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Aquí puedes convertir WOFF a TTF gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. El archivo viaja cifrado a nuestro servidor, se convierte allí y se borra en cuanto termina el trabajo.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
WOFF a TTF
TTF, OTF, WOFF y WOFF2 son cuatro envoltorios alrededor de las mismas dos clases de curva: cuadráticas en una tabla glyf o cúbicas en una tabla CFF. WOFF es un contenedor comprimido pensado para que la fuente pese menos al descargarse en una página web, y por dentro guarda exactamente las mismas tablas que guardaría un archivo instalable.
Por eso esta conversión no es un cambio de tipografía ni un redibujado. Se lee la fuente, se cambia el envoltorio y se vuelve a escribir. Ni un solo punto de control se mueve, y esa es la razón de que el proceso tarde lo que tarda un guardado y no lo que tardaría un procesado.
Windows y macOS instalan fuentes en sfnt: TTF y OTF. Un WOFF no aparece en el diálogo de instalación porque es un formato de transporte, pensado para que un navegador lo descomprima en memoria y no para que un gestor de fuentes lo registre. De ahí llega casi todo el mundo a esta página: alguien tiene la tipografía que quiere en la carpeta de una web y no puede usarla en un documento.
El caso típico es un encargo de identidad corporativa. La agencia entrega el kit web, el equipo interno tiene que hacer una circular en Word o una plantilla en LibreOffice, y lo único que hay en el ZIP son .woff y .woff2. Desenvolver uno da el archivo que el sistema sí acepta.
Antes de escribir nada, la conversión mira qué hay dentro: si la fuente tiene una tabla CFF o CFF2, sus contornos son curvas PostScript y el archivo desenvuelto es un OTF; si no las tiene, son curvas TrueType y el archivo desenvuelto es un TTF. El nombre no lo decide la extensión que pidas, lo decide el contenido.
Esto importa porque la extensión de un WOFF no dice nada sobre lo que lleva dentro. Los dos tipos de contorno conviven en el mismo envoltorio y la mitad de las fuentes comerciales de los últimos años son CFF. No hay forma de saberlo mirando el archivo por fuera, y por eso la comprobación se hace por dentro.
Si pides un TTF y la fuente resulta llevar contornos PostScript, la conversión se detiene con un error en lugar de entregarte algo. Podría escribirse igual: sería un archivo con extensión .ttf que en realidad contiene una tabla CFF, y muchos programas lo abrirían sin quejarse. Es exactamente lo que no queremos producir.
Un archivo cuya extensión miente sobre lo que contiene sobrevive hasta que alguien lo instala en un sistema estricto, lo manda a una imprenta o lo incrusta en un PDF, y ahí falla sin que nadie recuerde de dónde salió. La respuesta correcta ante ese archivo es pedir un OTF, que es lo que esa fuente es. Convertir cúbicas en cuadráticas de verdad sería redibujar cada glifo, y eso no se hace aquí: está declarado como pendiente en el registro precisamente porque una conversión a medias produce una fuente que parece correcta y espacia mal.
WOFF es un contenedor comprimido; TTF y OTF no lo son. El archivo que descargas será visiblemente más grande que el WOFF de partida, aunque contenga exactamente las mismas tablas. Es la compresión que desaparece, no información que se añada.
Si lo que buscabas era la versión pequeña para publicarla en una web, el camino es el contrario: WOFF2 comprime mejor que WOFF y es lo que sirve un sitio moderno. Ese par también existe aquí y va en la misma familia de conversiones.
Como no se toca ningún glifo, tampoco se toca nada de lo que los acompaña. El kerning, las ligaduras, los conjuntos estilísticos, las alternativas contextuales, las instrucciones de hinting y la cobertura de caracteres del archivo original siguen ahí después de cambiar el envoltorio.
Para el castellano eso significa que la eñe, las vocales acentuadas, la diéresis de la u, los signos de apertura de interrogación y exclamación y el símbolo del euro llegan exactamente igual que estaban. Si faltaba alguno en el WOFF —cosa habitual, porque los kits web se subconjuntan para pesar menos—, tampoco va a aparecer aquí: el desenvoltorio no inventa glifos que no estuvieran.
La conversión la hace fontTools, una biblioteca de Python, en un contenedor nuestro. No es uno de los pares que corren en el navegador, así que el archivo se envía a api.quinvert.com. Se guarda en un directorio temporal creado para ese trabajo con el nombre input.woff —tu nombre de archivo no llega al disco— y ese directorio se borra en un bloque que se ejecuta también cuando la conversión falla.
El contenedor no tiene acceso a internet, el resultado vuelve con Cache-Control: no-store y en el despliegue no hay ni base de datos ni almacén de objetos: solo el contenedor y un contador de cuota que guarda la fecha y un número. Aun así, si la fuente está bajo un acuerdo que prohíbe distribuirla, la decisión de subirla es tuya y merece un minuto de reflexión.
Las conversiones en servidor admiten 25 MB por archivo, frente a los 100 MB de las que corren en el navegador. En la práctica ese techo no se toca nunca: una familia tipográfica completa con contornos, hinting y varios pesos rara vez pasa de unos pocos megabytes por archivo, y un WOFF subconjuntado para una web pesa decenas de kilobytes.
