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Aquí puedes convertir CR2 a JPG gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
CR2 a JPG
Por un lado están las lecturas del sensor, un valor por fotodiodo, sin color todavía. Convertirlas en una imagen visible exige un revelado —interpolar el color que falta en cada punto, aplicar una curva, decidir un balance de blancos—, y eso es un trabajo que ningún navegador hace.
Por otro lado está el JPEG que la propia cámara escribió en el instante del disparo, el que ves en la pantalla trasera y el que usa el explorador de archivos para pintar la miniatura. Ese segundo objeto es el que esta página saca del archivo. Nada más se toca.
La imagen que obtienes lleva incorporado el estilo de imagen que tuvieras puesto —Estándar, Fiel, Paisaje, Monocromo—, el balance de blancos que decidió el cuerpo y su propio enfoque y reducción de ruido. Si disparaste en monocromo, el color no vuelve: el color está en el sensor y el sensor no es lo que se ha extraído.
Para la mayoría de quien busca esto, eso es exactamente lo correcto. Para quien quiera recuperar un cielo quemado o levantar dos pasos de sombra, no lo es, y el camino es abrir el CR2 en Digital Photo Professional, Lightroom o darktable. Ese margen vive en los catorce bits del sensor y no está en una vista previa de ocho.
El conversor no interpreta la estructura del CR2: recorre los bytes buscando marcas de inicio de JPEG y se queda con el candidato que más píxeles tenga, no con el que más pese. Un mismo archivo suele llevar varias, desde una miniatura minúscula hasta la grande.
Cualquier candidato por debajo de 640 × 480 se descarta por considerarse miniatura. Entregar un sello de correos sería peor que fallar con claridad, así que si no aparece nada por encima de ese umbral la conversión se detiene y lo dice. Casi todas las cámaras escriben una vista previa grande, y ese «casi» es deliberado.
Esta es la única familia de páginas del sitio donde la casilla de quitar metadatos hace algo real. En cualquier otra conversión la imagen se descodifica a píxeles y se vuelve a codificar, y ese viaje se lleva el EXIF por delante decidas lo que decidas. Aquí no hay viaje: el JPEG se entrega tal cual, así que los datos siguen ahí salvo que se editen.
Por eso la casilla viene marcada. Con ella activa se eliminan el bloque EXIF y el XMP —velocidad, diafragma, ISO, objetivo, fecha exacta y las coordenadas GPS si el cuerpo las escribió— junto con los datos IPTC de Photoshop. Desmárcala y todo eso llega intacto, byte por byte, porque tampoco entonces se recodifica nada.
Lo que no se toca nunca es el perfil ICC ni la densidad JFIF. Quitar el perfil no mejora tu privacidad: describe la imagen, no a quien la hizo, y borrarlo convierte un archivo en Adobe RGB en una foto apagada en cuanto alguien la abre en un visor que no adivina.
Es una distinción que conviene tener clara antes de usar cualquier herramienta que prometa «limpiar» una foto. Un limpiador que arrasa con todo lo que no sean píxeles suele llevarse también el color, y el resultado se nota antes en la pantalla del destinatario que en cualquier otro sitio.
Porque en el camino habitual no hay nada que codificar. La vista previa se copia hacia fuera tal como estaba, así que el deslizador de calidad no tiene sobre qué actuar y el archivo sale idéntico lo pongas donde lo pongas.
Solo entra en juego si además fijas un ancho máximo menor que el de la vista previa. Entonces sí hay que descodificar y volver a codificar, y ahí la calidad decide. Ese camino tiene un coste: una generación más de compresión sobre un JPEG que ya venía comprimido de la cámara.
Es el motivo más frecuente para acabar en esta página. Una sede electrónica, un portal de reclamación, un seguro, un anuncio de segunda mano o el formulario de una imprenta: todos enumeran las extensiones que aceptan, ninguno incluye CR2 y casi todos limitan el tamaño del adjunto.
