Cookies de estadística y publicidad
Usamos cookies de estadística y de publicidad, y ambas van a Google. Si rechazas, para ti no cambia nada visible.Ir a la página de privacidad
Aquí puedes convertir BMP a JXL gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
BMP a JXL
BMP 450 KB → JXL 7 KB 63.7× más pequeño
BMP 450 KB → JXL 5 KB 91.9× más pequeño
BMP 450 KB → JXL 13 KB 34.8× más pequeño
A esta conversión se llega leyendo. JPEG XL sale del propio comité JPEG, se normalizó como ISO/IEC 18181, comprime con y sin pérdida, admite hasta 32 bits por canal y se diseñó para ser el formato en el que se guarda una imagen y no aquel en el que se sirve. Quien tiene un mapa de bits grande y busca dónde meterlo acaba ahí por razones sensatas.
Y por eso mismo esta página empieza avisando. La intención con la que se llega —conservar— y lo que este conversor produce no coinciden, y descubrirlo después de haber convertido una carpeta entera es tarde. El resto del texto explica esa distancia y qué hacer con ella.
El codificador de esta página produce JPEG XL con pérdida, con una calidad de 82 por defecto, que es el mismo valor que usan aquí todos los destinos comprimidos. El modo sin pérdida que define la norma no se pide en ningún momento y no hay ningún ajuste en la página que cambie eso.
De modo que el resultado es una imagen pequeña, moderna y bien comprimida, que no es el mapa de bits del que partiste, dentro de un contenedor que buena parte del software todavía no abre. Esa combinación es peor que cualquiera de los dos problemas por separado, y por eso está dicho en la segunda sección y no en una nota al pie: una conversión que hiciera lo de la pérdida en silencio mientras el lector cree que está archivando produce exactamente el desenlace que un archivo existe para evitar, y no se detecta hasta años después.
PNG no pierde nada, está normalizado desde 1996, lo lee cualquier navegador y cualquier editor, y sobre el material plano que suelen contener los BMP comprime con fuerza. No es tan eficiente como sería un JPEG XL sin pérdida, pero es exacto, está disponible en todas partes y dentro de treinta años seguirá abriéndose, que es la única propiedad por la que se juzga de verdad a un formato de archivo.
Los propios BMP que llegan aquí son la prueba del argumento: sobreviven porque el formato es simple y todo el mundo lo lee, no porque fuera bueno. Elige PNG para el original y vuelve a un formato con pérdida cuando ya sepas a dónde va la imagen y quién tiene que abrirla.
Casi nunca de una cámara. Salen de un escáner de oficina configurado hace años, de un programa de gestión que exporta así porque así lo hacía en 2003, de una captura hecha con Paint, del software que acompaña a un microscopio o a un aparato de medida, y de expedientes digitalizados que se guardaron sin comprimir porque el disco daba igual.
Eso importa porque decide la respuesta. Si lo que tienes es una fotografía, la conversación es sobre formatos de imagen. Si lo que tienes es un documento escaneado —una factura, un plano, un impreso—, esta página entera es la equivocada y la decisión correcta está en la sección siguiente.
JPEG XL no tiene nada que ofrecerle a una página de texto escaneada. Comprimir con pérdida una hoja de letra pequeña es justo la operación contraria a la que quieres, y el contenedor es uno que ningún registro, ninguna gestoría y ningún organismo va a aceptar como entrega.
Para eso el entregable es un PDF y lo que suele pedir una especificación de archivo es TIFF, y este sitio convierte un mapa de bits directamente a los dos. Y si lo que importa son las palabras y no la imagen de las palabras, la conversión de BMP a TXT lee la página con reconocimiento óptico de caracteres. Decidir cuál de las tres quieres cuesta menos tiempo que convertir la carpeta dos veces.
El registro de este sitio marca el soporte de los navegadores para JXL como parcial, frente al «todos» que le da a PNG, JPEG, GIF y WebP, y clasifica el formato como minoritario. No es el estado transitorio de una novedad: la recepción de JPEG XL lleva años sin asentarse, y el asunto se mide en años y no en meses.
La consecuencia práctica es sencilla. Un JXL no es un archivo para enviar a nadie ni para colgar en una página sin alternativa. Es un archivo que guardas para ti, en máquinas cuyo software controlas. Eso es un uso legítimo y bastante más estrecho de lo que sugieren sus méritos técnicos, que en el plano de la ingeniería son los mejores de todos los formatos de imagen fija que hay en este registro.
El registro nombra GIMP e ImageMagick. Los dos lo leen bien y los dos son gratuitos, así que el formato no te encierra en ninguna parte; pero ninguno de los dos es lo que la mayoría tiene delante cuando hace doble clic sobre un archivo.
Los visores del sistema operativo, los gestores de fotos corrientes y varios editores conocidos no muestran nada. Eso merece una prueba en tu propio equipo antes de convertir una carpeta, porque un directorio de archivos que no se previsualizan es un descubrimiento especialmente incómodo cuando se hace un mes más tarde y ya no recuerdas qué había en cada uno.
Le da píxeles limpios. Un mapa de bits no ha pasado por ningún codificador con pérdida, así que nada de lo que hay dentro es un artefacto de una compresión anterior, y ese es el mejor material posible para cualquier codificador: no hay ruido ajeno a la escena en el que gastar bits.
