Convertir BMP a JPG

Aquí puedes convertir BMP a JPG gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.

  • Dónde se ejecuta En tu navegador. El archivo no se sube.
  • Con pérdida Se cambia algo de detalle por tamaño de archivo. JPG no puede guardar todo lo que guarda BMP.
  • Límite de tamaño Hasta 100 MB por archivo, gratis y sin cuenta.

Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.

Qué hace realmente pasar de BMP a JPG

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Una escena fotográfica: degradados suaves, bordes blandos, algo de grano. Es el caso para el que JPG está hecho, o justamente no lo está, y las cifras enseñan cuál de los dos. Las dos imágenes se dibujan por código y las codifica el mismo conversor que funciona en esta página, así que las cifras de tamaño son nuestra propia salida.

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Un fondo transparente y un degradado sobre la forma. JPG conserva las dos cosas, solo una, o rellena la transparencia con un color fijo, y esa es la diferencia con la que tropieza casi todo el mundo. Las dos imágenes se dibujan por código y las codifica el mismo conversor que funciona en esta página, así que las cifras de tamaño son nuestra propia salida.

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Colores planos y bordes duros, como en una interfaz, un diagrama o un logotipo. Se comporta de manera completamente distinta a la foto de arriba, y por eso la respuesta es: depende de lo que haya dentro del archivo. Las dos imágenes se dibujan por código y las codifica el mismo conversor que funciona en esta página, así que las cifras de tamaño son nuestra propia salida.

Un BMP cuesta lo mismo pinte lo que pinte

Ésta es la propiedad que trae aquí a la gente. Un BMP escribe tres bytes por píxel sin ninguna fase de compresión, así que su tamaño lo deciden las dimensiones y nada más: unos 6 MB para 1.920 por 1.080, unos 26 MB para un A4 escaneado a 300 puntos por pulgada, unos 36 MB para una foto de 4.000 por 3.000. Una imagen completamente blanca de ese tamaño ocupa exactamente lo mismo que una llena de detalle.

JPEG funciona al revés. Transforma bloques de píxeles en coeficientes de frecuencia y gasta bits sólo donde hay algo que describir, de modo que un diagrama plano se desploma hasta unas decenas de kilobytes mientras que una fotografía con grano se queda considerable. Ésa es toda la diferencia, y por eso nadie puede decirte de antemano cuánto va a encoger tu archivo concreto. Lo único honesto es convertirlo y mirar la cifra, que aquí tarda un segundo porque el trabajo lo hace tu equipo y no una cola al otro lado de una subida.

El formulario que no te admite el archivo

Rara vez es que no se pueda abrir un BMP. Cualquier navegador lo muestra y el formato está documentado desde hace tanto que hay decodificadores en todas partes. Lo que rechaza el archivo es la capa de arriba: las sedes electrónicas y los registros telemáticos suelen publicar una lista corta de extensiones admitidas y un tamaño máximo por documento, y el BMP casi nunca está en esa lista aunque el JPG y el PDF sí lo estén.

Lo mismo pasa con las plataformas de matrícula, los portales de proveedores, la subida de documentación a un banco o a una aseguradora, y los gestores de contenidos que se niegan a guardar una imagen de decenas de megabytes. En todos esos sitios el JPEG pasa por la misma razón: es lo que esperaban encontrar cuando los escribieron. Por eso esta conversión es un acto de compatibilidad tanto como de compresión, y por eso se hace en el momento de enviar y no sobre la copia que guardas.

Qué tira JPEG por el camino

Detalle que el ojo distingue mal: variación fina de color con más agresividad que variación fina de luminosidad, y el contenido de frecuencia más alta dentro de cada bloque. En una fotografía y con un ajuste sensato eso es de verdad invisible al tamaño con el que se mira, que es la razón de que JPEG sea el formato fotográfico por defecto desde 1992.

Fuera de la fotografía no sale gratis. Los bordes duros son justamente el contenido de alta frecuencia que la transformada descarta primero, así que el texto, las capturas de pantalla, el dibujo lineal y un logotipo sobre color plano se llenan de una neblina alrededor de cada límite. El síntoma se reconoce fácil: acerca al cien por cien y mira los píxeles pegados a una letra o a un borde. Si aparece un rizado gris que no estaba en el mapa de bits, el codificador está gastando su presupuesto en unos bordes que nunca fue diseñado para conservar.

