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Aquí puedes convertir ODG a PDF gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. El archivo viaja cifrado a nuestro servidor, se convierte allí y se borra en cuanto termina el trabajo.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
ODG a PDF
LibreOffice Draw es el miembro callado de la suite y hace bastante trabajo real: planos de planta, esquemas eléctricos y de proceso, organigramas, carteles, paneles de exposición, distribuciones de sillas, señalética, hojas de etiquetas, topologías de red. Todo aquello que quiere objetos colocados con precisión sobre una página en lugar de párrafos.
Y ahí está el problema que resuelve esta página: el conserje que tiene que colgar el cartel, la copistería del barrio, el cliente, el técnico municipal que revisa el expediente. Ninguno tiene Draw y varios no tienen suite ofimática de ningún tipo. Mandar un .odg produce un correo preguntando qué se hace con eso; un PDF responde a todos ellos a la vez.
ODF lleva años siendo formato admitido en la administración española y en varias latinoamericanas, y unas cuantas consejerías, ayuntamientos y universidades públicas hicieron el cambio a LibreOffice entero, no solo al procesador de textos. El resultado es que los planos, los carteles y las señalizaciones que salen de esas casas salen en el formato nativo de Draw.
Quien recibe uno de esos archivos rara vez está dentro de la misma organización. Un proveedor, una imprenta, una asociación de vecinos o un ingeniero externo se encuentran una extensión desconocida y suelen concluir que el archivo está roto. No lo está: está en un formato que el otro lado no lee, que es una situación distinta y con arreglo.
Esto es lo primero que hay que mirar y casi nadie lo mira. En España, Argentina, Uruguay o Perú lo normal es A4, 210 por 297 milímetros. En México, Colombia, Chile o Costa Rica lo normal en oficina es el tamaño Carta, 216 por 279. Son dos hojas parecidas y distintas: la Carta es más ancha y más corta.
Un documento de Draw se monta contra una página con una medida concreta, y esa medida se decide en Formato, Estilo de página. Si el dibujo se compuso en Carta y se imprime en A4, o al revés, la copistería lo ajusta con un porcentaje de escala y las cotas dejan de valer. Revisa la medida antes de convertir, no en el mostrador, porque un plano acotado que se ha escalado un cuatro por ciento parece correcto y no lo es.
Está clasificada como aproximada, y no como sin pérdida ni con pérdida. Aproximada quiere decir que los dos formatos describen el contenido en términos distintos y que el resultado es una reconstrucción: un motor ofimático vuelve a componer el documento y escribe un PDF a partir de esa composición.
El aviso que acompaña a los pares que pasan por ese motor lo resume: la maquetación se reproduce con tipografías de reemplazo de métricas equivalentes, y las macros, los comentarios y el control de cambios no viajan. En un dibujo eso último importa poco, porque un plano rara vez lleva control de cambios. Lo primero importa mucho, y es la sección siguiente.
Se sabe exactamente cuáles son, porque están en la receta de la imagen: Liberation, Liberation 2, Carlito, Caladea, DejaVu Core, Noto Core y Noto CJK. Carlito es el clon métrico de Calibri y Caladea el de Cambria, y las Liberation lo son de Arial, Times New Roman y Courier New. Clon métrico significa que cada carácter ocupa exactamente lo mismo que en el original.
De ahí sale la única promesa defendible sobre la maquetación: se conserva si el dibujo usa Arial, Times New Roman, Courier New, Calibri, Cambria o tipografías incrustadas en el propio archivo. Cualquier otra cosa se sustituye en silencio por una que no mide igual. Si el cartel está compuesto en la tipografía corporativa del cliente, esa es la línea que hay que revisar en el PDF antes de mandarlo, etiqueta por etiqueta en las zonas donde el texto va justo.
Un dibujo de Draw suele llevar dentro cosas que no dibujó nadie: un logotipo en PNG, una foto de la fachada, un plano escaneado, una captura de pantalla. Esas imágenes tienen los píxeles que tenían el día que se colocaron y no ganan ninguno por convertir el documento.
La regla práctica para imprenta es que un mapa de bits necesita alrededor de 300 píxeles por pulgada al tamaño en que se va a imprimir. Un logotipo de 1.000 píxeles de ancho está bien a 80 milímetros y se ve blando a 300. Si el cartel es grande, el eslabón débil casi siempre es una imagen colocada, no el dibujo.
Un documento de Draw puede tener muchas páginas y la gente las usa de dos maneras muy distintas. Una es una secuencia de verdad: una serie de planos, un juego de paneles, un cuadernillo de señalética. La otra es un cuaderno de trabajo, donde las páginas del final guardan versiones descartadas, piezas sueltas, notas y el croquis original del cliente.
El recuento de páginas de un documento sí atraviesa esta conversión, porque el trabajo lo hace un motor ofimático y no la cadena de imágenes. Eso está bien en el primer caso y es bochornoso en el segundo. Abre el PDF, mira cuántas páginas tiene y compáralo con cuántas pensabas mandar; si las de trabajo no deben salir, bórralas en una copia del documento y convierte la copia.
A nuestro servidor, no a tu navegador. Componer un documento ofimático necesita un motor de verdad, y esta página lo dice en lugar de dar a entender que todo lo de esta web ocurre en tu propia máquina. El archivo viaja cifrado, se escribe en un directorio de trabajo recién creado para ese encargo y se guarda ahí con el nombre input.odg, así que el nombre que tú le pusiste no llega a tocar el disco.
