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Aquí puedes convertir OPUS a FLAC gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
OPUS a FLAC
Casi todo el mundo que llega aquí tiene el mismo problema: unas bases, un pliego, un formulario de depósito o la especificación de un corpus dicen que se admiten FLAC y WAV, y los archivos que hay son OPUS. No hay margen para discutirlo y tampoco hay forma de volver a grabar el material.
El resto de esta página parte de ahí. La conversión cumple el requisito y no mejora el audio en ningún sentido medible: FLAC reproduce exactamente las muestras que recibe, y las que recibe son las que produjo un descodificador de Opus, o sea lo que sobrevivió a la codificación original y no lo que se grabó. Si existe una fuente mejor en algún lado —la sesión, la grabadora, el archivo del que se sacó el OPUS—, eso es lo que debería ir al depósito, y buscarlo vale más que cualquier conversión.
Conviene separar las dos afirmaciones porque casi todos los malentendidos de este par nacen de mezclarlas. «Sin pérdida» significa que descodificar el archivo devuelve las muestras idénticas que entraron, no una aproximación. Es una propiedad exacta y verdadera del FLAC, y se refiere al tramo que va desde el codificador hasta el reproductor.
No dice absolutamente nada sobre el tramo anterior. Lo que entró aquí ya era el resultado de una compresión con pérdida, así que el FLAC es una copia perfecta de un audio imperfecto. Ningún paso posterior puede distinguir este archivo de uno hecho desde un máster salvo escuchando lo que hay dentro, y ese detalle importa dentro de un archivo institucional: dentro de diez años parecerá un original a todos los efectos.
Una hora de OPUS a unos 64 kbps ronda los 29 MB. La misma hora en FLAC se va a unos 200 o 350 MB, que es un intervalo más amplio de lo habitual porque la compresión de FLAC es una propiedad del material y no un ajuste: el audio disperso, tranquilo y previsible comprime mucho, y el material denso y fuerte apenas se mueve.
El audio con pérdida ya descodificado cae en el extremo fácil más a menudo de lo que uno esperaría. Un codificador con pérdida ha quitado ya el detalle de bajo nivel y buena parte del contenido de frecuencias altas, que es justo el material que le cuesta al predictor de FLAC, así que una transcodificación comprime con frecuencia mejor que una grabación auténtica de lo mismo. No es una ventaja: es un rastro medible de lo que el codificador de Opus se llevó.
Las conversiones de audio con destino comprimido de este sitio ofrecen tres bandas, porque un codificador con pérdida necesita saber cuántos bits por segundo gastar. En esta página no aparece ninguna, y no aparece por decisión de código: la opción sólo se añade cuando el formato de destino está clasificado como formato con pérdida.
FLAC no tiene nada que negociar. Codifica las muestras que recibe y las devuelve exactas, de modo que un control de calidad o no haría nada o mentiría sobre lo que hace. Lo único que se puede regular en un codificador de FLAC es cuánto esfuerzo dedica a buscar redundancia, que cambia el tiempo y el tamaño y jamás el audio, y aquí ni siquiera eso se expone.
Esta conversión no tiene ninguna opción de frecuencia de muestreo, y ningún paso de la ruta de audio la toca. La frecuencia que declara el descodificador es la que acaba escrita en el FLAC, sin intervención.
Es la causa más frecuente de que rechacen un depósito. Las especificaciones de corpus y las bases de convocatoria suelen nombrar una frecuencia concreta —44.100 Hz para música, 16.000 Hz para habla— y el archivo convertido puede no coincidir. Comprueba con qué frecuencia sale uno de los archivos antes de procesar una colección entera, y si hay que ajustarla, hazlo en un editor a propósito: bajar es un paso legítimo, subir sólo añade bytes.
El registro de formatos de este sitio anota que Opus admite hasta 255 canales y que FLAC está especificado con un máximo de ocho. En esta dirección ese techo es real y no teórico: mono, estéreo, cuadrafonía y 7.1 caben de sobra, y cualquier cosa más ancha no tiene dónde ir.
Muerde en material ambisónico y en mezclas inmersivas, no en nada que alguien haya grabado con un teléfono, y da la casualidad de que Opus es uno de los pocos códecs que la gente usa de verdad para muchos canales porque los maneja bien. Si el archivo es una captura ambisónica de primer orden o una mezcla basada en objetos, comprueba el número de canales antes de convertir un lote: un destino que no puede contener la distribución es un problema distinto de uno que la degrada.
Hay dos casos y los dos van de requisitos, no de fidelidad. El primero es la lista blanca dura: un depósito, un repositorio o un servicio de análisis que acepta FLAC y WAV y no acepta Opus, normalmente porque su tubería se construyó alrededor de descodificadores que controla. Cumplir es todo el trabajo y no hay nada que discutir.
