya no hacen falta.
Porque no está paginado. El texto se recoloca según la pantalla, la tipografía y el cuerpo que haya elegido quien lee, así que las páginas solo existen una vez abierto el libro en un aparato concreto. Esa propiedad es justo la que lo hace legible en un móvil.
Casi siempre por el DRM. El formato no cifra nada por sí mismo, pero tiendas y bibliotecas aplican un esquema por encima que ata el archivo a una aplicación o a una cuenta. Un EPUB sin DRM se abre en cualquier lector.
Un PDF son páginas fijas que se ven igual en todas partes; un EPUB se adapta a la pantalla. PDF para lo que sea maquetación en sí mismo — formularios, partituras, planos. EPUB para todo lo que sea sobre todo texto y se vaya a leer en un móvil o en un lector electrónico.
Sí: es un ZIP con HTML y CSS dentro. Sigil edita las tripas directamente, que es como se arregla un sumario roto o un estilo mal puesto. Renombrarlo a .zip y mirar dentro también sirve para recuperar las imágenes a resolución completa.