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Aquí puedes convertir CSV a XLSX gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
CSV a XLSX
Un CSV es un archivo de texto. Contiene valores y separadores y nada más: ni tipos, ni formato, ni ninguna indicación de qué se supone que es cada columna. Cuando Excel abre uno, tiene que adivinar todo eso mientras lee, y adivina columna por columna sin saber para qué sirven los datos.
Esas conjeturas son célebremente destructivas. Un código postal 01234 se queda en 1234. Una referencia de producto 0071 se queda en 71. Un número de cuenta de dieciséis dígitos se convierte en 1,23457E+15 y, en algunas versiones, se redondea de forma que los dígitos originales ya no se pueden recuperar. Cualquier cosa que se parezca a una fecha pasa a serlo: así fue como un gen llamado SEPT2 acabó siendo el 2 de septiembre, un problema lo bastante serio como para que los genetistas renombraran sus genes en vez de seguir peleándose con las hojas de cálculo.
Un XLSX es una hoja de cálculo con los tipos ya decididos. Cada celda lleva consigo si es texto o número, así que Excel abre el archivo en lugar de interpretarlo, y los valores que ves son los valores que se escribieron.
La conversión de aquí lee el CSV una vez, decide cada valor según la evidencia y lo escribe como lo que es. Lo que es inequívocamente un número se convierte en número; lo que no lo es se queda como texto, con sus ceros a la izquierda incluidos. No es magia y no puede leerte la mente sobre una columna de dígitos que podría ser cualquiera de las dos cosas, pero toma la decisión una vez y a la vista, en lugar de dejarla en manos de un cuadro de importación que cada persona responderá de forma distinta.
La otra mitad del sufrimiento del CSV es el delimitador, y en español lo conoces de sobra. El formato se llama así por las comas y con frecuencia no usa ninguna: las exportaciones de sistemas configurados en español, alemán, francés o casi cualquier configuración europea suelen usar punto y coma, porque la coma ya está ocupada haciendo de separador decimal.
Abre un archivo así esperando comas y cada fila aterriza en una sola columna. Aquí el separador se detecta a partir del propio archivo, lo que resuelve los casos habituales, y puedes fijarlo a mano en los ajustes que hay bajo el resultado si la detección se equivocó: vuelves a convertir y el asunto se resuelve en un segundo. Las tabulaciones se tratan igual, lo que cubre las exportaciones que en realidad son TSV con un nombre acabado en .csv.
Conviene ser claro con el techo. El formato, los colores, el ancho de las columnas, los paneles inmovilizados, las fórmulas, los gráficos, los filtros y las hojas múltiples no sobreviven a la conversión porque nunca estuvieron en el archivo. Un CSV guarda una rejilla de valores; todo lo demás que hace que una hoja de cálculo sea una hoja de cálculo está ausente por diseño.
Lo que obtienes es un libro limpio de una sola hoja con tus datos correctamente tipados, que es el punto de partida correcto. Dar formato lleva un minuto en Excel; recuperar una columna de códigos postales que perdieron sus ceros a la izquierda tres pasos atrás lleva bastante más.
Mira lo que suelen contener los CSV. Fichas de clientes, historiales de pedidos, nóminas, listas de correo, exportaciones de un CRM o de una tienda. Se acerca bastante a la definición de datos que no deberían entregarse a una empresa que has encontrado en un resultado de búsqueda.
Esta conversión ocurre íntegramente en tu navegador: el analizador y el escritor de hojas de cálculo son JavaScript que la página ha descargado, y el archivo se lee desde tu disco a tu propia pestaña. No se envía nada, y eso puedes comprobarlo en vez de confiar: abre las herramientas de desarrollo, mira la pestaña de red y convierte algo. También significa que no hay límite de tamaño impuesto por una subida ni cola detrás de otras personas.
La otra forma en que un CSV llega roto es la codificación. Un archivo escrito en UTF-8 y leído con una página de códigos antigua convierte las letras acentuadas en parejas de símbolos; leído al revés, desaparecen del todo.
La señal fiable es una palabra que conozcas. Si «señor» aparece como «señor», estás viendo UTF-8 leído como Windows-1252. Si aparece como «se?or», la información ya se ha perdido y hay que rehacer la exportación. Con el español la pista llega rápido, porque las eñes y los acentos están por todas partes. Esta página lee UTF-8, que es lo que produce casi cualquier exportación actual.
XLSX tiene un techo duro de 1.048.576 filas y 16.384 columnas por hoja. Un CSV no tiene techo ninguno, así que es perfectamente posible estar sosteniendo un archivo que no cabe en una hoja.
Si tu exportación supera el límite de filas, una hoja de cálculo es el destino equivocado y no un problema menor que sortear. Ese volumen de datos pide una base de datos o un archivo Parquet, y convertirlo aquí solo significaría perder todo lo que hay más allá de la fila un millón.
La primera fila pasa a ser la fila de encabezados de la hoja. No se renombra ni se arregla nada, así que lo que la exportación llamara a sus columnas es lo que te encuentras.
Vale la pena dedicarle treinta segundos antes de convertir, porque los nombres de las columnas viajan más lejos de lo que la gente espera: las tablas dinámicas, las leyendas de los gráficos y cualquier importación posterior los usarán. Arreglar una columna llamada col_7 cuesta un momento en el CSV y sobrevive a todas las copias del archivo.
Suelta tantos CSV como quieras. Cada uno se convierte en su propio libro y vuelven juntos en un ZIP. No se fusionan en un solo libro con varias hojas, porque eso obligaría a decidir qué archivo es qué hoja y en qué orden.
Si lo que quieres de verdad es un libro con varias hojas, conviértelos por separado y junta las hojas en Excel después. Así la fusión es una decisión que has tomado tú y no una que ha tomado un conversor en tu nombre.
| CSV | XLSX | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Comma-Separated Values | Libro de Excel |
| Extensión de archivo | .csv | .xlsx |
| Tipo de medio | text/csv | application/vnd.openxmlformats-officedocument.spreadsheetml.sheet |
| Publicado por primera vez | 1972 | 2007 |
| Publicado por | — | Microsoft |
| Especificación | RFC 4180 | ECMA-376 |
| Licencia | Estándar abierto | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Se abre en el navegador | Ningún navegador | Ningún navegador |
| Considerado en su lugar | JSON, Parquet | ODS, Parquet |
Microsoft Excel y LibreOffice Calc leen tanto CSV como XLSX, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
Los dos apuntan a trabajos distintos: CSV a mover datos entre programas y XLSX a la edición. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
CSV se publicó en 1972. Está recogido en RFC 4180, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.
XLSX viene de Microsoft y es de 2007, recogido en ECMA-376. Microsoft Excel, LibreOffice Calc y Google Sheets lo leen.
CSV se publicó en 1972 y XLSX en 2007. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es SheetJS, un lector y escritor de hojas de cálculo en JavaScript; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. SheetJS se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
No. XLSX guarda el mismo contenido sin tirar nada: el resultado es idéntico en calidad al original.
Para la conversión no: ocurre en el navegador que ya tienes abierto. Para abrir el resultado necesitas después el programa con el que tu dispositivo muestra normalmente Excel Workbook.
Esta página convierte lo uno en lo otro. Si todavía estás decidiendo en vez de convirtiendo, CSV vs XLSX responde para qué sirve cada uno y qué hace mal cada uno.