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Aquí puedes convertir PNG a AVIF gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
PNG a AVIF






PNG es exacto y caro. No descarta ni un punto, que es justo lo que lo hace correcto para un logotipo o una captura, y es también lo que convierte una página con veinte imágenes en algo que tarda en aparecer. El coste no lo paga quien la publica: lo paga quien la abre.
AVIF ataca el problema desde el otro lado. Viene de un códec de vídeo moderno y aplica esa maquinaria a una imagen quieta, así que en una fotografía suele quedarse en la mitad del PNG o por debajo, mantiene un canal alfa de verdad y sigue viéndose igual al tamaño al que se mira. En una ficha de producto con seis fotos eso es la diferencia entre una página que responde y otra que se hace esperar.
Casi todo el mundo que llega aquí ya dio el salto a WebP y se pregunta si el siguiente merece la pena. En fotografías normalmente sí: a calidad comparable, AVIF suele quedar entre un veinte y un treinta por ciento por debajo de WebP, y resuelve los degradados y los cielos con bastante menos bandeado.
En la otra mitad de la web la respuesta se da la vuelta. Gráficos de interfaz, iconos, diagramas y capturas —lo que PNG estaba diseñado para guardar— se comprimen tan bien de partida que AVIF a veces produce un archivo mayor que WebP. Convierte cinco imágenes representativas tuyas y compara los bytes. Son diez minutos y ganan a cualquier regla general, incluida esta.
Escribir un AVIF cuesta mucho más trabajo que escribir un PNG o un WebP. El codificador busca con mucha más insistencia estructura que pueda describir de forma compacta, y esa búsqueda se paga en tiempo: cuenta con una pausa perceptible por archivo y con varios segundos en una fotografía grande, incluso en un equipo rápido.
El gasto se hace una sola vez, en tu ordenador, en el momento de convertir. Todas las visitas posteriores descargan menos. Es un buen negocio para los recursos de una web y uno malo para algo que necesitas convertido ya, cosa que conviene recordar antes de soltar doscientos archivos y levantarse a por un café.
AVIF lleva un canal alfa completo, así que la transparencia que obligó a que la imagen fuera un PNG deja de ser un motivo para seguir siéndolo. Un recorte de producto, un icono con esquinas redondeadas, un logotipo que tiene que apoyarse sobre cualquier color: todos pasan sin que haya que elegir un relleno y sin halo alrededor.
Esa es la diferencia práctica con convertir a JPG, donde la transparencia hay que tirarla y sustituirla por algo. Y es la razón de que AVIF pueda reemplazar a PNG en una carpeta de recursos entera y no solo en su parte fotográfica.
El valor por defecto de este conversor es 82, el mismo para JPG, WebP, AVIF y JXL: no hay ajustes distintos según el formato. En ese punto la diferencia con el PNG no se ve al tamaño al que se mira la imagen y el archivo es una fracción. Para fotografías, capturas y material general de una web, déjalo ahí.
Súbelo hacia arriba para imágenes que se van a ampliar, o que llevan texto fino y líneas de un píxel, que es donde antes se nota una compresión agresiva. Bájalo para fondos decorativos grandes que nadie inspecciona. Lo que no conviene en ningún caso es tratar el AVIF como el archivo maestro: aquí nunca se escribe sin pérdida, y lo que se ha cedido no vuelve convirtiendo en sentido contrario.
Chrome, Edge, Firefox, Safari y los navegadores del móvil llevan años mostrando AVIF. Si la imagen va a una página web, se va a ver, y ese debate está cerrado desde hace tiempo.
Los fallos están en otra parte. Visores de escritorio, galerías de teléfonos antiguos, aplicaciones de mensajería, programas de correo y bastantes formularios de subida de gestores de contenido siguen sin reconocer el formato. No mandes un AVIF por mensaje y no lo uses como el archivo que se descarga un cliente: para eso está el JPG o el PNG. AVIF es un formato de entrega para páginas web, no un formato de uso general.
Buena parte del público que llega a una web en español entra desde el teléfono, y en muchos sitios lo hace con una tarifa de datos que se agota. Un catálogo de dos megabytes de imágenes no es una cifra de un informe: es consumo de la persona que quería mirar un producto, y es también la razón de que abandone antes de que aparezca.
Ese es el argumento que sostiene esta conversión mejor que cualquier puntuación de rendimiento. Reducir a la mitad el peso de las imágenes de una página se nota primero en conexiones lentas y en aparatos modestos, que es exactamente donde está la mayoría, y no se nota nada en el portátil rápido con fibra desde el que se publica.
El patrón habitual es un elemento picture con varias fuentes: AVIF primero, WebP después y el PNG o el JPG original como respaldo. Cada navegador coge el primer formato que entiende y todo el mundo recibe una imagen que funciona, sin decidir nada en nombre de quien visita.
Eso solo se sostiene si conservas los originales. Convierte una copia de la carpeta de recursos en lugar de convertirla en el sitio, y mantén los PNG en el control de versiones: son la fuente de la que saldrá también el formato siguiente, cuando llegue.
