Convertir BMP a SVG

Aquí puedes convertir BMP a SVG gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.

  • Dónde se ejecuta En tu navegador. El archivo no se sube.
  • Reconstruido SVG funciona de otra manera que BMP. No es la degradación gradual de un códec con pérdida: lo que SVG puede expresar se reproduce fielmente, y lo que no tiene equivalente allí no sobrevive en absoluto.
  • Límite de tamaño Hasta 100 MB por archivo, gratis y sin cuenta.
  • Conviene saberlo Calcar vuelve a dibujar la imagen como formas planas, que es justo lo que permite escalar el resultado a cualquier tamaño sin que pierda nitidez. Funciona buscando los bordes entre zonas de color parecido y trazando un contorno alrededor de cada una, así que da lo mejor de sí donde esas zonas existen de verdad: un logotipo, un icono, una ilustración plana, un dibujo de línea escaneado. Una fotografía no tiene zonas planas, así que el calco se las inventa: el resultado sale escalonado y más pesado que el original. El archivo calcado se compara con el tuyo, y la página te dice cuál de los dos casos ha ocurrido antes de que lo descargues.

Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.

Un BMP casi siempre viene de un programa que ya nadie ejecuta

Ese es el rasgo que distingue a este origen de cualquier otro. Un mapa de bits no llega de una cámara ni de una web: llega de un Paint de los noventa, de un escáner con el programa que traía en un disquete, de una aplicación de gestión que exportaba así, de un equipo de laboratorio o de una máquina de taller cuyo software nunca se actualizó. El archivo ha sobrevivido a la herramienta que lo hizo.

Por eso el encargo suele tener la misma forma: hay un logotipo, un sello, un membrete o un plano que solo existe en ese archivo, ya no está el original vectorial y hace falta que se pueda ampliar. Esta página resuelve ese encargo cuando el dibujo es plano, y no lo resuelve en absoluto cuando no lo es, así que conviene leerla antes de prometerle nada a nadie.

El SVG se dibuja de nuevo, no se recodifica

Todas las demás conversiones de imagen de este sitio cogen una imagen y escriben la misma imagen en otro formato. Esta no puede, porque en un mapa de bits no hay formas que llevarse: un BMP es una rejilla de valores de color y nada más, sin constancia alguna del logotipo, de las letras o de las líneas que lo produjeron.

Así que el calcador supone. Busca los límites entre zonas de color parecido y dibuja un trazado alrededor de cada una, y el resultado es un dibujo nuevo que se parece al anterior. Esa suposición es lo que significa vectorizar, y es la razón de que el sitio marque este par como aproximado y de que esta página dedique su espacio a qué imágenes acierta y no a qué botones tocar.

La paleta corta de los mapas de bits antiguos juega a tu favor

Hay una ventaja que casi nadie menciona. Buena parte de los BMP que sobreviven se guardaron a 16 o a 256 colores, porque así trabajaban los programas y las tarjetas gráficas de la época. Un dibujo ya reducido a una paleta corta está hecho exactamente de lo que el algoritmo busca: regiones planas con fronteras reales entre ellas.

De ahí sale una regla práctica: si abres el BMP y ves colores planos y bordes duros, con como mucho un poco de dentado, este es buen material y el calcado va a funcionar. Si ves degradados suaves, sombras o una fotografía, no lo es, por mucho que el archivo sea antiguo. La edad del archivo no predice nada; el tipo de dibujo, sí.

Las cuatro pruebas que decidieron esta herramienta

Antes de construir esta función se midieron cuatro casos y los resultados están anotados en el propio código. Un logotipo plano cruzó fielmente: bordes nítidos, colores correctos, esquinas redondeadas intactas, y 6 KB de PNG se convirtieron en 16 KB de SVG que ya se puede imprimir a un metro de ancho. Un degradado salió con bandas.

Los otros dos fueron malos. Una fotografía salió cuatro veces más grande que el original comprimido y visiblemente posterizada. Una captura de pantalla con texto produjo un SVG cuarenta veces el tamaño del PNG. Esa es la forma de un calcado que funciona: un aumento moderado de bytes a cambio de que el dibujo deje de depender de la resolución. Si tu resultado es muchas veces el original en lugar de unas pocas, no ha funcionado.

Una fotografía guardada en BMP no mejora al vectorizarse

La posteriza. Una fotografía no tiene regiones planas —un cielo es un degradado continuo y una cara también—, así que el calcador fabrica las fronteras que necesita reduciendo antes la imagen a un puñado de colores, y después dibuja el contorno de esos parches.

El resultado medido es el que hay que esperar: más grande y peor. Las dos mitades son malas a la vez, lo cual es raro, porque casi todos los compromisos de este sitio te dan algo a cambio de lo que quitan. Si el objetivo era que una fotografía se pudiera ampliar, no hay nada aquí que lo consiga, y lo correcto es quedarse con los píxeles y usar la versión más grande que exista.

