Convertir XLS a XLSX

Aquí puedes convertir XLS a XLSX gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. El archivo viaja cifrado a nuestro servidor, se convierte allí y se borra en cuanto termina el trabajo.

  • Dónde se ejecuta En nuestro servidor: el programa necesario no funciona en un navegador.
  • Reconstruido XLSX funciona de otra manera que XLS. No es la degradación gradual de un códec con pérdida: lo que XLSX puede expresar se reproduce fielmente, y lo que no tiene equivalente allí no sobrevive en absoluto.
  • Límite de tamaño Hasta 25 MB por archivo, gratis y sin cuenta.
  • Conviene saberlo El formato se conserva; las macros, los objetos incrustados y el historial de revisiones normalmente no.

Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.

Un listado que acaba en la fila 65.536 no ha acabado

La hoja del Excel binario admite exactamente 65.536 filas, una cifra elegida cuando una hoja de cálculo cabía en una memoria que se medía en megas. Nadie llega a ese número contando: se llega cuando una exportación de un programa de gestión, un extracto bancario largo o un volcado de un sistema antiguo se corta y la última línea no es el último registro.

Es un fallo peligroso justamente porque no parece un fallo. La hoja se abre, se ve normal, los totales salen y están mal, y nada lo señala. Si un fichero que estás cuadrando termina en la fila 65.536, trátalo como un límite de formato hasta que se demuestre lo contrario, vuelve a exportar sobre un contenedor que aguante los datos y comprueba el recuento en vez del aspecto.

Convertir levanta el techo; no devuelve lo que se quedó fuera

Esta es la frase que ordena toda la página. Pasar a XLSX sube el límite a 1.048.576 filas y 16.384 columnas, pero convertir un fichero que ya llegó truncado no recupera las filas que faltan: nunca llegaron a escribirse. Lo que se elimina es la pared, para que la siguiente exportación aterrice completa.

De ahí el orden correcto de las operaciones, que casi siempre se hace al revés: primero convertir o cambiar el destino de la exportación, después volver a exportar, y solo entonces cuadrar. Lo mismo vale para todo lo demás que se perdió por el camino —colores aproximados, reglas que no se llegaron a añadir—: el techo sube, lo que chocó contra él no vuelve.

Doscientas cincuenta y seis columnas, y por qué ese límite se nota menos

La misma generación limitó la hoja a 256 columnas, terminando en IV. Era de sobra para un libro mayor y no lo es para las tablas anchas que producen los sistemas de hoy: una encuesta con una columna por pregunta, una rejilla mensual que abarca varios años, una exportación analítica con un campo por atributo.

Este límite engaña más que el de filas. Una tabla que se acaba por la derecha parece una tabla que se acaba ahí, y nadie se desplaza hasta la columna IV para ver si había algo esperando detrás. XLSX llega hasta XFD, aunque conviene decir también lo otro: una tabla que necesita de verdad varios cientos de columnas suele estar contándote algo sobre su forma, no sobre su formato.

El error de «demasiados formatos de celda distintos» tiene una cifra detrás

El libro binario admite alrededor de cuatro mil combinaciones distintas de formato de celda, entendiendo por combinación una mezcla concreta de tipo de letra, tamaño, color, borde, relleno y formato numérico. Ese contador sube solo: formato aplicado a columnas enteras, hojas copiadas entre ficheros, capas superpuestas durante años.

El mensaje desconcierta porque el libro no parece elaborado; los estilos son casi todos duplicados que se diferencian en un atributo. XLSX eleva el techo a unos sesenta y cuatro mil y el error desaparece, pero conviene limpiar después: un libro que llegó a cuatro mil por acumulación llegará a sesenta y cuatro mil por el mismo camino. Seleccionar la zona realmente vacía y borrar sus formatos suele quitar la mayor parte de una vez.

De dónde salen todavía tantos `.xls` en 2026

De sitios muy concretos y todos ellos difíciles de cambiar por tu cuenta. Aplicaciones de gestión y de nómina que llevan quince años en producción y exportan en el formato con el que nacieron; portales de banca electrónica que ofrecen el extracto en XLS junto al PDF; herramientas internas de departamentos que nadie mantiene; y plantillas que circulan por correo desde una versión de Office que ya nadie tiene instalada.

