Convertir HEIC a ICO

Aquí puedes convertir HEIC a ICO gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.

  • Dónde se ejecuta En tu navegador. El archivo no se sube.
  • Con pérdida Se cambia algo de detalle por tamaño de archivo. ICO no puede guardar todo lo que guarda HEIC.
  • Límite de tamaño Hasta 100 MB por archivo, gratis y sin cuenta.
  • Conviene saberlo Reducido a tamaños de icono; el detalle por encima de 256 píxeles se descarta.

Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.

Recorta la foto en cuadrado antes de convertirla

Es el paso que decide si el resultado parece hecho a propósito. Esta conversión no recorta nada: la imagen mantiene sus proporciones y se centra en un lienzo cuadrado a la escala mayor que quepa, así que una foto normal de móvil llega con una franja vacía arriba y otra abajo. No se deforma nada, que es la mitad importante, pero acabas de regalar una cuarta parte de un icono que mide dieciséis píxeles de alto.

Abre la foto en la aplicación de fotos del teléfono, entra en editar, elige la herramienta de recorte con proporción cuadrada y colócala sobre lo que de verdad quieres: las letras del rótulo, el emblema, el objeto solo. Guarda, exporta esa copia y convierte esa. Treinta segundos de recorte valen más que cualquier ajuste de esta página.

Lo que cabe en una pestaña del navegador

Un favicon se dibuja a dieciséis píxeles. En una pantalla de alta densidad el navegador puede coger treinta y dos, y una barra de marcadores o una pestaña anclada admite algo más, pero dieciséis por dieciséis es la medida para la que hay que diseñar. Son doscientos cincuenta y seis píxeles en total, menos que las palabras de este párrafo.

A ese tamaño sobrevive una forma y uno o dos colores. No sobrevive el texto de más de tres o cuatro caracteres, ni las líneas finas, ni los degradados, ni las sombras, ni nada que tenga fondo detrás. La foto de una fachada se convierte en una mancha marrón; la foto de una sola letra pintada en la pared, recortada muy de cerca, se convierte en un icono reconocible. La diferencia está entera en qué se fotografió y a qué distancia.

Qué se guarda realmente dentro del .ico

El fichero lleva una cabecera, una entrada de directorio por cada tamaño y después una imagen PNG por cada uno. Con los ajustes por defecto son tres: 48, 32 y 16 píxeles, ordenadas de mayor a menor. El formato también admite un mapa de bits en crudo, que es lo que significaba originalmente, pero un PNG dentro del contenedor ocupa una fracción y es lo que se escribe aquí.

El selector de tamaños ofrece además el juego completo de medidas habituales hasta 256, o una sola entrada de 256 píxeles. Elegir el juego clásico de tres es lo razonable para una web: deja que el navegador coja la medida que necesita en vez de reducir un icono grande dentro de una pestaña.

El tope de 256 píxeles y una foto de doce megapíxeles

Da igual lo que entre: nada dentro del fichero pasa de 256 píxeles, el tope se aplica sobre el lado más largo y no hay ajuste que lo suba. Una foto de doce megapíxeles se reduce por un factor de unas dieciséis veces en cada dirección solo para llegar ahí, y los tamaños que realmente se escriben salen de esa reducción.

Todas esas reducciones se hacen con suavizado de alta calidad en un lienzo, que es el sentido correcto: al encoger mucho, cada píxel de salida promedia muchísimos de entrada y eso esconde el ruido en vez de enseñarlo. El resultado es una imagen pequeña y limpia de algo que nunca se pensó para verse pequeño, que es un problema distinto y que ningún remuestreo resuelve.

Cuidado: esto también amplía

El escalado no se detiene en el tamaño original. Si pides una entrada de 256 píxeles partiendo de una imagen de ciento veinte, el conversor la agranda de verdad, y ampliar no inventa detalle: lo que sale es la misma información con los bordes más blandos.

Con una foto de móvil rara vez es un problema, porque cualquier captura reciente está muy por encima de esa medida. Sí lo es si has recortado muy agresivamente un trozo pequeño de la imagen: comprueba cuántos píxeles tiene el recorte antes de pedir el juego de tamaños grande.

