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1 l = 0,264172052358 gal
Escribe un valor y la conversión de litro a galón estadounidense se actualiza mientras tecleas. El factor es exactamente 0,264172052358: eso es lo que corresponde en gal a 1 l. El cálculo se hace en tu propio dispositivo; después de cargar, esta página no vuelve a consultar ningún servidor.
50 l is 13,21 gal
— el depósito de un coche.
1,5 l is 0,3963 gal
— una botella grande de agua.
56,78 l is 15 gal
— el depósito de un coche estadounidense, como lo mide el surtidor.
3,785 l is 1 gal
— una garrafa grande de leche, como se vende en una tienda estadounidense.
| l | gal |
|---|---|
| 1 | 0,264172052358 |
| 2 | 0,528344104716 |
| 3 | 0,792516157074 |
| 5 | 1,32086026179 |
| 10 | 2,64172052358 |
| 20 | 5,28344104716 |
| 50 | 13,2086026179 |
| 100 | 26,4172052358 |
Convertir l a gal
Un litro son mil centímetros cúbicos. En rigor no es una unidad del SI —esa sería el metro cúbico— pero sí está admitida para usarse con él, y es la medida del combustible, las bebidas y las recetas.
El galón estadounidense se define como exactamente 231 pulgadas cúbicas, una cifra heredada de un galón de vino inglés de 1707. El galón imperial contiene 4,55 litros, alrededor de un 20 % más.
El factor es 0,264172, y casi nadie lo lleva encima. Redondeado a 0,26 se desvía un 1,6 %, que pasa desapercibido en cifras pequeñas y se convierte en una unidad entera alrededor de 100 l.
Ese es el dato que interesa antes de redondear: no el error en sí, sino a partir de dónde deja de ser despreciable. Por debajo de ahí el factor corto es el sensato; por encima, usa el campo de arriba, que no redondea hasta el momento de escribir el resultado.
Esta página usa la medida estadounidense, que son 3,78541 l. La imperial, la que se sigue usando en el Reino Unido e Irlanda, son 4,54609 l: un 20,1 % más.
La distancia es justo la incómoda — demasiado grande para pasarla por alto en una receta y demasiado pequeña para notarla mirando el resultado. Casi siempre lo que llega es la medida estadounidense, y por eso es la que está aquí; si tu cifra viene de una fuente británica, la buena es la segunda.
El galón estadounidense son 3,785411784 litros y el imperial británico 4,54609, así que un litro son 0,264172 galones de los primeros y 0,21997 de los segundos. Esta página convierte el estadounidense, que es el que se usa en América y el que aparece en las fichas de producto que llegan desde allí. El imperial es alrededor de un veinte por ciento mayor y aparece en documentación británica antigua y en material canadiense anterior a la metrificación.
La distancia entre los dos es demasiado grande para pasarla por alto y demasiado pequeña para que salte a la vista. Doscientos litros son 52,8 galones estadounidenses y 44 imperiales: la misma cantidad de líquido descrita con dos cifras que no se parecen. Cuando el número vaya a servir para comprar, para facturar o para declarar algo, la versión del galón no es un detalle.
En buena parte de América la gasolina se despacha y se anuncia por galones estadounidenses —Colombia, Ecuador, Perú, Panamá, Guatemala, Honduras y Nicaragua, entre otros—, mientras que el fabricante del vehículo declara la capacidad del depósito en litros porque su ficha técnica es internacional. Un depósito de 50 litros son 13,21 galones; uno de 60, 15,85; uno de 45, 11,89. Esa es la cifra que dice cuántos galones caben en un llenado desde cero.
La conversión hace falta una sola vez y luego se reutiliza. Sabiendo los galones que admite el depósito, el gasto de un llenado es una multiplicación por el precio anunciado, y la autonomía se compara con el consumo sin volver a cambiar de unidad. Lo que no conviene es convertir el precio: pasar el precio por galón a precio por litro añade un decimal más y una oportunidad más de equivocarse en cada visita a la estación.
Cada sistema eligió sus recipientes cómodos por su cuenta, y los tamaños quedaron lo bastante cerca para confundirse y lo bastante lejos para importar. Un bidón de 200 litros son 52,8 galones y un bidón de 55 galones son 208,2 litros. Una garrafa de 20 litros son 5,28 galones, mientras que el cubo estadounidense de cinco galones son 18,9 litros. Un GRG de 1.000 litros son 264 galones y el estadounidense se vende como de 275.
Ninguno de esos pares es el redondeo del otro, y eso es lo que hay que retener cuando un catálogo enseña las dos cifras. Donde una especificación da una capacidad en galones y un plano la da en litros y las dos no coinciden al litro, la explicación habitual es que una describe un tamaño nominal y la otra lo que el recipiente contiene de verdad. Los niveles de llenado, y no los nombres, son donde eso se convierte en el problema de alguien.
