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1 gal = 3,785411784 l
Escribe un valor y la conversión de galón estadounidense a litro se actualiza mientras tecleas. El factor es exactamente 3,785411784: eso es lo que corresponde en l a 1 gal. El cálculo se hace en tu propio dispositivo; después de cargar, esta página no vuelve a consultar ningún servidor.
15 gal is 56,78 l
— el depósito de un coche estadounidense, como lo mide el surtidor.
1 gal is 3,785 l
— una garrafa grande de leche, como se vende en una tienda estadounidense.
13,21 gal is 50 l
— el depósito de un coche.
0,3963 gal is 1,5 l
— una botella grande de agua.
| gal | l |
|---|---|
| 1 | 3,785411784 |
| 2 | 7,570823568 |
| 3 | 11,356235352 |
| 5 | 18,92705892 |
| 10 | 37,85411784 |
| 20 | 75,70823568 |
| 50 | 189,2705892 |
| 100 | 378,5411784 |
Convertir gal a l
El galón estadounidense se define como exactamente 231 pulgadas cúbicas, una cifra heredada de un galón de vino inglés de 1707. El galón imperial contiene 4,55 litros, alrededor de un 20 % más.
Un litro son mil centímetros cúbicos. En rigor no es una unidad del SI —esa sería el metro cúbico— pero sí está admitida para usarse con él, y es la medida del combustible, las bebidas y las recetas.
El factor es 3,785412, y casi nadie lo lleva encima. Redondeado a 3,8 se desvía un 0,39 %, que pasa desapercibido en cifras pequeñas y se convierte en una unidad entera alrededor de 1000 gal.
Ese es el dato que interesa antes de redondear: no el error en sí, sino a partir de dónde deja de ser despreciable. Por debajo de ahí el factor corto es el sensato; por encima, usa el campo de arriba, que no redondea hasta el momento de escribir el resultado.
Esta página usa la medida estadounidense, que son 3,78541 l. La imperial, la que se sigue usando en el Reino Unido e Irlanda, son 4,54609 l: un 20,1 % más.
La distancia es justo la incómoda — demasiado grande para pasarla por alto en una receta y demasiado pequeña para notarla mirando el resultado. Casi siempre lo que llega es la medida estadounidense, y por eso es la que está aquí; si tu cifra viene de una fuente británica, la buena es la segunda.
Buena parte de América vende el combustible por galones estadounidenses: Colombia, Ecuador, Perú, Panamá, Guatemala, Honduras, Nicaragua y la República Dominicana cuentan así en el surtidor, mientras que España, México, Argentina, Chile y Uruguay cuentan por litros. Comparar un precio con otro exige una división entre 3,785411784, y sin ella la cifra del país vecino parece cuatro veces más cara de lo que es.
La cuenta es directa en las dos direcciones. Un galón a 15.000 pesos colombianos son 3.963 pesos el litro; un litro a 1,70 euros son 6,43 euros el galón. Esa última cifra es la que hace que un lector acostumbrado al galón entienda de verdad un precio europeo, en lugar de limitarse a verlo. Lo que la conversión no explica es el motivo del hueco: la mayor parte de la diferencia entre unos surtidores y otros son impuestos y subvenciones, no el combustible.
El galón estadounidense son 3,785411784 litros y el galón imperial son 4,54609: un 20,1 % más grande. Los dos se escriben «galón» y ninguna fuente aclara cuál usa, porque para quien la escribió no había ambigüedad. Esta página convierte el estadounidense, que es el que aparece en el surtidor americano, en una ficha técnica de Estados Unidos y en cualquier documento posterior a la metrificación canadiense.
La pista suele estar alrededor de la palabra y no en ella. Un texto con pintas de 20 onzas, cuartos de 1,14 litros o consumo en millas por galón imperial está usando el galón grande; un documento con un galón de 128 onzas líquidas está usando el de esta página. Una capacidad que sale una quinta parte corta respecto de lo que el documento parecía prometer casi siempre ha cruzado esa frontera sin avisar.
Las millas por galón son distancia dividida entre combustible; los litros a los cien kilómetros son combustible dividido entre distancia. Son inversas, así que se mueven en direcciones contrarias —más millas por galón es mejor y más litros a los cien es peor— y ningún factor convierte una en otra. Lo que las convierte es una constante dividida entre la cifra: 235,215 entre las millas por galón dan los litros a los cien, y la misma división en sentido inverso devuelve el consumo original.
