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OTF
TrueType con añadidos tipográficos: ligaduras, caracteres alternativos y versalitas de verdad.
OTF
OTF es un formato binario, que solo significa algo para un programa que lo conoce. Se usa para la composición tipográfica y la impresión.
La extensión es .otf y el nombre completo, OpenType Font. Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.
Adobe lo publicó en 1996. La especificación es ISO/IEC 14496-22.
A un formato que lleva tanto tiempo siendo legible se le puede confiar algo que quieras recuperar dentro de diez años.
Está publicada entera, así que cualquiera puede implementarla leyendo el documento en vez de a base de inspeccionar archivos. Por eso aparece en tantos programas, y por eso los archivos escritos hace veinte años siguen abriéndose hoy. Publicada no quiere decir libre de regalías: cuando un formato envuelve un códec, la licencia de las patentes es un asunto aparte que la norma no resuelve.
OTF guarda su contenido exactamente. Volver a guardarlo no cambia nada, así que puedes abrirlo, editarlo y guardarlo tantas veces como quieras sin acumular daño; eso es lo que lo convierte en un formato de trabajo y no de entrega.
FontForge, Glyphs y FontLab lo leen, y también la mayoría de programas del mismo tipo.
Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.
Cualquier navegador actual lo lee.
Eso lo convierte en algo que puedes poner en una página o adjuntar a un mensaje sin preguntarte qué tiene instalado el otro lado.
OTF está pensado para abrirse y cambiarse. Guarda el archivo en este formato mientras el trabajo siga en marcha y exporta desde él cada vez que haga falta una copia terminada.
OpenType es TrueType con una capa tipográfica encima, desarrollado conjuntamente por Adobe y Microsoft a finales de los noventa para acabar con una guerra de formatos que no iba a ganar nadie. El contenedor es el mismo, y por eso las dos extensiones se instalan igual y funcionan en los mismos sitios.
Lo añadido es un conjunto de tablas que describen qué debe ocurrir con los glifos en combinación: sustituye esta pareja por una ligadura, cambia estas cifras por las de estilo antiguo, usa las versalitas de verdad, aplica las reglas locales de este idioma. Una fuente TrueType asocia caracteres con formas. Una OpenType sabe además cómo se comportan esas formas juntas, y eso es lo que hace posible componer tipografía en serio.
Una OTF bien hecha trae varias. Las ligaduras estándar unen la fi y la fl para que el gancho de la f no choque con el punto. Las cifras elzevirianas se apoyan en la línea base con ascendentes y descendentes, y son las que corresponden dentro de un texto corrido, donde las cifras de altura de mayúscula parecen un grito. Las versalitas verdaderas están dibujadas con el grosor correcto en lugar de ser mayúsculas encogidas. Las cifras tabulares dan a cada dígito el mismo ancho para que las columnas cuadren. Y las alternativas estilísticas ofrecen una segunda versión de una letra a quien la quiera.
Casi ninguna aparece sola en la mayoría de programas. Word expone un subconjunto pequeño en el cuadro de diálogo avanzado de fuente e ignora el resto; InDesign e Illustrator exponen prácticamente todo; en la web se encienden desde CSS. Así que una tipografía que se ve sosa suele ser una tipografía a la que nadie ha encendido nada: los dibujos están en el archivo de todas formas.
Una OTF suele guardar contornos con curvas de Bézier cúbicas, heredadas de las fuentes Type 1 de Adobe, mientras que una TTF los guarda con curvas cuadráticas. Una curva cúbica describe una forma dada con menos puntos, que es la razón de que los diseñadores de tipos prefieran dibujar así y de que a veces una OTF pese algo menos que el mismo diseño en TTF.
En pantalla la diferencia es ninguna. Las dos las convierte en píxeles el mismo rasterizador y ninguna es más nítida. El único sitio donde importaba era la impresión en dispositivos PostScript, donde una OTF podía pasar sus contornos sin tocarlos. Hoy eso es un detalle para quien maneja una filmadora.
Lo último que se ha añadido a OpenType es la tipografía variable: un solo archivo que contiene un rango continuo en vez de un peso fijo. En lugar de distribuir Light, Regular, Medium, Bold y Black como cinco archivos, una variable distribuye uno e interpola cualquier peso intermedio, y muchas veces también otros ejes, como la anchura o el tamaño óptico.
Para la web el ahorro es grande, porque un archivo sustituye a cinco. En el escritorio el soporte es más desigual: la mayoría de programas muestran una variable como un puñado de instancias con nombre en lugar de ofrecer el control continuo, así que la flexibilidad que justifica el formato queda muchas veces invisible fuera de un navegador o de una aplicación reciente de Adobe.
Porque los programas están aplicando conjuntos de prestaciones distintos. La misma OTF en InDesign con ligaduras y cifras elzevirianas encendidas, y en un editor de texto básico sin ninguna de las dos, produce textos visiblemente diferentes a partir de caracteres idénticos. No se ha sustituido nada ni ha entrado ninguna fuente de reserva: un programa está usando las tablas de la fuente y el otro no.