Lo que sí se aplica es el tope de cien conversiones en servidor por visitante y día, contadas por día UTC, con un máximo de cinco peticiones por minuto. Si estás desenvolviendo una familia entera de dieciocho estilos, cabe de sobra; simplemente no lo hagas todo en el mismo segundo.
Merece la pena decirlo porque el conversor no puede saberlo: en muchas fundiciones tipográficas el permiso para servir una fuente en un sitio web y el permiso para instalarla en un ordenador se compran por separado. Que técnicamente puedas desenvolver el archivo no significa que el acuerdo lo contemple.
La propia fuente lleva a veces esa información en sus tablas de nombres y de licencia, y abrirla en un visor tipográfico después de convertirla es la forma más rápida de leerla. Esta página no comprueba nada de eso ni podría hacerlo; se limita a cambiar el envoltorio.
No hace falta ninguna herramienta: pide TTF. Si la descarga sale, la fuente llevaba curvas TrueType. Si en su lugar recibes el mensaje de que los contornos son PostScript, ya tienes la respuesta y solo hay que repetir la conversión pidiendo OTF.
Merece la pena hacerlo antes de encargar una familia entera. Dentro de una misma familia tipográfica todos los estilos suelen compartir el tipo de contorno, así que una sola prueba te dice si vas a acabar con dieciocho TTF o con dieciocho OTF, y así no descubres a mitad de camino que la mitad de los archivos no salen.
Los dos son contenedores comprimidos de la misma fuente, pero comprimen de forma distinta y WOFF2 lo hace notablemente mejor, que es la razón de que sea lo que sirve hoy cualquier sitio bien construido. Para un navegador la diferencia es de bytes descargados; para el sistema operativo los dos son igual de inservibles.
Aquí se convierten en todas las direcciones útiles: de WOFF a WOFF2 y al revés, y de cualquiera de los dos a TTF o a OTF según lo que lleven dentro. Si lo que tienes es un kit web y lo que quieres es publicarlo, la conversión que buscas es hacia WOFF2; si lo que quieres es instalar la fuente, es ésta.
Los cuatro envoltorios se convierten entre sí en todas las direcciones salvo una: TTF y OTF no se convierten el uno en el otro, porque eso sería cambiar las curvas y no el contenedor.
EOT queda fuera del todo, y no por descuido. Es un formato de la era de Internet Explorer que fontTools no conoce; las herramientas de Debian que sí lo manejan existen pero no están instaladas en nuestro contenedor, y añadirlas es una decisión de demanda, no de trabajo pendiente. Está anotado así en el registro para que nadie lo confunda con una carencia técnica.
| WOFF | TTF | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Web Open Font Format | Fuente TrueType |
| Extensión de archivo | .woff | .ttf |
| Tipo de medio | font/woff | font/ttf |
| Publicado por primera vez | 2009 | 1991 |
| Publicado por | W3C | Apple |
| Especificación | WOFF 1.0 | TrueType Reference Manual |
| Licencia | Estándar abierto | Estándar abierto |
| Situación actual | Antiguo, aún se lee en todas partes | Vigente |
| Se abre en el navegador | Todos los navegadores | Todos los navegadores |
| Considerado en su lugar | WOFF2 | OTF, WOFF2 |
No se descarta nada. WOFF y TTF guardan su contenido sin pérdida, así que la conversión cambia el envoltorio y no la calidad, y puede repetirse sin que el daño se acumule.
TTF es un formato de trabajo y WOFF uno terminado. Vuelve texto editable en lugar de una imagen de la página, que suele ser el motivo de la conversión y también su límite.
WOFF es de 2009 y está prácticamente superado. TTF es lo que escribe el software actual, así que convertir también es una forma de seguir pudiendo leerlo.
FontForge lee tanto WOFF como TTF, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
Los dos apuntan a trabajos distintos: WOFF a la web y TTF a la composición tipográfica. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
WOFF es el formato de W3C, publicado en 2009. Está recogido en WOFF 1.0, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.
TTF viene de Apple y es de 1991, recogido en TrueType Reference Manual. FontForge, Glyphs y FontLab lo leen.
TTF se publicó en 1991 y WOFF en 2009. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.
Sí: esta conversión necesita software que no puede funcionar en un navegador. El archivo viaja cifrado a nuestro servidor, se borra en cuanto termina el trabajo y el resultado a los 60 minutos. El trabajo lo hace fontTools, la biblioteca de fuentes con la que se construyen las webfonts.
Sí, hasta 100 conversiones al día para archivos de hasta 25 MB. Ese único límite existe porque esta conversión se ejecuta en un servidor que pagamos nosotros. Por lo demás aquí no hay nada limitado, y marca de agua no hay en ningún caso. El límite existe porque fontTools necesita una máquina nuestra para funcionar.
No. TTF guarda el mismo contenido sin tirar nada: el resultado es idéntico en calidad al original. Lo que sale al desempaquetar lo deciden los contornos: un WOFF con curvas PostScript se convierte en OTF y uno con curvas TrueType en TTF. Si pides el otro, lo rechazamos en vez de devolverte un archivo mal etiquetado.
No se descarta nada. WOFF y TTF guardan su contenido sin pérdida, así que la conversión cambia el envoltorio y no la calidad, y puede repetirse sin que el daño se acumule.
TTF es un formato de trabajo y WOFF uno terminado. Vuelve texto editable en lugar de una imagen de la página, que suele ser el motivo de la conversión y también su límite.