El icono admite transparencia; tu foto no la trae

Los iconos quedan mejor con fondo transparente, para que se apoyen sobre el color del navegador sin una caja visible alrededor. El contenedor lo permite, porque lo que va dentro es un PNG y un PNG lleva canal alfa. Este par no aplasta la imagen contra ningún color de fondo.

Lo que ocurre es que una fotografía de cámara no tiene transparencia ninguna, así que lo que obtienes es un cuadrado completamente opaco. Si el motivo es oscuro sobre una pared clara, la pared clara pasa a ser el fondo del icono y se verá como un rectángulo contra un navegador en modo oscuro. Quitar ese fondo es trabajo de un editor antes de convertir, no algo que la conversión pueda deducir.

Qué fotografiar cuando el icono tiene que salir del móvil

Si vas a hacer la foto expresamente para esto, hazla lo más plana y cercana que permita el objetivo: el emblema solo, llenando el encuadre, de frente, con luz uniforme y sin una sombra cruzándolo. Evita el rótulo entero, la fachada entera y el producto entero. Un motivo, un color dominante, bordes duros.

Merece la pena además fotografiar la marca contra un fondo liso que se pueda recortar luego —una hoja de papel, una pared sin textura—, porque eso te deja la puerta abierta a un icono transparente sin reconstruir bordes a mano. Y si en algún correo de un diseñador existe el logotipo real en un archivo, ese punto de partida es mejor que cualquier fotografía y vale diez minutos de búsqueda.

Ni la fecha, ni el modelo, ni las coordenadas viajan al icono

La imagen se descodifica hasta píxeles y se vuelve a codificar dentro del PNG, así que nada de los metadatos del HEIC llega al icono: ni la fecha de captura, ni el modelo de teléfono, ni las coordenadas GPS. Aquí eso es inequívocamente bueno, porque un favicon se sirve a todos los visitantes de la web y estaría publicando dónde se hizo la foto.

El perfil de color que adjunta el teléfono tampoco viaja, de modo que los colores muy saturados se verán algo más apagados que en la pantalla del móvil. A dieciséis píxeles no lo va a notar nadie, y a cambio quita una variable de cómo se ve el icono entre navegadores.

Una foto de iPhone puede contener más de una imagen

Un archivo HEIC no siempre guarda una sola fotografía: puede llevar una ráfaga, los fotogramas que acompañan a una foto en movimiento, un mapa de profundidad de un retrato o una versión sin editar junto a la editada. La conversión toma la imagen principal, que es la que enseña el teléfono y la que cualquiera quiere decir cuando señala el archivo.

Todo lo demás se queda dentro del HEIC. Es un buen argumento para no borrar el original después de convertir, aunque en este caso concreto el destino es un icono de dieciséis píxeles y la pérdida es irrelevante: aquí el original importa por si mañana hace falta otra cosa, no por el icono.

Dónde poner el archivo cuando lo tengas

Dos cosas conviene hacer con el resultado. Súbelo donde te lo haya pedido tu creador de webs y, además, asegúrate de que hay una copia en la raíz del dominio con el nombre favicon.ico, porque los navegadores, los rastreadores y las vistas previas de enlaces piden esa ruta por su cuenta aunque la página no la declare.

Después compruébalo en una pestaña de verdad y no en la vista previa del editor, al tamaño en que se va a ver realmente y con el navegador en claro y en oscuro. La caché de los favicons es tremendamente insistente: hace falta una recarga forzada o una ventana privada para ver el nuevo, y más de uno ha convertido el archivo tres veces por eso y no porque hubiera nada mal.

Convertir un HEIC sin dárselo a un desconocido

El trabajo entero pasa en el navegador: una biblioteca compilada a WebAssembly descodifica el HEIC, un lienzo lo reduce, el codificador PNG escribe cada tamaño y unas pocas decenas de líneas de JavaScript montan el contenedor del icono. No se transmite nada, y se comprueba en la pestaña de red o desconectando el equipo antes.

También significa que no hay cola ni espera. Hacer un icono es un asunto iterativo —recorta más, prueba la otra foto, prueba sin fondo— y poder ejecutar seis intentos en un minuto en tu propia máquina es justo lo que hace practicable esa iteración.

