Cookies de estadística y publicidad
Usamos cookies de estadística y de publicidad, y ambas van a Google. Si rechazas, para ti no cambia nada visible.Ir a la página de privacidad
Elige un multiplicador y recuperas el vídeo a esa velocidad, con el cambio guardado en el archivo y no elegido en un reproductor. No se recodifica nada: se reescriben los tiempos y los fotogramas se copian, así que termina en segundos y no cuesta calidad.
Las voces sonarán más agudas o más graves: el tono sigue a la velocidad.
Dónde se ejecuta
Un vídeo se lee en el navegador. No se sube nada.
Sin cola y sin cuenta
Empieza en cuanto sueltas el archivo, y nunca pregunta quién eres.
Sin marca de agua
Sale el archivo que has hecho, sin añadidos.
Esto es lo único que conviene saber antes de usarlo. El sonido se acelera con la imagen, así que a 2x las voces suben de tono y a 0,5x bajan: el mismo efecto que un disco a la velocidad equivocada. No es un fallo, es lo que pasa al reproducir muestras más deprisa.
Mantener el tono al cambiar la velocidad es otra operación, la dilatación temporal, que es lo que hace un reproductor cuando ves algo a 1,5x. Funciona cortando el sonido en fragmentos y solapándolos, y eso es procesamiento de señal real, no un ajuste. Aquí no se ofrece.
Así que esto sirve para un timelapse, un clip ralentizado que quieras mirar de cerca o cualquier cosa sin voz. Para una clase que vayas a escuchar, cambiar la velocidad en el reproductor es la mejor respuesta y no cuesta nada.
Cada fotograma de un vídeo lleva una marca de tiempo que dice cuándo debe aparecer. Cambiar la velocidad aquí consiste en dividir esas marcas por el multiplicador y volver a escribir los fotogramas intactos. No corre ningún descodificador, ningún codificador, y ningún píxel cambia.
Por eso un archivo de veinte minutos termina en segundos donde redimensionarlo llevaría minutos, y por eso el resultado es bit a bit tan bueno como el original. También significa que el tamaño apenas cambia: siguen siendo los mismos fotogramas, con otra etiqueta.
Sí. El audio se acelera con la imagen, así que las voces suenan más agudas a 2x y más graves a 0,5x. Mantener el tono exige dilatar la forma de onda, una operación distinta y mucho más pesada que la de esta página, de ahí que se diga en vez de sorprenderte.
No. Solo se reescriben las marcas de tiempo de cada fotograma; no se descodifica ni se codifica nada, así que cada fotograma llega exactamente como salió. Por eso tarda segundos en vez de minutos y el archivo se queda más o menos igual.
No. Los tiempos se reescriben dentro de tu navegador y el archivo nunca sale de tu dispositivo. Como no hay codificación de por medio, es de las cosas más baratas que se le pueden hacer a un vídeo, y parte de por qué cabe en una página.
No a partir de una grabación normal. Ralentizar mantiene cada fotograma existente más tiempo, así que el movimiento se ve a saltos en vez de fluido. La cámara lenta real necesita que esos fotogramas se hayan grabado, y por eso los móviles piden elegir ese modo antes de filmar.