La caída de tamaño es considerable, y no por astucia del compresor sino por la diferencia entre guardar lecturas del sensor y guardar una fotografía. Un CR2 de veintitantos megapíxeles ronda decenas de megabytes; el JPEG que lleva dentro es un JPEG de cámara normal y corriente y pesa una fracción de eso.
CR2 cubre grosso modo de 2004 a 2018 y abarca el grueso de las réflex EOS: la serie 5D hasta la Mark IV, la 6D y la 7D, la 70D y la 80D, y todas las Rebel y xxxD de esa época. Si tu cámara tiene espejo y no es nueva, lo que hay en la tarjeta es casi seguro CR2.
Las primeras digitales de la marca escribían CRW, y desde 2018 los cuerpos EOS R y las réflex más recientes escriben CR3, que no es una versión del anterior sino otro contenedor. Si los archivos terminan en .CR3, la página correcta es la de CR3: la extracción funciona igual y el motivo por el que se llega allí es otro.
Los CR2 que fallan casi nunca salieron de una cámara. Son archivos reescritos por programas de terceros, recuperados con una herramienta de borrado accidental, o truncados porque alguien sacó la tarjeta a media escritura. En esos casos la vista previa puede faltar o estar dañada.
La salida es volver a la copia original de la tarjeta si todavía existe. Si no existe, el archivo necesita un descodificador raw de verdad, que lee los datos del sensor aunque la vista previa se haya perdido. Esta página no puede sustituirlo, y decirlo es más útil que devolver algo aproximado.
Convertir no consume el CR2. Y merece la pena guardarlo: todo lo que justifica disparar en raw —el margen en altas luces, la latitud en sombras, poder cambiar el balance de blancos después sin penalización— vive en los datos del sensor y no está de forma recuperable en el JPEG extraído.
Un reparto sensato es extraer JPG de todo para poder mirar, enviar y subir de inmediato, y reservar el revelado para el puñado de fotogramas que de verdad se van a trabajar. Así el camino rápido y el camino cuidadoso no compiten, y no has tirado lo único que no se puede volver a fabricar.
Suelta la selección entera. Cada archivo se procesa por separado con su propio progreso y, cuando hay varios listos, se recogen juntos en un ZIP en lugar de descargarlos uno a uno. El tope gratuito es de 100 MB por archivo, que ningún CR2 se acerca a rozar, y hasta cien archivos por tanda.
La extracción es barata porque no hay descodificador que ejecutar: es un barrido en busca del JPEG incrustado. Eso hace que una tarjeta entera pase mucho más rápido que por un revelador, y que la operación sea viable en un portátil prestado o en un equipo de trabajo donde no puedes instalar nada.
Los datos de una toma son datos personales en cuanto permiten situar a alguien, y las coordenadas de una fotografía hecha en un domicilio lo permiten con una precisión que sorprende. Un cuerpo con GPS propio, o emparejado con el móvil, escribe ese dato sin preguntar, y viaja en el JPEG hasta que alguien lo quita.
Por eso el ajuste por defecto de esta página es quitarlo, y por eso conviene dejarlo así para cualquier imagen que vaya a un tablón de anuncios, a un portal de compraventa, a una red social o a un desconocido. Desmárcalo solo cuando los datos de captura formen parte de lo que estás entregando: un encargo fotográfico, un peritaje, un archivo documental.
Ningún navegador muestra un CR2 y pocos sistemas operativos lo hacen sin ayuda: Windows necesita la extensión de imágenes en bruto, macOS admite muchos cuerpos Canon pero llega tarde a los nuevos, y en la web el archivo es sencillamente invisible.
