Convertir HEIC a TIFF

Aquí puedes convertir HEIC a TIFF gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.

  • Dónde se ejecuta En tu navegador. El archivo no se sube.
  • Sin pérdida No se pierde nada. TIFF contiene exactamente lo que contenía HEIC.
  • Límite de tamaño Hasta 100 MB por archivo, gratis y sin cuenta.

Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.

Por qué el laboratorio te pide un TIFF y no tu HEIC

Los flujos de trabajo de impresión se construyeron alrededor del TIFF a finales de los años ochenta y nunca han tenido un motivo para moverse. Era el formato que escribía el escáner, el que leía el programa de preimpresión y el que abre sin discutir cualquier procesador de imagen del taller. Pedirlo no es tanto una preferencia como la garantía de que nadie va a tener que actualizar nada al otro lado del pedido.

HEIC llegó en 2015 y todavía no es algo que un laboratorio pueda dar por supuesto en sus propios sistemas, porque necesita un descodificador de HEVC que una máquina de producción con diez años de software encima no tiene. Desde su lado, rechazar el formato sale más barato que depurarlo de madrugada con una tirada esperando; desde el tuyo, la conversión son unos segundos.

Cuánto mide la copia, en centímetros y desde los píxeles

Lo que decide el tamaño de impresión son las dimensiones en píxeles, y esta conversión no las toca. Un fotograma estándar de iPhone mide 4.032 por 3.024 píxeles. A 300 puntos por pulgada, que es la cifra conservadora que citan los laboratorios, salen 34,1 por 25,6 centímetros: más que un A4. A 240 puntos por pulgada, perfectamente razonable para algo que se mira colgado y no en la mano, salen 42,7 por 32,0 centímetros, es decir del orden de un A3.

Los modos de 48 megapíxeles de los modelos recientes escriben 8.064 por 6.048 píxeles, que a 300 puntos por pulgada son 68,3 por 51,2 centímetros: una copia genuinamente grande. Lo que no puedes hacer es agrandar la fotografía convirtiéndola. Un TIFF salido de un HEIC de doce megapíxeles tiene exactamente doce megapíxeles, y cualquier laboratorio que ofrezca «ampliar para impresión» está ejecutando una interpolación que podrías ejecutar tú.

Sin comprimir es literal: cuatro bytes por píxel

El fichero que se escribe aquí no usa compresión de ningún tipo. Cada píxel ocupa cuatro bytes —rojo, verde, azul y un canal alfa— en una sola tira continua. Es deliberadamente el TIFF más simple posible, porque los lectores que exigen TIFF son precisamente los que menos se ponen de acuerdo en cualquier cosa más elaborada: hay compresiones que un programa acepta y otro no, y el JPEG dentro de TIFF es otra imagen distinta metida en un envoltorio TIFF. La variante llana no la rechaza nada.

Conviene ser claro sobre lo que eso compra y lo que no. Sin comprimir significa que a partir de aquí no se descarta nada más: puedes abrir y volver a guardar el TIFF las veces que quieras sin que se degrade. Lo que no hace es deshacer la compresión HEVC que el teléfono aplicó al guardar el HEIC. El TIFF es un recipiente grande y fiel alrededor de una imagen que ya venía comprimida una vez, y esa es su descripción honesta.

La cuenta del tamaño, y el límite de subida del laboratorio

Multiplica ancho por alto por cuatro y tendrás el fichero. Para 4.032 por 3.024 salen 48.771.072 bytes, es decir cerca de 49 MB por fotografía. Un fotograma de 48 megapíxeles llega a unos 195 MB él solo.

Ese número es el que hay que comprobar antes de convertir un encargo entero y no después. Muchos formularios de laboratorio topan cada fichero en 50 o en 100 MB, y algunos topan el pedido completo, de modo que una carpeta de veinte fotografías se convierte en un gigabyte largo de subida. El tope de 100 MB de esta página se aplica en cambio al fichero de entrada, y ningún HEIC se le acerca: aquí el tamaño que preocupa es el de salida.

El cuarto canal, y qué programas se atragantan con él

Se escriben cuatro muestras por píxel, con la etiqueta correspondiente indicando que la cuarta es transparencia. Una fotografía de teléfono es completamente opaca, así que ese canal vale lo mismo en todos los píxeles y se lleva una cuarta parte del fichero sin aportar ninguna información.

