Convertir JPG a TXT

Aquí puedes convertir JPG a TXT gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.

  • Dónde se ejecuta En tu navegador. El archivo no se sube.
  • Reconstruido TXT funciona de otra manera que JPG. No es la degradación gradual de un códec con pérdida: lo que TXT puede expresar se reproduce fielmente, y lo que no tiene equivalente allí no sobrevive en absoluto.
  • Límite de tamaño Hasta 100 MB por archivo, gratis y sin cuenta.
  • Conviene saberlo El texto se lee por reconocimiento de patrones, así que es una conjetura fundada y no una transcripción. Una tipografía limpia, recta y bien iluminada a resolución decente sale casi perfecta; una foto tomada en ángulo, un fax desvaído, una letra poco común o algo manuscrito darán errores. Contrasta siempre el resultado con el original antes de fiarte. El ajuste de idioma importa: con el equivocado vuelven disparates de muy buena presencia en vez de un mensaje de error.

Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.

Para qué sirve esto en el día a día

Un recibo del supermercado para un gasto de empresa, una carta de la Seguridad Social o del banco, una hoja de un cuaderno de clase, un cartel en la calle, el número de serie de un electrodoméstico: casi todo lo que la gente fotografía con el móvil llega aquí en algún momento. Esta herramienta lee el texto de esa foto y lo entrega como texto normal, que se puede buscar, copiar y pegar donde haga falta.

No es una transcripción certificada ni una lectura garantizada: es reconocimiento de patrones, así que el resultado es la mejor suposición del sistema sobre qué letras hay en cada forma. Conviene tratarlo como tal y revisarlo, sobre todo si hay números de por medio.

El español está entre los idiomas que sí lee bien

El motor de reconocimiento de este sitio solo trae cuatro idiomas instalados: inglés, alemán, francés y español. Eso no es un detalle menor para quien lee esta página en español: significa que el idioma del documento no es un obstáculo aquí, al contrario de lo que pasa con otras muchas lenguas que ni siquiera están disponibles.

Eso sí, hay que elegir "Español" en el desplegable antes de convertir, y no dejarlo en inglés por defecto. Con el idioma equivocado el resultado no falla de forma visible: sale texto con aspecto normal pero lleno de errores, porque el sistema busca la mejor coincidencia dentro de un vocabulario que no es el correcto.

La foto decide la precisión, no el ajuste de idioma

Más que cualquier otra cosa. Un texto impreso, recto, bien iluminado y enfocado, a un tamaño razonable, sale casi perfecto. Todo lo que empeora la foto empeora la lectura, más o menos en este orden: el enfoque primero, luego una sombra sobre el texto, después el ángulo de la página, y por último el tamaño de la letra dentro del encuadre.

Así que la palanca útil es la cámara del móvil, no ningún botón de esta página. Coloca la hoja plana y dispara desde arriba en vez de en ángulo, busca luz lateral en vez de a contraluz, llena el encuadre con el papel y toca la pantalla para enfocar antes de disparar. Diez segundos así valen más que cualquier procesado después.

Acentos, eñes y tildes: dónde suelen fallar

El reconocimiento en español maneja bien las letras acentuadas y la eñe cuando la foto es nítida, pero es precisamente donde una foto mediocre falla primero: una tilde borrosa puede leerse como si no estuviera, y una eñe fotografiada en ángulo a veces se confunde con una n seguida de una mancha.

Si el resultado parece casi correcto pero le faltan tildes o aparecen letras raras donde debería haber una eñe, no es un fallo del idioma elegido: es casi siempre la foto. Repetirla más recta y con más luz suele arreglarlo sin tocar ningún ajuste.

Lo que se obtiene es texto corrido, no el documento

El resultado es texto plano: sin títulos, sin columnas, sin tablas, sin la posición de nada en la página. Una carta a una columna sale legible y en orden. Una página a dos columnas —frecuente en periódicos y en algunos boletines oficiales— puede salir con las columnas mezcladas entre sí, porque el sistema lee lo que parecen líneas seguidas.

Un formulario es el caso más difícil: las etiquetas y los valores acaban pegados de formas difíciles de reconstruir, y una tabla se convierte en una fila de números sin saber de qué columna venía cada uno. Para esos casos, lo honesto es esperar algo de trabajo manual después, o fotografiar un campo a la vez.

La letra manuscrita es harina de otro costal

El reconocimiento aquí está pensado para tipografía impresa, donde cada letra es una de unas pocas miles de formas posibles. La escritura a mano no funciona así: cada persona forma las letras de manera distinta, y la misma persona las forma de manera distinta según el día.

Una letra de imprenta clara y separada a veces sale bien. Una letra ligada normal, casi nunca, y el resultado parecerá texto real aunque esté equivocado — lo cual es peor que un fallo evidente, porque invita a creerlo. Si una nota manuscrita tiene que convertirse en texto, suele ser más rápido teclearla que corregir lo que devuelve el reconocimiento.

Documentos administrativos: leer antes de confiar

Una notificación de Hacienda, una carta certificada de Correos, un contrato de alquiler fotografiado en vez de escaneado, la etiqueta de un medicamento: son justo el tipo de documento donde un dígito mal leído en una fecha, un DNI o un importe pasa desapercibido en una lectura rápida y causa un problema real después.

La recomendación aquí es simple: contrasta siempre los números contra la foto original, letra por letra si hace falta. El texto en sí puede leerse por encima porque un error de vocabulario suele notarse; un error en una cifra, no.

Un documento con dos idiomas mezclados

Un contrato con cláusulas en inglés dentro de un texto en español, una factura de una empresa internacional, un menú bilingüe: el selector de idioma solo admite un idioma a la vez, así que cualquier palabra en el idioma que no se eligió se lee como si fuera español y suele salir irreconocible.

