Cookies de estadística y publicidad
Usamos cookies de estadística y de publicidad, y ambas van a Google. Si rechazas, para ti no cambia nada visible.Ir a la página de privacidad
Aquí puedes convertir PNG a JXL gratis y sin cuenta: suelta el archivo arriba y en un par de segundos tienes el resultado listo para descargar. La conversión ocurre en tu propio navegador, así que el archivo no se sube nunca. Funciona igual en Windows, macOS y Linux que en iPhone y Android, y sigue funcionando aunque cortes la conexión.
Hasta 100 archivos a la vez. Mezclar formatos no es problema.
Se convierten uno tras otro y vuelven juntos en un ZIP.
PNG a JXL



Este sitio guarda tres escenas de muestra y las codifica por la misma cadena que usa esta página, así que las cifras son las que produce este conversor y no las de una comparativa ajena. A 480 por 320 puntos y con la calidad por defecto: la escena tipo captura pesa 2.608 bytes como PNG y 13.252 como JXL. El gráfico plano, 7.136 frente a 5.016. La fotografía, 142.044 frente a 7.240.
La segunda y la tercera cifra son las que se citan cuando se habla de JPEG XL; la primera es la que importa para casi cualquier biblioteca de PNG, porque lo que la gente guarda en PNG son de forma abrumadora capturas, exportaciones de interfaz, diagramas y material de documentación. El filtrado y el Deflate de PNG son extraordinariamente buenos con tiradas largas de puntos idénticos y con bordes duros, que es exactamente de lo que están hechas esas imágenes, y un códec pensado para fotografía no tiene ahí ninguna ventaja. Convertir ese material a JXL lo hace más grande y con pérdida a la vez.
PNG es sin pérdida, y esa es casi siempre la razón de que un archivo sea PNG y no JPG: los píxeles son el registro. JPEG XL tiene un modo sin pérdida propio, que es lo que describen la mayoría de los artículos sobre el formato. Ese modo no es el que usa este conversor: al codificador se le pasa un número de calidad y su interruptor de sin pérdida se queda apagado.
Medido con el codificador de este sitio sobre una imagen de prueba de 256 por 256: con la calidad por defecto, 82, un degradado volvió con 73.647 de sus 262.144 muestras alteradas, la peor en 21 niveles. Con calidad 100, solo 334 muestras diferían y ninguna en más de un nivel, y un dibujo plano volvió idéntico bit a bit. Es decir: calidad 100 es casi sin pérdida y merece la pena si vas a convertir, pero «casi sin pérdida» y «sin pérdida» son promesas distintas, y solo una de las dos era la que te daba el PNG.
Los fotográficos. Una fotografía guardada como PNG es un archivo en el formato equivocado —142.044 bytes contra 7.240 en la muestra de arriba, un factor de diecinueve— y eso pasa continuamente: una exportación de una herramienta que tenía PNG por defecto, la captura de una foto, un fotograma sacado de un vídeo, una imagen que alguien guardó sin pensarlo. Esos archivos son puro desperdicio y cualquier códec moderno los arregla.
Todo lo demás es dudoso. Una captura, una exportación de interfaz, un gráfico, un logotipo, un documento escaneado, un dibujo de línea: PNG ya está cerca de la respuesta correcta y la medición lo confirma. Lo útil, entonces, es ordenar la biblioteca en lugar de convertirla en bloque. Si un PNG pasa del megabyte y es una fotografía, es candidato; si son unos kilobytes de color plano, déjalo en paz.
Para la mayoría de quienes llegan aquí el objetivo real es «estos PNG ocupan demasiado», y a eso hay una respuesta que no pasa por cambiar de formato. Pasar oxipng sobre un PNG vuelve a codificar los mismos píxeles con mejor filtrado y un Deflate más fuerte: no cambia nada de la imagen y suele quitar buena parte de los bytes.
