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Aquí puedes convertir 7Z a ZIP gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. El archivo viaja cifrado a nuestro servidor, se convierte allí y se borra en cuanto termina el trabajo.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
7Z a ZIP
La llegada típica a esta página no es una duda sobre compresión. Alguien te ha mandado un .7z y lo que tienes delante no lo abre, o lo que tienes que alimentar no lo acepta: la sede electrónica de una administración con una lista de extensiones redactada hace años, un aula virtual, un gestor de expedientes, un ordenador de trabajo donde instalar un programa requiere un ticket y tres días.
ZIP resuelve eso por ser más viejo y más aburrido. Lleva desde 1989 con su especificación publicada, y hace mucho que el Explorador de Windows y el Finder lo abren sin instalar nada. No es mejor por ningún criterio técnico; es el que todo el mundo da por supuesto, y darse por supuesto vale más que ser bueno cuando la restricción está en la máquina de otra persona.
Un 7Z comprime a sus miembros como si fueran una sola corriente continua, de modo que una frase repetida en cuarenta documentos se guarda una vez y se referencia treinta y nueve. Es lo que se llama un archivo sólido y es el motivo de que un 7Z quepa donde no cabe otra cosa.
ZIP no hace nada de eso. Cada entrada se comprime por separado contra una ventana de historia de 32 KB y después se anota en un directorio al final del archivo, así que la redundancia entre ficheros se paga cuarenta veces. Espera un crecimiento notable si dentro había muchos documentos parecidos, y prácticamente ninguno si había fotografías o vídeo, que ya venían comprimidos antes de entrar.
La propiedad que le cuesta el tamaño al ZIP es exactamente la que lo hizo universal. Como cada entrada se sostiene sola y un índice al final dice dónde está cada una, un programa puede sacar un fichero del medio sin tocar el resto y puede enseñar el contenido sin descomprimir nada.
De ahí que el Explorador te muestre el interior de un ZIP como si fuera una carpeta, y que un formulario web pueda aceptar la subida y extraer una pieza concreta. Un 7Z sólido hay que descomprimirlo desde el principio para llegar a la mitad, lo cual está bien para un archivo que se abre entero y es incómodo para todo lo que se construyó alrededor de curiosear.
Los dos formatos admiten cifrado y ninguno de los dos se puede convertir con la contraseña puesta. El descompresor se invoca aquí con una contraseña vacía a propósito: así un archivo cifrado falla de inmediato con un mensaje legible, en lugar de quedarse esperando una pregunta que no tiene ninguna terminal donde aparecer.
La solución está de tu lado y es corta: extrae el 7Z en tu equipo con la contraseña y comprime a ZIP la carpeta resultante, que el Explorador y el Finder hacen desde el menú del botón derecho. Quien no pueda aportar la contraseña no debería poder reempaquetar el archivo, y este conversor no es una excepción a eso.
Este par no se ejecuta en tu navegador. El archivo viaja cifrado hasta nuestro conversor, 7-Zip lo extrae en un directorio de trabajo recién creado y el contenido se vuelve a empaquetar como ZIP desde dentro de ese directorio, para que el resultado contenga tus ficheros y no una carpeta envolvente.
Ese directorio se borra dentro de un bloque `finally`, es decir, tanto si la conversión terminó bien como si reventó por el camino. El contenedor no tiene salida a internet, así que no podría mandar tu archivo a ninguna parte ni queriendo, y el resultado vuelve marcado para no almacenarse en caché. Tu nombre de fichero tampoco toca el disco: se guarda con un nombre genérico y la extensión.
Los ficheros salen byte a byte. Los dos formatos son contenedores sin pérdida, así que no hay nada que recodificar, y los nombres, las subcarpetas y las rutas completas sobreviven al viaje de ida y vuelta.
Lo que puede perderse es lo que el envase sabía sobre los ficheros en lugar de guardarlo dentro de ellos: una contraseña y, según el formato, los permisos originales y las marcas de tiempo. Si una compilación o un despliegue depende de que un guion siga siendo ejecutable, vuelve a marcarlo después de extraer en vez de dar por hecho que el ZIP lo trajo.
El límite gratuito de esta conversión es de 25 MB por archivo, porque se hace en un servidor que pagamos. Las conversiones que se ejecutan en tu navegador tienen otro límite, cuatro veces mayor, y no cuestan nada.
Hay aquí una aspereza que preferimos contar: la zona donde sueltas los archivos aplica el límite del navegador a todo lo que cae en ella, sin mirar de qué lado se ejecuta el par. Un 7Z de 60 MB parecerá aceptado por la interfaz y será rechazado después por la API con un error de tamaño. Si tu archivo pasa de 25 MB, divídelo antes en vez de averiguarlo a mitad de camino.
La compresión de este formato es lo bastante buena como para que un archivo diminuto anuncie gigabytes de contenido, y esa asimetría se ha usado durante años para tumbar servicios que descomprimen sin mirar. Por eso hay un tope: si lo declarado supera los 2 GiB, la extracción se rechaza antes de escribir nada.
En la práctica no lo vas a encontrar, porque los 25 MB de subida llegan mucho antes. Merece la pena saberlo igualmente si estás convirtiendo copias de seguridad o volcados de bases de datos, que es justo el tipo de contenido que comprime treinta a uno.
Cada programa que se lanza para atender tu conversión se mata a los 60 segundos. Como un archivo comprimido se extrae con un proceso y se vuelve a empaquetar con otro, una misma petición puede pasar legítimamente del minuto sin que nada haya ido mal.