Las capturas de pantalla son el peor material posible

Fue el peor de los cuatro casos probados. Cada letra suavizada es un racimo de grises ligeramente distintos, y cada uno de esos grises se convierte en su propio trazado pequeño, de modo que un párrafo de texto acaba siendo miles de formas que juntas parecen un texto ligeramente mal dibujado.

Como las capturas de pantalla son una de las cosas que más se guardan en BMP, conviene decirlo alto. Si lo que te interesaba eran las palabras, la conversión de BMP a texto las lee con reconocimiento óptico. Si lo que querías era una imagen nítida de la interfaz, PNG guarda cada píxel exactamente y ocupa una fracción tanto del mapa de bits como del calcado.

Cuatro, ocho, dieciséis: qué pedirle al calcado

Cuatro colores para una marca monocroma o un logotipo simple, ocho para una ilustración plana, dieciséis donde haya sombreado de verdad, y treinta y dos solo cuando al resultado le falte algo visible. El valor por defecto es ocho y es el punto de partida correcto para casi todo lo que llega en mapa de bits.

Subir cuesta de forma poco intuitiva. Cada color adicional es otro conjunto completo de regiones que contornear, así que el número de formas y el tamaño del archivo trepan deprisa mientras la mejora visual se aplana. Probar con ocho y después con dieciséis lleva veinte segundos y zanja la cuestión mejor que razonarla. Hay además un motivo que no tiene que ver con el tamaño: un logotipo calcado a cuatro colores es algo que puedes retocar después, y uno calcado a treinta y dos es algo que solo puedes aceptar o descartar.

Suave, equilibrado y nítido, y por qué nunca se difumina antes

El ajuste de detalle decide cuánto se pegan los trazados a los píxeles. Suave acepta un ajuste más holgado y descarta cualquier forma por debajo de dieciséis píxeles, lo que barre las motas que el suavizado deja a lo largo de cada borde. Nítido conserva formas de hasta dos píxeles y sigue la rejilla de cerca. Equilibrado está en medio y es el valor por defecto.

Suave suele ser lo correcto para un logotipo y nítido para un plano o un dibujo técnico donde una línea fina significa algo. Lo que el ajuste no hace en ningún caso es difuminar la imagen antes: eso reduciría las motas ablandando justamente los bordes duros que eran el único motivo para calcar un logotipo, así que el radio de desenfoque se queda en cero en los tres ajustes.

El techo de 1.600 píxeles, que aquí se toca más que en ninguna otra parte

El coste de calcar crece con el número de bordes, no con el tamaño del archivo, y una imagen grande tiene bordes casi en todas partes. Sin límite, un origen de doce megapíxeles produciría un SVG de varios megabytes en decenas de segundos, que es peor que el problema que el visitante quería resolver. Por eso todo lo que pase de 1.600 píxeles en su lado más largo se reduce antes de calcar.

Reducir no cuesta aquí lo que costaría en una conversión de píxeles. La salida es independiente de la resolución, así que un logotipo calcado a 1.600 píxeles de ancho y el mismo calcado a 4.000 se dibujan idénticos a cualquier tamaño; lo único que cambia es cuánto se ciñen los trazados a la rejilla original. Y como un BMP no está comprimido y por tanto suele ser enorme, este techo se alcanza en esta página más que en ninguna otra del sitio.

La comparación de tamaños engaña cuando el origen es un BMP

Terminado el calcado se miden los dos archivos y la interfaz dice en qué dirección fue la cosa. Ese aviso es el núcleo honesto de la herramienta: ninguna heurística predice si un calcado va a salir bien, pero la respuesta está disponible gratis un momento después.

Con un mapa de bits hay que corregirlo. Contra tres bytes por píxel sin comprimir casi cualquier cosa parece una victoria, de modo que una fotografía calcada puede ser más pequeña que su BMP de 36 MB siendo a la vez cuatro veces mayor que un PNG de la misma imagen y bastante peor. Convierte también el mapa de bits a PNG y compara contra esa cifra: es la que refleja lo que costó vectorizar. Las mediciones citadas más arriba se hicieron todas contra originales comprimidos por este mismo motivo.

El SVG que sale se puede editar, hasta cierto punto

Lo que obtienes es una lista de trazados rellenos, así que Inkscape, Illustrator y Figma lo abren y te dejan seleccionar una forma, recolorearla, moverla o borrarla. Para un logotipo recuperado eso suele ser el trabajo entero: calcar a cuatro u ocho colores, borrar las motas sueltas de los bordes, poner los rellenos en los valores exactos de la marca y el dibujo vuelve a ser utilizable.

Dos detalles hacen que el archivo se comporte bien fuera de aquí. Se le fuerza un viewBox, sin el cual el SVG sería técnicamente vectorial y prácticamente de tamaño fijo, y se le añade después el espacio de nombres XML, que la biblioteca de calcado omite y sin el cual Inkscape e Illustrator se niegan a abrir el archivo. Lo que no vas a encontrar es estructura: no hay un trazado que sea «la letra A», solo el contorno de una región que resultó ser de un color.