Aquí no hace falta instalar nada de eso. La extracción es código ejecutándose en la pestaña que ya tienes abierta, así que la conversión ocurre en tu dispositivo y el archivo no se envía a ningún servidor. Para una fotografía eso importa más de lo que parece, porque una toma lleva escrito dónde y cuándo se hizo.
| CR2 | JPG | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Canon Raw 2 | Imagen JPEG |
| Extensión de archivo | .cr2 | .jpg, .jpeg, .jpe |
| Tipo de medio | image/x-canon-cr2 | image/jpeg |
| Compresión | Sin pérdida — no se descarta nada | Con pérdida — el tamaño se paga con calidad |
| Publicado por primera vez | 2004 | 1992 |
| Publicado por | Canon | Joint Photographic Experts Group |
| Especificación | — | ITU-T T.81 |
| Licencia | Propietario | Estándar abierto |
| Situación actual | Antiguo, aún se lee en todas partes | Vigente |
| Profundidad de bits | 14 | 8 |
| Color que puede describir | RGB | RGB, escala de grises, YCbCr |
| Imagen más grande | — | 65.535 px por lado |
| Se abre en el navegador | Ningún navegador | Todos los navegadores |
| Considerado en su lugar | DNG, TIFF | WebP, AVIF, HEIC |
CR2 guarda hasta 14 bits por canal y JPG 8. Esa precisión de más es lo que aguanta correcciones fuertes sin bandas, así que conviene convertir después de editar y no antes.
los datos EXIF, los registros XMP y las coordenadas GPS pueden pasar: CR2 y JPG tienen dónde guardarlos.
JPG se abre en cualquier navegador actual. CR2 llega a menos navegadores todavía. Si el archivo va a una página web o a un formulario, ese suele ser todo el motivo de la conversión.
CR2 es de 2004 y está prácticamente superado. JPG es lo que escribe el software actual, así que convertir también es una forma de seguir pudiendo leerlo.
CR2 es un formato de fabricante; JPG es una especificación publicada (ITU-T T.81). Eso cuenta para todo lo que deba seguir abriéndose dentro de diez años, cuando quizá el programa original ya no exista.
Los programas de siempre no coinciden: CR2 se abre en Adobe Lightroom, Canon Digital Photo Professional y darktable, y JPG en Adobe Photoshop, GIMP y Preview, así que quien reciba el resultado necesita alguno del segundo grupo.
El archivo se reduce mucho, y se reduce descartando detalle. CR2 lo guarda todo; JPG guarda lo que el ojo apenas nota. En una fotografía el cambio casi no se paga; en texto, una captura de pantalla o un dibujo lineal se ve como halos en los bordes.
CR2 es el formato de Canon, publicado en 2004. Sale de Canon EOS digital SLRs. Por debajo es TIFF, y por eso un programa que nunca ha oído hablar de CR2 a veces puede abrirlo igual.
JPG viene de Joint Photographic Experts Group y es de 1992, recogido en ITU-T T.81. Adobe Photoshop, GIMP y Preview lo leen.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es a raw preview extractor, que extrae el JPEG que la cámara ya incluía, en lugar de revelar los datos del sensor; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. a raw preview extractor se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
JPG comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad. Se extrae la vista previa que tu cámara escribió al disparar, en casi todas las cámaras a resolución completa. Es la interpretación de la propia cámara: lleva su estilo de imagen ya aplicado, y no contiene el margen extra en luces y sombras que es la razón de disparar en bruto. Perfecta para ver, enviar o subir; no sustituye al revelado del archivo.
El archivo se reduce mucho, y se reduce descartando detalle. CR2 lo guarda todo; JPG guarda lo que el ojo apenas nota. En una fotografía el cambio casi no se paga; en texto, una captura de pantalla o un dibujo lineal se ve como halos en los bordes.
CR2 guarda hasta 14 bits por canal y JPG 8. Esa precisión de más es lo que aguanta correcciones fuertes sin bandas, así que conviene convertir después de editar y no antes.
los datos EXIF, los registros XMP y las coordenadas GPS pueden pasar: CR2 y JPG tienen dónde guardarlos.
Lo que esta página afirma sobre CR2 y JPG se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.