Cookies de estadística y publicidad
Usamos cookies de estadística y de publicidad, y ambas van a Google. Si rechazas, para ti no cambia nada visible.Ir a la página de privacidad
Aquí puedes convertir MP4 a M4V gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
MP4 a M4V
Apple presentó M4V en 2005 para el vídeo de su tienda, y es el mismo contenedor ISO MPEG-4 que es un MP4, con el mismo vídeo H.264 y el mismo audio AAC dentro. El archivo que produce esta página lo escribe el mismo empaquetador que escribe los MP4, con los mismos códecs. Lo que cambias son los cuatro caracteres que van después del punto.
Esos cuatro caracteres hacen trabajo real en un Mac. Deciden qué aplicación reclama el archivo, qué icono le toca y si una biblioteca que ordena por tipo lo trata como un vídeo que la app Apple TV debería mostrar. Es una cosa legítima de querer. Es también una cosa pequeña, y la sección siguiente va de lo que cuesta.
Si el único objetivo es la extensión, cámbiala en el Finder o en el explorador de archivos. Los bytes ya son correctos, todos los reproductores identifican el vídeo por su contenido y no por su nombre, y la operación es instantánea y no pierde nada. Muy pocas páginas sobre este par te lo van a decir, y es verdad.
Convertir compensa cuando además hay que cambiar algo más al mismo tiempo: el archivo está en 4K y el destino es un aparato de 1080p, o la calidad es más alta de lo que la biblioteca necesita, o el material salió de una cámara o de un grabador de pantalla en una forma con la que el lado Apple del flujo de trabajo viene siendo quisquilloso. Entonces la recodificación ocurre por un motivo y la extensión viene de propina.
H.264 en perfil alto con audio AAC, llevara lo que llevara el MP4. Esa combinación la descodifica por hardware cualquier aparato de Apple de los últimos veinte años, que es justamente el motivo de elegirla en lugar de heredar lo que hubiera.
Si el MP4 llevaba HEVC —cualquier cosa grabada con un iPhone reciente con los ajustes de fábrica—, aquí se convierte a H.264. El M4V será más compatible con equipos antiguos y más grande para la misma imagen. Los dispositivos Apple recientes reproducen HEVC de forma nativa, así que ese intercambio conviene hacerlo a propósito y no por accidente.
La protección anticopia de las películas compradas en Apple es FairPlay, y la aplica Apple al archivo que te vende. No es una propiedad del formato M4V y nada de esta página la añade. Un archivo convertido lleva la extensión y ninguna protección.
Ese es el resultado correcto para tu propio vídeo: una grabación familiar, una charla, un curso que has hecho tú. Se reproduce en la app Apple TV, en VLC, en un teléfono y en un televisor, y seguirá abriéndose cuando el servicio que sea haya dejado de existir. También significa que esta página no sirve para que un archivo se comporte como una compra, y conviene decirlo en voz alta en vez de dejarlo implícito.
El contenedor MPEG-4 tiene sitio para tantas pistas de audio como trajera el origen y la conversión se las lleva todas, de modo que un archivo con versión original y doblaje llega con las dos seleccionables. Eso no es universal: sacar el mismo vídeo a MP3 o a AAC conserva solo la primera.
Las marcas de capítulo y las pistas de subtítulos incrustadas no se transportan, y ese hueco muerde justo en el tipo de archivo que la gente mete en una biblioteca de Apple, donde los capítulos son frecuentes. Guarda el original junto al M4V si te importan, o pon al lado un archivo de subtítulos independiente.
Hay un fallo que parece un éxito y conviene conocerlo antes. Si la banda sonora está en AC-3, E-AC-3, DTS o TrueHD —lo normal en copias de disco y de emisiones—, el navegador no puede descodificarla y la pista se descarta. La imagen se convierte, el proceso termina bien y el M4V sale mudo.
No aparece ningún aviso porque, desde el punto de vista del motor, quedó al menos una pista válida y el trabajo se considera hecho. Si el vídeo viene de un disco, comprueba el sonido del resultado antes de archivarlo y antes de borrar nada.
En el software que se fía de los nombres en lugar del contenido. Algunos reproductores de Android, algunos formularios de subida con lista cerrada de tipos y algunas aplicaciones antiguas de Windows rechazan un M4V y aceptan el mismo archivo renombrado a MP4. No ha cambiado nada salvo lo que el programa está dispuesto a creerse.
Los navegadores son el caso que conviene recordar: un elemento de vídeo apuntando a un M4V depende de que el servidor mande un tipo de contenido sensato, mientras que el mismo archivo como MP4 sencillamente se reproduce. Si el vídeo va a acabar alguna vez en una página web, esa copia se queda en MP4.
La razón más sólida para hacer esto es la coherencia. Una biblioteca en la que todos los archivos llevan la misma extensión se ordena de forma predecible, los guiones que la recorren no necesitan casos especiales, y una carpeta inteligente o una regla basada en el tipo se comporta igual con todos los elementos. Media estantería en M4V y media en MP4 es la configuración que da sorpresas más adelante.
