Qué es cada unidad de temperatura
grado Celsius °C
Celsius pone el cero en el punto de congelación del agua y el cien en el de ebullición, al nivel del mar. Anders Celsius había planteado la escala al revés: para él el cero era la ebullición.
grado Fahrenheit °F
Fahrenheit sitúa la congelación en 32 y la ebullición en 212. Un grado Fahrenheit mide así cinco novenos de un grado Celsius, y esa diferencia de tamaño es la razón por la que la conversión no solo desplaza, sino que además multiplica.
kelvin K
El kelvin arranca en el cero absoluto, donde ya no queda energía térmica que retirar, y sus pasos son del mismo tamaño que los de Celsius. No lleva símbolo de grado: se escribe 300 K, no 300 °K.
Notas sobre las conversiones habituales de temperatura
celsius a fahrenheit
Poner el termostato de una casa donde todo está en Fahrenheit
La franja doméstica estadounidense va de 68 a 72 °F, que son de 20 a 22,2 °C: exactamente el mismo intervalo de confort de siempre, escrito con otros números. Un termostato puesto en 70 °F está en 21,1 °C, y quien busca los 21 °C de su casa de origen tiene que pedir 70 y no 21, que en esa escala sería una noche de helada.
Lo que descoloca al principio es el tamaño del escalón. Un grado Fahrenheit vale cinco novenos de un grado Celsius, así que subir o bajar de uno en uno en ese termostato es moverse de medio grado en medio grado de los tuyos. El aparato es más fino de lo que estás acostumbrado, no más brusco, y por eso un cambio de un grado ahí se nota bastante menos de lo que la costumbre anticipa.
fahrenheit a celsius
Lo que el número del tiempo en EE. UU. significa de verdad
El Fahrenheit reparte el rango en el que se mueve el tiempo atmosférico en casi el doble de números que el Celsius, así que sus cifras parecen infladas. 0 °F son −18 °C, un día de invierno duro en el norte del país. 32 °F es la congelación. 50 °F son 10 °C y piden abrigo. 68 °F son 20 °C, una habitación cómoda. 86 °F son 30 °C y hace calor. 100 °F son 37,8 °C, por eso un titular de ola de calor en Estados Unidos habla de «tres dígitos».
Tres referencias resumen casi todo: 0, 50 y 100 corresponden a −18 °C, 10 °C y 38 °C. Por debajo de 50 hace falta chaqueta, por encima de 90 resulta incómodo, y ese tramo cubre casi cualquier día del que alguien hable en voz alta. El Celsius comprime el mismo rango en más o menos 0 a 35, por eso un solo grado dice más en esa escala.
celsius a kelvin
Sumar 273,15 es toda la operación
El kelvin y el grado Celsius miden exactamente el mismo tamaño de grado; lo único que cambia es dónde está el cero. Por eso la conversión es sumar 273,15 y nada más: 20 °C son 293,15 K, 0 °C son 273,15 K y −273,15 °C son 0 K. No hay ningún factor que multiplicar.
Esto hace que sea la única conversión de temperatura sin multiplicación, y también la más fácil de comprobar: la diferencia entre las dos cifras siempre tiene que ser exactamente 273,15. Un resultado que se aleja de eso por 273 o por 0,15 ha perdido una cifra, no ha acumulado un error de redondeo.
fahrenheit a kelvin
Una sola constante hace todo el trabajo: 459,67
El camino de dos pasos funciona —restar 32, multiplicar por 5/9, sumar 273,15— pero arrastra un redondeo intermedio y una ocasión más de equivocarse en el orden. Plegando las constantes queda K = (°F + 459,67) × 5/9, que es una suma y una multiplicación. 68 °F se convierten en (68 + 459,67) × 5/9, es decir 293,15 K.
Las dos formas son idénticas algebraicamente: 273,15 K están 491,67 grados Fahrenheit por encima del cero absoluto, y pasar esa constante al otro lado de la multiplicación convierte el 32 en 459,67. La versión de un paso es la que merece la pena aprenderse, porque su constante quiere decir algo —el cero absoluto en Fahrenheit con el signo cambiado— mientras que el 32 y el 273,15 del camino largo son dos datos sin relación guardados en la misma cabeza.
kelvin a celsius
Restar 273,15, y luego comparar el resultado con 300
Se quitan 273,15 y la conversión ha terminado. Un kelvin y un grado Celsius miden lo mismo, así que no se reescala nada: 300 K son 26,85 °C, 273,15 K son 0 °C y 0 K son −273,15 °C. No hay ninguna multiplicación ni ningún orden de operaciones que equivocar, lo que convierte a esta en la conversión menos propensa a fallos de toda la categoría.
La comprobación que merece la pena es contra 300. Casi cualquier cifra en kelvin que describa algo junto a lo que una persona podría ponerse de pie cae entre 250 y 320 K, así que un resultado lejos de esa banda debería leerse como algo fuera de lo corriente: 200 K son −73 °C y pertenecen a un congelador de laboratorio, y 400 K son 127 °C y están pasado el punto de ebullición del agua. Una cifra en kelvin de unos pocos miles es casi seguro una temperatura de color y no calor, que es otro problema distinto.
kelvin a fahrenheit
Multiplicar por 1,8 y restar 459,67
Los pasos del kelvin y los del grado Celsius miden lo mismo, y los del Fahrenheit son cinco novenos de ese tamaño. La conversión necesita entonces las dos operaciones: multiplicar por 1,8 para ajustar el tamaño del grado y restar 459,67 para colocar el cero. Ese 459,67 es el cero absoluto expresado en la escala Fahrenheit, y es la mitad que se olvida.
El camino en dos etapas es más fácil de comprobar mentalmente: primero se restan 273,15 para pasar a Celsius, y después se aplica la fórmula conocida de multiplicar por 1,8 y sumar 32. Da el mismo resultado —459,67 es exactamente 273,15 × 1,8 menos 32— y tiene la ventaja de que el valor intermedio en Celsius suele bastar para detectar un disparate.