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ODG
Dibujos vectoriales de LibreOffice Draw.
ODG
ODG es un contenedor: una envoltura para flujos que ha codificado otra cosa. Guarda formas y coordenadas en lugar de píxeles, así que se mantiene nítido a cualquier tamaño: un logotipo llevado al tamaño de una valla publicitaria no pierde nada. Se usa para la edición y logotipos y dibujo lineal.
La extensión es .odg y el nombre completo, OpenDocument Graphics. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.
OASIS lo publicó en 2005. La especificación es ISO/IEC 26300.
La edad interesa por un motivo práctico: cuanto más antiguo es un formato, más programas han tenido tiempo de aprenderlo.
Está publicada entera, así que cualquiera puede implementarla leyendo el documento en vez de a base de inspeccionar archivos. Por eso aparece en tantos programas, y por eso los archivos escritos hace veinte años siguen abriéndose hoy. Publicada no quiere decir libre de regalías: cuando un formato envuelve un códec, la licencia de las patentes es un asunto aparte que la norma no resuelve.
Un archivo ODG no está limitado a una página, y eso importa al convertirlo a algo que sí lo está: de una conversión sale un único archivo con una sola página dentro — la primera, salvo que el conversor te deje elegir cuál.
ODG contiene un dibujo: formas colocadas sobre un lienzo en lugar de texto en un flujo.
Eso decide cómo se convierte: el texto se reajusta, así que los números de página son una propiedad del resultado y no del archivo.
ODG guarda las partes de una imagen por separado en vez de fundidas, y eso es lo que lo convierte en un archivo de trabajo. Casi todos los formatos a los que se convierte las funden, y la fusión no tiene vuelta atrás: conserva el original con capas.
LibreOffice Draw lo lee, y también la mayoría de programas del mismo tipo.
Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.
Ningún navegador lo lee.
Ese es el motivo más frecuente para convertirlo: no que el formato sea malo, sino que el sitio donde quieres mostrar el archivo no sabe leerlo.
ODG está pensado para abrirse y cambiarse. Guarda el archivo en este formato mientras el trabajo siga en marcha y exporta desde él cada vez que haga falta una copia terminada.
Un ODG es lo que guarda LibreOffice Draw: un dibujo vectorial organizado por páginas, con formas, conectores, cuadros de texto, imágenes y capas. Como el resto de la familia OpenDocument es un ZIP de XML, de modo que el dibujo es texto legible y un programa puede generarlo o inspeccionarlo sin destripar ningún binario.
Draw queda a medio camino entre una herramienta de diagramas y un programa de maquetación, que es por lo que cuesta describirlo y por lo que casi todo el mundo llega a él por accidente: abriendo algo en LibreOffice y apareciendo en una aplicación que no sabía que existía.
En diagramas cuyos conectores no se sueltan. Dibujas un organigrama, unes dos cajas, mueves una y la línea la sigue — que suena a poco hasta que has intentado mantener un diagrama de flujo dentro de un procesador de textos. Organigramas, esquemas de red, mapas de procesos y planos de planta son su terreno natural.
También resuelve la maquetación por páginas de una forma que el procesador de textos no: carteles, diplomas, etiquetas, planos de sala, cualquier cosa donde los objetos tengan que estar en coordenadas exactas en lugar de fluir. Varias páginas, capas, ajuste a rejilla y guías de alineación están todas ahí, y no cuestan nada.
Draw abre archivos PDF y los vuelve editables: el texto pasa a ser cuadros de texto, los gráficos pasan a ser objetos, y el resultado se puede modificar y volver a exportar a PDF. Es lo más útil que hace la aplicación y casi nadie lo sabe.
Los límites son reales. La reconstrucción es aproximada en cualquier cosa diseñada, el texto se parte en cuadros por sitios raros y una maquetación compleja llega hecha una nube de fragmentos. Para corregir una errata, tapar una línea, cambiar una fecha o actualizar un precio en un documento cuyo original se perdió hace años, sigue siendo la vía gratuita más rápida que hay.