Casi todo lo maneja bien, porque esa etiqueta existe precisamente para que un lector sepa para qué sirve un cuarto canal. Las excepciones son herramientas viejas o estrechas que dan por supuestas tres muestras y devuelven un error o una imagen con un tinte raro. Si el cargador del laboratorio rechaza el fichero quejándose de los canales, abrirlo en un editor y aplanarlo a RGB sin alfa son diez segundos, y vale la pena decírselo a ellos, porque el que va con retraso es su lector.

No se escribe ningún perfil de color, y los iPhone son anchos

Esta es la parte de la conversión que más sorprende. Un iPhone captura en Display P3, un espacio de color más amplio que sRGB, y etiqueta el HEIC en consecuencia. El TIFF que sale de aquí no lleva ningún perfil ICC, de modo que los valores de rojo, verde y azul llegan sin nada que diga qué significan, y la práctica habitual de casi cualquier lector es suponer sRGB.

El efecto visible es que los colores más saturados se echan atrás un poco: un jersey rojo, una puesta de sol, una hoja verde intensa. Para un fotolibro familiar eso queda dentro del margen que introduce el propio perfil de impresora del laboratorio. Para una fotografía en la que un color concreto tiene que reproducirse, este no es el camino: pregunta qué perfil quieren y prepara el fichero en un programa capaz de asignarlo o de convertir a él.

La fecha, el objetivo y la ubicación se quedan en el HEIC

TIFF es uno de los contenedores de metadatos más ricos que existen: EXIF, IPTC, XMP y las coordenadas tienen todos un sitio definido dentro de él. Esta conversión no rellena ninguno. La imagen se descodifica a píxeles y se vuelve a escribir, y nada arrastra los datos de captura, así que la fecha, el objetivo, la exposición y cualquier etiqueta de ubicación no están.

Para mandar una fotografía a un proveedor de impresión eso es sobre todo una pequeña ganancia de privacidad, porque una imagen tomada en casa deja de decir dónde está tu casa. También significa que el TIFF no es un registro de nada: si vas a conservar un solo fichero para el futuro, conserva el HEIC, que sí lleva dentro la fecha y el lugar, y trata el TIFF como la copia que va a la imprenta.

Ocho bits por canal a la salida, digas lo que digas al teléfono

TIFF como formato admite hasta 32 bits por canal y se usa habitualmente a 16 para trabajo de impresión. Lo que se escribe aquí son ocho, porque ocho es lo que entrega la descodificación: el destino al que se descodifica la imagen es un búfer de ocho bits por canal, y de ahí no se saca más.

Eso se nota, si es que se nota, en un degradado grande y liso impreso a tamaño grande: un cielo despejado a lo largo de un metro de lienzo puede mostrar escalones donde a ocho bits se acaban los pasos intermedios. Si esa es la fotografía y ese es el tamaño, el camino correcto es editar el HEIC en un programa que trabaje a 16 bits y exportar el TIFF desde allí. Para cualquier cosa con textura —gente, calles, paisajes con detalle— ocho bits es lo que una copia impresa muestra de todos modos.

Una sola imagen por fichero, aunque el HEIC traiga varias

Un HEIC puede contener más de una imagen: una ráfaga, o el fotograma fijo de una foto en movimiento junto a su breve vídeo. De ese contenedor se toma la primera imagen y se ignora el resto, así que lo que llega al TIFF es el fotograma que se considera la fotografía y no la secuencia entera.

El TIFF resultante es igualmente de una sola página. El formato admite varias páginas y hay laboratorios que reciben TIFF multipágina de artes gráficas, pero lo que este conversor escribe es siempre una imagen. Si el encargo son ocho fotografías, son ocho ficheros, y lo natural es soltarlas todas de una vez y recuperarlas juntas en un ZIP.

Cuándo un JPG serviría mejor a la copia que un TIFF

Si el formulario del laboratorio admite también JPEG y la imagen viene de un teléfono, un JPEG de calidad alta es una elección defendible y bastante más práctica. El origen ya era con pérdida, una buena codificación añade una segunda pasada invisible a tamaños de copia, y el fichero pesa una fracción del TIFF, lo que significa que el pedido se sube de verdad.

El TIFF gana cuando el fichero va a trabajarse después de llegar: retocado, corregido de color, montado en la maqueta de un fotolibro y guardado varias veces, porque cada uno de esos guardados costaría otra generación de JPEG. Pregunta cuál de los dos casos es el tuyo. Quien imprime directamente del fichero lo quiere pequeño y correcto; quien maqueta un libro lo quiere sin comprimir.

Las fotos de tu familia no tienen que pasar por un servidor

La descodificación corre sobre libheif compilado a WebAssembly y el TIFF se monta en JavaScript, las dos cosas dentro de la página que tienes abierta. Ninguna petición lleva la imagen, y puedes confirmarlo mirando la pestaña de red durante una conversión o, más contundente, desconectando el equipo y convirtiendo igualmente.