Así, 30 mpg son 7,84 l/100 km, 20 mpg son 11,76 y 40 mpg son 5,88. Esa inversión explica algo que en millas por galón parece injusto: pasar de 15 a 20 mpg ahorra más combustible en la misma distancia que pasar de 40 a 50, aunque la segunda mejora sean más millas. Los litros a los cien lo enseñan directamente, y ese es el argumento a favor de la unidad europea.
Un coche anunciado en Estados Unidos con 30 millas por galón aparece en una revista británica con 36, con el mismo combustible y la misma distancia, porque el galón imperial lleva 4,54609 litros frente a los 3,785411784 del estadounidense y un galón más grande lleva el coche más lejos. Las dos cifras se escriben «mpg» y ninguna de las dos dice entre qué galón ha dividido.
La corrección es multiplicar por 1,201 al pasar de estadounidense a imperial y dividir por lo mismo al volver. Merece la pena hacerla antes de comparar una prueba americana con una británica, porque un 20 % cae justo en el margen en el que un coche parece una compra claramente mejor en lugar de parecer un error de unidades. La cifra métrica es inmune a todo esto, que es parte de por qué Europa dejó de expresar el consumo como distancia por volumen.
El galón líquido estadounidense está definido como 231 pulgadas cúbicas exactas, un número heredado del galón de vino inglés de 1707 y no elegido por ninguna propiedad que tenga. La pulgada mide exactamente 25,4 mm desde el acuerdo internacional de 1959, y el litro es exactamente un decímetro cúbico desde que la CGPM lo redefinió en 1964. Encadenadas las tres, sale 3,785411784: largo, exacto y sin ninguna posibilidad de que un experimento mejor lo afine.
La historia del litro tiene un pliegue que conviene conocer si alguna vez se lee una cifra antigua. Entre 1901 y 1964 el litro se definió como el volumen de un kilogramo de agua pura en su punto de máxima densidad, y aquello resultó ser 1,000028 decímetros cúbicos en vez de uno exacto. Cualquier medida de esa época con una precisión mejor que unas treinta partes por millón arrastra la diferencia; nada que tenga que ver con un depósito de combustible la arrastra.
Los documentos técnicos estadounidenses dan en galones muchas cosas que no tienen que ver con conducir: el rendimiento de una pintura en pies cuadrados por galón, la química de una piscina en onzas por cada 10.000 galones, las dosis de herbicida o fertilizante en galones por acre, el consumo doméstico de agua en galones por persona y día. Todas usan el mismo 3,785411784, de modo que la conversión no cambia nunca.
Lo que cambia es cuánto redondeo aguanta la cifra. Llamar 3,8 litros al galón es un error del 0,4 %, invisible en un depósito y perfectamente visible en una dosis aplicada sobre una parcela o sobre un vaso de piscina. Donde la ficha da una concentración en lugar de una capacidad, hay que arrastrar el factor entero; donde da el tamaño de un bidón, se puede redondear con libertad.
Multiplica por cuatro y réstale un veinteavo. Un depósito de 15 galones son 60 menos 3, o sea unos 57 litros, y la cifra real es 56,78. Uno de 20 galones son 80 menos 4, o sea 76 frente a 75,7. El cinco por ciento funciona porque 3,785 es 4 × 0,946, y quitar una veinteava parte se hace de cabeza delante del surtidor.
Al revés, divide entre cuatro y añade un cinco por ciento: 50 litros son 12,5 más 0,6, o sea unos 13,1 galones frente a los 13,21 reales. Los dos atajos caen dentro del uno por ciento, que es bastante mejor que la resolución de un indicador de combustible y suficiente para saber si un depósito admite el repostaje que estás a punto de pagar. El campo de arriba lleva el factor completo para cuando el número tenga que sostenerse.
1 gal son 3,785411784 l. El valor es exacto y no está redondeado: la equivalencia de galón estadounidense a litro está fijada por definición.
No. El cálculo ocurre en tu navegador. Puedes desconectarte de internet y seguir calculando, que además es la forma más sencilla de comprobarlo.
Un l son 0,264172 gal. Es la misma relación leída al revés, así que un resultado de una página pasado por la otra tiene que volver al punto de partida.
Lo que esta página afirma sobre unidades de volumen se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.
El factor está en la página como una constante y el cálculo son cuatro operaciones. No se envía nada ni se espera a nada: lo que escribes no sale del navegador porque no existe ninguna petición en la que pudiera viajar.