Ese directorio se borra al acabar el trabajo y también en todos los caminos de error, porque el borrado está en el bloque final. El contenedor no tiene salida a internet, el resultado vuelve marcado para no guardarse en ninguna caché y en el despliegue no hay ni base de datos ni almacén de objetos donde pudiera quedarse nada.
El tope de subida en la capa gratuita es de 25 MB por archivo, que para un dibujo vectorial es holgado y que se alcanza en cuanto lleva dentro tres fotografías a resolución completa. El contador de conversiones de servidor va por día UTC y admite 100 por visitante, con un tope de ráfaga de cinco peticiones por minuto.
El reloj merece una precisión que casi nadie hace: los sesenta segundos se aplican a cada proceso que se lanza, no a la petición entera. Y hay un detalle incómodo que conviene saber: la zona de soltado aplica a todo el límite de 100 MB de las conversiones locales, así que un .odg de 40 MB lo acepta la interfaz de esta página y lo rechaza después la API con un error de tamaño.
Se pueden soltar hasta 100 archivos de golpe y vuelven juntos en un ZIP con los nombres conservados, que es lo cómodo cuando lo que hay que mandar a la copistería es una serie de láminas y no una sola. Si sueltas más de los que caben, los que sobran se descartan sin decir nada, así que cuenta la carpeta antes.
Ten presente que cada dibujo del lote es una conversión de servidor por separado y que todas van descontando del mismo contador de 100 al día. Un juego de veinte láminas convertido dos veces porque la primera salió con la capa de anotaciones visible ya se ha comido casi la mitad de la jornada, lo cual es otra razón para dejar el archivo como quieres antes de soltarlo.
SVG cuando el dibujo va a una página web o a manos de alguien que lo va a seguir editando en su propio programa de vectores: se queda editable y es texto, con lo que se puede tratar con scripts. PNG solo cuando el destino no admite otra cosa, que suele ser una ventana de chat, un sistema de tiques o una diapositiva.
PDF cuando el dibujo está terminado y va a algo físico o formal: una imprenta, un expediente, un informe, un tablón. Es el único de los tres que se abre sin pedirle nada a quien lo recibe, en el móvil, en el navegador, en el panel de vista previa o en un ordenador sin nada instalado.
El PDF es una salida, no el dibujo. La versión con los objetos, el texto editable y la organización interna es el .odg, y es la que hay que guardar, versionar y volver a abrir cuando el cliente pida mover una cota. Un PDF se puede reabrir en Draw, pero lo que se recupera son marcas sueltas y no la estructura con la que se trabajó.
Por eso la costumbre sana es convertir cada vez que hace falta enviar algo, en lugar de mantener un PDF como si fuera el archivo maestro. Es una conversión de segundos y evita la situación clásica: dos versiones circulando, la buena en el ordenador de quien se fue de vacaciones y la otra en el correo de todos los demás.
| ODG | ||
|---|---|---|
| Nombre completo | OpenDocument Graphics | Portable Document Format |
| Extensión de archivo | .odg | |
| Tipo de medio | application/vnd.oasis.opendocument.graphics | application/pdf |
| Compresión | — | Ambas, según el ajuste |
| Publicado por primera vez | 2005 | 1993 |
| Publicado por | OASIS | Adobe |
| Especificación | ISO/IEC 26300 | ISO 32000-2 |
| Licencia | Estándar abierto | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Color que puede describir | — | RGB, CMYK, escala de grises |
| Se abre en el navegador | Ningún navegador | Todos los navegadores |
| Considerado en su lugar | SVG | DOCX, HTML |
Un dibujo se aplana a una página. PDF conserva las formas donde están, no como objetos que puedas separar después.
ODG y PDF admiten varias páginas, así que un documento de varias sigue siendo un solo archivo.
PDF se abre en cualquier navegador actual. ODG llega a menos navegadores todavía. Si el archivo va a una página web o a un formulario, ese suele ser todo el motivo de la conversión.
LibreOffice Draw lee tanto ODG como PDF, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
Los dos apuntan a trabajos distintos: ODG a la edición y logotipos y dibujo lineal y PDF a entregar un archivo terminado, la impresión y el archivado. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
ODG es el formato de OASIS, publicado en 2005. Está recogido en ISO/IEC 26300, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.
PDF viene de Adobe y es de 1993, recogido en ISO 32000-2. Adobe Acrobat, Preview y LibreOffice Draw lo leen.
Sí: esta conversión necesita software que no puede funcionar en un navegador. El archivo viaja cifrado a nuestro servidor, se borra en cuanto termina el trabajo y el resultado a los 60 minutos. El trabajo lo hace LibreOffice, la suíte ofimática completa, sin interfaz.
Sí, hasta 100 conversiones al día para archivos de hasta 25 MB. Ese único límite existe porque esta conversión se ejecuta en un servidor que pagamos nosotros. Por lo demás aquí no hay nada limitado, y marca de agua no hay en ningún caso. El límite existe porque LibreOffice necesita una máquina nuestra para funcionar.
ODG y PDF describen el contenido de maneras radicalmente distintas. La conversión es por tanto una reconstrucción y no una copia: fiel, pero no idéntica byte a byte. La maquetación se reproduce con tipografías de reemplazo de métricas equivalentes. Las macros, los comentarios y el control de cambios no viajan.
Un dibujo se aplana a una página. PDF conserva las formas donde están, no como objetos que puedas separar después.
Lo que esta página afirma sobre ODG y PDF se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.