La calidad está en 82 y qué pasa al moverla

El codificador de aquí usa 82 en la escala habitual de 1 a 100. Es una elección deliberada y no un número redondo cualquiera: queda justo por encima del punto donde los artefactos empiezan a verse en una fotografía normal, y es el ajuste que hace que el intercambio parezca gratis.

El ahorro grande vive por debajo. Bajar de 82 a 70 cambia el número de bytes de forma apreciable y sigue siendo perfectamente aceptable para algo que se va a mirar en un móvil; subir de 82 a 95 cuesta muchísimo y compra casi nada que una persona vaya a ver. La escala no es lineal y no es un porcentaje de nada: es el dial del propio codificador, y el mismo número en WebP o en AVIF significa otra cantidad de pérdida.

La transparencia de un BMP acaba en blanco

JPEG no tiene canal alfa, ni reducido ni de ninguna clase, así que cualquier píxel translúcido tiene que volverse opaco antes de codificarse. Cuando el origen es una de las variantes de BMP de 32 bits que sí llevan alfa, la imagen se aplana contra un fondo antes de convertirse.

Ese fondo es blanco, y esta página no te pregunta de qué color debería ser. Es un hueco real y no una decisión de diseño: las páginas que convierten un PNG a un formato opaco sí ofrecen la elección, y ésta hereda un valor por defecto. Si el color de relleno te importa, aplana la imagen a propósito en un editor antes de convertir en lugar de descubrir el resultado después.

Del BMP al JPG se va sólo de ida

El BMP del que partes tiene todos los píxeles exactos. El JPEG no, y no hay ajuste, ni herramienta, ni conversión posterior que recupere lo que el codificador decidió dejar fuera. Volver a convertir el JPEG a BMP produce un archivo grande que contiene las pérdidas, no el original.

Así que guarda el BMP si es la única copia. La regla que sale de ahí vale más allá de esta página: edita y archiva en el formato sin pérdida, exporta a JPEG en el momento de enviar, y no edites el JPEG para volver a guardarlo. Cada vuelta por el codificador lo degrada un poco más, y ésa es la pérdida generacional por la que el formato tiene fama.

Capturas de pantalla y diagramas van a otro sitio

Si el BMP es una captura de pantalla, un boceto de interfaz, un gráfico, un dibujo escaneado o cualquier otra cosa hecha de color plano y bordes duros, este destino es el equivocado. JPEG va a estropear visiblemente la tipografía y, con ese material, a menudo produce un archivo más grande de lo que produciría un formato sin pérdida.

La respuesta ahí es PNG y está a un clic. La distinción no es menor: los BMP salen desproporcionadamente de Paint, de utilidades de captura y de controladores de escáner, así que el caso del material plano no es la excepción en esta página sino cerca de la mitad de lo que llega. En una medición hecha en este sitio, una imagen de 1.366 KB salió como PNG de 468 KB con cada píxel exactamente donde estaba, y un JPEG de ese mismo material no gana esa cifra de forma fiable ni iguala el resultado.

Detrás del mapa de bits no viaja ningún dato

JPEG es uno de los contenedores de metadatos más ricos que hay: EXIF, XMP, IPTC, un perfil de color y coordenadas GPS tienen todos un sitio definido dentro del archivo, que es por lo que las fotos de un móvil arrastran tanta historia consigo.

Un BMP no lleva nada de eso, y además esta cadena de conversión entrega al codificador una rejilla de valores de píxel y ninguna otra cosa. El JPEG sale por tanto sin fecha de captura, sin nombre de dispositivo, sin campo de programa y sin ubicación. Por una vez ésta es la dirección discreta por defecto y no por esfuerzo: no hay nada que quitar porque no había nada.

Reducir el tamaño rinde más que apretar la calidad

Las dimensiones son la palanca más fuerte de todas y la última a la que suele recurrir la gente. Partir el ancho por la mitad divide entre cuatro el número de píxeles, y el JPEG encoge en una proporción parecida sin que se note en ningún sitio donde se muestre por debajo del tamaño completo.

Una foto de 4.000 por 3.000 reducida a 2.000 por 1.500 sigue siendo más grande que cualquier pantalla de móvil y más ancha que el área imprimible de casi cualquier documento. Si fijas el ancho máximo antes de convertir, se aplica en la misma pasada de lienzo que el resto del trabajo, así que la imagen se remuestrea una vez y no dos y no aparece ningún halo por el camino. Reducir primero y bajar la calidad después sólo si aún no cabe: en ese orden.