Aquí importa más de lo habitual, porque las fotografías que la gente manda a imprimir son las de sus hijos, su boda y su casa. Un conversor gratuito que sube ficheros te está pidiendo que confíes ese conjunto exacto a un servidor sin nombre, y con casi 49 MB por imagen la subida además es lenta.

Cómo convertir HEIC a TIFF

  1. Suelta tu archivo HEIC en esta página, o haz clic para elegir uno.
  2. Elige TIFF como destino. La conversión ocurre en tu navegador y el archivo no se sube.
  3. Descarga el archivo TIFF terminado.

HEIC frente a TIFF: qué cambia

HEIC frente a TIFF
HEICTIFF
Nombre completoHigh Efficiency Image ContainerTagged Image File Format
Extensión de archivo.heic.tif, .tiff
Tipo de medioimage/heicimage/tiff
CompresiónCon pérdida — el tamaño se paga con calidadSin pérdida — no se descarta nada
Publicado por primera vez20151986
Publicado porMPEGAdobe
EspecificaciónISO/IEC 23008-12TIFF 6.0
LicenciaPublicado, no estandarizadoPublicado, no estandarizado
Situación actualVigenteVigente
Profundidad de bits1032
Color que puede describirYCbCr, gama ampliaRGB, CMYK, escala de grises, Lab
Se abre en el navegadorAlgunos navegadoresAlgunos navegadores
Considerado en su lugarJPG, AVIF, WebPPNG, PDF, DNG

Qué se pierde

TIFF guarda una sola imagen fija. De un archivo HEIC animado queda el primer fotograma y se pierde el resto: la conversión sirve para extraer una imagen, no para llevarse el movimiento.

TIFF contiene una página. Un archivo HEIC de varias páginas se convierte página por página, no en un único archivo.

Qué se conserva

La transparencia se conserva. HEIC y TIFF guardan canal alfa, así que un recorte sigue recortado y detrás no se rellena nada.

Qué añade el formato de destino

TIFF es un formato de trabajo y HEIC uno terminado. Vuelve texto editable en lugar de una imagen de la página, que suele ser el motivo de la conversión y también su límite.

Abrir el resultado

Los programas de siempre no coinciden: HEIC se abre en Apple Photos y Adobe Lightroom, y TIFF en Adobe Photoshop, Affinity Photo y ImageMagick, así que quien reciba el resultado necesita alguno del segundo grupo.

Tamaño y calidad

El resultado ocupa más que el original y no es mejor. HEIC ya descartó detalle y TIFF guarda lo que queda sin descartar más: evita pérdidas futuras, no deshace la primera.

Para qué sirve cada formato

Los dos apuntan a trabajos distintos: HEIC a los teléfonos y la fotografía y TIFF a la impresión, el escaneo y el archivado. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.

HEIC es el formato de MPEG, publicado en 2015. Registra 10 bits por canal.

TIFF viene de Adobe y es de 1986, recogido en TIFF 6.0. Adobe Photoshop, Affinity Photo y ImageMagick lo leen.

TIFF se publicó en 1986 y HEIC en 2015. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.

De HEIC a TIFF: preguntas frecuentes

¿Se sube a algún sitio mi archivo HEIC?

No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es libheif, el descodificador de referencia del HEIC de Apple; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.

¿Convertir HEIC a TIFF es gratis?

Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. libheif se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.

¿Se pierde calidad al convertir HEIC a TIFF?

No. TIFF guarda el mismo contenido sin tirar nada: el resultado es idéntico en calidad al original.

¿Un archivo HEIC animado sigue animado en TIFF?

TIFF guarda una sola imagen fija. De un archivo HEIC animado queda el primer fotograma y se pierde el resto: la conversión sirve para extraer una imagen, no para llevarse el movimiento.

¿Un archivo HEIC de varias páginas cabe en un solo TIFF?

TIFF contiene una página. Un archivo HEIC de varias páginas se convierte página por página, no en un único archivo.

¿Mejora la calidad al convertir a TIFF?

El resultado ocupa más que el original y no es mejor. HEIC ya descartó detalle y TIFF guarda lo que queda sin descartar más: evita pérdidas futuras, no deshace la primera.

Más sobre estos formatos

De dónde salen estas cifras

Lo que esta página afirma sobre HEIC y TIFF se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.

  • TIFF, Revision 6.0

    Library of Congress, Sustainability of Digital Formats — La estructura de etiquetas del TIFF y sus muchos métodos de compresión