El efecto no es marginal. La propia cadena de imagen de este sitio midió una fotografía de 960 por 640 en 1.366 KB recién salida del codificador PNG y en 468 KB después de oxipng en nivel 2: dos tercios fuera, por 464 ms de trabajo y sin tocar un punto. El nivel 3 costaba 1.133 ms y no ahorraba nada más, que es la razón de que el ajuste sea 2. Si la biblioteca nunca ha pasado por un optimizador, ahí está el ahorro fácil, y conserva todas las propiedades que hacían que esos archivos fueran PNG.
Los dos formatos llevan canal alfa completo, así que un recorte cruza con su transparencia intacta y sin nada aplanado. Esa parte de la conversión está limpia y no necesita ajustes.
La profundidad es otra historia. PNG puede guardar 16 bits por canal y JPEG XL hasta 32, pero esta cadena descodifica todo a 8 bits, de modo que un PNG de 16 bits —un mapa de alturas renderizado, una exportación científica, una captura de una herramienta con gestión de color— queda reducido antes de que el codificador lo vea. Ninguno de los dos formatos tiene la culpa: el conversor sencillamente no puede entregarle a JPEG XL más de ocho bits, y quien guarde PNG de 16 bits a propósito no debería pasarlos por esta página.
PNG es el formato de imagen con soporte más universal que existe: todos los navegadores, todos los sistemas operativos, cualquier suite ofimática, cualquier formulario de subida, cualquier teléfono. Esa ubicuidad es con frecuencia el verdadero motivo de que un archivo sea PNG, al margen de que no tenga pérdida.
El soporte de JPEG XL es parcial. GIMP e ImageMagick lo manejan, Photoshop necesita un complemento, los navegadores no coinciden entre sí y muchísimo software cotidiano muestra un icono de archivo desconocido. Convertir una biblioteca compartida —imágenes de documentación, recursos de los que tira un equipo, capturas adjuntas a incidencias— deja esos archivos inservibles para parte de la gente que los necesita, y ese coste suele ser mucho mayor que los bytes que se perseguían. El uso honesto es un archivo privado bajo tu propio control.
Un PNG puede llevar EXIF, XMP y un perfil ICC, y las capturas hechas en sistemas con gestión de color a menudo llevan perfil. Nada de eso viaja: cada conversión de imagen de este sitio descodifica a píxeles y vuelve a codificar, así que todo se cae por el camino y no hay ningún ajuste en la página capaz de retenerlo.
La pérdida del perfil ICC es la única con consecuencia visible. Un PNG etiquetado en Display P3 sale de aquí como RGB de ocho bits sin etiquetar, y la mayoría del software lo tratará entonces como sRGB, con lo que los colores saturados se aplanan un poco. En documentación no se nota; en trabajo de diseño comparado contra colores de marca, sí, y es otro motivo para conservar el PNG como original.
La única forma fiable de decidir es medir con tu propio material. Elige cinco archivos que representen de verdad la biblioteca —una captura, una exportación de interfaz, un diagrama, una fotografía y un escaneo—, conviértelos y compara los bytes de cada pareja. Tarda un minuto.
La razón de insistir es que el resultado se reparte en las dos direcciones dentro de una misma carpeta, cosa que casi ninguna otra conversión de este sitio hace. Descubrir que los archivos crecen cuando llevas cinco no cuesta nada; descubrirlo cuando llevas cinco mil cuesta una tarde y, si se borraron los originales, cuesta bastante más que eso.
Si el archivo es una fotografía y el destino es una web, PNG a WebP funciona en todas partes y PNG a AVIF baja todavía más en material fotográfico. Si es una fotografía dirigida a una persona, PNG a JPG es lo que esa persona espera recibir. Las dos son respuestas mejor soportadas al mismo problema de tamaño.
Si el archivo tiene que seguir siendo exacto, tiene que seguir siendo un PNG: ese es el trabajo del formato y aquí nada lo hace mejor. Y si la biblioteca es tan grande que el almacenamiento es de verdad el problema, comprimir los PNG en el sitio lo resuelve sin cambiar lo que son, que casi siempre es el trato correcto para una colección que también usa más gente.