El techo de 100 MB y una carpeta entera de mapas de bits

Cada archivo puede llegar a 100 MB, que son unos 33 megapíxeles de mapa de bits sin comprimir. Suelta una carpeta y cada archivo se convierte por turno, conserva su nombre con la extensión cambiada, y el conjunto vuelve como un único ZIP. El máximo por lote es de cien archivos, sin cola y sin cupo diario, porque el trabajo lo hace tu procesador y no el nuestro.

Como las salidas son pequeñas, aquí los lotes están limitados por los originales y no por los resultados, justo al revés de lo que pasa convirtiendo hacia BMP. Trescientas salidas de escáner no llaman la atención; un solo mapa de bits de 200 MB es el caso que no va a pasar.

La conversión se queda en tu equipo

El navegador descodifica el BMP y el codificador de JPEG corre en la misma pestaña, así que no se sube nada. Puedes comprobarlo en el panel de red de las herramientas de desarrollo mientras conviertes: no hay ninguna petición que lleve la imagen.

Eso importa más de lo que parece con este formato concreto. Un BMP suele ser una captura o un escaneo, y lo que se escanea para subir a un trámite son nóminas, certificados, contratos y documentos de identidad. Convertirlo sin que pase por el servidor de nadie es la versión sencilla de no tener que pensar en eso.

Cómo convertir BMP a JPG

  1. Suelta tu archivo BMP en esta página, o haz clic para elegir uno.
  2. Elige JPG como destino. La conversión ocurre en tu navegador y el archivo no se sube.
  3. Descarga el archivo JPG terminado.

BMP frente a JPG: qué cambia

BMP frente a JPG
BMPJPG
Nombre completoMapa de bits de WindowsImagen JPEG
Extensión de archivo.bmp, .dib.jpg, .jpeg, .jpe
Tipo de medioimage/bmpimage/jpeg
CompresiónSin comprimirCon pérdida — el tamaño se paga con calidad
Publicado por primera vez19871992
Publicado porMicrosoftJoint Photographic Experts Group
EspecificaciónITU-T T.81
LicenciaPublicado, no estandarizadoEstándar abierto
Situación actualAntiguo, aún se lee en todas partesVigente
Profundidad de bits88
Color que puede describirRGB, paleta indexadaRGB, escala de grises, YCbCr
Imagen más grande65.535 px por lado
Se abre en el navegadorTodos los navegadoresTodos los navegadores
Considerado en su lugarPNG, TIFFWebP, AVIF, HEIC

Abrir el resultado

BMP es de 1987 y está prácticamente superado. JPG es lo que escribe el software actual, así que convertir también es una forma de seguir pudiendo leerlo.

GIMP lee tanto BMP como JPG, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.

Tamaño y calidad

El archivo se reduce mucho, y se reduce descartando detalle. BMP lo guarda todo; JPG guarda lo que el ojo apenas nota. En una fotografía el cambio casi no se paga; en texto, una captura de pantalla o un dibujo lineal se ve como halos en los bordes.

Para qué sirve cada formato

Los dos apuntan a trabajos distintos: BMP a mover datos entre programas y JPG a la fotografía, la web, el correo electrónico y entregar un archivo terminado. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.

BMP es el formato de Microsoft, publicado en 1987. Registra 8 bits por canal.

JPG viene de Joint Photographic Experts Group y es de 1992, recogido en ITU-T T.81. Adobe Photoshop, GIMP y Preview lo leen.

De BMP a JPG: preguntas frecuentes

¿Se sube a algún sitio mi archivo BMP?

No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es jSquash, compilaciones en WebAssembly de los códecs de imagen de referencia; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.

¿Convertir BMP a JPG es gratis?

Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. jSquash se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.

¿Se pierde calidad al convertir BMP a JPG?

JPG comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad.

¿Pierde calidad pasar de BMP a JPG?

El archivo se reduce mucho, y se reduce descartando detalle. BMP lo guarda todo; JPG guarda lo que el ojo apenas nota. En una fotografía el cambio casi no se paga; en texto, una captura de pantalla o un dibujo lineal se ve como halos en los bordes.

Más sobre estos formatos

De dónde salen estas cifras

Lo que esta página afirma sobre BMP y JPG se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.