El segundo es una cadena de proceso. Si el audio se va a filtrar, normalizar, segmentar y volver a escribir varias veces, hacer ese trabajo sobre un intermedio sin pérdida evita que cada paso acumule una generación nueva de daño. Se convierte una vez, se procesa en FLAC y se codifica una sola vez al final. Lo que no es un motivo es el almacenamiento: guardar el OPUS ocupa menos, y guardar los dos son diez veces el disco sin una sola información adicional.
Ésta es la recomendación práctica que separa un depósito bien hecho de uno que dará problemas. Un FLAC generado desde un OPUS es indistinguible por fuera de un FLAC generado desde un máster, y ninguna comprobación automática lo va a señalar.
Así que la procedencia hay que escribirla en algún sitio que viaje con la colección: un campo del formulario de depósito, un archivo de texto junto a los datos, una convención en el nombre. Basta con una línea que diga que el material se derivó de archivos Opus y con qué herramienta. Quien reutilice el corpus dentro de unos años necesita ese dato para interpretar cualquier medida acústica que haga sobre él, y no lo puede deducir del archivo.
El impulso después de esta conversión es borrar el archivo pequeño, y es el impulso equivocado. El OPUS es la generación anterior. Contiene el mismo audio en la décima parte del espacio, y cualquier conversión futura —a otro formato sin pérdida, a otra frecuencia, a lo que pida el siguiente sistema— sale mejor de él que de una descodificación suya.
El FLAC es un entregable producido para un requisito concreto. Trátalo como salida: se regenera en un minuto y se puede borrar en cuanto el depósito lo haya aceptado. La única situación en la que el FLAC pasa a ser lo que hay que conservar es aquella en la que se ha editado, y en ese momento ya es una grabación nueva y no la copia de una antigua.
Algunos navegadores exponen un codificador de FLAC a través de WebCodecs y se usa directamente. Donde no existe ninguno, se descarga un codificador de FLAC en WebAssembly la primera vez que conviertes a este formato, una sola vez y sólo en las páginas que lo necesitan. Descodificar Opus no cuesta nada, porque todos los navegadores lo implementaron para las llamadas.
El audio en sí no cruza la red en ninguna dirección. El tope es de 100 MB por archivo, que para OPUS son varias horas de habla aunque el FLAC resultante ocupe muchísimo más en memoria, y se pueden soltar hasta cien archivos de una tanda y recogerlos juntos en un ZIP. Para grabaciones de investigación sujetas a un consentimiento informado, o para entrevistas con datos personales dentro, que la conversión sea local es lo que permite hacerla aquí en absoluto.
| OPUS | FLAC | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Audio Opus | Free Lossless Audio Codec |
| Extensión de archivo | .opus | .flac |
| Tipo de medio | audio/opus | audio/flac |
| Compresión | Con pérdida — el tamaño se paga con calidad | Sin pérdida — no se descarta nada |
| Publicado por primera vez | 2012 | 2001 |
| Publicado por | Xiph.Org | Xiph.Org |
| Especificación | RFC 6716 | RFC 9639 |
| Licencia | Estándar abierto | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Profundidad de bits | — | 32 |
| Canales de audio | hasta 255 | hasta 8 |
| Se abre en el navegador | Navegadores actuales | Todos los navegadores |
| Considerado en su lugar | AAC, MP3 | WAV, AIFF, MP3 |
OPUS contempla hasta 255 canales de audio y FLAC hasta 8. Una mezcla envolvente se pliega en lugar de conservarse.
FLAC es un formato de trabajo y OPUS uno terminado. Vuelve texto editable en lugar de una imagen de la página, que suele ser el motivo de la conversión y también su límite.
FLAC se abre en cualquier navegador actual. OPUS llega a menos navegadores todavía. Si el archivo va a una página web o a un formulario, ese suele ser todo el motivo de la conversión.
VLC y Audacity leen tanto OPUS como FLAC, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
El resultado ocupa más que el original y no es mejor. OPUS ya descartó detalle y FLAC guarda lo que queda sin descartar más: evita pérdidas futuras, no deshace la primera.
Los dos apuntan a trabajos distintos: OPUS a la transmisión y la web y FLAC a el archivado. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
OPUS es el formato de Xiph.Org, publicado en 2012. Está recogido en RFC 6716, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.
FLAC viene de Xiph.Org y es de 2001, recogido en RFC 9639. Audacity, foobar2000 y VLC lo leen.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es mediabunny, una envoltura de WebCodecs, que aprovecha los descodificadores de tu propio aparato; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. mediabunny se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
FLAC comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad. El archivo se vuelve mucho más grande sin mejorar. Lo que quitó la compresión original ya no está; un formato sin pérdida solo puede conservar lo que queda.
El resultado ocupa más que el original y no es mejor. OPUS ya descartó detalle y FLAC guarda lo que queda sin descartar más: evita pérdidas futuras, no deshace la primera.
FLAC es un formato de trabajo y OPUS uno terminado. Vuelve texto editable en lugar de una imagen de la página, que suele ser el motivo de la conversión y también su límite.