Eso explica también el chasco de después de una entrega. Alguien compone una identidad usando alternativas estilísticas y formas contextuales; el cliente lo abre en un programa que ignora ambas y concluye que la tipografía está mal. Conviene saber de qué prestaciones depende una maquetación antes de tener esa conversación.
Convierte a WOFF2 en lugar de enlazar la OTF directamente. Es la misma fuente comprimida para el transporte, normalmente entre un treinta y un cincuenta por ciento más pequeña, y la lee cualquier navegador actual.
Las prestaciones de OpenType sobreviven a esa conversión: son tablas dentro del archivo y comprimir no las quita. Lo que sí las quita es un subconjuntado agresivo, porque una herramienta a la que se le pide conservar solo los caracteres que usa la página se lleva por delante también las tablas de ligaduras y alternativas, y entonces el CSS que las enciende no hace nada. Si una web pierde sus ligaduras después de una optimización, ahí es donde hay que mirar.
Cambia el envoltorio y no toca los contornos. Desde una OTF puedes salir a WOFF y a WOFF2, y desde esos dos volver; lo que hay dentro son exactamente los mismos dibujos, con las mismas tablas de prestaciones, en otra caja. Estas conversiones no se resuelven en tu navegador: el archivo va a un contenedor nuestro donde trabaja fontTools, con un tope de 25 MB por archivo y de 100 conversiones de servidor al día.
El tipo de contorno lo deciden los propios datos, no la extensión que pidas: al desempaquetar, una fuente con curvas PostScript sale como OTF y una con curvas TrueType sale como TTF, y pedir la otra se rechaza con un error en vez de entregarte un archivo mal etiquetado. Es una negativa deliberada y merece la pena entenderla, porque un archivo que dice ser lo que no es rompe más tarde y en un sitio peor.
Porque no es un cambio de caja: es volver a dibujar cada glifo. Las curvas cuadráticas y las cúbicas no describen exactamente las mismas formas, así que una tiene que aproximar a la otra, y el ajuste fino de rasterización no sobrevive al viaje. Es una conversión aproximada disfrazada de trámite.
fontTools trae las piezas para hacerlo en las dos direcciones, pero no una conversión terminada, y una conversión a medias produce una fuente que se ve bien y espacia mal, que es el peor resultado posible porque nadie lo detecta hasta que está impreso. Por eso el par figura como previsto y no como disponible. El EOT tampoco está, y ahí el motivo es otro: la herramienta existe — Debian empaqueta mkeot para escribirlo y libeot para leerlo —, pero no está instalada en nuestro contenedor, porque el formato solo le servía a Internet Explorer y ya no lo pide nadie. Es una decisión de prioridades, no un obstáculo técnico.
Cuando una fundición ofrece las dos, el consejo práctico es poco emocionante: coge la que recomiende la fundición, y si no recomienda ninguna, la OTF para imprenta y diseño y la TTF cuando haya de por medio una aplicación antigua o un flujo de Windows sensible al ajuste de rasterización.
Lo que no debería decidir es la creencia de que una extensión es de más calidad. La calidad está en el dibujo y en las tablas de prestaciones, las dos cosas las puso el diseñador, y las dos las puede llevar cualquiera de los dos envoltorios.
| Extensión | .otf |
|---|---|
| Tipo de medio | font/otf |
| Publicado por | Adobe |
| Primera publicación | 1996 |
| Especificación | ISO/IEC 14496-22 |
Ninguno es mejor como formato: comparten contenedor y norma. Una OTF suele llevar contornos PostScript cúbicos y es el vehículo más habitual de las prestaciones tipográficas avanzadas, pero una TTF puede llevar las mismas. La diferencia de calidad entre dos fuentes está en el dibujo, no en la extensión.
Porque el programa no está encendiendo esas prestaciones. Word expone un subconjunto pequeño en el diálogo avanzado de fuente; InDesign e Illustrator exponen casi todas; en la web se activan desde CSS. Los dibujos están en el archivo pida lo que pida el programa.
Igual que cualquier otra: doble clic e Instalar en Windows, doble clic y dejar que Font Book la añada en macOS, o dejarla en un directorio de fuentes en Linux. Reinicia los programas que ya estuvieran abiertos antes de buscarla en su lista.
Un archivo OpenType que contiene un rango continuo en lugar de un peso único, de modo que uno solo sustituye desde Light hasta Black y a menudo otros ejes como la anchura. Los navegadores la aprovechan bien; muchos programas de escritorio solo enseñan unas cuantas instancias con nombre.
Sí: el destino es WOFF2, que es la misma fuente comprimida y suele ocupar entre un 30 y un 50 % menos. Revisa antes la licencia, porque las licencias de escritorio excluyen con frecuencia el uso web, y ten cuidado con el subconjuntado, que puede llevarse las tablas de prestaciones junto con los caracteres no usados.
No. Ese cambio implica redibujar cada glifo de curvas cúbicas a cuadráticas, con aproximación y pérdida del ajuste de rasterización, y no está construido. Lo que sí se hace es reempaquetar: una fuente con curvas PostScript sale como OTF, una con curvas TrueType sale como TTF, y pedir lo contrario devuelve un error en lugar de un archivo mal etiquetado.