Lo escribimos así porque la frase cómoda —«las conversiones caducan al minuto»— es falsa y produce la impresión equivocada cuando un 7Z con muchos ficheros pequeños tarda algo más. Lo cierto es lo otro: ningún paso individual puede quedarse colgado más de un minuto.
Las conversiones que ocurren en el servidor están limitadas a cien por visitante y día, más un freno de cinco peticiones por minuto para que nadie pueda usar esto como una tubería. La cuenta se lleva contra un identificador derivado de tu dirección IP mediante una función resumen con sal que rota cada día, no contra tu persona ni contra un registro.
El día es el día UTC, no las últimas veinticuatro horas: la cuenta se pone a cero a medianoche en tiempo universal, que en la España peninsular son la una o las dos de la madrugada según la época del año, y a media tarde o media noche en buena parte de América. Si alguna vez agotas el cupo, esa es la hora a la que vuelve.
Es el caso vecino y llega aquí constantemente, porque RAR y 7Z se confunden en la cabeza de casi todo el mundo: los dos son formatos de compresión buenos que Windows no abre de fábrica. Este sitio lee RAR y lo convierte a cualquiera de los otros contenedores, incluido ZIP.
Lo que no hace nunca es escribir un RAR. El descompresor oficial se distribuye bajo una licencia que no permite usarlo para crear archivos en ese formato, así que RAR es aquí un origen y jamás un destino. No es una carencia que estemos por resolver; es una condición de la licencia, y preferimos decirla a dejar que la busques en un menú.
El diseño original usaba campos de 32 bits, lo cual limitaba el archivo y cada miembro a 4 GB y el número de entradas a 65.535. La extensión conocida como ZIP64 levanta los tres topes y las herramientas actuales la escriben solas cuando hace falta.
Nada de lo que puedas convertir aquí se acerca a eso, porque los 25 MB de subida llegan mucho antes. Merece la pena saberlo igualmente, porque es el motivo de que un programa muy antiguo se niegue de vez en cuando a abrir un ZIP moderno grande, y de que «ZIP lo abre todo» sea una afirmación sobre el caso normal y no una garantía.
Si el archivo va a tu propio disco y no a manos de otra persona, convertirlo solo lo hace más grande sin comprar nada. 7-Zip, Keka y PeaZip son gratuitos y los tres lo abren, y esos son exactamente los programas que el registro asocia al formato.
La conversión se gana el sitio cuando la restricción está en el otro extremo y no puedes cambiarla. La pregunta que conviene hacerse en voz alta antes de empezar es cuál de las dos cosas te pasa: ¿el problema es el archivo o la máquina que tengo delante? Si es la máquina y puedes instalar un descompresor, ese arreglo es más barato y deja la compresión en paz.
| 7Z | ZIP | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Archivo 7-Zip | Archivo ZIP |
| Extensión de archivo | .7z | .zip |
| Tipo de medio | application/x-7z-compressed | application/zip |
| Compresión | Sin pérdida — no se descarta nada | Sin pérdida — no se descarta nada |
| Publicado por primera vez | 1999 | 1989 |
| Publicado por | — | PKWARE |
| Especificación | — | APPNOTE.TXT |
| Licencia | Estándar abierto | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Se abre en el navegador | Ningún navegador | Ningún navegador |
| Considerado en su lugar | XZ | TAR |
No se descarta nada. 7Z y ZIP guardan su contenido sin pérdida, así que la conversión cambia el envoltorio y no la calidad, y puede repetirse sin que el daño se acumule.
7-Zip lee tanto 7Z como ZIP, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
ZIP trabaja por tramos de 32 KB frente a los 16 MB de 7Z: para comprimirse, una repetición tiene que caber entera dentro de uno. De ahí viene la diferencia de compresión y por eso es el más rápido de los dos.
Los dos apuntan a trabajos distintos: 7Z a el archivado y ZIP a mover datos entre programas y entregar un archivo terminado. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
ZIP viene de PKWARE y es de 1989, recogido en APPNOTE.TXT. Windows Explorer, Finder y 7-Zip lo leen.
Sí: esta conversión necesita software que no puede funcionar en un navegador. El archivo viaja cifrado a nuestro servidor, se borra en cuanto termina el trabajo y el resultado a los 60 minutos. El trabajo lo hace 7-Zip, el archivador, en su forma de línea de comandos.
Sí, hasta 100 conversiones al día para archivos de hasta 25 MB. Ese único límite existe porque esta conversión se ejecuta en un servidor que pagamos nosotros. Por lo demás aquí no hay nada limitado, y marca de agua no hay en ningún caso. El límite existe porque 7-Zip necesita una máquina nuestra para funcionar.
No. ZIP guarda el mismo contenido sin tirar nada: el resultado es idéntico en calidad al original. Los archivos salen byte a byte iguales. Lo que no sobrevive es lo que el contenedor sabía *sobre* ellos y no lo que había *dentro*: una contraseña y, en algunos formatos, los permisos y las marcas de tiempo originales.
No se descarta nada. 7Z y ZIP guardan su contenido sin pérdida, así que la conversión cambia el envoltorio y no la calidad, y puede repetirse sin que el daño se acumule.
Esta página convierte lo uno en lo otro. Si todavía estás decidiendo en vez de convirtiendo, 7Z vs ZIP responde para qué sirve cada uno y qué hace mal cada uno.
Lo que esta página afirma sobre 7Z y ZIP se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.