El calcador, su licencia y por qué no es el mejor que existe

El calcado lo hace imagetracerjs: 46 KB, JavaScript puro, publicado bajo la Unlicense. No es el mejor calcador disponible y merece la pena decirlo. potrace y autotrace producen curvas más limpias y son GPL; VTracer da el mejor resultado de los cuatro y tiene licencia correcta, pero su único empaquetado para navegador no declara ninguna, y este proyecto trata eso como bloqueado y no como permisivo.

Lo que se compra con esa elección es una conversión que ocurre entera en tu navegador. El mapa de bits se descodifica, se reduce y se calca dentro de la pestaña, no se sube nada, no hay cuenta ni cupo diario, y el techo gratuito es de 100 MB por archivo, que con un BMP sin comprimir no es tan holgado como suena. Importa, además, porque el dibujo que la gente intenta recuperar así es casi siempre un logotipo que pertenece a alguien.

Cómo convertir BMP a SVG

  1. Suelta tu archivo BMP en esta página, o haz clic para elegir uno.
  2. Elige SVG como destino. La conversión ocurre en tu navegador y el archivo no se sube.
  3. Descarga el archivo SVG terminado.

BMP frente a SVG: qué cambia

BMP frente a SVG
BMPSVG
Nombre completoMapa de bits de WindowsScalable Vector Graphics
Extensión de archivo.bmp, .dib.svg
Tipo de medioimage/bmpimage/svg+xml
CompresiónSin comprimirSin comprimir
Publicado por primera vez19872001
Publicado porMicrosoftW3C
EspecificaciónSVG 1.1
LicenciaPublicado, no estandarizadoEstándar abierto
Situación actualAntiguo, aún se lee en todas partesVigente
Profundidad de bits8
Color que puede describirRGB, paleta indexadaRGB
Se abre en el navegadorTodos los navegadoresTodos los navegadores
Considerado en su lugarPNG, TIFFPNG, PDF

Qué añade el formato de destino

SVG admite transparencia y BMP no. Es espacio que tiene el resultado y que el original nunca usó: convertir no crea un fondo transparente, solo lo hace posible después.

SVG es un formato de trabajo y BMP uno terminado. Vuelve texto editable en lugar de una imagen de la página, que suele ser el motivo de la conversión y también su límite.

SVG puede contener animación; un archivo BMP es un solo fotograma. Sale un archivo de una imagen en un formato que admitiría más.

Abrir el resultado

BMP es de 1987 y está prácticamente superado. SVG es lo que escribe el software actual, así que convertir también es una forma de seguir pudiendo leerlo.

Los programas de siempre no coinciden: BMP se abre en Microsoft Paint, GIMP y IrfanView, y SVG en Inkscape, Adobe Illustrator y Figma, así que quien reciba el resultado necesita alguno del segundo grupo.

Para qué sirve cada formato

Los dos apuntan a trabajos distintos: BMP a mover datos entre programas y SVG a la web, logotipos y dibujo lineal y la edición. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.

BMP es el formato de Microsoft, publicado en 1987. Registra 8 bits por canal.

SVG viene de W3C y es de 2001, recogido en SVG 1.1. Inkscape, Adobe Illustrator y Figma lo leen.

De BMP a SVG: preguntas frecuentes

¿Se sube a algún sitio mi archivo BMP?

No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo.

¿Convertir BMP a SVG es gratis?

Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez.

¿Se pierde calidad al convertir BMP a SVG?

BMP y SVG describen el contenido de maneras radicalmente distintas. La conversión es por tanto una reconstrucción y no una copia: fiel, pero no idéntica byte a byte. Calcar vuelve a dibujar la imagen como formas planas, que es justo lo que permite escalar el resultado a cualquier tamaño sin que pierda nitidez. Funciona buscando los bordes entre zonas de color parecido y trazando un contorno alrededor de cada una, así que da lo mejor de sí donde esas zonas existen de verdad: un logotipo, un icono, una ilustración plana, un dibujo de línea escaneado. Una fotografía no tiene zonas planas, así que el calco se las inventa: el resultado sale escalonado y más pesado que el original. El archivo calcado se compara con el tuyo, y la página te dice cuál de los dos casos ha ocurrido antes de que lo descargues.

¿Puede el resultado en SVG tener fondo transparente?

SVG admite transparencia y BMP no. Es espacio que tiene el resultado y que el original nunca usó: convertir no crea un fondo transparente, solo lo hace posible después.

¿Se puede editar el archivo SVG después?

SVG es un formato de trabajo y BMP uno terminado. Vuelve texto editable en lugar de una imagen de la página, que suele ser el motivo de la conversión y también su límite.

Más sobre estos formatos

De dónde salen estas cifras

Lo que esta página afirma sobre BMP y SVG se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.