El PNG se descodifica y el JXL se escribe con códecs compilados a WebAssembly que se descargan solo cuando hacen falta, dentro de la propia pestaña. Nada cruza la red, no hay cuenta y el límite gratuito es de 100 MB por archivo, bastante más que cualquier captura y suficiente para casi cualquier exportación renderizada.
Los lotes funcionan: suelta una carpeta, cada archivo se convierte con su fila de progreso y los resultados llegan en un ZIP, hasta cien por tanda. Codificar JPEG XL es más lento que WebP y más rápido que AVIF. Con todo lo dicho arriba, la recomendación sigue siendo la misma: convierte un puñado representativo primero y mira los números antes de comprometer la biblioteca entera.
| PNG | JXL | |
|---|---|---|
| Nombre completo | Portable Network Graphics | JPEG XL |
| Extensión de archivo | .png | .jxl |
| Tipo de medio | image/png | image/jxl |
| Compresión | Sin pérdida — no se descarta nada | Ambas, según el ajuste |
| Publicado por primera vez | 1996 | 2021 |
| Publicado por | PNG Development Group | Joint Photographic Experts Group |
| Especificación | ISO/IEC 15948 | ISO/IEC 18181 |
| Licencia | Estándar abierto | Estándar abierto |
| Situación actual | Vigente | De nicho |
| Profundidad de bits | 16 | 32 |
| Color que puede describir | RGB, escala de grises, paleta indexada | RGB, escala de grises, gama amplia |
| Imagen más grande | 2.147.483.647 px por lado | — |
| Se abre en el navegador | Todos los navegadores | Algunos navegadores |
| Considerado en su lugar | WebP, SVG | AVIF, WebP |
La transparencia se conserva. PNG y JXL guardan canal alfa, así que un recorte sigue recortado y detrás no se rellena nada.
JXL puede contener animación; un archivo PNG es un solo fotograma. Sale un archivo de una imagen en un formato que admitiría más.
Solo algunos navegadores leen JXL. Es el menos portátil de los dos, así que conviene asegurarse de que el destinatario lo acepta antes de enviarlo.
GIMP lee tanto PNG como JXL, así que puedes comparar el resultado con el original sin un segundo programa.
Los dos apuntan a trabajos distintos: PNG a las capturas de pantalla, logotipos y dibujo lineal y la web y JXL a el archivado y la fotografía. Conviene sopesarlo antes, porque la razón de ser de uno suele ser la razón por la que el otro resulta incómodo.
PNG es el formato de PNG Development Group, publicado en 1996. Registra 16 bits por canal.
JXL viene de Joint Photographic Experts Group y es de 2021, recogido en ISO/IEC 18181. GIMP y ImageMagick lo leen.
PNG se publicó en 1996 y JXL en 2021. El más antiguo suele ser el archivo más seguro para entregar; el más reciente hace lo mismo con menos bytes.
No. Esta conversión ocurre por completo en tu navegador, así que el archivo no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo tú: abre la pestaña de red de las herramientas de desarrollo y convierte algo. Verás la propia página y las peticiones de estadística y publicidad con las que se paga este servicio, y ni una sola que lleve tu archivo. El motor de este par concreto es jSquash, compilaciones en WebAssembly de los códecs de imagen de referencia; tu navegador lo descarga una vez y lo guarda.
Sí. Sin cuenta, sin marca de agua y sin cupo diario que se gaste: se ejecuta en tu propio equipo, así que puedes volver tantas veces como quieras. El navegador procesa archivos de hasta 100 MB, 100 a la vez. jSquash se descarga en tu equipo y se ejecuta allí, y por eso no hay contador.
JXL comprime, así que se pierden datos. Con el ajuste por defecto no se aprecia; si quieres asegurarte, sube la calidad.
Solo algunos navegadores leen JXL. Es el menos portátil de los dos, así que conviene asegurarse de que el destinatario lo acepta antes de enviarlo.
La transparencia se conserva. PNG y JXL guardan canal alfa, así que un recorte sigue recortado y detrás no se rellena nada.
Lo que esta página afirma sobre PNG y JXL se puede comprobar: aquí están los documentos que lo fijan.