No hay forma de marcar solo un párrafo para leerlo en otro idioma. Si el documento mezcla dos idiomas de forma clara y separada, la solución práctica es fotografiar o recortar cada bloque por separado y convertirlo con el idioma que le corresponde.

Nada de esto sale de tu dispositivo

El reconocimiento se ejecuta dentro de la pestaña del navegador, con tu propio procesador. La foto nunca se sube a ningún servidor, así que no hay copia guardada en ningún sitio, ni plazo de conservación que preguntar, ni cuenta que crear.

Eso importa especialmente aquí, porque lo que la gente fotografía para leer con esta herramienta son justamente recibos, cartas del banco, recetas médicas y contratos firmados —material que la mayoría preferiría no enviar a un servidor desconocido solo para sacarle el texto.

Comprobarlo en el propio navegador

Quien quiera verificarlo por sí mismo puede abrir las herramientas de desarrollador del navegador, ir a la pestaña de red, convertir una foto y observar: no sale ninguna petición que lleve la imagen a ningún sitio. Es una comprobación de un minuto y no hace falta creer nada de esta página sin verlo antes.

La primera vez que se usa la herramienta se descarga el modelo de reconocimiento del idioma —unos pocos megabytes—, y el navegador lo guarda para las siguientes veces, así que solo pasa una vez por sesión de uso habitual.

Convertir varias fotos de una vez

Se puede soltar una carpeta entera de fotos, hasta cien de una tirada, y cada una se procesa por separado con su propio progreso. Útil cuando hay que pasar a texto un montón de recibos de un viaje o varias páginas de un cuaderno.

Es también el reconocimiento más lento de los que ofrece este sitio, así que un lote grande lleva su tiempo; conviene dejarlo correr en segundo plano en vez de esperar delante de la pantalla, y revisar cada resultado después, porque la precisión no mejora por hacerlo en lote.

Cómo convertir JPG a TXT

  1. Suelta tu archivo JPG en esta página, o haz clic para elegir uno.
  2. Elige TXT como destino. La conversión ocurre en tu navegador y el archivo no se sube.
  3. Descarga el archivo TXT terminado.

JPG frente a TXT: qué cambia

JPG frente a TXT
JPGTXT
Nombre completoImagen JPEGTexto plano
Extensión de archivo.jpg, .jpeg, .jpe.txt, .text, .log
Tipo de medioimage/jpegtext/plain
CompresiónCon pérdida — el tamaño se paga con calidad
Publicado por primera vez19921963
Publicado porJoint Photographic Experts Group
EspecificaciónITU-T T.81Unicode
LicenciaEstándar abiertoEstándar abierto
Situación actualVigenteVigente
Profundidad de bits8
Color que puede describirRGB, escala de grises, YCbCr
Imagen más grande65.535 px por lado
Se abre en el navegadorTodos los navegadoresTodos los navegadores
Considerado en su lugarWebP, AVIF, HEICMD, RTF

Qué añade el formato de destino

TXT es un formato de trabajo y JPG uno terminado. Vuelve texto editable en lugar de una imagen de la página, que suele ser el motivo de la conversión y también su límite.

Abrir el resultado

Los programas de siempre no coinciden: JPG se abre en Adobe Photoshop, GIMP y Preview, y TXT en Notepad, TextEdit y Visual Studio Code, así que quien reciba el resultado necesita alguno del segundo grupo.

Tamaño y calidad

El resultado ocupa más que el original y no es mejor. JPG ya descartó detalle y TXT guarda lo que queda sin descartar más: evita pérdidas futuras, no deshace la primera.

Para qué sirve cada formato

Los dos apuntan a trabajos distintos: JPG a la fotografía, la web, el correo electrónico y entregar un archivo terminado y TXT a mover datos entre programas y el archivado. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.

JPG es el formato de Joint Photographic Experts Group, publicado en 1992. Registra 8 bits por canal.

TXT es de 1963, recogido en Unicode. Notepad, TextEdit y Visual Studio Code lo leen.

TXT se publicó en 1963 y JPG en 1992. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.

De JPG a TXT: preguntas frecuentes

¿Se sube a algún sitio mi archivo JPG?

No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es Tesseract, el motor libre de reconocimiento de texto; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.

¿Convertir JPG a TXT es gratis?

Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. Tesseract se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.

¿Se pierde calidad al convertir JPG a TXT?

JPG y TXT describen el contenido de maneras radicalmente distintas. La conversión es por tanto una reconstrucción y no una copia: fiel, pero no idéntica byte a byte. El texto se lee por reconocimiento de patrones, así que es una conjetura fundada y no una transcripción. Una tipografía limpia, recta y bien iluminada a resolución decente sale casi perfecta; una foto tomada en ángulo, un fax desvaído, una letra poco común o algo manuscrito darán errores. Contrasta siempre el resultado con el original antes de fiarte. El ajuste de idioma importa: con el equivocado vuelven disparates de muy buena presencia en vez de un mensaje de error.

¿Mejora la calidad al convertir a TXT?

El resultado ocupa más que el original y no es mejor. JPG ya descartó detalle y TXT guarda lo que queda sin descartar más: evita pérdidas futuras, no deshace la primera.

¿Se puede editar el archivo TXT después?

TXT es un formato de trabajo y JPG uno terminado. Vuelve texto editable en lugar de una imagen de la página, que suele ser el motivo de la conversión y también su límite.

Más sobre estos formatos

De dónde salen estas cifras

Lo que esta página afirma sobre JPG y TXT se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.