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CBR
La misma idea que CBZ pero comprimido con RAR, que es justo por lo que solo puede abrirse y nunca crearse.
CBR
CBR es un contenedor: una envoltura para flujos que ha codificado otra cosa. Se usa para entregar un archivo terminado.
La extensión es .cbr y el nombre completo, Comic Book Archive (RAR). Ambos importan menos que lo que el archivo puede contener, y de eso trata el resto de esta página.
Leerla fuera del software del propio fabricante depende del trabajo de otras personas, casi siempre por inspección y no por documentación. Eso funciona casi siempre y a veces no, y esa es la razón para convertir lo que pienses conservar.
Sigue abriéndose en todas partes y los programas antiguos aún lo escriben, pero ya no se construye nada nuevo a su alrededor. Convierte lo que quieras conservar y no lo elijas para algo que empieza hoy.
CBR guarda un directorio: nombres, carpetas y la estructura entre ellos. Eso es lo que le permite sustituir a una carpeta en un adjunto de correo.
Un archivo CBR no está limitado a una página, y eso importa al convertirlo a algo que sí lo está: de una conversión sale un único archivo con una sola página dentro — la primera, salvo que el conversor te deje elegir cuál.
YACReader y ComicRack lo leen, y también la mayoría de programas del mismo tipo.
Cuando un archivo no se abre, el formato rara vez es el problema: lo más habitual es que el programa sea anterior al formato. Convertir a algo más antiguo es la salida fiable, y para eso está el resto de este sitio.
Ningún navegador lo lee.
Ese es el motivo más frecuente para convertirlo: no que el formato sea malo, sino que el sitio donde quieres mostrar el archivo no sabe leerlo.
CBR está pensado para entregarse, no para trabajar dentro. Editar uno es posible y rara vez agradable; lo sensato es cambiar el original y volver a exportar.
Las quejas recurrentes: fuera de su terreno la compatibilidad es irregular.
Nada de esto es motivo para evitar el formato. Son las cosas que conviene conocer antes de que una de ellas te sorprenda, que es una afirmación distinta y más útil.
Un CBR es un contenedor lleno de imágenes de páginas, una por página, ordenadas por nombre de archivo. Un CBZ también. Las páginas de dentro son los mismos JPEG o los mismos PNG, la experiencia de lectura es la misma y los lectores de cómic tratan los dos indistintamente.
La diferencia está en el envoltorio: RAR en vez de ZIP. Parece una nota a pie de página y no lo es, porque RAR es propietario de una manera que ZIP nunca ha sido, y eso convierte una elección de contenedor en una restricción práctica que acompaña al archivo a todas partes.
El algoritmo de compresión de RAR pertenece a su autor. Existe una biblioteca oficial gratuita para extraer, y por eso cualquier lector de cómic abre un CBR sin problema. Crear uno es otra historia: hace falta WinRAR, que es software comercial con un periodo de prueba de fama eterna.
Así que el CBR es una calle de sentido único. Puedes leer el que tienes, convertirlo y sacarle páginas; no puedes montar uno nuevo sin pagar una licencia. Y tampoco hay motivo para hacerlo, porque el CBZ hace exactamente el mismo trabajo con un formato que escribe cualquier cosa.
RAR comprimía algo mejor que ZIP con las máquinas de principios de los dos mil y, sobre todo para cómo circulaban aquellos archivos, permitía partir un archivo en varios trozos, que era lo que salvaba una descarga interrumpida cuando las conexiones se caían cada tarde.
Ninguna de las dos ventajas ha sobrevivido. Las páginas son JPEG, es decir, ya vienen comprimidas, de modo que ninguno de los dos contenedores las encoge: un CBR y un CBZ de las mismas páginas se diferencian en un error de redondeo. Partir archivos ya no le hace falta a nadie. Lo que queda es la licencia, que siempre fue el precio.
Los lectores dedicados son la respuesta: Calibre, YACReader y ComicRack en el escritorio, y casi cualquier aplicación de cómic en tableta. Dan doble página, sentido de lectura de derecha a izquierda para el manga y ajuste al alto de pantalla, que es lo que un visor genérico no hace.