La consecuencia práctica es que casi nunca puedes resolverlo en el origen a corto plazo. Quien exporta no eres tú, o lo eres pero el sistema no ofrece otra opción. Convertir es la solución al alcance de la mano, y por eso este par recibe tanto tráfico de gente que preferiría no estar aquí.

Este par se ejecuta en un servidor, y conviene decirlo sin rodeos

Casi todo lo que hace este sitio ocurre en tu navegador. Esto no. Leer un libro binario de los años noventa y escribir un paquete OOXML pide un motor de oficina completo, así que el archivo viaja por una conexión cifrada hasta un contenedor nuestro que ejecuta LibreOffice sin interfaz y no contiene nada más.

Lo que sí podemos concretar es cómo se trata allí. Cada trabajo recibe un directorio temporal propio y el fichero se guarda dentro con un nombre genérico, así que el nombre de tu archivo no llega a tocar el disco. Ese directorio se borra al terminar el trabajo, tanto si sale bien como si falla, dentro de un bloque que se ejecuta en todas las rutas de error. El contenedor no tiene permiso para abrir conexiones hacia fuera.

Veinticinco megas, y el aviso que la interfaz no te da

El límite gratuito de este par son 25 MB por archivo, la mitad de la historia habitual de este sitio: las conversiones que se ejecutan en tu navegador admiten 100 MB. La diferencia no es comercial, es de coste: una la paga tu procesador y la otra la pagamos nosotros.

Y hay un desajuste conocido que merece figurar aquí en vez de esconderse. La zona donde sueltas los archivos aplica el límite de navegador a todo lo que le llega, sin mirar de qué lado se ejecuta el par. Un XLS de 60 MB, por tanto, lo acepta la interfaz y lo rechaza la API con un mensaje escrito. Si tu libro pasa de 25 MB, divídelo antes en lugar de fiarte de que la página lo haya admitido.

Cien conversiones al día por visitante, y qué se guarda para contarlas

Las conversiones que se ejecutan en nuestro contenedor sí tienen cupo: cien por visitante y día, con la ventana cerrada en el día UTC, así que se reinicia a medianoche en horario universal y no a la medianoche de tu reloj. Hay además un límite de ráfaga de cinco peticiones por minuto para que nadie monopolice la máquina.

Contar eso exige guardar algo, y el algo es deliberadamente pequeño: un único registro con el día y el número usado. Ni dirección IP, ni nombre de archivo, ni agente de usuario. La clave con la que se localiza ese registro es un resumen criptográfico con sal de la IP que rota cada día, y el registro se borra solo aproximadamente veinticuatro horas después del último uso.

Sesenta segundos por proceso, no por petición

Cualquier proceso lanzado en el contenedor se termina a los sesenta segundos. Es un matiz que otras páginas de conversores redondean mal: no significa que tu petición caduque a los sesenta segundos, significa que ningún paso individual puede durar más. Una conversión que encadene varios pasos puede exceder legítimamente ese minuto.

En este par concreto suele bastar con mucho menos. El corte existe sobre todo por lo contrario: un libro binario dañado tiene más papeletas de dejar el motor colgado que de devolver un error limpio, y un proceso que no vuelve nunca es peor que un fallo rápido. Si tu conversión choca con ese límite, el fichero de origen es el primer sospechoso.

Una carpeta de ciento cincuenta libros no cabe en un día

La aritmética de este par sorprende a quien llega con una migración de archivo entre manos, así que conviene hacerla antes de empezar. La zona de soltar admite cien archivos por tanda y devuelve el conjunto en un comprimido, con lo que sobrepase esa cifra descartado de la lista sin aviso. Hasta ahí, igual que el resto del sitio.

La diferencia es que aquí cada fichero consume una unidad del cupo diario de conversiones de servidor, que son cien por visitante y día. Un directorio con ciento cincuenta hojas antiguas no se convierte de una sentada: cien hoy y el resto después de la medianoche universal. Una conversión que se ejecuta en tu navegador no cuenta nada, pero esta no es de esas, y saberlo antes evita descubrirlo a mitad de una migración.