Cuándo la respuesta no es una foto

La recomendación honesta, si la fotografía no reduce bien, es no usar una fotografía. Un favicon dibujado como forma —una inicial en una tipografía fuerte, una silueta simple, un color sólido con una letra calada— se lee a dieciséis píxeles donde una foto nunca lo hará, y se hace en cualquier herramienta vectorial en unos minutos.

Si tomas ese camino, guárdalo como SVG y conviértelo a ICO desde ahí: entra en el mismo contenedor con el mismo juego de tamaños, pero los píxeles se generan a partir del dibujo y no a través de un objetivo, así que los bordes son duros donde los de una foto son blandos. Esta página existe porque a veces la foto es lo único que hay, y produce un archivo perfectamente usable; lo que no puede hacer es volver legible una fachada dentro de una pestaña.

Cómo convertir HEIC a ICO

  1. Suelta tu archivo HEIC en esta página, o haz clic para elegir uno.
  2. Elige ICO como destino. La conversión ocurre en tu navegador y el archivo no se sube.
  3. Descarga el archivo ICO terminado.

HEIC frente a ICO: qué cambia

HEIC frente a ICO
HEICICO
Nombre completoHigh Efficiency Image ContainerIcono de Windows
Extensión de archivo.heic.ico
Tipo de medioimage/heicimage/x-icon
CompresiónCon pérdida — el tamaño se paga con calidadSin pérdida — no se descarta nada
Publicado por primera vez20151985
Publicado porMPEGMicrosoft
EspecificaciónISO/IEC 23008-12
LicenciaPublicado, no estandarizadoPublicado, no estandarizado
Situación actualVigenteDe nicho
Profundidad de bits108
Color que puede describirYCbCr, gama ampliaRGB, paleta indexada
Imagen más grande256 px por lado
Se abre en el navegadorAlgunos navegadoresTodos los navegadores
Considerado en su lugarJPG, AVIF, WebPPNG, SVG

Qué se pierde

ICO contiene una página. Un archivo HEIC de varias páginas se convierte página por página, no en un único archivo.

HEIC guarda hasta 10 bits por canal y ICO 8. Esa precisión de más es lo que aguanta correcciones fuertes sin bandas, así que conviene convertir después de editar y no antes.

Qué se conserva

La transparencia se conserva. HEIC y ICO guardan canal alfa, así que un recorte sigue recortado y detrás no se rellena nada.

Abrir el resultado

ICO se abre en cualquier navegador actual. HEIC llega a menos navegadores todavía. Si el archivo va a una página web o a un formulario, ese suele ser todo el motivo de la conversión.

Los programas de siempre no coinciden: HEIC se abre en Apple Photos y Adobe Lightroom, y ICO en GIMP y IcoFX, así que quien reciba el resultado necesita alguno del segundo grupo.

Tamaño y calidad

El resultado ocupa más que el original y no es mejor. HEIC ya descartó detalle y ICO guarda lo que queda sin descartar más: evita pérdidas futuras, no deshace la primera.

Para qué sirve cada formato

Los dos apuntan a trabajos distintos: HEIC a los teléfonos y la fotografía y ICO a la web. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.

HEIC es el formato de MPEG, publicado en 2015. Registra 10 bits por canal.

ICO viene de Microsoft y es de 1985. GIMP y IcoFX lo leen.

ICO se publicó en 1985 y HEIC en 2015. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.

De HEIC a ICO: preguntas frecuentes

¿Se sube a algún sitio mi archivo HEIC?

No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es libheif, el descodificador de referencia del HEIC de Apple; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.

¿Convertir HEIC a ICO es gratis?

Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. libheif se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.

¿Se pierde calidad al convertir HEIC a ICO?

ICO comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad. Reducido a tamaños de icono; el detalle por encima de 256 píxeles se descarta.

¿Un archivo HEIC de varias páginas cabe en un solo ICO?

ICO contiene una página. Un archivo HEIC de varias páginas se convierte página por página, no en un único archivo.

¿Mejora la calidad al convertir a ICO?

El resultado ocupa más que el original y no es mejor. HEIC ya descartó detalle y ICO guarda lo que queda sin descartar más: evita pérdidas futuras, no deshace la primera.

¿Reduce la profundidad de color pasar de HEIC a ICO?

HEIC guarda hasta 10 bits por canal y ICO 8. Esa precisión de más es lo que aguanta correcciones fuertes sin bandas, así que conviene convertir después de editar y no antes.

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