Esta es su debilidad práctica. LibreOffice y OpenOffice lo leen; prácticamente nada más. Ni Illustrator, ni Inkscape de forma decente, ni Microsoft Office, ni un navegador, ni un móvil.
Así que un ODG es un archivo de trabajo y no algo para enviar. Quien lo reciba sin tener LibreOffice se queda bloqueado, y la solución siempre es exportar en vez de explicar. Guardar el ODG como original editable y exportar una copia de entrega es el flujo de trabajo entero.
PDF para todo lo que esté terminado: conserva los vectores, así que imprime nítido a cualquier tamaño, se abre en cualquier sitio y se ve igual para todos. Es la exportación correcta para un esquema que va dentro de un informe o un cartel que va a imprenta.
SVG cuando el dibujo va a una página web o a otro programa vectorial — Inkscape, Figma e Illustrator leen SVG, así que es la salida práctica del mundo LibreOffice hacia el del diseño. Cuenta con alguna pérdida: los conectores se convierten en líneas normales, las capas pueden aplanarse y el texto se mueve si la tipografía no está donde aterrice. PNG solo cuando lo que hace falta es una imagen y no un dibujo, porque fija la resolución de forma permanente.
En un texto que fluye, una tipografía sustituida cambia dónde caen los saltos. En un dibujo no hay saltos que cambiar, así que lo que se mueve son las cosas: una etiqueta que se sale de su caja, un pie que deja de alinearse con lo que describe, un título que salta a una segunda línea. Es el mismo problema de las presentaciones y aquí pega más fuerte, porque todo está colocado a mano.
El remedio fiable, si el destino es SVG, es convertir el texto en curvas antes de exportar: cada letra pasa a ser un trazado y se dibuja igual en todas partes, a cambio de dejar de ser texto seleccionable. Al exportar a PDF, LibreOffice incrusta las tipografías que tenga delante, así que en tu propia máquina la cuestión se cierra ahí. Convirtiendo en esta página se cierra también, pero con las que tenga el contenedor, y eso es lo que dice el último apartado.
Si el dibujo tiene como destino la web, trabaja directamente en SVG con una herramienta que lo hable de forma nativa. Ir y volver entre ODG y SVG pierde algo en cada viaje, y mantener dos copias es la manera segura de que acaben divergiendo.
Si el dibujo es un esquema que vive dentro de documentos, el ODG es un original razonable: los conectores aguantan, las páginas aguantan y la exportación a PDF es excelente. La elección va sobre adónde va la salida, y conviene hacerla una vez y no después de veinte diagramas.
De ODG solo sale PDF en este sitio, y lo hace LibreOffice, que no funciona dentro de un navegador. Es una de las 89 combinaciones en las que el archivo se sube: llega a api.quinvert.com, se escribe con el nombre input.odg en una carpeta temporal propia de ese trabajo — el nombre que tú le diste no toca el disco — y la carpeta se borra al acabar, incluso cuando la conversión falla.
El tope de tamaño para este par es de 25 MB, frente a los 100 MB de las conversiones que se resuelven en el navegador, y hay un máximo de 100 conversiones de servidor por visitante y día UTC. Ese LibreOffice solo lleva instaladas Liberation, Carlito, Caladea, DejaVu y las Noto básicas: un dibujo rotulado en Arial, Times New Roman, Courier New, Calibri o Cambria, o con la tipografía incrustada en el archivo, sale colocado donde lo dejaste; con cualquier otra familia las etiquetas se mueven. Y si necesitas SVG o PNG a partir del ODG, la exportación de Draw es el camino: aquí no existe ese par.
| Extensión | .odg |
|---|---|
| Tipo de medio | application/vnd.oasis.opendocument.graphics |
| Publicado por | OASIS |
| Primera publicación | 2005 |
| Especificación | ISO/IEC 26300 |