Si ese es el objetivo, convierte una sola vez cuando el material entra en la biblioteca en vez de reprocesar una estantería que ya funciona. Cada conversión es una generación de calidad y la imagen no vuelve, lo que es un argumento para renombrar los archivos que ya están bien y convertir solo lo que había que cambiar de todas formas.
Tres bandas de calidad, con la intermedia por defecto. Puesto que la codificación va a ocurrir, la banda alta es la elección correcta para cualquier cosa que vaya a una biblioteca que piensas conservar, porque esa copia pasa a ser el origen de todo lo que venga después. La intermedia está bien para algo que vas a ver una vez en una tableta y dejar en paz.
El control de resolución solo reduce. Bajar una grabación en 4K a 1080p una sola vez aquí es mejor que pedirle a un Apple TV antiguo o a un iPad que escale cada fotograma en cada reproducción. Pedir un tamaño mayor del que tiene el origen se ignora, porque ampliar añade bytes y ni un detalle nuevo.
La conversión corre dentro de la pestaña con los códecs que tu equipo ya tiene. El vídeo no se envía a ningún sitio, lo que en este par es menos un argumento de privacidad que uno de proporción: subir un gigabyte de vídeo familiar a un servidor para que vuelva con otra extensión es una cantidad rara de red para el resultado que se obtiene.
El plan gratuito acepta archivos de hasta 100 MB, sin cuenta y sin recuento diario. Si el archivo pasa de ahí y lo único que necesitabas era la extensión, el cambio de nombre de la segunda sección no cuesta nada y no tiene techo.
Se pueden soltar hasta cien archivos por tanda y descargarlos juntos en un ZIP. La calidad y la resolución son un único ajuste para todo el lote, lo cual es exactamente lo que quiere una biblioteca: la incoherencia entre elementos molesta más que un archivo suelto ligeramente peor.
Aun así, piénsalo dos veces antes de meter la estantería entera. Todo lo que ya esté bien no necesita más que un cambio de nombre, y cada archivo que pasa por aquí gasta una generación. La tanda tiene sentido para lo que iba a recodificarse igualmente, no para lo que solo estaba mal etiquetado.
Trabaja tu procesador, con el codificador que el sistema operativo ya usa para estas cosas, así que un clip corto va rápido y uno largo tarda en proporción. No hay cola ajena ni subida previa, que en cualquier conversor alojado suele ser la parte lenta del asunto.
La otra cara es que el resultado depende de la máquina. La misma versión de un navegador puede codificar H.264 en un portátil y no en otro, porque en realidad le está preguntando al sistema operativo. Cuando el equipo no puede, la página lo dice con una frase legible y nombra navegadores que sí, en vez de fallar por dentro o mandar el archivo a un servidor de reserva que aquí no existe.
| MP4 | M4V | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Vídeo MPEG-4 | Vídeo de iTunes |
| Extensión de archivo | .mp4 | .m4v |
| Tipo de medio | video/mp4 | video/x-m4v |
| Compresión | Con pérdida — el tamaño se paga con calidad | Con pérdida — el tamaño se paga con calidad |
| Publicado por primera vez | 2001 | 2005 |
| Publicado por | MPEG | Apple |
| Especificación | ISO/IEC 14496-14 | — |
| Licencia | Estándar abierto | Publicado, no estandarizado |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Se abre en el navegador | Todos los navegadores | Algunos navegadores |
| Considerado en su lugar | WebM, MKV, MOV | MOV |
Solo algunos navegadores leen M4V. Es el menos portátil de los dos, así que conviene asegurarse de que el destinatario lo acepta antes de enviarlo.
M4V es un contenedor, no un formato único. Lo que se reproduce es el códec de dentro —normalmente H.264, HEVC y AAC—, y por eso dos archivos con la misma extensión pueden comportarse distinto en el mismo aparato.
VLC lee tanto MP4 como M4V, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
MP4 es el formato de MPEG, publicado en 2001. Está recogido en ISO/IEC 14496-14, y conviene conocerlo si el archivo tiene que sobrevivir a la herramienta que lo escribió.
M4V viene de Apple y es de 2005. QuickTime Player, VLC y iTunes lo leen.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es mediabunny, una envoltura de WebCodecs, que aprovecha los descodificadores de tu propio aparato; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. mediabunny se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
M4V comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad. El vídeo se recodifica en lugar de copiarse, así que se pierde algo de detalle incluso en el ajuste más alto. Las pistas de subtítulos y los capítulos no viajan. Cuando el sonido está en un formato que el navegador no sabe descodificar —AC-3, E-AC-3, DTS y TrueHD, habituales en copias de disco y de streaming—, la imagen se convierte igual y el resultado sale mudo.
Solo algunos navegadores leen M4V. Es el menos portátil de los dos, así que conviene asegurarse de que el destinatario lo acepta antes de enviarlo.
M4V es un contenedor, no un formato único. Lo que se reproduce es el códec de dentro —normalmente H.264, HEVC y AAC—, y por eso dos archivos con la misma extensión pueden comportarse distinto en el mismo aparato.