Los volúmenes de la acuariofilia son cifras en galones porque los tamaños de cristal estándar salieron de la fabricación estadounidense: 10, 20, 29, 40, 55, 75 y 125. Son 37,9, 75,7, 109,8, 151,4, 208,2, 283,9 y 473,2 litros, y ninguno es un número que imprimiría una tienda española. Un acuario vendido en Europa como de 180 litros son 47,6 galones y no pertenece a ninguna clase de tamaño estadounidense.
La conversión importa porque casi toda la dosificación de la afición está escrita por galón: acondicionador por cada 10 galones, medicación por cada 20. Pasar el acuario a galones y dosificar después es más fiable que convertir la dosis, porque la dosis suele ser el número pequeño y ya redondeado. Y conviene descontar antes el sustrato y las rocas: un acuario de 208 litros rara vez contiene 208 litros de agua.
El almacenamiento doméstico es donde las capacidades métricas se cruzan con reglas prácticas escritas en galones. Un depósito de agua de lluvia de 200 o 250 litros son 52,8 o 66 galones; un depósito de gasóleo de calefacción de 1.000 o 1.250 litros son 264 o 330; un acumulador de agua caliente de 150 litros son 39,6. Las guías de dimensionado estadounidenses están escritas por galón, y convertir el depósito una vez sale más barato que convertir cada regla.
En este rincón concreto hay que vigilar el galón imperial. El gasóleo de calefacción se vendió por galón imperial durante décadas en el Reino Unido, y las placas de depósito, los albaranes y los manuales de caldera antiguos lo siguen llevando, lo que convierte un depósito de 1.000 litros en 220 galones imperiales en lugar de 264. Una capacidad que sale cerca de un diecisiete por ciento por debajo de lo que afirma un documento es la firma de esa confusión y no la de un depósito mal medido.
Un litro es exactamente un decímetro cúbico —un cubo de 10 cm de lado, 1.000 centímetros cúbicos— y lo es desde 1964. No es formalmente una unidad del sistema internacional, que mide el volumen en metros cúbicos, pero está aceptado para usarse con él y es la unidad en la que va etiquetado todo recipiente métrico. Su pulcritud es el argumento: un litro de agua es un kilogramo con un error de una fracción de por ciento, y un metro cúbico son exactamente 1.000 litros.
El galón estadounidense no tiene nada de eso. Son 231 pulgadas cúbicas, una cifra arrastrada desde el galón de vino inglés normalizado en 1707 y conservada cuando Estados Unidos decidió no seguir a Gran Bretaña en el sistema imperial de 1824. De modo que el galón se subdivide con elegancia en cuartos, pintas y onzas líquidas y no se relaciona con nada más, mientras que el litro se relaciona con todo y no se subdivide en otra cosa que fracciones decimales de sí mismo.
Una capacidad convertida vale lo que valga la capacidad de partida, y los recipientes se declaran de tres maneras distintas: tamaño nominal, volumen hasta el borde y volumen seguro de trabajo. Un bidón «de 200 litros» rebosa alrededor de los 216 y se llena bastante por debajo de eso con cualquier cosa que se dilate. Convertir el nominal a 52,8 galones y llenar después hasta 52,8 galones es la manera exacta de dejar un bidón demasiado lleno.
Lo mismo vale para todo lo que lleve respiradero, flotador o previsión de dilatación térmica. Cuando el documento estadounidense da un límite de llenado en galones y el recipiente está etiquetado en litros, hay que convertir el límite y no la capacidad: es el número que tiene una consecuencia detrás y suele ser el que el fabricante ensayó de verdad.
Un litro pasa un poco de la cuarta parte de un galón, así que se divide entre cuatro y se añade alrededor de un seis por ciento. Cien litros son 25 más 1,5, unos 26,5 galones frente a los 26,42 que salen de la división. Quinientos litros son 125 más 7, unos 132 frente a 132,1. Ese seis por ciento sale de que 3,785 se queda esa cantidad por debajo de 4, y es toda la corrección que hay.
Para una comprobación sin aritmética valen tres anclas: 4 litros pasan un poco de un galón, 20 litros pasan un poco de cinco, y 200 litros se quedan un poco por debajo de 55. Cualquier cifra intermedia se interpola a ojo con precisión sobrada para saber si un recipiente tiene el tamaño que anuncia el listado. El campo de arriba está para cuando el número tenga que aguantar una revisión.
1 l son 0,264172052358 gal. El valor es exacto y no está redondeado: la equivalencia de litro a galón estadounidense está fijada por definición.
No. El cálculo ocurre en tu navegador. Puedes desconectarte de internet y seguir calculando, que además es la forma más sencilla de comprobarlo.
Un gal son 3,78541 l. Es la misma relación leída al revés, así que un resultado de una página pasado por la otra tiene que volver al punto de partida.
Lo que esta página afirma sobre unidades de volumen se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.
El factor está en la página como una constante y el cálculo son cuatro operaciones. No se envía nada ni se espera a nada: lo que escribes no sale del navegador porque no existe ninguna petición en la que pudiera viajar.