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Aquí puedes convertir MOV a FLAC gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
MOV a FLAC
Esta página está escrita para un tipo de archivo concreto: el MOV que contiene algo que ocurrió una sola vez. La banda tocando en las fiestas, el coro en la iglesia, una entrevista a un abuelo que cuenta lo que nadie más recuerda, una sesión de trabajo de campo, un ensayo que salió bien. La imagen puede ser mediocre y el sonido ser lo único que importa de verdad.
Para eso el objetivo no es un archivo pequeño ni uno cómodo, sino uno que dentro de veinte años siga diciendo lo mismo. FLAC es un formato pensado exactamente para eso: comprime sin descartar nada y guarda además una suma de comprobación del audio, de modo que un archivo que se ha degradado en silencio en un disco lo anuncia al descodificarse en lugar de reproducirse con un chasquido que nadie relaciona con nada durante seis años.
La mayoría de los formatos de vídeo traen audio con pérdida, y por eso la frase honesta al principio de una página sobre convertirlos a FLAC suele ser que lo sin pérdida no restaura nada. Aquí esa frase no es automáticamente cierta. Un cuerpo de Canon, Sony, Panasonic o Blackmagic escribe con frecuencia PCM lineal dentro del contenedor QuickTime, porque una cámara está grabando y no entregando.
Cuando la fuente es PCM, esta conversión no pierde nada en sentido estricto: las muestras que entran son las que salen del FLAC. Cuando el MOV viene de un teléfono, el audio dentro es AAC, y entonces el FLAC conserva con fidelidad total lo que el descodificador de AAC produjo y no puede deshacer el AAC. No son dos calidades de conversión, son dos puntos de partida distintos, y merece la pena saber cuál tienes antes de decidir qué guardas.
Esto se puede afirmar mirando el código y conviene decirlo con precisión, porque es lo contrario de lo que todo el mundo supone. En la tabla de destinos de audio de este sitio, WAV y AIFF declaran explícitamente el formato de muestra `pcm-s16`: salen a 16 bits pase lo que pase. La entrada de FLAC no declara ninguna profundidad, sólo el códec.
Así que el reflejo de ir a WAV «porque es el formato de archivo de verdad» pone un techo fijo de 16 bits sobre una grabación que quizá tenga más, y encima produce un archivo del doble de tamaño. Si la profundidad de la toma te importa —una cámara puesta a 24 bits por dar margen a un nivel ajustado con prisa—, comprueba lo que sale antes de tirar el original. Ninguna de las dos rutas te avisa por su cuenta.
Las demás conversiones de audio de este sitio ofrecen tres bandas, porque un codificador con pérdida tiene que saber cuántos bits por segundo gastar. Aquí no aparece ninguna, y no aparece por decisión: la opción sólo se añade cuando el destino está clasificado como formato con pérdida, y FLAC no lo está.
No hay nada que negociar. FLAC codifica las muestras que recibe y las reproduce exactamente, así que un ajuste o no haría nada o mentiría sobre lo que hace. Lo que sí varía es el tiempo: encontrar la redundancia de la señal es más trabajo que copiar muestras dentro de una cabecera WAV, así que esta conversión tarda algo más que la ruta sin comprimir. En unos minutos de audio la diferencia son segundos, y es el único coste que tiene el formato.
Un FLAC contiene exactamente una pista de audio. Un MOV de cámara puede llevar más de una, y en una grabación real muy a menudo las lleva: el micrófono de la cámara, una petaca inalámbrica, una toma de la mesa de sonido. Todo lo que venga después de la primera se descarta.
Para un archivo de conservación eso hay que decidirlo a conciencia y no descubrirlo. Convierte un archivo, escucha lo que salió y sólo entonces procesa el resto. Si la pista que quieres no es la primera, esta página no puede seleccionarla: hay que exportarla desde un editor, o conservar directamente los archivos de la grabadora aparte, que existen justamente para eso.
El PCM sin comprimir en estéreo a 48 kHz y 16 bits cuesta 11,5 MB por minuto, unos 691 MB por hora. El mismo audio en FLAC suele quedarse entre un cuarenta y un sesenta por ciento por debajo. La voz, que es mayoritariamente silencio con mucha estructura previsible, comprime bien; la música densa y los aplausos, mucho menos.
El ahorro es real y no es el motivo. Lo que hace de FLAC un formato de conservación y no una copia más pequeña es el resumen del audio que guarda en la cabecera del flujo, y eso un WAV no lo tiene. Para material que no se puede volver a grabar, esa capacidad de demostrar dentro de diez años que el archivo sigue intacto vale más que los megas.