Si no tienes ninguno, 7-Zip y la mayoría de gestores de archivos extraen RAR aunque no puedan crearlo: renombra a .rar, descomprime y tendrás la carpeta de imágenes. Lo que no lo abre es un navegador, un lector de tinta electrónica, la previsualización del correo ni el visor de fotos del teléfono, y de ahí sale casi toda la búsqueda de conversores.
Descomprimir el RAR, volver a comprimir las mismas imágenes en ZIP y renombrar a .cbz. Las páginas no se tocan — ninguna imagen se vuelve a codificar, nada se recomprime —, así que el cambio no cuesta un solo píxel y el tamaño apenas se mueve.
A cambio obtienes un formato que abre cualquier sistema operativo sin ayuda, que cualquier herramienta puede crear y que no depende de una licencia que nadie de la cadena ha comprado. Para una biblioteca personal no hay ningún argumento para conservar el CBR, y aprovechando que lo estás reempaquetando es el momento de arreglar los nombres.
No hay conversión de CBR aquí, y merece la pena explicar por qué en lugar de dejar el hueco sin comentar. Lo que sí existe es el conversor de archivos comprimidos, que lee RAR y lo pasa a ZIP, 7z, tar, gz, xz o bz2 — pero solo en esa dirección. RAR nunca se escribe, y eso no es una carencia sino la licencia de UnRAR, que no permite otra cosa.
Dos advertencias antes de intentarlo con un cómic. Esa conversión es de las pocas de este sitio que no se hace en tu navegador: el archivo se envía a api.quinvert.com, se procesa en una carpeta temporal que se borra al terminar, también cuando la conversión falla, y el contenedor donde ocurre no tiene salida a internet. Y el límite de las conversiones en servidor es de 25 MB por archivo, con lo que un álbum escaneado normalmente se queda fuera. Para un cómic completo, desempaquetar y volver a comprimir en tu propio equipo sigue siendo el camino.
Si el cómic tiene que llegar a alguien que no usa lectores de cómic, o a un dispositivo que jamás ha oído hablar del formato, el PDF es la respuesta: un documento, se abre en cualquier parte, se imprime.
El precio es la lectura. Un PDF no tiene doble página automática, ni sentido de lectura invertido, ni ajuste al alto, y pesa algo más por la estructura de documento que envuelve las mismas imágenes. La combinación razonable es quedarse el CBZ para leer y generar el PDF solo para compartir.
Ninguno de los dos formatos lleva índice. El lector ordena por nombre, así que unas páginas numeradas del 1 al 12 colocan la 10 inmediatamente después de la 1 y el cómic se lee saltando.
Los ceros a la izquierda lo arreglan por completo — 001, 002 — y el momento de hacerlo es justo cuando conviertes, porque ya estás desempaquetando y volviendo a empaquetar. Aprovecha para dejar la portada la primera, como 000 o 001: no existe un campo de portada, y esa primera posición es la convención que siguen todos los lectores.
| Extensión | .cbr |
|---|---|
| Tipo de medio | application/vnd.comicbook-rar |
Con Calibre, YACReader o ComicRack en el escritorio, y con casi cualquier lector de cómic de tableta. Si no quieres instalar ninguno, renómbralo a .rar y extráelo con 7-Zip: el software libre puede desempaquetar RAR aunque no pueda crearlo.
Solo el contenedor: RAR frente a ZIP. Las páginas son las mismas imágenes en los dos casos. RAR es propietario, así que un CBR se extrae con software libre pero no se crea con él, mientras que un CBZ lo escribe cualquier programa.
Porque la compresión RAR es propietaria. La biblioteca gratuita oficial solo extrae; para crear un archivo hace falta WinRAR, que es de pago. No tiene sentido pagar por ello cuando el CBZ hace lo mismo con un formato que escribe todo el mundo.
Ninguna. Las imágenes pasan de un contenedor a otro sin volver a codificarse, así que el resultado es idéntico y el tamaño casi no cambia. Es de las pocas conversiones que no obligan a renunciar a nada.
Como cómic, no: no hay página de conversión de CBR. El conversor de archivos comprimidos sí lee RAR y escribe ZIP, 7z, tar, gz, xz o bz2, pero se ejecuta en el servidor con un límite de 25 MB por archivo, que para un álbum escaneado suele quedarse corto.
No, y tampoco en la previsualización del correo ni en un visor de imágenes corriente. Para esos casos hay que convertir a PDF, renunciando a la doble página y al ajuste al alto de pantalla.