Un PNG puede llevar EXIF, XMP y un perfil ICC, y las exportaciones de herramientas con gestión de color suelen llevar perfil. Nada de eso viaja: la conversión descodifica la imagen a píxeles y el codificador escribe solo píxeles, así que no hay ningún ajuste en esta página capaz de retener esos bloques.
La pérdida del perfil es la única con consecuencia visible. Un PNG etiquetado en Display P3 sale de aquí como RGB de ocho bits sin etiqueta, y la mayoría del software lo interpretará entonces como sRGB, de modo que los colores más saturados se aplanan un poco. En una captura no se aprecia; en una pieza de identidad comparada contra un color de marca, sí.
AVIF hereda del vídeo la capacidad de guardar más de ocho bits por canal, y es una de las cosas que se citan a su favor. Aquí no llega a ejercerse: la cadena de imagen de este sitio descodifica todo a ocho bits antes de que el codificador vea nada, así que un PNG de 16 bits por canal se recorta antes de la conversión y no en ella.
A quien convierte capturas, fotografías o material de una web eso le da exactamente igual, porque todo eso ya era de ocho bits. Importa si guardas PNG de alta profundidad a propósito —un mapa de alturas renderizado, una exportación científica, una imagen de un flujo con gestión de color amplia—, y en ese caso esta página no es el camino: la reducción ocurre en silencio y no hay ningún ajuste que la evite.
Suelta el directorio completo. Cada archivo se convierte por turno en tu propia máquina, con su fila de progreso, conserva su nombre con la extensión cambiada, y todo vuelve en un único ZIP listo para entrar en el proceso de compilación. Caben cien archivos por tanda y el techo gratuito es de 100 MB por archivo.
Como no se sube nada, no hay cola, ni espera por archivo, ni cupo diario que se agote a mitad de una carpeta. Aquí eso pesa más que en otras conversiones, porque codificar AVIF es la parte lenta y un servicio alojado te estaría cobrando ese tiempo en el procesador de otra persona.
El AVIF es una versión hecha para un destino concreto. No se escribe sin pérdida en ningún ajuste de esta página, así que el camino de vuelta no existe: convertir el AVIF de nuevo a PNG produce una copia exacta de una imagen que ya había cedido detalle.
Mientras el PNG esté guardado, cualquier necesidad posterior —otro tamaño, otro recorte, otro formato dentro de tres años— se resuelve en minutos. Si se ha sobrescrito, la mejor versión disponible pasa a ser la más comprimida que se haya generado nunca, y eso es un error que solo se descubre cuando ya no tiene arreglo.
| PNG | AVIF | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Portable Network Graphics | AV1 Image File Format |
| Extensión de archivo | .png | .avif |
| Tipo de medio | image/png | image/avif |
| Compresión | Sin pérdida — no se descarta nada | Ambas, según el ajuste |
| Publicado por primera vez | 1996 | 2019 |
| Publicado por | PNG Development Group | Alliance for Open Media |
| Especificación | ISO/IEC 15948 | AV1 Image File Format |
| Licencia | Estándar abierto | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | Vigente |
| Profundidad de bits | 16 | 12 |
| Color que puede describir | RGB, escala de grises, paleta indexada | RGB, YCbCr, gama amplia |
| Imagen más grande | 2.147.483.647 px por lado | 65.536 px por lado |
| Se abre en el navegador | Todos los navegadores | Navegadores actuales |
| Considerado en su lugar | WebP, SVG, JXL | WebP, JXL, JPG |
PNG guarda hasta 16 bits por canal y AVIF 12. Esa precisión de más es lo que aguanta correcciones fuertes sin bandas, así que conviene convertir después de editar y no antes.
La transparencia se conserva. PNG y AVIF guardan canal alfa, así que un recorte sigue recortado y detrás no se rellena nada.
AVIF puede contener animación; un archivo PNG es un solo fotograma. Sale un archivo de una imagen en un formato que admitiría más.
Los navegadores actuales leen AVIF; los antiguos no. Es el menos portátil de los dos, así que conviene asegurarse de que el destinatario lo acepta antes de enviarlo.
AVIF es un contenedor, no un formato único. Lo que se reproduce es el códec de dentro —normalmente AV1—, y por eso dos archivos con la misma extensión pueden comportarse distinto en el mismo aparato.
GIMP lee tanto PNG como AVIF, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
PNG es el formato de PNG Development Group, publicado en 1996. Registra 16 bits por canal.
AVIF viene de Alliance for Open Media y es de 2019, recogido en AV1 Image File Format. GIMP, Squoosh y ImageMagick lo leen.
PNG se publicó en 1996 y AVIF en 2019. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es jSquash, compilaciones en WebAssembly de los códecs de imagen de referencia; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. jSquash se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
AVIF comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad.
Los navegadores actuales leen AVIF; los antiguos no. Es el menos portátil de los dos, así que conviene asegurarse de que el destinatario lo acepta antes de enviarlo.
PNG guarda hasta 16 bits por canal y AVIF 12. Esa precisión de más es lo que aguanta correcciones fuertes sin bandas, así que conviene convertir después de editar y no antes.
AVIF es un contenedor, no un formato único. Lo que se reproduce es el códec de dentro —normalmente AV1—, y por eso dos archivos con la misma extensión pueden comportarse distinto en el mismo aparato.
Lo que esta página afirma sobre PNG y AVIF se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.