Lo que no le da es todo lo demás. Ocho bits por canal frente a los 32 que el formato admite, RGB sin información de gama amplia y ningún contenedor de metadatos, porque el registro no le atribuye ninguno al BMP. El margen que JPEG XL reserva se queda vacío sencillamente porque en el origen no hay nada que poner ahí, y lo que abra el archivo lo interpretará como sRGB. Si el mapa de bits salió de un instrumento calibrado o de un escáner con perfil, esa suposición conviene comprobarla en vez de heredarla.
Solo tres destinos de este sitio aplanan la imagen sobre un color de fondo: JPG, BMP y GIF. JPEG XL no está entre ellos, así que en esta ruta no hay relleno de fondo, no se ofrece ningún selector de color y nada convierte la transparencia en blanco por el camino.
Dicho esto, el registro anota que un BMP no lleva canal alfa, así que en la práctica no suele haber transparencia que preservar. Lo mismo ocurre con la animación: JPEG XL la admite y un mapa de bits no tiene ninguna que aportar. Son dos líneas más de la especificación que el origen no puede aprovechar, que es el tema recurrente de convertir desde un formato anterior a todos ellos.
La conversión descodifica la imagen a píxeles y la vuelve a codificar, y por ese camino no viaja ningún bloque de metadatos: ni EXIF, ni XMP, ni IPTC, ni el perfil de color incrustado. No es que se eliminen a propósito, es que nada los transporta al otro lado.
En un BMP eso rara vez se nota, porque el formato apenas lleva nada que perder. Sí conviene saberlo si el mapa de bits venía de convertir otra cosa y arrastraba un perfil: el JXL saldrá sin él y se leerá como sRGB. Si el color tiene que ser fiel, el perfil hay que volver a asignarlo en un editor después de convertir.
Muchísimo menos, porque casi cualquier cosa es muchísimo menos que tres bytes por píxel. Un mapa de bits de 1.920 por 1.080 son unos 6,2 MB antes de tomar ninguna decisión sobre la imagen, y un JPEG XL con pérdida de esa misma imagen es una fracción pequeña de esa cifra.
Frente a WebP y AVIF la comparación está mucho más reñida y depende de la fotografía concreta. Si lo que optimizas es el tamaño, convierte el mismo mapa de bits a dos o tres destinos y compara los bytes reales: aquí cuesta un minuto y resuelve una pregunta que ninguna regla general contesta bien. Y si los tres salen parecidos, que es lo habitual, decide por soporte y no por bytes. En ese eje JPEG XL queda último de los tres, y no por poco.
El navegador descodifica el mapa de bits y un compilado a WebAssembly del codificador de JPEG XL escribe el resultado en la misma pestaña. No se envía nada a ninguna parte, no hay cuenta que crear y el techo es de 100 MB por archivo, que son unos 33 megapíxeles de mapa de bits sin comprimir. Se pueden soltar hasta cien archivos de una vez y recogerlos en un ZIP.
Dado todo lo anterior, convertir dos o tres primero y comprobar que tu propio software los abre es tiempo mejor invertido que convertir la carpeta dos veces. Y conserva los BMP hasta haber hecho esa comprobación: esta conversión tiene pérdida y no hay vuelta atrás desde el JXL a los píxeles que había, así que borrar los originales es el único paso del proceso que no se puede deshacer.
| BMP | JXL | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Mapa de bits de Windows | JPEG XL |
| Extensión de archivo | .bmp, .dib | .jxl |
| Tipo de medio | image/bmp | image/jxl |
| Compresión | Sin comprimir | Ambas, según el ajuste |
| Publicado por primera vez | 1987 | 2021 |
| Publicado por | Microsoft | Joint Photographic Experts Group |
| Especificación | — | ISO/IEC 18181 |
| Licencia | Publicado, no estandarizado | Estándar abierto |
| Situación actual | Antiguo, aún se lee en todas partes | De nicho |
| Profundidad de bits | 8 | 32 |
| Color que puede describir | RGB, paleta indexada | RGB, escala de grises, gama amplia |
| Se abre en el navegador | Todos los navegadores | Algunos navegadores |
| Considerado en su lugar | PNG, TIFF | AVIF, WebP, PNG |
JXL admite transparencia y BMP no. Es espacio que tiene el resultado y que el original nunca usó: convertir no crea un fondo transparente, solo lo hace posible después.
JXL puede contener animación; un archivo BMP es un solo fotograma. Sale un archivo de una imagen en un formato que admitiría más.
Solo algunos navegadores leen JXL. Es el menos portátil de los dos, así que conviene asegurarse de que el destinatario lo acepta antes de enviarlo.
GIMP lee tanto BMP como JXL, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
Los dos apuntan a trabajos distintos: BMP a mover datos entre programas y JXL a el archivado y la fotografía. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
BMP es el formato de Microsoft, publicado en 1987. Registra 8 bits por canal.
JXL viene de Joint Photographic Experts Group y es de 2021, recogido en ISO/IEC 18181. GIMP y ImageMagick lo leen.
BMP se publicó en 1987 y JXL en 2021. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es jSquash, compilaciones en WebAssembly de los códecs de imagen de referencia; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. jSquash se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
JXL comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad.
Solo algunos navegadores leen JXL. Es el menos portátil de los dos, así que conviene asegurarse de que el destinatario lo acepta antes de enviarlo.
JXL admite transparencia y BMP no. Es espacio que tiene el resultado y que el original nunca usó: convertir no crea un fondo transparente, solo lo hace posible después.