Qué sobrevive al cambio de envoltorio y qué no

El registro clasifica este par como aproximado y no como exacto, que es la etiqueta honesta cuando un motor lee un formato y escribe otro. Su advertencia es breve y conviene tomársela literalmente: el formato sobrevive; las macros, los objetos incrustados y el historial de revisiones normalmente no.

Sobre el aspecto hay un límite que sí se puede acotar. El contenedor lleva instaladas familias tipográficas métricamente compatibles con las habituales de Windows, así que decir que la disposición se mantiene es defendible para libros que usan Arial, Times New Roman, Courier New, Calibri o Cambria, o que llevan sus tipos incrustados. Cualquier tipografía fuera de ese conjunto se sustituye en silencio y el contenido se recoloca.

Cuándo los datos ya no deberían vivir en una hoja de cálculo

Si el fichero antiguo venía truncado en la fila 65.536, la pregunta interesante no es qué formato de hoja usar, sino si una hoja sigue siendo el sitio adecuado. Un millón de filas se abre despacio, recalcula despacio y se edita a mano con un riesgo que crece con cada persona que lo toca.

A ese tamaño hay destinos mejores, y este sitio los cubre: CSV para alimentar una importación, Parquet para análisis, SQL para cargar en una tabla de verdad. Convierte a XLSX cuando una persona vaya a seguir trabajando dentro de la rejilla, y toma el recuento de filas como la señal de que quizá no debería tener que hacerlo.

Cómo convertir XLS a XLSX

  1. Suelta tu archivo XLS en esta página, o haz clic para elegir uno.
  2. Elige XLSX como destino e inicia la conversión.
  3. Descarga el archivo XLSX terminado.

XLS frente a XLSX: qué cambia

XLS frente a XLSX
XLSXLSX
Nombre completoLibro de Excel 97-2003Libro de Excel
Extensión de archivo.xls.xlsx
Tipo de medioapplication/vnd.ms-excelapplication/vnd.openxmlformats-officedocument.spreadsheetml.sheet
Publicado por primera vez19872007
Publicado porMicrosoftMicrosoft
EspecificaciónECMA-376
LicenciaPublicado, no estandarizadoEstándar abierto
Situación actualAntiguo, aún se lee en todas partesVigente
Se abre en el navegadorNingún navegadorNingún navegador
Considerado en su lugarCSVCSV, ODS, Parquet

Qué se conserva

XLS y XLSX admiten varias páginas, así que un documento de varias sigue siendo un solo archivo.

Abrir el resultado

XLS es de 1987 y está prácticamente superado. XLSX es lo que escribe el software actual, así que convertir también es una forma de seguir pudiendo leerlo.

Microsoft Excel y LibreOffice Calc leen tanto XLS como XLSX, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.

Para qué sirve cada formato

XLSX viene de Microsoft y es de 2007, recogido en ECMA-376. Microsoft Excel, LibreOffice Calc y Google Sheets lo leen.

XLS se publicó en 1987 y XLSX en 2007. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.

De XLS a XLSX: preguntas frecuentes

¿Se sube a algún sitio mi archivo XLS?

Sí: esta conversión necesita software que no puede funcionar en un navegador. El archivo viaja cifrado a nuestro servidor, se borra en cuanto termina el trabajo y el resultado a los 60 minutos. El trabajo lo hace LibreOffice, la suíte ofimática completa, sin interfaz.

¿Convertir XLS a XLSX es gratis?

Sí, hasta 100 conversiones al día para archivos de hasta 25 MB. Ese único límite existe porque esta conversión se ejecuta en un servidor que pagamos nosotros. Por lo demás aquí no hay nada limitado, y marca de agua no hay en ningún caso. El límite existe porque LibreOffice necesita una máquina nuestra para funcionar.

¿Se pierde calidad al convertir XLS a XLSX?

XLS y XLSX describen el contenido de maneras radicalmente distintas. La conversión es por tanto una reconstrucción y no una copia: fiel, pero no idéntica byte a byte. El formato se conserva; las macros, los objetos incrustados y el historial de revisiones normalmente no.

¿Tengo que instalar algo para abrir un archivo XLSX?

No. La conversión se ejecuta en nuestro lado y te entrega un archivo XLSX terminado; para abrirlo necesitas el programa con el que tu dispositivo muestra normalmente Excel Workbook.

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