Lo descodifican todos los navegadores actuales, VLC, foobar2000, Audacity, Android y las versiones recientes del software de Apple. Es un conjunto mucho más amplio de lo que sugiere la fama del formato, y significa que un archivo guardado así también se puede escuchar sin convertir nada.
Los huecos están en el hardware antiguo y en los equipos de coche, que a menudo entienden MP3 y poco más. Eso no es un argumento contra conservar en FLAC, es un argumento para generar un MP3 desde el FLAC cuando de verdad quieras escucharlo en el coche. Se guarda la copia sin pérdida y se producen desde ella las copias cómodas, nunca al revés.
El límite es sobre el archivo de origen, y el material de cámara lo alcanza deprisa: unos 170 MB por minuto en 4K a 30 imágenes por segundo, y bastante más con códecs profesionales. Eso hace que esta página sirva para tomas sueltas y no para un concierto entero de dos horas en un solo archivo.
Para una grabación larga, exportar el audio desde el programa de edición es a la vez más rápido y mejor: puede elegir la pista, conservar el código de tiempo y procesar una carpeta de una vez. Esta página es la herramienta correcta cuando hay un archivo irrepetible en el equipo que tienes delante y quieres una copia decente de su sonido antes de que le pase cualquier otra cosa.
Un archivo de conservación sin contexto se convierte en un archivo inútil bastante antes de lo que parece. Dentro de tres años, `IMG_4471.flac` no le dice a nadie que era el pregón de 2026 ni quién estaba tocando, y quien lo encuentre no tendrá forma de averiguarlo.
FLAC admite comentarios Vorbis y cualquier herramienta de etiquetado los escribe, así que un título, un intérprete, una fecha y dos líneas de descripción cuestan un minuto por archivo. Un nombre de archivo disciplinado hace casi el mismo trabajo y además sobrevive a copiarse entre sistemas que no se ponen de acuerdo sobre las etiquetas. Anota también de dónde salió el FLAC, porque el MOV original tenía imagen y esto ya no.
Leer el MOV, descodificar el audio y codificar el FLAC ocurren dentro de esta pestaña, con el procesador de tu equipo. Lo único que puede descargarse es un codificador de FLAC en WebAssembly, y sólo si tu navegador no expone uno propio; el archivo no se transmite en ninguna dirección, y la pestaña de red lo enseña mientras la conversión corre.
Para este público eso es prácticamente todo el argumento. El material es un familiar hablando, una misa, una banda, un trabajo de campo: cosas que existen una sola vez. Subirlas a un conversor elegido en un resultado de búsqueda para obtener una copia de conservación es una manera rara de cuidar algo, y no hace ninguna falta.
| MOV | FLAC | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Película QuickTime | Free Lossless Audio Codec |
| Extensión de archivo | .mov, .qt | .flac |
| Tipo de medio | video/quicktime | audio/flac |
| Compresión | Con pérdida — el tamaño se paga con calidad | Sin pérdida — no se descarta nada |
| Publicado por primera vez | 1991 | 2001 |
| Publicado por | Apple | Xiph.Org |
| Especificación | QuickTime File Format | RFC 9639 |
| Licencia | Publicado, no estandarizado | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Profundidad de bits | — | 32 |
| Canales de audio | — | hasta 8 |
| Se abre en el navegador | Algunos navegadores | Todos los navegadores |
| Considerado en su lugar | MP4, MKV | WAV, AIFF, MP3 |
FLAC se abre en cualquier navegador actual. MOV llega a menos navegadores todavía. Si el archivo va a una página web o a un formulario, ese suele ser todo el motivo de la conversión.
Los programas de siempre no coinciden: MOV se abre en Final Cut Pro, QuickTime Player y Adobe Premiere Pro, y FLAC en Audacity, foobar2000 y VLC, así que quien reciba el resultado necesita alguno del segundo grupo.
Los dos apuntan a trabajos distintos: MOV a la edición y la difusión y FLAC a el archivado. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
MOV es el formato de Apple, publicado en 1991. Está recogido en QuickTime File Format, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.
FLAC viene de Xiph.Org y es de 2001, recogido en RFC 9639. Audacity, foobar2000 y VLC lo leen.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es mediabunny, una envoltura de WebCodecs, que aprovecha los descodificadores de tu propio aparato; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. mediabunny se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
No. FLAC guarda el mismo contenido sin tirar nada: el resultado es idéntico en calidad al original. Solo se conserva la primera pista de sonido. Una película con segundo idioma o con pista de comentarios la pierde.
Para la conversión no: ocurre en el navegador que ya tienes abierto. Para abrir el resultado necesitas después el programa con el que tu dispositivo muestra normalmente Free Lossless Audio Codec.